El logosímbolo del partido de Uribe: democracia majadera - Razón Pública
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El logosímbolo del partido de Uribe: democracia majadera

Escrito por Omar Rincón
Ex presidente Alvaro Uribe

Ex presidente Alvaro Uribe

Omar Rincón

Ante la ausencia de verdaderos símbolos, el déficit institucional y el exceso de personalismo, nos quedamos con la política del matoneo y el miedo, al estilo de Uribe.

Omar Rincón *

Ausencia de los símbolos

A la política colombiana no le gusta lo simbólico y por eso tenemos partidos de caudillos, apellidos y garajes. A la democracia colombiana le falta símbolo y por eso nos matamos tanto.

Esa ausencia de alegoría es la que lleva a que el modo de hacer política sea el matarnos (eliminar al diferente) y el bullying (matonear al que piensa distinto).

Nuestra última aberración simbólica: el logo del partido de Uribe.

A la política colombiana no le gusta lo simbólico y por eso tenemos partidos de caudillos, apellidos y garajes. A la democracia colombiana le falta símbolo y por eso nos matamos tanto.

La democracia es, se supone, el triunfo de lo simbólico sobre la barbarie. Y por eso la democracia no es algo innato al ser humano, es un “algo” que se aprende, se construye y se vitaliza desde lo figurado y lo cultural. Y por eso, también, la política es la celebración de lo simbólico, lo estético, lo ético y lo cultural.

Pero en Colombia nada significa ser Liberal o Conservador o Verde o Polo o Cambio Radical o Mira o loquesea.com. Y no significa nada porque no hay producción de identidad simbólica: cualquier logo, cualquier frase, cualquier idea sirve y da lo mismo. La política colombiana es el culto a los individuos: Uribe (el rey del matoneo); galanes, gavirias, serpas, garzones, lleras, chars, garcías, gaticos, valencias, ramos, barreras (herederos de clientelas);  baenas, piraquives (máquinas de hacer billete).

Así hemos llegado a una democracia de nombres (premoderna) y una política sin símbolo. Una democracia donde un partido solo quería adorar a Uribe y acabó siendo un eslogan: “mano firme, corazón grande” con una silueta de un hombre que se parece mucho a Uribe y un nombre que no indica nada Centro Democrático

Logo del Centro Democrático "Mano firme, corazón grande":

¡Heil Uribe!

Había una vez en Colombia un político mesiánico, yoico y malévolo que poco le gustaba  eso de la democracia y los partidos, que era la encarnación del pueblo y tenía una venganza personal que resolver: la muerte de su padre por parte de las FARC. Y para ejecutar su venganza se hizo político.

Candidato Oscar Iván Zuluaga
El candidato presidencial por el movimiento Uribe
Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga.
Foto: Wikimedia Commons

Este vengador primero fue liberal, pero cuando no lo apoyaron se volvió conservador y como tampoco quería responder por su corrupción moral mandó a crearse su espejito llamado Partido de la U, en el que la U se decía ser de Unidad cuando era la U de Uribe, pero tampoco lo gustó, y fue cristiano y fue lo que hubiese que ser para lograr su misión: acabar con la FARC.  Y así se fue quedando sólo pero con mucha rabia porque su venganza no se cumpliría, entonces llamó a sus secuaces y creó un partido a su imagen y semejanza. Y lo llamó primero Puro Centro Democrático, pero de Puro solo tenía el moralismo católico y le quitaron la pureza y entraron a jugar de politiqueros; y ahí se dieron cuenta que nadie iba a votar por ese desabrido nombre, entonces brillantemente decidieron agregarle el nombre del líder (Uribe) y le pusieron su foto como si fuera un santito antioqueño.

Pero le prohibieron (esos de la democracia y las instituciones) usar la fotico y su nombre. Y él salió a decir que eso iba contra la democracia (la de él), que era una jugada santista (su nueva venganza por traición) y que era persecución política (no dejarle hacer su santísima voluntad). Y llegó el día final y se llegó a una solución muy uribista: un revoltijo.

Un líder hecho silueta

La solución huye del símbolo y se queda en la adoración de un nombre: una silueta como de las que se usan para cuando no hay identidad o como esos móviles que se utilizan para formar a buenos pistoleros; una banderita de Colombia donde gana el azul del mar que perdimos por su culpa; un nombre: CENTRO, cosa bien rara en un país donde todo es del centro a la derecha;  un adjetivo vendedor: DEMOCRÁTICO, que significa obedecerlo a él; y luego remata con un eslogan de “mano firme, corazón grande” para recordar que con eso él ganó.

Había una vez en Colombia un político mesiánico, yoico y malévolo que poco le gustaba  eso de la democracia y los partidos, que era la encarnación del pueblo

Y como es un logo que se lee uno puede encontrar ahí toda una forma de pensar la política:

a) Imagen: La silueta que le recuerda uno a Uribe. Aquí se trampea la prohibición y se juega a pasársela por la faja. Ahí se deja a Uribe en otra versión y punto.

b) Nombre: CENTRO DEMOCRÁTICO. Uribe había dicho que ya no había ideologías de izquierda y derecha, sino terroristas (todo lo que lo contradiga) y democráticos (los que lo obedecen), y así vendió que para ganar seguridad había que perder democracia. Salió ese esperpento llamado seguridad democrática, y en nombre de ella se podía ir contra los derechos humanos (chuzadas y falsos positivos), se podía repartir el dinero público en amigos privados (Agro Ingreso Seguro, carreteras, basuras, minería…), se podía revivir a un fantasma jurásico como el comunismo.

Su nueva propuesta es todavía más ilusionista: Centro, ¿algo que está entre la izquierda y la derecha? O ¿un lugar de estudios de la democracia? O ¿una iglesia donde se alaba al Señor U? La verdad es que no dice nada, no significa nada, no quiere ideologizar nada… es un centro de autoayuda para el yo de Uribe.

c) Eslogan: “Mano firme, corazón grande”. Esta es una apuesta a la memoria del elector. Se cree que el que vota compró ese eslogan y lo identifica con Uribe y no piensa como votar y así votará por Él. Aquí se significa, se apuesta a una actitud muy popular en Colombia: la venganza y el castigo del buen sentimiento: es que nos toca con “mano firme” con el niño pero lo hacemos con “el corazón grande”.

d) Mensaje: “El único logo que necesito es un logo en el corazón de los colombianos que me tienen afecto, y en aquellos que me cobran errores y que me puedan perdonar, también necesito un pedacito en su corazón para tener ese logo”, afirma el candidato al Senado por el Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez. El corazón que necesita Uribe es el del voto: cuando gobernaba lo compraba con puestos, contratos y subsidios, ahora los quiere comprar con su yo.

En una democracia sin símbolo, eso de una silueta del expresidente y la mano derecha sobre el corazón es “el gesto esencial del uribismo”. Esa mano de derecha está pronta a levantarse y erguirse al frente y gritar “Heil Uribe”.

Logo Uribe Centro Democrático
Primer logo propuesto.
Foto:Uribe Centro Democrático Caquetá

Uribe amplificado: el líder, el miedo y los medios

Álvaro Uribe es el mejor y brillante político a la colombiana que tenemos. Y es tan espectacular que con un twitter se convirtió en LA oposición a Santos y con el logo de SU iglesia se hizo la noticia más fuerte. Y todo esto es posible porque los medios de comunicación lo aman: viven seducidos por sus formas y decires: y es que los medios y Uribe aman lo mismo: los miedos. Saben que los miedos son los que mueven a las masas y al rating.

Uribe es LA oposición porque es el rey del matoneo y para hacer bullying el twitter es el medio adecuado: y lo es porque los medios de comunicación emiten, amplifican, sensacionalizan todo lo que trine Uribe. Y los periodistas  pasan sus trinos porque vienen llenos de miedos, injurias, agravios, ofensas, agresiones. Los periodistas dejan de hacer su trabajo (contextualizar, confrontar fuentes, determinar si el trino dice la verdad o miente, ofrecer criterios de comprensión…) y así Uribe gana el espectáculo público y se convierte en LA oposición.

Uribe es LA noticia porque  los medios le siguen como a un Mesías: todo lo que diga o haga emociona y da rating. Así SU logo se convirtió en asunto público y discusión de expertos. Y con esto logró que su “cosa política” fuese el asunto político. El escándalo de SU logo al volverse mediático posiciona muy bien electoralmente y gratis el partido de Uribe.

Y todo se junta en el miedo: A Uribe y su partido le tienen miedo electoral por eso no le dejan su nombre y foto… Santos no lo está haciendo bien por eso la propuesta de su partido es “el miedo de volver” donde el lobo feroz de las FARC. Y este mensaje se comunica bien.  

Él solo es toda la política en Colombia. Y es que una democracia sin símbolo, el matoneo (el bullying) del más verraquito gana: a todos se ofende, a todos se falsea, a todos se “les da en la cara marica” (¿y después nos preguntamos por qué en los colegios, las familias, las empresas, las fiestas está de moda el bullying? La respuestas es… estamos siguiendo la cultura Uribe. 

Happy End: Uribe siempre se sale con la suya

Con silueta, con eslogan, con miedos, con twitter, Uribe es excelente político: nos tiene a todos hablando de él, de su partido, de su lista. Todos vivimos a la luz de su figura política caudillista. El Consejo Nacional Electoral argumentó que “los partidos políticos no son una persona sino una agrupación con pluralidad de afiliados y militantes, en virtud de ellos, los candidatos cambian en el tiempo”. Pero este no, esta es una “cosa de Uribe” y punto. Y todo este asunto del logo lo comprobó. Y todos lo aprendimos: Uribe mete miedo y se sale con la suya.

Centro, ¿algo que está entre la izquierda y la derecha? O ¿un lugar de estudios de la democracia? O ¿una iglesia donde se alaba al Señor U?

Uribe es tan político (léase cínico) que en twitter mandó decir que “la política debe ser sencilla, austera, transparente, libre, sin consejos electorales o en su presencia ajenos a las presiones". Y él hace todo lo contario. El expresidente es tan poco democrático que nunca creyó en los partidos políticos: fue elegido las dos veces por firmas, negó hasta al partido de la U hecho para celebrar su persona; le da lo mismo mezclar partidos con iglesias y con corruptos y mafias siempre y cuando traigan voticos; no se moja por ninguno de sus escuderos, sólo se interesa en sí mismo.  

Uribe siempre se sale con la suya, y eso es la política colombiana.

 

* Director de la Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes.

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