Equidad de género: ¿otra víctima de la "contrarreforma" política? - Razón Pública
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Equidad de género: ¿otra víctima de la «contrarreforma» política?

Escrito por Sandra Osses
sandra osses

sandra ossesUna curiosa maroma ha obligado al ministro Vargas a presentar una contrarreforma política, que entre otras sacrificaría la cuota de género en las listas de los partidos. ¿Se puede forzar la equidad de género? Interesante argumentación desde la sociología comparada.

Sandra Liliana Osses Rivera*

Apenas un susurro

Es sorprendente el silencio mediático y ciudadano frente a la llamada contrarreforma política, promovida por el Ministro del Interior y de Justicia Germán Vargas Lleras. Lo que se ha podido rescatar a partir de la pálida información suministrada por algunos medios es sólo un susurro…

Se trata del proyecto de Acto Legislativo 205 con tres artículos que reformarían lo que ya fue aprobado por el Congreso a finales del año 2010: el proyecto de ley estatutaria – reforma política- que aún está siendo analizado por la Corte Constitucional.

Este proyecto de ley fue aprobado con la promesa del Ministro de presentar una contrapropuesta en temas que no quedaron del gusto de los partidos mayoritarios, pero que fueron aprobados a pesar de todo en la instancia legislativa. Así que el Ministro está cumpliendo su promesa.

Las ciudadanas y los ciudadanos colombianos asistimos, pues, a otra de las curiosas maniobras políticas que restan legitimidad y credibilidad a nuestras corporaciones y nos condenan a una eterna incertidumbre legal.

Los temas que se reformarían -antes incluso de escuchar la voz de la Corte- son:

  • los anticipos que entrega el gobierno en desarrollo de contratos con particulares,
  • los topes de la financiación privada de las campañas, y
  • la inclusión de una cuota de género en las listas de los partidos.

Los tres aspectos generan discusión, pero este artículo se centra en el que tiene que ver con la equidad de género en los partidos.

Muy pocas congresistas

Durante las últimas décadas ha ido creciendo el trabajo por avanzar efectivamente hacia sociedades cuyas instancias de poder sean equitativas en materia de género y, sin embargo, en Colombia asistimos a continuos retrocesos.

La paridad en política es un factor favorable y determinante de la democracia. En Colombia aún estamos lejos de lograrla, según el segundo informe "Nuestra democracia" presentado en octubre del año pasado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización de Estados Americanos (OEA):Colombia es el país de América Latina donde hay menos mujeres en el poder legislativo.

Retomando las cifras citadas por la investigadora Angélica Bernal [1], se puede observar un claro retroceso:

  • La proporción de mujeres en la Cámara de Representantes subió entre el período 1991- 1994 al período 2002-2006 de 8,6 por ciento a 12,6 por ciento, para regresar a 8,4 por ciento en el periodo 2006-2010.
  • En el Senado, el comportamiento es similar: de un 7,2 por ciento en el período 1991- 1994, se elevó a 13,43 por ciento en el período 1998- 2002, pero bajó nuevamente a 12 por ciento en el período 2006-2010.
  • Así, en los últimos 20 años, las mujeres en el Congreso no han superado el 14 por ciento y si este porcentaje se compara con el de mujeres en el total de la población (51,3 por ciento), la relación es preocupante…

Aunque todavía quedan quienes se preguntan por la importancia y verdadera incidencia de la presencia equitativa -y ojalá paritaria- de mujeres en los órganos del poder, es un tema que no tiene discusión frente a las razones contundentes de un mundo que demanda igualdad para lograr una democracia basada en los derechos y el desarrollo.

Objetivo del Milenio

Los 189 países que hacen parte de Naciones Unidas, incluido Colombia, se han comprometido a cumplir metas concretas frente a los ocho Objetivos del Milenio (ODM) cuya intención es que para el año 2015 hayan cedido significativamente los indicadores de inequidad, pobreza, desigualdad y vulneración de los derechos humanos.

De los ocho objetivos, uno -el número 3- consiste en "Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer". Evidentemente el objetivo no nace del capricho de unos dirigentes embebidos en el ideal romántico de la comunidad universal, sino de que las cifras contundentes muestran que gran parte de los procesos de subdesarrollo, empobrecimiento, mortalidad, injusticia y vulneración de derechos están relacionados con una forma de relación entre seres humanos, hombres y mujeres, que se basa en la discriminación, la violencia y la falta de autonomía.

Pensar en el desarrollo implica concebir a las mujeres como agentes de cambio social y trabajar porque sus potencialidades, aportes y necesidades sean incorporados en las políticas públicas y en la agenda estratégica del país. Por ende, si son agentes de cambio deberán ser agentes de la política, representantes y no sólo representadas en el escenario democrático. Eso no está en discusión.

Las críticas a la cuota

Lo que sí está en discusión es otro asunto: se requiere de un amplio diálogo social para acordar las formas como deba lograrse ese objetivo. El Estado colombiano se comprometió a garantizar la presencia de 30 por ciento de representación femenina en las instancias de poder, pero las medidas no muestran que para el 2015 se logre cumplir el objetivo.

La llamada "contrarreforma" pone sobre la mesa una discusión que aún no logra ser saldada en la democracia colombiana y es la de la conveniencia o no de usar medidas transitorias como la ley de cuotas para lograr objetivos de equidad.

En el caso de las mujeres, el debate se mueve sobre argumentos que se traducen en preguntas concretas:

  • ¿Por qué la inclusión de la ley de cuotas para los partidos en el Acto Legislativo número 01 de julio de 2003 en el que se estableció un nuevo "Régimen de Partidos Políticos y Sistema Electoral" no se tradujo en un crecimiento de la participación de las mujeres en el legislativo?
  • ¿Qué hacer frente a la resistencia de las mujeres a participar en los espacios formales de la política?
  • ¿La medida implica sacrificar "buenos" candidatos políticos para dar paso a mujeres que no lo son tanto, sólo por cumplir con la cuota?
  • ¿Apoyar medidas de este tipo en los partidos abre la puerta a múltiples medidas del mismo estilo para poblaciones que también se encuentran en situación de inequidad, como los indígenas, lo cual acarrearía discriminación contra los miembros de otros grupos étnicos?
  • Y por último, ¿la ley de cuotas garantiza que los intereses y necesidades de las mujeres sean incluidos en las agendas legislativas?

Son muchas las talanqueras

El artículo 13 de la Constitución establece que el Estado debe promover condiciones para lograr la igualdad real y efectiva, adoptando medidas a favor de los grupos discriminados o marginados. En cumplimiento de este mandato, los partidos deben adoptar estrategias económicas y comunicativas que faciliten el acceso y estimulen la participación de mujeres en sus diversos niveles organizativos.

Son múltiples los obstáculos que enfrentan en este campo las mujeres y otros sectores tradicionalmente excluidos de los circuitos políticos:

  • los estereotipos y barreras culturales que les impiden ejercer la política, puesto que su condición de género suele alejarlas del mundo público y remitirlas a las esferas privadas,
  • la carencia de medios que permitan adecuar sus necesidades sociales y familiares al ejercicio político,
  • la dificultad para permanecer en espacios donde los valores y las reglas del juego pueden contradecir sus opciones.

La presencia de mujeres en los órganos del poder y específicamente en el Congreso no es una garantía de que los temas de las mujeres sean incluidos en las agendas legislativas, pero sí implica reconocer que su injerencia en la política incorpora una diferencia de género, que es un elemento fundamental para cambiar las prácticas políticas y aportar formas diferentes de construir la democracia incorporando discursos, prácticas y sentidos propios.

La teoría de la "masa crítica" según la cual a mayor número de mujeres congresistas, mayores serían la incorporación de temas de género y la diversidad en el mundo público, ha sido enriquecida con la exigencia de que al aspecto cuantitativo se le añada una dimensión cualitativa para que las mujeres políticas adopten en efecto la perspectiva y la defensa de género.

No es posible que a estas alturas de la historia, con los resultados desastrosos que han dejado como saldo las prácticas de exclusión y discriminación por razones de género, haya quienes afirmen, al comentar una medida como la ley de cuotas, que aquí se trata apenas de banalidades y estereotipos trasnochados como el de "la guerra de los sexos".

En agosto los partidos deberán presentar sus listas y si el proyecto de ley ha avanzado para entonces tal como fue aprobado el año pasado incorporando la equidad de género -como lo deseamos los demócratas- tendrán que demostrar la presencia de al menos el 30 por ciento de mujeres so pena de que la lista en cuestión sea anulada. Esto debería servir para que los partidos asuman su responsabilidad en la formación ciudadana, ampliación de la participación e inclusión de las mujeres como candidatas y no solamente como votantes, que es la salida fácil.

Finalmente, es importante decir que las más de 20 leyes y otras iniciativas que en los pasados 10 años han surgido por acción de las organizaciones de mujeres han sido respaldadas por mujeres políticas y desde sus espacios ganados en los órganos decisorios.

Con o sin la aquiescencia de los gobernantes y de los partidos, se ha venido avanzando en temas tan sensibles para nuestra sociedad como la violencia de género, la feminización del conflicto, los derechos sexuales y reproductivos, la participación de las mujeres en la economía, y la incorporación de la diversidad en las lógicas políticas, sociales, económicas y culturales. Evidencias contundentes de que discriminar puede resultar en una acción positiva…

* Directora del Centro de Investigación y Estudios en Ciencias Sociales de la Universidad Santo Tomás.

Para ver las notas de pie de página, pose el mouse sobre el número.

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