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Elecciones de 2019: ¿fin de las maquinarias?

Escrito por Juan Albarracín Dierolf
Claudia López con una coalición de centro izquierda logró ganar la alcaldía de B

Juan-Albarracin.jpg - 14.31 kBLos alternativos lograron triunfos resonantes este año, pero los políticos tradicionales se adaptaron a los nuevos tiempos. ¿Se está modernizando el sistema de partidos?

Juan Albarracín*

Sorpresas

Las elecciones de octubre de 2019 sorprendieron por el éxito de varios candidatos alternativos y/o opositores del gobierno nacional.

  • En Bogotá fue elegida la primera alcaldesa de la historia, apoyada por una coalición de centro-izquierda entre la Alianza Verde, el Polo Democrático Alternativo, el movimiento Activista y otros disidentes liberales, así como algunas líderes de Colombia Humana que rechazaron al candidato de su movimiento.
  • En Medellín, Daniel Quintero, con un grupo significativo de ciudadanos Independientes, derrotó al Centro Democrático en su feudo electoral.
  • En Cartagena, William Dau (candidato por firmas) se impuso sobre sus contendores.
  • En Magdalena, Fuerza Ciudadana, de Carlos Caicedo, hizo moñona ganando la Gobernación del departamento y manteniendo la Alcaldía de su capital, Santa Marta.

El hecho de que candidatos sin maquinaria clientelista o de partidos en oposición ganen en algunas ciudades capitales no es sorprendente. Bogotá, Medellín e incluso Cartagena y Magdalena ya habían elegido alcaldes y alcaldesas que desafiaban partidos y grupos políticos establecidos.

Sorprendió más, quizás, que las victorias de políticos alternativos no se limitaran a las ciudades capitales en estas elecciones. En el Valle del Cauca vimos las victorias de Óscar Escobar en Palmira, Andrés Felipe Ramírez en Jamundí (ambos de la Alianza Verde), y de Víctor Vidal en Buenaventura. Los tres ganaron en ciudades intermedias donde grupos políticos “tradicionales” controlaban el poder local.

Escobar derrotó por estrecho margen a una de las más fuertes y organizadas máquinas políticas de la región (conocida como el “caicedismo”) que desde hace tres períodos gobernaba la ciudad. Ramírez le ganó a la candidata del Partido Liberal, Marleny Muñoz.

Por su lado, Víctor Vidal logró capitalizar su papel como uno de los líderes más visibles del Paro Cívico para triunfar, por una diferencia de menos de tres mil votos, en Buenaventura. La victoria de Vidal en una ciudad donde el poder local has sido cleptocrático (muchos de sus alcaldes anteriores no terminaron sus períodos por problemas legales) puede significar una nueva forma de hacer política en el puerto.

Lea en Razón Pública: Claudia López: los verdes triunfaron en Bogotá, ¿y ahora qué?

Vieja y nueva política

Sin embargo, sería muy apresurado declarar que las fuerzas alternativas o sin maquinaria clientelista han desplazado a las fuerzas políticas tradicionales, o que la matriz de la disputa electoral local será fundamentalmente programática en todo el país. Más bien, estas dos lógicas conviven, inclusive en la misma elección y localidad.

Si bien algunas de estas nuevas fuerzas políticas ganaron Alcaldías, su éxito no necesariamente se repitió en las elecciones para los Concejos Municipales:

  • En Palmira, el Partido de la U (dominado por el caicedismo) obtuvo 35,93 por ciento de los votos y 10 curules de 19, mientras que la Alianza Verde (del alcalde electo) obtuvo apenas una curul.
  • Similares resultados se pueden observar en Jamundí y Buenaventura.
  • Bogotá, donde la Alianza Verde consiguió ser la mayor fuerza política en el Concejo Distrital, parece ser la excepción.

La transformación política en el plano local suele ocurrir con los cargos ejecutivos y, progresivamente, ocurre en los espacios legislativos. Como los casos de Palmira, Jamundí y Buenaventura parecen indicar, algunos votantes movilizados por las maquinarias tradicionales en las elecciones al Concejo votan por fuerzas nuevas o alternativas en la elección para la Alcaldía.

 Facebook Carlos Caicedo Otro de los ganadores de 2019, Carlos Caicedo, quien logró destronar a la familia Cotes en Magdalena.

Foto: Facebook Carlos Caicedo
Otro de los ganadores de 2019, Carlos Caicedo, quien logró destronar a la familia Cotes en Magdalena.

Si estas nuevas fuerzas no se organizan en partidos es poco probable que se sostengan

Solo después de algunas elecciones posteriores a la irrupción de las nuevas fuerzas, estas logran establecerse en los Concejos. Pero los partidos tradicionales también se adaptan a la llegada de nuevos actores, adoptando estrategias “programáticas” de movilización electoral o mezclándolas con movilización no programática y a veces clientelista. La supervivencia del Partido Liberal en Bogotá y en otras grandes ciudades (como Cali) lo demuestra.

Puede leer: Elecciones 2019: se votó por lo local

Del triunfo al partido

Como la transformación de las elecciones locales es un proceso progresivo y de mediano plazo, es importante preguntarse: ¿que tanto impacto pueden tener las victorias de las nuevas fuerzas en las elecciones del pasado mes de octubre? Esta pregunta es, además, pertinente, porque algunas de estas fuerzas entran a los espacios de poder local mediante la recolección de firmas o arrastrados por la fuerza personal de un político.

Aunque las candidaturas por firmas pueden ser una opción para que emerjan nuevos líderes políticos, es importante que estas fuerzas logren crear organizaciones que trasciendan a sus fundadores —es decir, que los nuevos grupos se institucionalicen como partidos políticos—.

Las organizaciones partidarias proveen mecanismos para regular disputas internas y propiciar otros liderazgos. También crean vehículos para hacer mayor presencia en el territorio, facilitan las decisiones de los votantes y los movilizan a las urnas. Si estas nuevas fuerzas no se organizan en partidos es poco probable que se sostengan en el tiempo o ganen espacios en los cuerpos colegiados.

Sin embargo, no es fácil crear partidos a partir de movimientos ciudadanos que giran en torno de alguna persona: crear un partido significa limitar a los líderes mediante reglas, algo que estos no aceptan o aceptan con dificultad.

Lo anterior, combinado con la postura “antipartido” de algunos movimientos, hace casi imposible el proceso. Para estos movimientos, a veces es difícil distinguir entre política clientelista (o no programática) y partido político.

Es pues fácil constatar que los líderes surgidos de procesos de cambio local han tenido gran dificultad para gestar organizaciones partidarias duraderas y con presencia en todo el país.

Por ejemplo, Compromiso Ciudadano sigue siendo un vehículo electoral íntimamente ligado al proyecto de Sergio Fajardo, sin lograr cristalizarse en un partido ni ser muy efectivo a la hora de promover las candidaturas apoyadas por Fajardo.

Por su parte, Gustavo Petro no logró traducir su resultado en las elecciones nacionales en una presencia importante en la política local en el resto del país, con algunas excepciones aisladas.

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Nuevos vientos

Si bien la Alianza Verde no es perfecta como organización partidaria, su progresivo crecimiento muestra rasgos de una organización que tiene vida propia más allá de sus líderes emblemáticos. Es posible que estemos ante el inicio de una alternativa partidaria un poco más estable entre los “alternativos” (aunque esto ya se ha dicho de otros partidos en el pasado).

La Alianza Verde ocupará a partir de enero Alcaldías en muchas ciudades intermedias y pequeñas. Pero su presencia trasciende las Alcaldías. El promedio de los porcentajes de voto que obtuvo en las elecciones a los Concejos en cada municipio del país ronda el 8,5.

Queda pendiente evaluar a qué se debe el crecimiento de este partido: ¿responde a procesos de organización de fuerzas alternativas locales que se materializan en victorias verdes o refleja la práctica de “franquicias electorales” y distribución de avales característico de los otros partidos?

Registraduría Nacional del Estado Civil Las elecciones regionales de 2019 le dieron un margen amplio a los candidatos “alternativos”

Foto: Registraduría Nacional del Estado Civil
Las elecciones regionales de 2019 le dieron un margen amplio a los candidatos “alternativos”

La Alianza Verde ocupará a partir de enero Alcaldías en muchas ciudades intermedias y pequeñas.

Los procesos de nuevas fuerzas locales electorales que surgen de movimientos sociales también deben llamar nuestra atención. Los imperativos electorales y de gobierno comúnmente entran en conflicto con los objetivos, necesidades y estrategias de los movimientos sociales.

Lograr un equilibrio entre el brazo electoral (o en el gobierno) y el movimiento social es aun más difícil cuando el éxito electoral llega de forma relativamente rápida sin una organización política estable, como en Buenaventura.

Las elecciones locales de 2019 sirvieron como una “válvula de escape” para que parte de la ciudadanía manifestara su malestar frente al gobierno y frente a “los políticos”. Fue una oportunidad para que un gran número de políticos alternativos y opositores ganaran espacios de poder local.

No obstante, las “maquinarias” no han muerto ni desaparecerán pronto. Ante la incapacidad de las nuevas fuerzas para ocupar espacios legislativos locales, los políticos “tradicionales” serán actores cruciales en muchos Concejos. La capacidad de las nuevas fuerzas para cumplir sus promesas dependerá en gran medida de las mismas fuerzas que quieren dejar atrás.

 

**Ph. D. en Ciencia Política de la University of Notre Dame (EE. UU.), director del Programa de Ciencia Política de la Universidad Icesi de Cali

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