
El primero con el nombre
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El pasado 7 de agosto se cumplieron dos años de la posesión de Gustavo Petro como el primer presidente de izquierda en la historia de Colombia. Poco antes de su elección y cuando era cada vez más una posibilidad real su llegada al Palacio de Nariño, un tema que generó un interesante debate entre científicos sociales, historiadores y analistas, era precisamente si se podía afirmar que Gustavo Petro fuese o no el primer presidente de izquierda de nuestra historia.
Un primer grupo manifestaba que no, porque ya antes habíamos tenido presidentes de izquierda, con ideas de izquierda o con políticas de izquierda. En este combo estaban historiadores de la talla de Malcolm Deas. Para este historiador incluso presidentes del Partido Conservador- sí, así como lee- como Belisario Betancur, por el tipo de políticas que impulsó en la década de los 80s podría ser considerado como de izquierda o progresistas en la actualidad.
Para otros la lista era aún mucho más larga. Incluían en el listado a presidentes del Partido Liberal como Manuel Murillo Toro en el siglo XIX, y del siglo XX a Enrique Olaya Herrera, Alfonso Lopez Pumarejo, Eduardo Santos, los Lleras durante el Frente Nacional, Ernesto Samper, entre otros. Si bien, este revisionismo histórico estaba siendo hasta cierto punto interesante y en parte enriquecedor, estaba cayendo en un estiramiento conceptual tal, que al paso que iba la discusión nos íbamos a terminar convirtiendo en el país de América Latina con más presidentes de izquierda en la historia. Paradójicamente, de no tener ninguno, ahora al parecer siempre tuvimos un montón.
Tengo que decir que estoy en el otro combo. En los que creen que Gustavo Petro sí es el primer presidente abiertamente de izquierda y que llega al poder con una coalición de partidos de izquierda y centro izquierda en Colombia. Pero si esto es así, de donde puede nacer la confusión. Creo que esto se debe en parte a la naturaleza de nuestro Partido Liberal. Como bien sostiene Francisco Gutiérrez Sanín en su obra La Destrucción de una República, este partido históricamente ha sido un partido ancho donde han convivido tres sectores: uno de derecha, uno de centro y otro de izquierda. A diferencia del Partido Conservador que ha sido un partido más angosto, y solamente ha tenido facciones de centro y derecha.
Por lo anterior, candidatos o presidentes del Partido Liberal podían tener afinidades, ideas o propuestas, que, dependiendo el momento histórico, podían ser consideradas como de izquierda o centro izquierda, como la defensa de los derechos laborales y sindicales, la reforma agraria, etc. Así mimos eso explica que, en el mismo Partido Liberal históricamente usted se podía encontrar a un Jorge Eliecer Gaitán o una Piedad Córdoba abiertamente de izquierdas, o, encontrarse a un Julio Cesar Turbay Ayala o un German Vargas Lleras claramente de derechas.
Claro que Manuel Murillo Toro tenía ideas de izquierda en el siglo XIX, también es cierto que profundas reformas laborales y sindicales, así como los primeros intentos fuertes de reformas agrarias los impulsaron durante la República Liberal presidentes como Olaya Herrera y López Pumarejo, y los continuaron los Lleras durante el Frente Nacional en lo que respecta a la reforma agraria. De la misma forma, Jorge Eliecer Gaitán se reconocía a sí mismo como un liberal de izquierda. Pero esto no nos puede llamar a engaños. El hecho que el Partido Liberal haya sido un partido ancho con facciones importantes de centro izquierda y que haya tenido candidatos o presidentes con ideas de izquierda, esto no hace al Partido Liberal un partido “de izquierda”. Es un partido “con facciones de izquierda”.
Por ese motivo -aunque el debate seguirá abierto y no está mal- considero que Gustavo Petro sí es el primer presidente de izquierda en nuestra historia política. No es está mal reconocerlo, todo lo contrario, es un logro importantísimo para nuestra democracia que sectores de izquierda que históricamente fueron estigmatizados, excluidos, reprimidos y exterminados, pueden llegar al poder y ser gobierno.
Deberíamos seguir esforzándonos por lograr un consenso mínimo – pero amplio- en los atributos básicos de la democracia, y la alternancia pacífica en el poder debería ser uno de ellos. Son fundamentales tanto una derecha democrática como una izquierda democrática en cualquier sistema político.
Acerca del autor

Armando José Mercado
*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.
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