El último año en la economía colombiana - Razón Pública
Inicio TemasEconomía y Sociedad El último año en la economía colombiana

El último año en la economía colombiana

Escrito por Jorge Iván González
/jorge_ivan_Gonzalez

Las estadísticas muestran que el país sigue dependiendo de los sectores primarios, y que el crecimiento del PIB está jalonado por la inversión pública.

Jorge Iván González*

 

Comparación exagerada

Durante el último año (primer trimestre de 2014 comparado con el primer trimestre del 2013), la economía colombiana creció 6,4 por ciento. Este aumento del PIB superó todas las expectativas.

Grafica 1
Tasa anual de crecimiento del PIB (%)
Primer trimestre 2011-primer trimestre 2014

Fuente: Dane

Como se observa en la Gráfica 1, entre el primer trimestre de 2011 y el primer trimestre de 2014, el PIB ha crecido de manera sostenida. Por eso, en medio de un optimismo desbordado, el ministro de Hacienda afirmó que Colombia, después de China, es la segunda economía que más crece en el mundo.

Pero los resultados del PIB deben analizarse con cuidado, para evitar el despropósito de igualar la expansión de Colombia  con la de la China, pues entre los dos países hay una diferencia fundamental, que se expresa en la balanza de pagos.

En medio de un optimismo desbordado, el ministro de Hacienda afirmó que Colombia, después de China, es la segunda economía que más crece en el mundo.

En Colombia el déficit en cuenta corriente sigue aumentando. En 2011 fue de 9,7 miles de millones (mm) de dólares, en 2012 fue de 11,6 mm y en 2013 de 12,4 mm de dólares. En otras palabras, en las relaciones de Colombia con el exterior, los ingresos son menores que los egresos.

La situación de China es radicalmente distinta. En 2011 el superávit en cuenta corriente fue de 136 mm de dólares, y en 2012 de 193 mm de dólares.

No tiene sentido comparar a Colombia con China, porque mientras nuestro país es importador, China es exportador. Y China puede seguir exportando porque su agresiva política cambiaria ha evitado la revaluación del yuan.

Mientras tanto, Colombia es un país importador porque el peso se sigue revaluando. En su desafortunada comparación, Cárdenas olvida que actualmente 40 bancos centrales consideran el yuan chino como una moneda de reserva. Y cada vez más el yuan gana importancia frente al dólar.

En 2000 el 60 por ciento de las reservas del mundo estaban en dólares. Hoy la participación del dólar se ha reducido al 33 por ciento. Y en esta carrera por convertirse en moneda de reserva internacional, el yuan participa activamente.

Hoy en día, ningún banco central del mundo considera que el peso colombiano pueda ser moneda de reserva.

Economía primarizada

 Cuadro 1. 
Comportamiento del PIB por ramas de actividad económica
 Primer trimestre 2013-primer trimestre 2014

Fuente: Dane

El PIB colombiano corresponde al de una economía primarizada y de servicios, por el momento impulsada por la construcción.


Esmeralda extraída de las minas de Muzo en Boyacá.
Foto: Géry Parent

Es primarizada porque la minería, el petróleo, el café y las grandes plantaciones son los motores de la actividad económica. La explotación de minas y canteras creció 5,6 por ciento, y se destaca el crecimiento de la producción de carbón (33,8 por ciento), esmeraldas (41,9 por ciento) y minerales utilizados en la construcción (16,7 por ciento).

El sector minero sigue teniendo las características propias de las economías de enclave, con poca generación de valor agregado, y una mínima creación de empleo. Todavía no se ha logrado sembrar la bonanza minera, y los excedentes no se han traducido en procesos de desarrollo endógeno.

En el sector agrícola se destaca el crecimiento del café (22 por ciento), y el de las grandes plantaciones de caña de azúcar (32,8 por ciento) y aceite (22,5 por ciento).

El comercio (5,6 por ciento) y los servicios financieros (6 por ciento) han mantenido un crecimiento sostenido, similar al promedio nacional. Estas dinámicas son compatibles con el aumento de las importaciones y de las inversiones de capital de corto plazo.

Las mayores importaciones favorecen el comercio. Y el sector financiero ha aprovechado los intereses de los TES, que en el panorama internacional son relativamente altos. Mientras que la tasa de interés de los bonos del Tesoro de Estados Unidos es inferior al 1 por ciento al año, la de los TES oscila alrededor del 7 por ciento.

Cuadro 2.
Tasas de interés oficiales (anuales)

La línea roja corresponde a las economías avanzadas, y la línea azul a las economías emergentes, dentro de las que se incluye Colombia.

Fuente: BANCO DE PAGOS INTERNACIONALES, BPI., 2013

Los TES emitidos por el gobierno colombiano ofrecen unas tasas de interés altas en el contexto internacional. Los papeles que ofrecen los gobiernos de las economías avanzadas están pagando, en promedio, menos del 0,5 por ciento al año, mientras que los gobiernos de las economías emergentes están ofreciendo una rentabilidad promedio de 4,1 por ciento al año.

La tasa que ofrece Colombia es alta (7 por ciento), y puede seguir creciendo, dada la decisión que acaba de tomar la Junta Directiva del Banco de la República de subir la tasa de interés de referencia del 3,75 al 4 por ciento.

El PIB colombiano corresponde al de una economía primarizada y de servicios, por el momento impulsada por la construcción.

El Ministerio de Hacienda y el Banco de la República consideran conveniente subir la tasa de interés para mejor controlar la inflación. Pero este camino es perverso para la actividad económica real por tres razones: encarece el crédito doméstico; estimula el ingreso de capitales internacionales y la consecuente revaluación del peso; y hala las importaciones.

En este ambiente se crean condiciones propicias para la especulación financiera y, en consecuencia, el PIB de los intermediarios crece. Este escenario no es conveniente para la industria, que apenas comienza a salir del letargo en el que estaba.

La industria manufacturera creció 3,3 por ciento después de varios períodos de estancamiento. Y el gran motor de la economía colombiana fue la construcción que aumentó 17,2 por ciento. En este proceso el sector público jugó un papel fundamental.

¡Que viva Keynes!

Al descomponer el sector de la construcción se observa que el principal motor de la economía ha sido el sector público.

Cuadro 3

Variación del indicador de la inversión en obras civiles (IIOC)
 Primer trimestre 2013-primer trimestre 2014

 Fuente: Dane

La inversión en obras civiles es un componente del sector de la construccin, y la participación de la inversión pública ha sido muy importante. El crecimiento de la inversión en carreteras, calles, caminos y puentes fue de 31,9 por ciento. Y en infraestructura de acueductos, alcantarillados, obras portuarias, etc., la variación fue de 40 por ciento. En promedio, la inversión en obras civiles creció 25,4 por ciento.


El viaducto La Estampilla une los departamentos de
Caldas y Risaralda.
Foto: Agencia Nacional de Infraestructura (ANI)

El sector público no estimula la economía solo a través de la inversión. También lo hace por el lado del gasto. En el Cuadro 1 pudo observarse que los servicios sociales, comunales y personales crecieron 6,3 por ciento. Y uno de los componentes de este sector es la administración pública y la defensa.

El gobierno se resiste a aceptar las bondades del keynesianismo, pero los resultados favorables de la intervención del Estado deberían llevar a la segunda administración Santos a reconocer de manera explícita, sin temores, que las soluciones keynesianas tienen vigencia. Basta seguir la política keynesiana de Obama y de los países europeos que, a regañadientes, acabó por aceptar el Banco Central Europeo al adoptar políticas de fomento.

Si en Colombia se reconociera la actualidad de Keynes le daríamos más énfasis a la inversión en infraestructura. Invertir en obras públicas (carreteras, acueductos, puertos, modernización de las escuelas, etc.), resulta en  cuando menos cuatro grandes beneficios:

1. Consolida el crecimiento del PIB.

2. Mejorar el empleo y el ingreso.

3. Crear mejores condiciones propicias para la ampliación del mercado interno.

4. Aumentar la productividad y la competitividad.

Frente a estas bondades evidentes de la inversión pública, en lugar de seguir comparando la economía colombiana con la china, el ministro de Hacienda debería dedicarse a repensar los motores del desarrollo a la luz del pensamiento keynesiano.

En el segundo gobierno de Santos, si el compromiso con la paz es en serio, el ministro de Hacienda tendría que ser el líder de una política económica de corte keynesiano. En estos días los gremios han dicho que quieren que Cárdenas continúe en el cargo; pero para que Cárdenas sea compatible con los acuerdos de La Habana tiene gritar, sin sentir vergüenza: ¡que viva Keynes!

 

* El perfil del autor lo encuentra en este link. jorgeivangonzalez@telmex.net.co

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies