El Gabinete del Pueblo | Jorge Mantilla | Razón Pública

El Gabinete del Pueblo

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Hoy inicia su periodo un nuevo gobierno de Bogotá. Para fortuna de los bogotanos, o de los que vivimos acá hace años y nos sentimos un poco bogotanos, el cambio de mando no trae ningún cambio estructural. Y es que el liberalismo es justamente eso, lo contrario a la revolución. La acumulación gradual y progresiva de cambios que mejoran la vida de las personas sobre la base de lo construido por gobiernos precedentes.

El asunto fundamental, por ahora, y como en todo gobierno que inicia ha sido la composición del gabinete distrital, pues el anuncio de los nombres que acompañarán al nuevo alcalde estos cuatro años no solo ha disipado gran parte de las críticas, sino que también ha aumentado las expectativas. Gente con muchos años de experiencia en los asuntos de sus carteras, preparados, algunos incluso, como las nuevas secretarias de la Mujer y de Movilidad, cuentan con años de trayectoria en el distrito.

Sin embargo, y como no, las críticas a lo que fácilmente podría ser el mejor gabinete de la historia de la ciudad no se han hecho esperar: “a ese gabinete le falta pueblo” sentencian con desconfianza, mostrando lo pandito que se puede ser en política cuando se carece de argumentos.

Lastimosamente, lo que podría ser una oportunidad para que la nación trabaje de la mano con la ciudad, muchos lo ven como una amenaza. Y claro, el de Bogotá es un gabinete del nivel de un gobierno nacional. En gran medida, el recelo con el nuevo gabinete distrital tiene que ver con el hecho de que, para ellos, la izquierda en el poder, el centro no existe. De un solo plumazo pretenden borrar doscientos años de historia de la socialdemocracia que es por naturaleza la tradición política de donde emanan los centros políticos.

No sé si este sea el gabinete del pueblo, pero sí es el gabinete de los bogotanos por el que votaron casi un millón y medio de ciudadanos. ¿Ese no es pueblo acaso? O es que es son los sectores afines al gobierno nacional los que van definiendo quien merece al atributo de lo popular y quien no.

Otra crítica es que el gabinete está compuesto por “puros uniandinos de chapinero”. Algo no sólo falaz sino además bastante obtuso. Falaz porque en el gabinete distrital también hay “ hijos de la universidad pública”, como les gusta autoproclamarse a muchos, como es el caso de Miguel Silva Moyano quien estará al frente de la Secretaría de Planeación, o el del gerente del Metro, Leónidas Narvaez, egresados de la Universidad Nacional y de la Universidad del Cauca respectivamente. Pero además hay personas de la Javeriana, del Externado, de la Santo Tomas o de universidades extranjeras. Es una crítica obtusa porque esa visión romántica de la universidad pública olvida que personajes como Álvaro Uribe Vélez o Sarmiento Angulo también son hijos de la universidad pública. Al parecer no les parecía tan mala cosa la Universidad de los Andes cuando se trataba de integrantes del gabinete Petro como Susana Muhamad, Cecilia Lopez o Alejandro Gaviria, todos Uniandinos.

El nuevo alcalde ha demostrado que es posible componer un gabinete diverso ideológicamente en el que la meritocracia, normalmente ausente de los cálculos políticos de la gabinetología, ha tenido un papel importante. En el Consejo Distrital de gobierno tendrán asiento personas como el secretario de seguridad César Restrepo, de reconocido talante conservador, junto con liberales como el Secretario de integración Roberto Angulo, o incluso, personas más socialdemócratas como María del Pilar López quien estará al frente de la secretaría de desarrollo económico.

Hay otros que demeritan al nuevo gabinete aduciendo que lo técnico es político y que detrás de todo ejercicio de gobierno la ideología juega un rol importante. ¡Tamaño descubrimiento! Por supuesto que lo técnico es político, y por eso mismo mucho mejor que quienes estén al frente del gobierno distrital tengan experiencia y dominen los temas sobre los que tendrán que tomar decisiones que afectan a millones de ciudadanos.

Un gabinete de las características del que recién inicia su periodo de gobierno no es una garantía de éxito, y es normal que en un país como el nuestro la opinión pública tienda a pensar que las cosas van mal. Sin embargo, un gabinete que carezca de las características profesionales del que ha convocado el nuevo alcalde sí es una garantía de fracaso.

Ojalá le vaya muy bien al nuevo gabinete de los bogotanos. Su gran enemigo será el ego y las vanidades que pueden convertir las tensiones internas en un obstáculo para un gobierno que promete mucho.

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Jorge Mantilla

Escrito por:

Jorge Mantilla

*Investigador en Conflicto y Crimen Organizado.

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