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El turno del liberalismo”

Escrito por César González

César gonzalez

Los hechos de las últimas dos semanas en el mundo financiero continúan estremeciendo a los analistas profesionales, preocupando a los ministros de finanzas y haciendo arquear las cejas a los banqueros centrales. Cuando se asiente el polvo, vendrá el turno de los historiadores.

César González Muñoz**

Ellos no causarán abundantes titulares, ni provocarán declaraciones de políticos en campaña, y sus trabajos quedarán confinados a la cátedra y a los papeles académicos. Pero esas tareas intelectuales serán fundamentales para entender lo que ocurre, así los banqueros y los gobernantes del futuro no apliquen las lecciones que dejará la lectura de los hechos corrientes desde la perspectiva histórica. ¿Qué deberán mirar los historiadores entre este berenjenal, para extraer de allí la esencia histórica?

El "modelo" (esta palabreja no me gusta, pero la uso para ser expedito) de los bancos de inversión independientes en el centro financiero de Wall Street, Nueva York, desapareció de la escena dejando una estela de colosales deudas que tendrán que ser cubiertas por la ciudadanía que paga impuestos en Estados Unidos y en muchos otros países. Los grandes bancos de inversión (había cinco hasta hace un semestre) no eran tomadores de depósitos del público y, en consecuencia, no estaban bajo la supervisión del Banco de la Reserva Federal, que es el máximo superintendente bancario gringo. Las fuentes de fondos para financiar sus operaciones eran sus endeudamientos con inversionistas de todas las clases, de todas las nacionalidades, de todos los propósitos imaginables, con un objetivo común: la rentabilidad. Apoyados en la tecnología de la información y de las telecomunicaciones, los negocios de los bancos de inversión llegaron a ser tan complejos como enormes. Mirar los balances de estas instituciones es como observar un mapa hermético, lleno de códigos y sugerencias y pistas, en el que resulta muy difícil observar la geografía real.

Pero ese era precisamente el sentido del "modelo", fundado en la no regulación, en la supervisión leve, en la libertad de acción, en el vuelo irrestricto de la imaginación -y de la lujuria de la ganancia – en la responsabilidad estrictamente privada por la evaluación de los riesgos asumidos por los banqueros y por sus acreedores.

Había otra condición de los bancos de inversión: El pequeño tamaño del patrimonio invertido por sus accionistas frente al volumen del negocio, en comparación con el mayor peso del patrimonio en las entidades tomadoras de depósitos, obligadas a mantener su apalancamiento dentro de ciertos límites por parte de las autoridades supervisoras.

En la academia anglosajona el "modelo" de los bancos de inversión se denomina un "modelo" conservador. Puede ser muy confuso para el usuario del lenguaje común, pero por allá arriba a la no intervención estatal se la llama "conservatismo", mientras que a  la inclinación a regular y a intervenir desde el Estado se la llama "liberalismo".

La caída de dos de los bancos de inversión (Bear Stearns, Lehman Brothers), y la desaparición de un tercero, Merril Lynch, en las entrañas de una entidad financiera tomadora de depósitos, el Bank of America, hasta donde se puede ver, terminará con la dilución de sus patrimonios (y la pérdida de los accionistas), mientras que los acreedores serán básicamente dejados incólumes con plata de los contribuyentes.

Esta semana, los dos bancos de inversión sobrevivientes, Goldman Sachs y Morgan Stanley, anunciaron que se convertirán en bancos supervisados por la Reserva Federal, financiados en alguna medida por operaciones de depósito del público pero con más capital como proporción de su balance total y con acceso a la ventanilla básica de préstamos del banco central. Un regreso al huevo. La transición tomará algún tiempo, pero ello marca el final de un periodo de la historia económica de los países ricos. Comienza una era de "liberalismo", que en este caso significa desconfianza con la fascinación del laissez faire.

 

* Artículo publicado en el Diario Portafolio el miércoles 24 de septiembre de 2008

 

 *Miembro fundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

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