El Informe del Banco Mundial: oportunidad y desafío para los economistas y administradores - Razón Pública
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El Informe del Banco Mundial: oportunidad y desafío para los economistas y administradores

Escrito por ​Iván Dario Hernández​
Cárnicos El Cordero de Medellín, ejemplo de una mediana empresa colombiana.

Cárnicos El Cordero de Medellín, ejemplo de una mediana empresa colombiana.

Porque interesa tanto a los teóricos como a la gente muy práctica, y porque ayuda a entender y a resolver los desafíos de la informalidad tan extendida en Colombia, este texto merece ser leído con cuidado*.    

Iván Darío Hernández **

Universidad de Ibagué

Una falsa premisa

El Informe sobre el Desarrollo del Banco Mundial (2015) advierte que el papel de las ciencias económicas y administrativas será muy limitado sin un marco conceptual más amplio.

De acuerdo con el Informe, las políticas –incluidas las del Banco– se basan en la premisa de racionalidad, que dificulta la comprensión adecuada de la conducta humana. Esta visión consiste en suponer que las personas sopesan sus opciones cuidadosamente, que consideran detenidamente la información disponible y que toman decisiones por sí mismas. Aquí se desconoce por lo tanto el papel de los sentimientos personales -y el de las influencias interpersonales- en el momento de tomar decisiones.  

Urge desarrollar un marco más amplio, que vaya más allá del mero cálculo costo-beneficio como la base de la conducta humana.

Y sin embargo economistas clásicos -como Adam Smith o John Stuart Mill- de forma explícita incluyeron  la dimensión emocional en sus análisis. Las emociones fueron siendo olvidadas por sus sucesores, tal vez bajo influencia de la Ilustración, que postuló el imperio de la razón sobre los sentimientos.

Pero en vez de volverse más sabio y más balanceado al integrar el pensamiento crítico con la empatía, las ciencias con las artes, aquel hombre exclusivamente racional (“Homo Economicus) se fue tornando limitado e incluso contraproducente. Por eso hasta el día de hoy -y en el mejor de los casos- los académicos, profesionales y practicantes de las ciencias económicas y administrativas siguen haciendo análisis de alcance limitado o aun desorientador para la sociedad. Por eso mismo urge desarrollar un marco más amplio, que vaya más allá del mero cálculo costo-beneficio como la base de la conducta humana.

El Economista y filósofo británico John Stuart Mill.

El Economista y filósofo británico John Stuart Mill.
Foto: Wikimedia Commons

Hacia la formalización empresarial y laboral

La política de formalización empresarial y laboral promovida en Colombia a partir de la “Misión de Empleo” de 1986, que aún hoy se plasma en programas como Doing Business, se basa en minimizar los costos de formalizarse y de hacer negocios. Por ejemplo, la Ley de Formalización y Generación de Empleo de 2010 y la Reforma Tributaria del 2012 pretendieron disminuir la informalidad mediante la reducción de los costos laborales resultantes de las contribuciones parafiscales.

La buena intención es reducir la desigualdad, como subraya el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, quien junto con otros investigadores defendió los fundamentos teóricos y empíricos de  aquellas reformas (Cárdenas y Mejía, 2007; Cárdenas y Rozo, 2009). El propio Banco Mundial admite sin embargo que no obstante las buenas intenciones, este tipo de análisis “puede dejar de ayudar, o incluso dañar inadvertidamente a las personas que trata de ayudar”.     

Analicemos los fundamentos y estudios de quienes tratan de corregir la informalidad sin notar las diferencias esenciales entre empresas o iniciativas formales e informales. El Cuadro siguiente intenta resumir aquellas diferencias. 

Cuadro 1. Tipos de “emprenderismo”

 

Formal

Informal

POTENCIAL CAMPO DE ACCIÓN DE POLITICAS  (tipo vertical)

Basado en la oportunidad (visión tradicional de oportunidad de negocio)

Tipo A:

Emprenderismo convencional basado en elección racional y en la percepción de una oportunidad de negocios.

Tipo B:

Emprenderismo basado en la elección racional que se deriva de una comparación entre unos costes y los beneficios de la formalización.

Basado en la necesidad (empresario para escapar del desempleo; visión Global Entrepreneurship Monitor, estructuralismo, keynesianismo)

Tipo C:

Personas que decidieron escapar al desempleo e involuntario al volverse cuenta propias. Formalizaron su actividad por su capacidad de elección.

Tipo D:

Personas que decidieron escapar al desempleo al volverse cuenta-propia. Es una decisión involuntaria y, como no hay suficientes recursos financieros ni conocimientos, no hay una real elección para decidir si formalizar o no.

 

CAMPO ACTUAL DE ACCIÓN DE POLITICAS (i.e.  formalización de empresas y emprendimiento) (tipo horizontal)

Fuente: adaptado de Hernández (2008)

Por razones de espacio aludiré tan solo al caso más común vale decir, al de la empresa informal que surge de la necesidad (tipo D en el Cuadro 1). Este emprendimiento  no orbita dentro de la racionalidad característica del “homo economicus”, y por lo tanto escapa a las medidas convencionales del Estado.

Como sugiere su nombre, las empresas informales nacida de la necesidad  se enfrentan a decisiones de otro tipo, por ejemplo: “busco un sustento, probablemente acompañado por alguien de la familia que me ayude, o mis hijos no se alimentan esta semana”. Un camino es optar por ser un cuenta-propia y otro es trabajar en condiciones seguramente precarias (incluso la ilegalidad), pero no hay una elección “racional” entre “lo hago o lo hago”. La búsqueda de la supervivencia del núcleo familiar puede catalogarse como una decisión racional crítica pero no como una elección racional, puesto que el “empresario” no contrasta minuciosamente sus opciones, no considera detenidamente la información disponible, ni realmente decide con autonomía.

Esta es la situación típica que lleva a la informalidad (incluso ilegalidad) o al subempleo los cuales son involuntarios, como desde hace tiempo vienen señalando el keynesianismo y el estructuralismo. Como advertí en otro escrito, el problema no radica en el concepto o modelo mental de racionalidad, sino en los puntos ciegos que ocasiona, por ejemplo, respecto del desempleo involuntario.  

Sede del Banco Mundial en Washington D. C.
Sede del Banco Mundial en Washington D. C.
Foto: World Bank Photo Collection

Hacia el “marco conceptual ampliado”

Las investigaciones que he adelantado en asocio de colegas (Hernández, 2013; Hernández y Sánchez, 2014) así como otras recientes investigaciones (Rodríguez, O. (2015). Entrepreneurship and its analysis in colombia: a contextualized literature review. Cuadernos de Economía, 34(66), 605-628.) arrojan algunas conclusiones que bien pueden ayudar a la adopción del marco conceptual ampliado que el Banco Mundial reclama en su más reciente Informe. 

En primer lugar, se propone una estrategia de pareo o acoplamiento entre oferta y demanda de instrumentos, conocido como "matching" (tema que motivó el Nobel de Economía para Alvin Roth en 2012). Existe un desajuste entre la  oferta y la demanda de instrumentos para la formalización, que no se soluciona mediante el mecanismo tradicional de precios: aquí son imprescindibles el conocimiento y la apropiación previa de los instrumentos o medidas respectivas.  Aunque existe un interés generalizado (pues casi todas las iniciativas quisieran formalizarse) también existen el desconocimiento y, sobre todo, la falta de conciencia sobre  los instrumentos. Por eso se proponen tres etapas intermedias, donde la formalización no es un fin en sí mismo: apropiación, adaptación y adecuación de los instrumentos antes de ser adoptados.

En segundo lugar, los instrumentos deben adecuarse y ajustarse a las capacidades de adaptación  y absorción de los distintos tipos de empresas. Esto transformará las expectativas de los empresarios y hará posible el respectivo crecimiento empresarial.

En tercer lugar, de nada vale formalizarse por las vías convencionales si no se ofrecen las herramientas para seguir creciendo dentro de la formalidad. La formalización tiene que ser sostenible. Por eso es necesario combinar instrumentos para incluir a los excluidos y para que los ya incluidos permanezcan dentro del sistema. El siguiente video sobre una prueba piloto ilustra las maneras y ventajas de combinar instrumentos de formalización con otros de permanencia – en este caso de innovación tecnológica-  acá).

En conclusión

El enfoque puramente racionalista ha descuidado el trabajo interdisciplinario de los economistas y administradores con otras áreas del conocimiento, lo cual ha derivado en un modelo mental bastante estrecho y sin embargo arraigado con profundidad entre quienes diseñan y conducen la política económica.

Pero el último Informe del Banco Mundial ha sembrado – y de manera irreversible- dudas serias  respecto del alcance y pertinencia de aquel tipo de políticas. Nuevos enfoques teóricos, nuevas políticas y nuevas herramientas prácticas basadas en la  comprensión más precisa de cómo piensan y actúan las personas, resultan muy prometedoras, en especial para abordar los desafíos más complejos del desarrollo. No solo en materia de formalización empresarial y laboral, sino  en temas tan cruciales y diversos como la reducción de la desigualdad, el aumento de la productividad, el freno del ciclo de la pobreza intergeneracional o las medidas mejores  pare enfrentar el cambio climático. 

 

Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad de Ibagué. Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor.

** Doctor en Economía de la Universidad de Manchester, miembro correspondiente de la Academia Colombia de Ciencias Económicas, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Ibagué.

 

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