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El periodismo militante: la nueva verdad

Escrito por Omar Rincón
Omar Rincón

Omar RincónNo es apenas en Colombia -ni son sólo RCN o Canal Capital-. Muchos medios en el mundo han tomado partido ideológico y político, pero con esto dejan de servir a la verdad es decir, dejan de hacer periodismo. Y pretenden ocultarlo.

Omar Rincón*

Canales

Una breve historieta colombiana

Colombia ha sido bastante innovadora en lo que se refiere a la televisión informativa: aquí se inventó el periodismo militante y el informativo magazín.

En los años 1980 se pusieron de moda los noticieros al servicio de los políticos, porque no teníamos ideologías. Había uno de los López, otro de los Turbay, uno más de los Gómez, el de los Pastrana y, más tarde, el del M-19. Los televidentes sabían que cada uno decía su verdad, o sea que todos mentían.

Esta situación desapareció con la llegada de los canales privados, aunque nunca se abandonó del todo el uso de los canales públicos por parte de los poderes políticos, y todavía los canales regionales son el órgano de propaganda del gobierno de turno. Lo bueno de Canal Capital en Bogotá es que lo dice de frente y no lo esconde como hacen los otros (el Tele-Fajardo que existe en Antioquia, por ejemplo).

Los televidentes sabían que cada uno decía su verdad, o sea que todos mentían.

En los años 1990 se improvisó también en Colombia el magazín como modo de hacer los noticieros. Entonces se dejó de hacer noticias y se pasó a hablar de farándula, salud, familia, tecnologías, modas, comidas y sensacionalismo sobre los pobres. La política se volvió chisme: se abandonaron los géneros periodísticos, se dejó de hacer investigación y los presentadores se convirtieron en caras bonitas.

Este es el modelo que ahora es tendencia mundial: nivelar toda la información desde la farándula, huir de los asuntos de fondo y hacer periodismo de relaciones públicas. Fue tal impacto de esta idea que CNN en español copió el modelo y ahora es un canal magazín donde la información no importa.

Cada cual con su canal

En el siglo XXI llegaron al poder en todo el mundo presidentes que sabían que su oficio más que gobernar era comunicar, luchar por la hegemonía del relato político y ganarse el mercado de la opinión pública.

Berlusconi en Italia, Sarkozy en Francia, Bush y Obama en Estados Unidos, Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, Cristina en Argentina, Uribe en Colombia y Fujimori en Perú. En nombre del pueblo y por el pueblo estos líderes convirtieron a la información televisiva en la cancha donde se juega la democracia.

En Colombia RCN se puso al servicio del amo, Correa creó sus medios y persigue a los que no lo adoran, Clarín convirtió en periodismo su pelea con Cristina Fernández, Chávez creó TeleSur, los antichavistas hicieron NTN 24, Canal Capital se declaró petrista, Ortega compró todos los canales, Fox News siguió odiando a Obama y MSNBC se mostró demócrata.

En esta lucha comunicacional los medios dejaron de ser intermediarios y espacios de información y análisis y se convirtieron en actores políticos. Ahora son la oposición en Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia, Venezuela, Ecuador y El Salvador; son el gobierno en Colombia y en Perú; y son un para-poder en México y Perú. Los peores casos son los de México y Perú porque los medios dominan el poder, son todo el gobierno.

Tal vez esto no está del todo mal. Los noticieros de televisión y los medios perdieron la careta, se les vio el rostro con el cual informan y eso es bueno para la democracia. Lo perverso y cínico es que no lo asuman y nos sigan diciendo que son la verdad. Por eso es que no hay mayor mentira que la verdad. Esa falta de transparencia es la que enerva al televidente. Lo que indigna es que lo crean a uno tan tonto como para pensar que esa es la realidad.

Manifestación

Periodista cubre manifestación en la Plaza de Bolívar en Bogotá.
Foto: equinoXio20080720

Periodismo militante

El periodismo siempre ha sido militante y activista. Nació para las ideas políticas y desde esta tribuna se denunció la realidad: eso era ser activista de un partido. Ya no se milita en defensa de ideas o partidos sino de líderes: Uribe es RCN, Petro es Canal Capital, la muerte en directo es Caracol, Fajardo es Tele-Antioquia. Esto no es raro. La militancia del periodismo colombiano ha sido con el poder, nunca con los ciudadanos.

En todo el mundo el panorama no es diferente. Los casos más impresionantes de militancia política son los de Clarín en Argentina, que se dedica a informar, engañar y acusar sin fundamento ni razón a la presidente Cristina Fernández, y la de los medios adscritos o financiados por el gobierno que defienden a Cristina.

TeleSur es un servicio informativo al servicio de la revolución chavista y la perversión madurista. RCN obedece y programa a Uribe como rey, y NTN24 existe solo para hablar mal de Chávez y su heredero.  

La Superintendencia de Información y Comunicación en Ecuador es el órgano oficial de censura de los que se atrevan a dudar del rey Rafael Primero, y los canales nicaragüenses rezan por Daniel Ortega. Mientras Canal Capital arenga por Petro.

En Estados Unidos, Fox News manipula, desinforma y miente contra Obama por un lado, y MSNBC y Jon Stewart hacen política demócrata por el otro. El País de España ataca vilmente a los países donde sus negocios no van bien, como Argentina y Bolivia.

Así como es perverso para la democracia lo que hace El Comercio en Perú o Televisa en México, es absolutamente peligroso el modo en que Globo y la Folha en Brasil son la oposición, o como en El Mercurio, Chilevisión y el Canal 13 boicotean al gobierno chileno.  

entrevista

Informe periodístico de Telesur.
Foto: Ministerio Coordinador de Política Económica

Las consecuencias

Como consecuencia de esta oleada de periodismo militante se pueden ver cinco impactos nefastos para la democracia y uno valioso.

Los nefastos:

1. Los medios han dejado de informar sobre políticas, para pasar a informar según los intereses de los empresarios: les interesa hacer negocio. La información es la táctica para incidir sobre los gobiernos, evitar leyes, promover beneficios y afectar  las bolsas de valores. Antes los medios estaban para hacer política, ahora están para hacer billete.

2. La verdad es mentira, por lo tanto triunfan la desinformación, la contra-información y la invención virtual de la realidad.

3. Pierde el periodismo, ya que solo se hace farándula, porno-miseria (los pobres en sangre y semen) y la política deviene chisme y escándalo de decires.

4. Se crean esferas aisladas de opinión pública: cada uno en su verdad y en su opinión, nadie quiere oír la de los otros. Los que militan con Chávez rezan en TeleSur, los que aman a Uribe practican la fe RCN.

5. Los demás huyen de la información para vivir felices en telenovelas, realities, “jota marios” y “las catalinas”. La información, que es un valor clave de la democracia, ya no importa.

Lo valioso es que la máscara de la verdad, la autonomía y la independencia se cayó. La verdad está desnuda. No existe. No se informa: se hace negocio de billete o política.

El periodismo televisivo se impuso con la muerte de John F. Kennedy. Desde ese entonces, los periodistas de prensa vienen insistiendo en que eso no es periodismo. La televisión no puede hacer periodismo pues es una acción de espectáculo y una narración incapaz de comprender y explicar la realidad.

El periodismo militante lo comprueba. Este solo sabe usar el espacio televisivo para ser fan de Uribe o de la carroña sensacionalista; el país no le interesa ni le cabe en la cabeza.

La militancia del periodismo colombiano ha sido con el poder, nunca con los ciudadanos. 

El periodismo militante llegó y es lo mejor que pudo pasarle a la información y al periodismo, pues cada vez será más evidente quién hace el periodismo que investiga, narra en géneros y ofrece criterios para pensar la sociedad, y quién hace negocio y farándula con la realidad.

Solo los dueños de la verdad revelada en los medios militantes pueden creer que su trabajo tiene efectos sobre la realidad, y que no sirve solo para alimentar la fe de los ya convencidos. Los demás, los que tienen criterio, huyen felices hacia internet, donde hay mejor periodismo, más verdades y mejores relatos. “No hay mal que por bien no venga” dice el dicho.

 

* Director de la Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes; orincon@uniandes.edu.co
@OmarRinconTV

 

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