
El equipo tecnocrático de la Alcaldía de Cali ignora la realidad social
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Las propuestas del Plan Distrital de Desarrollo de Cali muestran que los funcionarios del alcalde Eder no entienden los problemas de la ciudad, sobre todo en materia de educación.
Alejandro Sánchez Guevara*
Más técnico que político
El debate sobre la relación entre la tecnocracia y la política renació a raíz del nombramiento de Gustavo Bolívar, Alexander López y Carlos Carrillo en altos cargos del gobierno nacional.
La tecnocracia se puede definir como el gobierno “más allá de las ideologías”, es decir, gestionar problemas públicos sobre la base del conocimiento técnico. Este enfoque está siendo utilizando por el alcalde Alejandro Eder en Cali, quien bajo un manto de independiente y de centro, conformó un gabinete más técnico que político, según La Silla Vacía.
Pero en un país como Colombia, en una ciudad como Cali, plagada de racismo, clasismo y machismo, la tecnocracia y los tecnócratas acaban siendo unas trampas. Bajo la apariencia de neutralidad, los tecnócratas no reconocen sus propios sesgos y, en consecuencia, los reproducen a través de decisiones claves para la población.
El gobierno local no puede negar la necesidad y premura de brindar educación superior a jóvenes de uno de los territorios más empobrecidos, racializados y excluidos del país.
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No hacer lo que se puede hacer
Los técnicos de la Secretaría de Educación, en cabeza de la polémica Leidy Aguilar, han olvidado que en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) y en el Plan Plurianual de Inversiones (PPI) está incluida la creación de una Universidad Distrital en el Oriente de Cali. En la propuesta del PDD no hay ninguna mención sobre este proyecto; esto demuestra la desconexión entre el gobierno local y el gobierno nacional y, sobre todo, la ineptitud de una alcaldía que no aprovecha la oportunidad y los recursos financieros ofrecidos por la nación para una obra de evidente beneficio territorial.
La idea de la Universidad Distrital en el Oriente de Cali no es nueva, pero las alcaldías anteriores no habían dado prioridad al proyecto, así que la iniciativa tuvo que ser asumida por el gobierno nacional. El gobierno local no puede negar la necesidad y premura de brindar educación superior a jóvenes de uno de los territorios más empobrecidos, racializados y excluidos del país. Es una idea que, técnicamente, resuelve muchos problemas en un territorio habitado por algo más de 400 mil personas.
La universidad aumentaría el acceso, la cobertura y la inclusión de la educación superior, y además impulsaría cambios favorables en el entorno territorial. Por ejemplo, estimularía las actividades económicas en una de las zonas de mayor desempleo e induciría la renovación urbana en una zona tan olvidada.
La universidad es una oportunidad para corregir errores del pasado y es la oportunidad de vincular la educación superior con la alcaldía. Cali tiene seis Instituciones de Educación Superior (IES) que operan sin ninguna articulación con el distrito. Tan solo hasta la administración de Eder un alcalde presidió un Consejo Superior de la Universidad Antonio José Camacho, en donde la alcaldía tiene asiento permanente.
La Universidad Distrital de Cali es un proyecto multi-impacto, con efectos positivos en el corto, mediano y largo plazo. La administración actual debe prestarle la mayor de las atenciones con el objetivo de cumplir las promesas de campaña y las metas que el alcalde Eder tiene establecidas.
Multi-campus universitarios
Otra propuesta que vale la pena revisar con una óptica técnica es la de mejorar la cobertura en educación superior mediante un estudio técnico para la creación de un multi-campus.
En principio se puede decir que el proyecto universitario no es extraño pues los multi-campus han sido estrategias que han mejorado la cobertura educativa en otras ciudades como Bogotá y Medellín.
Sin embargo, sorprende que el equipo del alcalde de Cali, investido de técnico como sinónimo de eficiencia pública, vaya a pasar 4 años haciendo apenas un estudio. Los estudios por sí solos no amplían la cobertura en educación superior.
La cobertura la amplía la construcción efectiva de infraestructura educativa, la creación de nuevas sedes, nuevos campus o nuevas universidades, junto con la contratación de docentes y personal adecuadamente formados. Así como está previsto para la Universidad Distrital en Cali.
Con esto no quiero obviar que la realización del multi-campus, así como como cualquier otro proyecto del Estado, requiere de análisis rigurosos. Pero hay experiencias que avalan la posibilidad de construirlos en una administración, como por ejemplo, hizo Claudia López, quien terminó el multi-campus en Kennedy y dejó en marcha otro en Suba.
No hay que olvidar que uno de los principales reclamos del estallido social fue la falta de oportunidades para acceder a la Educación Superior.
También vale decir que este tipo de propuestas las está apoyando de manera decidida el gobierno nacional. El alcalde Eder tiene el terreno abonado para ‘hacer moñona’: tener una nueva universidad y un multi-campus.
Las oportunidades que no pueden dejarse perder
La meta del alcalde Eder es triplicar la cobertura del programa de su antecesor Todos y Todas a estudiar. El alcalde se ha propuesto pasar de 7.927 a 22.927 estudiantes mediante apoyos financieros para la educación superior. Si Eder logra semejante ampliación educativa mediante la Universidad Distrital y el Multicampus, marcaría una real distancia con Jorge Iván Ospina, su antecesor. Sería una apuesta sólida para que la ciudad deje de conformarse con programas aislados de cuatro años.
Por tanto, la invitación para el Alcalde Eder es aprovechar las oportunidades de cooperación con el gobierno nacional. Si en verdad quiere reconciliar a Cali, empezando por la juventud, debe atender de manera conectada a los jóvenes, entender los deseos de ellos para acceder a la educación superior y las ventajas de tener un campús digno y seguro.
No hay que olvidar que uno de los principales reclamos del estallido social fue la falta de oportunidades para acceder a la Educación Superior.
Junto con la necesidad de aprovechar el PND y conectarse con la ciudadanía, hace falta que el PDD proponga crear alguna entidad o subsecretaria, tipo Sapiencia o Atenea, que le permita a la alcaldía coordinar las acciones, adelantar los proyectos claves y administrar los presupuestos vinculados a la educación superior.
Actualmente en la Secretaria de Educación no hay espacios para atender en serio los problemas de formación universitaria. Aún hay tiempo para corregir, de lo contrario, el carácter técnico con el que se diseñó el PDD, habrá servido para sostener y no para atender las multiples exclusiones e interseccionalidades con las cuales se vive la pobreza, el racismo y el clasismo en la ciudad.
Puede Leer: La segregación racial y la posibilidad de una Universidad Distrital en Cali
Acerca del autor
Alejandro Sanchez
Docente universitario, investigador y consultor en temas de sostenibilidad.
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