ELN: ¿el gobierno autorizó el reclutamiento de menores?
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ELN: ¿el gobierno autorizó el reclutamiento de menores?

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La negociación con el ELN se complica con la acusación de que el gobierno avaló el reclutamiento de menores. ¿Qué hay de verdad en esto y cómo va el proceso de negociación?

Hugo Guerrero*

El ELN lleva la delantera

Desde hace varias décadas, Colombia no encaja en los estándares del Estado moderno. Aunque su dominio soberano se haya pregonado desde el centralismo que entronizó la Constitución de Núñez, esta soberanía dista de ser realidad en buena parte de los territorios.

La debilidad del Estado ha consolidado soberanías compartidas con organizaciones criminales a lo largo y ancho del país. Y esta realidad es la amenaza principal al proyecto de la  “paz total”.

Los grupos al margen de la ley, como el ELN, son conscientes de las grandes carencias del Estado, así como del sinnúmero de presiones políticas y sociales que tiene. Los diálogos con esta organización han transcurrido mientras el grupo aumenta su presencia en varios territorios.

Dicha presencia creciente disminuye al apoyo popular al gobierno y cada vez da más fuerza a la oposición. El gobierno argumenta que el proceso está avanzando, pero estos avances se han dado sobre todo en el papel, con una serie de compromisos esperanzadores. La realidad es cada vez más distante de esta pretensión.

los procesos de paz son escenarios complicados y lentos, que responden a realidades difícilmente comprensibles para el común de la sociedad.

Hace unos días, el ministro de defensa, Iván Velásquez, reconoció en rueda de prensa que “ha habido un incremento (sic) tanto en el ELN, como en Estado Mayor Central (EMC) de las disidencias de la FARC, como en el Clan del Golfo”. Incluso, aliados históricos del gobierno en los distintos procesos de paz, como la iglesia católica, han dicho que “los grupos criminales tienen hoy más voz en Colombia que las propias comunidades”. No obstante, también reconocen una realidad incómoda pero evidente: “la voz, el sentir de la población, no cuenta suficientemente en los procesos de negociación, en los diálogos de paz”.

Específicamente, en el caso del ELN, la Defensoría del Pueblo estima que entre 2022 y 2023, la presencia de este grupo pasó de 189 a 231 municipios. En otro informe, el Ministerio de Defensa afirma que entre el 30 de enero y 7 de marzo, tan sólo 39 días, el ELN pudo haber violado más de 300 veces el cese al fuego acordado en la mesa de negociación. Aproximadamente el 90 % de estas acciones se ha adelantado contra la población civil y se han concentrado en los departamentos de Arauca, Chocó y Cauca.

Foto: Alcaldía de Cali - Aunque la renuncia del ELN al reclutamiento de menores de 15 años no es lo ideal, es un avance considerando que es una practica criminal frecuentemente usada por este grupo.

Puede ver: El proceso con el ELN al tablero

Reclutamiento de menores

Otro elemento que se suma a las dudas sobre el avance en las negociaciones es la renuncia necesaria de este grupo a seguir reclutando menores de edad. Desde distintos sectores se ha acusado al gobierno de avalar el reclutamiento por parte del ELN de menores entre los 15 y 17 años.

La polémica se debe a la siguiente disposición que fue acordada en el último ciclo de negociación: “no se utilizarán de manera alguna a menores de 15 años en el conflicto armado, conforme con (sic)  el Derecho Internacional Humanitario, incluyendo acciones de inteligencia y bélicas”

Este elemento vuelve a poner sobre la mesa algo que no muchos conocen o que, de conocerse, puede ser usado con facilidad para fines políticos: los procesos de paz son escenarios complicados y lentos, que responden a realidades difícilmente comprensibles para el común de la sociedad.

En este caso, todo mundo conoce la práctica espantosa del reclutamiento de menores por parte de los grupos al margen de la ley, entre ellos el ELN. Por supuesto que una renuncia expresa a reclutar menores de 15 años no es el ideal, porque el propósito indudable debe ser sacar completamente a los menores de la guerra. Pero sí es un avance.

Este acuerdo no exime de reclutamiento a los menores entre 15 y 17 años, violatorio de los compromisos internacionales asumidos por Colombia, ni tampoco su tipificación y condena por parte del ordenamiento penal colombiano.

La erradicación de esta y otras prácticas ilegales del ELN responderá inevitablemente a un desmonte paulatino y lleno de obstáculos que, en el mejor de los casos, desembocará en un acuerdo definitivo que conlleve a la reinserción plena de sus militantes a la vida civil.

Por tanto, el reclutamiento de menores es una práctica criminal que afecta de manera especial la sensibilidad de la opinión. Pero es una práctica que existe y desgraciadamente no desaparecerá de un día para otro.

Uno de los grandes debates en el marco de la negociación se refirió al secuestro,  y hoy son innegables los avances en esta materia, con todos los altibajos que seguramente se presentarán al respecto.

El punto de inflexión

El posicionamiento del ELN en el territorio, las posibles violaciones al cese al fuego y la lentitud para lograr nuevos compromisos hacen que aumente el sentimiento de frustración entre la sociedad. No obstante, si hay un país que debería tener claro que los procesos de paz no son una amena discusión entre amigos es Colombia.

La incertidumbre ante el resultado del proceso lleva inevitablemente a que las partes refuercen su posición negociadora, incluso a prever cuál sería su estrategia ante un posible fracaso del mismo. Esta realidad es justamente la que impulsa acciones indeseables, pero, aunque cueste admitirlo, previsibles dada la complejidad de una negociación con estas características.

Pese a los altibajos en los diálogos con el ELN, hay casi una treintena de acuerdos firmados, un cese al fuego vulnerable pero formalmente establecido, un compromiso claro de este grupo de poner fin a los secuestros extorsivos, el anuncio de erradicar el reclutamiento de menores de 15 años, comienzos de colaboración en ejercicios de desminado y, lo más importante, la voluntad de las partes de seguir en la mesa de negociaciones.

El proceso con el ELN está viviendo un punto de inflexión. Los avances son importantes, pero la sociedad se encuentra ansiosa. Por esta razón es vulnerable a la desinformación y a la manipulación que se ejerce desde sectores opositores a los diálogos.

Un ejemplo de esto fueron los sucesos de la semana pasada en el Congreso,  protagonizados por el senador Jonathan Pulido, JP Hernández, contra de la senadora María José Pizarro. Lo anterior en el marco de las acusaciones en las que el primero asegura que “el gobierno autorizó al ELN a reclutar a menores de edad”.

La territorialización de los diálogos 

Por otra parte, iniciativas como la de regionalizar los diálogos (tal como se plantea para el departamento de Nariño con el frente Comuneros del Sur) crean tensiones que se deben resolver rápidamente para impedir la pérdida de confianza en la mesa de negociación.

La posible atomización del proceso en diálogos territoriales es algo que preocupa al Comando Central (COCE) del ELN, pues puede conducir al deterioro del mando central y a agravar las fisuras que ya existen en la organización.

El proceso con el ELN está viviendo un punto de inflexión. Los avances son importantes, pero la sociedad se encuentra ansiosa. Por esta razón es vulnerable a la desinformación y a la manipulación que se ejerce desde sectores opositores a los diálogos.

En este punto del proceso, no debería haber sorpresas respecto a la metodología de los diálogos. Una apuesta por la territorialización no debería ser un motivo de discordia, sino el fruto de un consenso expreso. Situaciones como esta crean la sensación de falta de comunicación entre las partes y de improvisación en la ruta planteada.

Por último, nos acercamos a la mitad del mandato del gobierno Petro, y los dos años que restan se irán rápidamente en medio de todo tipo de presiones por parte de una oposición que ya está en campaña para 2026. Es hora de ajustar, acelerar y definir la oportunidad histórica de poner fin al conflicto, al menos con el ELN.

Un fracaso al respecto prolongaría el desangre del país y sería un buen caballo de batalla de los sectores más reaccionario durante los próximos años.

Lea en Razón Pública: ¿Hasta cuándo el ELN negociará?

Acerca del autor

Hugo Guerrero

*Profesor titular de la Facultad de Relaciones Internacionales, Estrategia y Seguridad de la Universidad Militar Nueva Granada, profesor del Doctorado en Derecho Público de la Universidad Santo Tomás. Abogado de la Universidad Nacional de Colombia y Doctor en Relaciones Internacionales y Globalización de la Universidad Complutense de Madrid. Contacto: @hguerreros25

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Hugo Guerrero

*Profesor titular de la Facultad de Relaciones Internacionales, Estrategia y Seguridad de la Universidad Militar Nueva Granada, profesor del Doctorado en Derecho Público de la Universidad Santo Tomás. Abogado de la Universidad Nacional de Colombia y Doctor en Relaciones Internacionales y Globalización de la Universidad Complutense de Madrid. Contacto: @hguerreros25

Comentarios de “ELN: ¿el gobierno autorizó el reclutamiento de menores?

  1. Este acuerdo no exime de reclutamiento a los menores entre 15 y 17 años, violatorio de los compromisos internacionales asumidos por Colombia, ni tampoco su tipificación y condena por parte del ordenamiento penal colombiano.

    Por tanto, el reclutamiento de menores es una práctica criminal que afecta de manera especial la sensibilidad de la opinión. Pero es una práctica que existe y desgraciadamente no desaparecerá de un día para otro.

    Un ejemplo de esto fueron los sucesos de la semana pasada en el Congreso, protagonizados por el senador Jonathan Pulido, JP Hernández, contra de la senadora María José Pizarro. Lo anterior en el marco de las acusaciones en las que el primero asegura que “el gobierno autorizó al ELN a reclutar a menores de edad

    En estos y otro puntos se encuentra una contradicción al decir que hay desinformación
    Si en su columna discrepa que lo más importante es el secuestro más no la utilizacion de menores en el conflicto armado entorpeciendo el actuar legal del ejército y atar de manos al gobierno
    Llegando a la posibilidad de disidencias nuevos grupos al margen de la ley y la falta de claridad

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