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Empleados o desocupados: cifras de empleo durante la pandemia

Escrito por Stefano Farné
Empleo y desempleo

Stefano FarneLos tradicionales indicadores de ocupación y desempleo son insuficientes para describir el impacto del COVID-19 sobre el mercado laboral.

Stefano Farné*

El DANE en tiempos de confinamiento

Quienes el 30 de abril asistimos a la presentación que hizo el DANE sobre “las adaptaciones de la GEIH [Gran Encuesta Integrada a Hogares] para garantizar la continuidad en la producción y divulgación de sus principales variables” notamos que adaptaron en tiempo récord las encuestas de hogares al confinamiento.

En las ciudades se hicieron entrevistas por teléfono, como reemplazo de las tradicionales visitas a hogares, y se recortó el formulario, que pasó de 200 preguntas a 39. El mismo día el DANE presentó las cifras sobre fuerza de trabajo de marzo de 2020, para levantar la cuales usó el nuevo sistema operativo solo en las ciudades y durante las dos últimas semanas del mes.

Adaptaron en tiempo récord las encuestas de hogares al confinamiento.

La tasa nacional de ocupación —la población en edad de trabajar que se encuentra ocupada— se derrumbó de 56,4 % a 51,7 %; la tasa de desempleo aumentó de 10,8% en marzo de 2019 a 12,6 % en marzo de 2020.

En cifras absolutas, frente a una disminución interanual de 1.583.000 puesto de trabajos hubo apenas 287.000 más. La inactividad aumentó en 1.700.000 personas y las áreas más golpeadas fueron las urbanas -las más afectadas por la COVID-19 y las medidas de confinamiento-.

Imprecisiones en encuestas a hogares: inactivos y desocupados

Es evidente que las cifras de desempleo quedaron subestimadas: por el confinamiento y el cierre de actividades económicas, muchos perdieron su trabajo y no pudieron buscar otro. Por eso se los clasificó como inactivos, no como desocupados.

Pocos, sin embargo, han comentado las cifras de ocupados, sobre las cuales vale la pena profundizar. El Cuadro de abajo muestra la evolución mensual de los ocupados según posición ocupacional a partir de enero del presente año.

Fuente: elaboraciones del Observatorio Laboral sobre la base de datos DANE

Proporcionalmente, los más afectados fueron los trabajadores domésticos, cuyo número venía aumentando en los primeros dos meses del año, pero en marzo bajó abruptamente un 22,3 %.

También la ocupación de los empleadores y de sus trabajadores fue duramente golpeada en el mes de marzo: bajó 26,6 % y 9,4 %, respectivamente.

se creía que los trabajadores por cuenta propia serían los más afectados por la cuarentena

La inversión de tendencia del empleo asalariado fue particularmente brusca: en febrero había aumentado en 277.000 puestos, pero en marzo se contrajo en 844.000. Aunque el Estado se haya comprometido a no despedir, el empleo público se redujo 4,5 % en marzo.

Feria de empleo

Foto: Presidencia de la República
Mucha gente tiene expectativas de volver a su empleo luego del confinamiento y por eso no ha empezado a buscar

En el caso de los trabajadores por cuenta propia, al no mediar una garantía formal de reintegro, la interrupción temporal de actividades resulta aún más difícil de identificar a falta de preguntas especiales acerca de sus perspectivas laborales. Su número venía disminuyendo desde principios del año; pero, en vez de acentuarse, esta tendencia parece haberse atenuado en marzo. Frente al mismo mes del año anterior, en enero su empleo disminuyó 3,9 %; en febrero, 3,6 %, y en marzo, apenas en 3,4 %.

Este es un resultado sorprendente: se creía que los trabajadores por cuenta propia serían los más afectados por la cuarentena dado que en su mayoría viven del trabajo informal diario, de la producción y prestación de bienes y servicios básicos que difícilmente se pueden ofrecer virtual o remotamente.

De ser cierto este comportamiento del empleo independiente, se plantearían unos inesperados interrogantes de política.

Puede leer: Los primeros efectos de la cuarentena en el mercado laboral

Desempleo y ausencia temporal, realidades diferentes

Con este resultado en mente, tal vez valga la pena volver al concepto de ‘ocupados’.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los ocupados son todas “las personas que al momento de ser encuestadas se dedicaban a actividades de producción de bienes y prestación de servicios a cambio de remuneración o beneficios”. Los ocupados comprenden, además, “las personas ocupadas ausentes de su trabajo temporalmente”, según la OIT en la XIX Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo.

En condiciones de normalidad económica, este último concepto no incluiría a muchos individuos, fácilmente identificables por estar en vacaciones o en licencias; pero es de particular relevancia en la coyuntura actual.

De hecho, la ausencia temporal implica que se volverá al mismo trabajo o actividad tras una corta ausencia, que no debería ser mayor de tres meses.

Ahora bien, en las encuestas de hogares colombianos no se investiga si el trabajador temporalmente ausente detenta un empleo al que vaya a reintegrase o si es titular de una empresa cuyas actividades pueda reanudar.

Por lo anterior es difícil clasificar de forma certera a un buen número de asalariados temporalmente ausentes de su trabajo por la crisis de la Covid-19.

Filas de desempleados

Foto: Concejo de Cali
Creímos que los empleos formales serían los menos afectados pero al parecer no es así.

De hecho, según una encuesta a empresas afiliadas a la Cámara de Comercio de Bogotá, el 6,2 % de los respondientes convinieron licencias no remuneradas con sus trabajadores y el 9,8 % suspendió los contratos. En estos casos, sus empleados podrían considerar que su situación es la de un desempleado, ya que están en su casa y no perciben ingresos; pero, en realidad, se trata de una ausencia temporal —al menos hasta ahora— y la relación laboral sigue formalmente vigente. Nótese que ellos siguen como ocupados, pueden considerarse desempleados y acaban siendo clasificados como inactivos.

En el caso de los trabajadores por cuenta propia, al no mediar una garantía formal de reintegro, la interrupción temporal de actividades resulta aún más difícil de identificar, a falta de preguntas especiales acerca de sus perspectivas laborales.

Le recomendamos: El sector informal durante la pandemia

Es evidente, entonces, que la actual coyuntura económica requiere una adaptación de las encuestas de hogares y, sobre todo, ajustar el formulario para derivar una imagen más precisa de la situación laboral de los colombianos durante la pandemia.

*Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social, Universidad Externado de Colombia. E-mail: dirobservatorio@uexternado.edu.co. Las opiniones son responsabilidad del autor.

 

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