El Quijote Petro, capítulo III | Fundación Razón Pública 2024
Foto: Cancillería

El Quijote Petro, capítulo III

Compartir:

Gustavo Petro transforma su discurso en la ONU en un llamado poético al cambio, pero su idealismo desafía la urgencia de soluciones concretas para Colombia.

Idealismo y retórica en la ONU

Al no ser el pragmatismo su fuerte, el presidente difumina por tercera vez ante el mundo las aflicciones de Colombia y desafía al capitalismo y sus potencias.

“Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopía, sino justicia”, diría el ingenioso hidalgo. Así lo entiende también Gustavo Petro, quien por tercera vez ha transformado su intervención en Naciones Unidas en una especie de manifestación poética cargada de ingenuidad e idealismo.

Esta narrativa refleja una constante en sus discursos: una lucha quijotesca, apocalíptica, envuelta en una epopeya climática y económica, más dirigida a cautivar a las élites intelectuales globales que a atender las necesidades urgentes de una sociedad como la colombiana que demanda soluciones inmediatas.

Ante su evidente fracaso gubernamental, Petro ha redoblado sus esfuerzos en la arena universal, buscando posicionarse como el heredero de las luchas de la antigua Internacional Socialista, hoy representada por el movimiento progresista mundial. Confiando en que su protagonismo internacional compense el creciente rechazo en el ámbito doméstico, el presidente colombiano parece decidido a alinearse con líderes que, desde sus respectivas trincheras, aspiran a reconfigurar el orden global.

Desde su primer discurso en la ONU en 2022, el presidente adoptó un estilo que recuerda al caballero errante. Con una crítica apasionada a la lucha contra los cultivos ilícitos —con la que señaló correctamente cómo esta destruye la Amazonía—, propuso lo que, en el escenario global, pudo parecer un acto audaz: la despenalización de la coca como vía para salvar la selva tropical y combatir el narcotráfico.

En el discurso de 2023, recomendó la creación de un tribunal climático internacional, elevando su altruismo a otro nivel. Aunque la justicia climática es una causa loable, su visión carece del pragmatismo que el país, aún dependiente de la explotación de recursos naturales para impulsar la inversión pública y combatir la pobreza, realmente necesita. En aquel momento se subrayó con evidencia que, paradójicamente, Colombia es uno de los países que menos contamina a nivel global.

Foto: Cancillería

Críticas al capitalismo global

El pasado jueves 24 de octubre, tras una breve introducción, arremetió contra el capitalismo global, al que culpó del colapso ambiental y económico, mientras abogaba por una transición energética justa. La retórica del primer mandatario se volvió más radical y, en ciertos momentos, inocente. Al estilo de una perorata universitaria, hizo suya la causa palestina y reiteró su demanda de una transición energética justa, temas que dominaron su intervención.

Señaló la acumulación de riqueza y la explotación de recursos como los enemigos comunes de la humanidad, mientras que las guerras, según él, no son más que herramientas del capitalismo. ¡Activismo puro!

Este foro anual, que reúne a jefes de Estado y líderes mundiales, pretende fomentar el debate sobre los grandes desafíos globales; pero también está concebido como una plataforma para exponer los problemas de cada nación y encontrar los mecanismos de cooperación internacional más efectivos para resolverlos. No es en absoluto una vitrina para exhibir vanidades ni un espacio destinado a proyectar las ambiciones personales o políticas futuras de sus participantes.

Tal vez Petro lo vea de otra manera. Mientras se esfuerza por proyectarse como un redentor, su gestión pierde cada vez más terreno en el ámbito interno y su legitimidad se desmorona. Su retórica repetitiva, incoherente y carente de rigor parece más una táctica para desviar la atención de los graves problemas del país: la mala praxis de algunos de sus funcionarios, el aumento de la inseguridad y las políticas económicas fallidas —que han erosionado la confianza incluso entre sus propios seguidores—.

De cara a la carrera electoral de 2026, el mesianismo de Petro, lleno de cacofonías, gestos grandilocuentes y metáforas, sigue una estrategia clara: mantener conectada a su base más ferviente, que lo ve más con emoción que con razón, como un líder disruptivo y revolucionario. Sin embargo, estas luchas románticas lo alejan de las prioridades inmediatas de Colombia, un país que, en el contexto internacional actual, carece de relevancia, especialmente cuando la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto en el Líbano o la crisis en Palestina acaparan toda la atención global.

En su próximo capítulo en Naciones Unidas, Petro debe dejar de lado causas fuera de su alcance real y concentrarse en diseñar una agenda estratégica que impulse temas clave para Colombia, como atraer inversión extranjera y asegurar recursos para proyectos de alto efecto que enfrenten las problemáticas estructurales del país.

Su enfoque debe estar en soluciones concretas en áreas como energía, infraestructura y desarrollo económico, respondiendo a una sociedad que exige un liderazgo ejecutor capaz de revertir su, hasta ahora, desafortunada gestión y producir beneficios tangibles para los colombianos.

Acerca del autor

Álvaro Benedetti
abenedetti@razonpublica.org | + posts

*Consultor internacional. Estructurador de proyectos @bac.consulting

2 comentarios

Álvaro Benedetti

Escrito por:

Álvaro Benedetti

*Consultor internacional. Estructurador de proyectos @bac.consulting

2 comentarios de “El Quijote Petro, capítulo III”

  1. Tal vez uno de los objetivos del presidente es darle relevancia a Colombia y al tema ambiental en un contexto dominado por las guerras a expensas del futuro. Algo de idealismo es necesario y válido.

  2. Dejemos a Petro preparar su cuarta intervencion en la ONU ( ¿se discute ahí el destino del mundo o es solo un foro para sensibilizar a la elite económica global tan pragmatica en los grandes negocios: guerra y farmacéutica) y concentremos el análisis en la visión del articulista Álvaro Benedetti porque sus tesis para el desarrollo nacional de Colombia ( atraer mas inversión extranjera+proyectos de amplio espectro y soluciones a problemas estructurales) parten de la visión central de que «el desarrollo nacional es igual al desarrollo económico» parece que los problemas estructurales son aquellos que impiden el capitalismo ya que según su visión, el medio ambiente y el cambio climático son temas románticos. Colombia es lider latinoamericano en Ecoaldeas y comunidades regenerativas que exploran nuevas formas de economica circular… todos estos temas fuera del campo visual del analista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

últimos artículos

Magistrados de la JEP
Política y Gobierno

El primer año de la JEP: turbulencias y grandes expectativas

Alvaro-uribe-indagatoria-uribe-llano-hernando.jpg - 170.42 kB
Política y Gobierno

La hora de la verdad, ¿la hora de la justicia?

jorge orlando melo
Política y Gobierno

La extradición, la Corte Suprema y el gobierno: el baile de los equívocos

Política y Gobierno

Los jóvenes desaparecidos: El lado oscuro de la seguridad del Estado

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.

Click to listen highlighted text!