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Electricaribe: las razones de la crisis y las posibles soluciones

Escrito por Óscar Mesa

Mandatarios del Caribe, expresan inconformidad frente a los servicios por parte de Electricaribe.

Óscar MesaLa Costa está hoy al borde de un apagón general debido al círculo vicioso entre falta de pago, falta de inversión, deterioro del servicio…y remedios de emergencia. Pero es posible pasar a un círculo virtuoso de pagos oportunos y nuevos operadores.

Óscar Mesa Sánchez*

Los problemas

Ya son bien conocidos los problemas de la Empresa de Electricidad del Caribe (Electricaribe) que hoy tienen a la Costa ante una grave crisis energética:

  1. La ausencia de una cultura de pago entre los consumidores, quienes han acumulado una deuda de 400.000 millones de pesos, así como entre las entidades locales y regionales del Estado, cuya deuda asciende a otros 150 mil millones. Aunque la mala calidad y los continuos cortes del servicio pueden servir como argumentos para no pagar, no son una excusa válida. Si los usuarios no pagan, no hay servicio que funcione.  
  2. La falta de inversión en la infraestructura de Electricaribe por parte de su dueña mayoritaria, Gas Natural Fenosa (GNF). Esta brecha de inversión ha llevado a la falta de mantenimiento y mejoramiento de una red obsoleta; y esto a su vez explica los cortes frecuentes, la mala calidad del servicio y el círculo vicioso de la energía en el Caribe: falta de pago, problemas financieros, falta de mantenimiento, mala calidad del servicio, cortes… y se repite el ciclo. Debido a esta situación, Electricaribe ha perdido casi completamente su credibilidad en la región.
  3. Además, el Estado no solo no paga por el servicio sino que ha demorado proyectos de inversión, licencias ambientales, medidas para permitir la competencia y otras regulaciones que pudieron haber servido para que la crisis no llegara hasta este punto, cuando un apagón generalizado parece inevitable. Lamentablemente, el gobierno no da muestras de entender que los problemas no se resuelven solos, sino que tienden a agravarse si no se interviene a tiempo.
  4. Por último, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), la Superintendencia de Servicios Públicos y el Ministerio de Minas y Energía parecen haber caído en una especie de parálisis. Los políticos quieren que el Estado les resuelva todo, cuando en parte ellos mismos han alimentado el problema por su falta de pago.

Remedios dañinos

Servidora de servicios de electricidad, CODENSA S.A.
Servidora de servicios de electricidad, CODENSA S.A.  
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

De manera inmediata se necesitan medidas para evitar el corte eléctrico. Probablemente se encontrarán salidas para evitar esta situación porque los costos para todos son muy altos.

Pero suele suceder que los remedios apresurados acaban  por agravar el problema. Algunas experiencias anteriores confirman esta advertencia, que contradice el optimismo aquel de que “la crisis es una oportunidad”: también es posible que la crisis sea una trampa. Todo depende de la estrategia que se adopte.   

Por ejemplo, una intervención descuidada puede traer el riesgo de una demanda ante la Corte de Arbitraje Internacional del Banco Mundial (CIADI). Y si se perdona a los morosos, esto desincentivaría a los usuarios cumplidos.

Si los usuarios no pagan, no hay servicio que funcione.  

Igualmente, los generadores que han seguido las reglas del mercado no tienen por qué pagar los platos rotos, y sería injusto arreglar el problema con más impuestos o con alzas en las tarifas.

Un mal arreglo puede también desbaratar las reglas de juego del sector eléctrico colombiano o las reformas que se han llevado a cabo desde la Ley 143 de 1994 y que han demostrado su eficacia.

Un ejercicio interesante es repasar los principios consagrados en la ley y contrastarlos con la situación real de Electricaribe. Una de las lecciones que resultan del ejercicio es que no hacen falta más leyes ni leyes mejoradas. Si se cumplieran las que existen no estaríamos en este embrollo.

Algunas propuestas

Control por parte de la Superintendencia a la empresa Electricaribe por mal servicio.
Control por parte de la Superintendencia a la empresa Electricaribe por mal servicio. 
Foto: Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios

Pero se necesitan soluciones de largo plazo. Afortunadamente hay experiencias de las que se puede aprender.

Se debe establecer un círculo virtuoso de prestación de servicio de buena calidad y pago oportuno, con tarifas justas para los sectores más pobres. Por ejemplo la experiencia de Codensa en el sur de Bogotá está bien documentada: en cinco años pasaron de cifras de un 23 por ciento de población que no pagaba (semejantes a las actuales en la costa) a cantidades manejables del 8 por ciento.

Esta nueva situación se basaría en el respeto al cliente, el trabajo con la comunidad, la inversión, el servicio de calidad y pasar de las palabras a los hechos en el tema de la responsabilidad social empresarial.

Sería injusto arreglar el problema con más impuestos o con alzas en las tarifas. 

En Barranquilla la empresa de acueducto (AAA) tiene los mismos clientes que Electricaribe, pero mantiene excelentes relaciones y cifras de pago. Y en otras ciudades de Colombia hay experiencias semejantes (Medellín y Cali). Esta experiencia es semejante a la de Bancos de Oportunidades, iniciativas que han merecido distinciones internacionales y que nos han mostrado que los pobres también son buenos clientes.

Sin duda se necesita tener buen flujo de caja para hacer inversiones y el Estado podría otorgar garantías en este sentido. Pero hay que recuperar la credibilidad. Una opción para lograrlo sería la entrada de otros operadores, ojalá varios, que sean colombianos y cuenten con experiencia (aunque esto seguramente requeriría cambios en la regulación).

Además de la cultura y los recursos necesarios, estos nuevos actores pueden traer la confianza y la credibilidad perdidas. ¿Será posible un arreglo como este en buenos términos con Gas Natural Fenosa? Esperemos que sí.

 

* Profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia

 

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