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El impacto de los agroinsumos en la salud de los cultivadores de coca

Escrito por Sergio Uribe
Puerres, Nariño

Sergio UribeAunque todos tienen los ojos puestos sobre el glifosato, los cultivadores de coca están amenazados por un enemigo menos visible: los químicos que aplican para cuidar la hoja.

Sergio Uribe*

Cuarenta años de cultivos industriales

Los cultivos “industriales y comerciales” de hoja de coca aparecieron en Colombia entre las décadas de los 70 y los 80, en Caquetá, Guaviare y Putumayo. Hasta entonces, las organizaciones ilegales importaban la pasta de Perú o Bolivia para convertirla en cocaína. El propósito de establecer cultivos en Colombia fue disminuir los costos y remplazar a proveedores e intermediarios.

Desde luego, eso no quiere decir que antes no hubiera hoja de coca en Colombia. En la Amazonía colombiana, en el Cauca y en la Sierra Nevada de Santa Marta, los indígenas ancestralmente han tenido cultivos para su uso tradicional. Sin embargo, esos cultivos han tenido un bajo contenido de alcaloide y no han sido usados para fabricar cocaína.

Hoy, cuarenta años después de la llegada de los primeros cultivos industriales, la mayor parte de los cultivos tradicionales de hoja de coca —conocidos como hoja “Caucana o Pajarito” —han desaparecido del campo colombiano y han sido remplazadas por variedades con mayor contenido de alcaloide.

El impacto de los agroinsumos

Como en todo cultivo industrial, los cultivadores de hoja de coca aplican la agroquímica moderna para disminuir los efectos de plagas y enfermedades. En esta misma revista analicé la toxicidad de los agroquímicos usados en los cultivos de coca en Colombia y propuse que el Ministerio de Salud interviniera con un estudio epidemiológico para evaluar la salud de la población de las regiones cultivadoras de coca.

Con el propósito de insistir en dicha propuesta, realicé una revisión bibliográfica y entrevisté a cultivadores y a expertos que han hecho trabajos de campo sobre el tema. En este artículo resumo mis hallazgos.

Estos problemas de salud pueden estar asociados con los agroinsumos aplicados a la hoja de coca

En primer lugar, debo decir que los impactos de los agroquímicos en la salud son diferentes para los cultivadores, cosechadores y procesadores de hoja de coca. Además, los resultados locales varían y, en muchos casos, quienes han sufrido deterioros de salud han abandonado los cultivos o han contratado a otros para hacer su trabajo.

Frecuentemente, en el campo se oye decir que los cultivadores se volvieron “alérgicos” a la hoja de coca. A muchos les salieron ampollas en las manos que difícilmente cicatrizaban. Como respuesta a esa “alergia”, inicialmente, los campesinos intentaron protegerse las manos con trapos o guantes, pero esto no sirvió de mucho. Además, los cultivadores empezaron a quejarse de episodios de náuseas, diarreas y malestar general permanente.

Según expertos, estos problemas de salud pueden estar asociados con los agroinsumos aplicados a la hoja de coca. Casi todos los agroinsumos advierten sobre efectos adversos cuando hay cercanía o contacto directo con la piel. Por eso la manipulación causa problemas de salud, y además los agroquímicos suelen almacenarse dentro o debajo de las casas lo cual es suficiente para provocar reacciones adversas.

Ministerio de Agricultura No solo al glifosato están expuestos los campesinos

Foto: Ministerio de Agricultura
No solo al glifosato están expuestos los campesinos

 

Un ejemplo de lo anterior ocurrió en Sánchez, Nariño, a finales de los 90. El único “hotel” que existía quedaba en el mismo edificio que servía de bodega para los químicos, picadero para la hoja y cocina para procesar la base. Una noche en ese “hotel” garantizaba dolores de cabeza y náuseas en la mañana.

Estos problemas se agravan con la falta de servicios médicos en las regiones. En la práctica, las farmacias sirven como puestos de salud informales. El documental El Naya: ruta de la cocaína, de la organización Pacifista, muestra esa realidad. En él se entrevista al farmacéutico de la única droguería del caserío de La Playa, quien afirma tratar enfermedades y embarazos.

En el documental, el farmacéutico afirma que

“hay enfermedades que son endémicas y hay otras que no son normales acá, que son producidas por herbicidas, plaguicidas por diferentes químicos que se utilizan en las plantaciones de coca. Acá utilizan una química básica para extraer la base de coca: ácidos pesados e hidrocarburos, los que se absorben en el organismo y con el paso del tiempo ellos producen daños irreparables”.

Finalmente, los informantes manifestaron que es usual encontrar malformaciones en adultos, adolescentes o niños. En algunas poblaciones, los padres dicen que sus niños son lentos y que no aprenden.

Todos estos problemas prevalecen en poblaciones muy pequeñas —con menos de 200 personas—. En estas comunidades también se ha encontrado un alto porcentaje de personas con síndrome de Down.

No hay estudios suficientes

El Estado ha intentado evaluar las denuncias de las comunidades sobre los efectos de las fumigaciones sobre la salud humana. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones se han concentrado en el impacto negativo del glifosato y no en los agroinsumos usados en los cultivos.

Así, por ejemplo, en agosto de este año la Secretaría de Salud Departamental del Chocó emitió un informe para “realizar vigilancia en salud pública para medir el grado de afectación por la fumigación por glifosato” en el municipio de Novita. En ninguna parte del estudio se hace referencia a los agroquímicos usados en agricultura en la región y mucho menos en coca.

Si bien otros estudios han analizado el entorno de la actividad agropecuaria y el uso de agroquímicos, no se han analizado los efectos sobre la salud del uso continuo de sustancias químicas.

Ese es el caso del estudio titulado “Situación epidemológica de la intoxicación por sustancias químicas en el departamento de Meta, Colombia, período 2009-2014”. En ese estudio se incluye un cuadro que resume las intoxicaciones registradas con agroquímicos en Meta entre 2009 y 2014. El cuadro –que se reproduce a continuación– muestra que la mayor frecuencia de intoxicación se concentra en raticidas como Campeón y Guayaquil.

Cuadro 1. Productos reportados en la intoxicación por plaguicidas en el Meta. 2009-2014

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Gutiérrez, O., Loboa, N. y Plata, L.

Sin embargo, este estudio no analiza la seguridad industrial, se concentra en zonas “asequibles” y se limita a estudiar informes del sistema de salud o de policía. Por lo demás, todos los otros agroquímicos mencionados en el Cuadro 1 no solo fueron aplicados en la agroindustria del Meta, sino también en los cultivos de coca. Eso hace difícil diferenciar los efectos de las acciones de interdicción de los productos aplicados.

Las zonas con cultivos de coca, sin aspersión de glifosato, siguen siendo las de mayor número de casos de intoxicación

En todo caso, los estudios de las autoridades de salud tampoco analizan dos temas fundamentales:

  • Los agroinsumos (insecticidas, fungicidas y herbicidas) aplicados a los cultivos de coca;
  • Y la seguridad industrial aplicada en el almacenamiento, preparación y aplicación de agroquímicos.

Sin un análisis integral de las condiciones bajo las cuales cultivadores de coca, amapola y marihuana aplican los insumos es difícil entender el impacto de la aspersión aérea.

Puede leer: ¿Qué es más peligroso, el glifosfato o los agroquímicos para el cultivo de coca?

Lo más grave no es el glifosato

Es curioso que la opinión pública tenga los ojos puestos sobre el glifosato y no sobre los agroinsumos usados por los cultivadores de coca. En realidad, las zonas con cultivos de coca, sin aspersión de glifosato, siguen siendo las de mayor número de casos de intoxicación por sustancias químicas. Así lo muestran los mapas 1 y 2, tomados del Informe quincenal epidemiológico nacional (IQEN).

Mapa No. 1

Casos e incidencias de intoxicaciones por sustancias químicas, Colombia, 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Informe quincenal epidemiológico nacional (IQEN).

Mapa No. 2

Casos e incidencias de intoxicaciones por sustancias químicas, Colombia, 2015

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Informe quincenal epidemiológico nacional (IQEN).

En agosto del 2018, El Espectador publicó un artículo titulado Esto dicen los 12 estudios sobre glifosato en Colombia. Estos estudios son de diferentes tipos:

  • Algunos, netamente científicos, concluyeron que “se encontró que Roundup es más citotóxico que el glifosato grado técnico” y que “la formulación de glifosato utilizada en Colombia no mostró toxicidad para las abejas, baja toxicidad para los mamíferos y toxicidad moderada para los organismos acuáticos”;
  • Otros analizaron las posturas políticas y concluyeron que “las diferentes posturas son irreconciliables y que ninguna puede considerarse irrefutable”. Otro manifestó que “el daño en el ADN potencialmente asociado con el glifosato en áreas con fumigación contra cultivos ilícitos es pequeño”. Por su parte, el estudio de investigadores ecuatorianos concluyó que “la deriva del aerosol afectaba a los humanos a grandes distancias de las áreas de aplicación”;
  • También se encontraron estudios que miraron la problemática desde una perspectiva más amplia y que concluyeron que “no hubo hallazgos concluyentes entre la exposición a glifosato empleado en la erradicación de cultivos ilícitos y los efectos en la salud, debido a que se halló exposición ocupacional concomitante por la misma sustancia y por otras de mayor toxicidad que el glifosato.” 
Urna de cristal No es fácil determinar los efectos del Round-Up ni del glifosato.

Foto: Urna de cristal
No es fácil determinar los efectos del Round-Up ni del glifosato.

Le recomendamos: Menos castigo para el pequeño cocalero: ¿en qué consiste la reforma?

En fin, todo indica que los estudios que se enfocan sobre el RoundUp no son válidos para medir el impacto del glifosato, pues en ese compuesto los aditivos químicos son diferentes al que usaba la erradicación en Colombia.

Si se trata de posturas políticas se puede buscar y encontrar un estudio que justifique la posición y. finalmente, que, aun cuando hay estudios que han analizado el contexto global de los cultivos ilícitos, es difícil separar el impacto del glifosato del causado por los otros factores, y tanto políticos como funcionarios gubernamentales no le han prestado atención a los mismos.

* Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de los Andes, master en Economía y Política Internacional de Johns Hopkins University, profesor de la Universidad del Rosario y consultor internacional. 

@suribe52

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