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El imperio del miedo

Escrito por José Gregorio Hernández Galindo
jose gregorio hernandez

José Gregorio Hernandez

El régimen de terror impuesto por las bandas criminales en Córdoba y otras zonas del país, pone en evidencia que estamos lejos de concluir la lucha contra ellas.

José Gregorio Hernández *

La criminalidad del terror sigue viva

Además del profundo dolor que ha causado el asesinato de los jóvenes Mateo Matamala y Margarita Gómez, estudiantes de Biología de la Universidad de los Andes, ocurrido en San Bernardo del Viento -Córdoba-, resulta necesario subrayar con alarma el hecho de que en ese departamento imperan bandas criminales que han logrado el silencio de la población merced al terror sembrado por ellas mismas.

En efecto, sobre el control del terror en la región, una de las informaciones de prensa referente a la posible autoría del crimen, señalaba lo siguiente:

"Como se recordará los dos estudiantes estaban haciendo una investigación para su trabajo de tesis de biología marina de la Universidad de los Andes y tomaron fotografías en una zona de dominio de los narcotraficantes. Según las autoridades Vargas Gutiérrez, quien aparece como autor de los crímenes, es un ex paramilitar que además figura en la lista Clinton. Justamente la vereda Nuevo Oriente es uno de los sitios 'vedados' por los ex paramilitares. Allí hay hombres armados patrullando en motos de alto cilindraje y advirtiéndoles a la población los riesgos que pueden correr si los denuncian, indicó un temeroso poblador"[1].

Otra de las informaciones de prensa se refirió el silencio al que está sometida la población en los siguientes términos:

"La ley del silencio impera en la vereda Nuevo Oriente, donde el lunes fueron asesinados los estudiantes de biología Margarita María Gómez, de 23 años, y Mateo Matamala Neme, de 26. Cada uno con tres tiros de gracia, según le dijeron a EL TIEMPO autoridades presentes en el levantamiento de los cuerpos.'Todo el mundo sabe quiénes los mataron, pero más demora uno en decirlo que ellos (los de la banda) en saberlo. Por eso es que esa recompensa no se la gana nadie', dijo una de las escasas dos personas que aceptaron hablar con este diario en el lugar.

En los últimos meses los habitantes de San Bernardo habían denunciado que 'Los urabeños' han pasado casa por casa amenazando a las familias si llega a haber algún golpe en su contra. En medio de esa paranoia por las operaciones encubiertas de la Policía, pudo haberse producido el crimen de los dos estudiantes, que hoy tiene conmocionado al país"[2].

Por ello, pese a las recompensas ofrecidas por las autoridades -vamos en quinientos millones de pesos-, la población está amedrentada y no existe una mayor voluntad de colaboración con los investigadores para establecer, de manera cierta, quiénes fueron los autores materiales e intelectuales del crimen, ni sobre sus causas.

Mucho por hacer para erradicar el terror

Preocupa en grado sumo, entonces, que existan zonas del territorio nacional absolutamente sometidas a la fuerza, al chantaje, al crimen, a la amenaza de organizaciones delictivas y, que a pesar de lo que se ha proclamado, con el objeto de reclamar reconocimiento a los éxitos en la aplicación de la política de seguridad democrática en cuanto a una supuesta recuperación del territorio por las fuerzas legítimas del Estado, eso no se haya conseguido.

Desde luego, se han dado golpes contundentes gracias a la actividad del Ejército y de la Policía, pues varios peligrosos jefes de la guerrilla, del paramilitarismo y del narcotráfico han sido dados de baja, y otros muchos han sido capturados, pero la realidad nos muestra que los criminales no descansan. Pero también, que lo hecho por las autoridades no es aún suficiente para que el Estado cumpla con el deber que le impone la Constitución de proteger a todas las personas residentes en Colombia en su vida, honra, bienes, derechos y libertades.

Infortunadamente, se han creado, han crecido y se han desarrollado asociaciones de asesinos que no han podido ser controladas. Es la verdad, aunque nos cueste reconocerla.

Hay que decirlo: estamos lejos, mucho más lejos de lo que piensan los optimistas mensajes de presidentes y ministros, de un efectivo y real desmonte de los grupos armados ilegales que, contra las buenas intenciones de los gobernantes, siguen siendo fuertes en muchos lugares del país.

Córdoba bajo el martirio de terroristas

A lo dicho se agrega una información de octubre del año pasado acerca de la violencia en el Departamento de Córdoba. Son datos que, en sí mismos, resultan  estremecedores.

"Cada homicidio empuja un desplazamiento. En el primer semestre de 2010, iban más de 1.300. El número puede ser mayor porque a veces ocurre en silencio. En el corregimiento de Los Córdobas, en Montelíbano, se fueron todos los maestros, pues cuando llegaron a la escuela encontraron en el tablero escrita la advertencia: ´Salgan o si no los vamos a quemar con toda la vereda´. Cincuenta familias también salieron, pero no lo denunciaron. Hace pocos días, un funcionario de una organización internacional reportó al respecto que 'Los grupos armados han presionado a las familias para que salgan pero que no informen, tras la amenaza de perseguirlos y asesinarlos'.

Los asesinatos selectivos y los desplazamientos se están haciendo tan habituales como las masacres, aunque hacía nueve años Córdoba no había visto tantas, pues ya son seis en lo que va del año, con 29 muertos.

En la última, el jueves pasado, en Ciénaga de Oro, fueron degollados dos jóvenes y una pareja, delante de su hija de 7 años. La saña es su sello. El director del CTI, Jaime Cuervo, contó a SEMANA que con su equipo ha logrado llevar a juicio a una banda de 15 descuartizadores.

Los homicidios han subido sin tregua cada año desde 2005. En 2009, fueron 569, según reportó el Observatorio del Delito de la Gobernación. Es una cifra muy cercana al récord del aciago 1990, justo antes de que las guerrillas del EPL firmaran la paz y Fidel Castaño iniciara su dominio. Y en 2010, el promedio diario de homicidios es peor. Entre ellos han caído 20 jóvenes y niños por balas perdidas en combates, porque los padres no pagan vacunas o porque ellos se resisten a unirse a las filas de algún grupo armado. Hay que ser muy valeroso para rechazar los 400.000 pesos mensuales que ofrecen las bandas, en un departamento donde casi 100.000 jóvenes entre 10 y 19 años viven por debajo de la línea de miseria"[3].

Los asesinatos de indígenas

Según información de una agencia internacional de noticias, la violencia de grupos armados ilegales persistió contra las comunidades indígenas en 2010, en distintas regiones del país, una situación que debería conmover a la sociedad.

"La violencia contra los indígenas colombianos se agravó en 2010, año en el que fueron asesinados 122 aborígenes, otros 10 desaparecieron y 1.146 fueron forzados a desplazarse, denunció la Organización Nacional Indígena en un informe entregado a la AFP este sábado. La mayoría de esa violencia que padece el 1,3 millón de indígenas colombianos es causada por agentes del Estado, seguidos por las guerrillas izquierdistas y los paramilitares de extrema derecha, y se da en el marco del conflicto armado que padece el país, indica.

-La situación de los pueblos indígenas se agrava cada vez más respecto a los años anteriores-, denuncia el documento de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), que agrupa a más de 80 etnias que habitan principalmente en el norte, suroeste y los selváticos departamentos (provincias) del sur del país. Entre 2002 y 2009 fueron asesinados más de 1.400 indígenas en medio del conflicto armado que enfrenta en Colombia a las FARC y ELN, grupos paramilitares de extrema derecha, bandas armadas del narcotráfico y las Fuerzas Militares"[4].

Cargas pesadas para la Fiscal

Por todo esto, el pasado miércoles, cuando asistía a la posesión de la nueva Fiscal General de la Nación, la doctora Vivianne Morales, y le deseaba los mayores éxitos en su ejercicio, lo hacía con todo el corazón y no solamente de labios para fuera, porque, como los medios lo destacaron, ha asumido una carga pesada y difícil y tiene muchos desafíos además del básico, que consiste en actuar con independencia, eficacia y rapidez.

La nueva Fiscal General tiene que hacer frente a asuntos tan graves como la "yidispolítica", los falsos positivos, "Agro Ingreso Seguro", las "chuzadas" y los seguimientos del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y la Unidad de Inteligencia y Análisis Financiero (UIAF), entre otros delicados proceso en curso.

Pero además, debe enfrentarse también desde su entidad a esas poderosas bandas delictivas, e inclusive a delincuentes infiltrados en las filas de la fuerza pública, para llevar a sus cabecillas e integrantes ante la Justicia y lograr -Dios le ayude- la liberación de poblaciones enteras, hoy dominadas por el terror.

 *Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

Notas de pie de página


[1] El Universal, Cartagena, 14 de enero de 2011.

[2] El Tiempo, Bogotá, D.C.,  15 de enero de 2011.

[3] Semana, Bogotá, D.C., artículo titulado "Volvió el terror a Córdoba", 16 de octubre de 2010.

[4] El Espectador, Bogotá, D.C., 15 de enero de 2011. ​

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