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El feminicidio: más allá de la violencia de género

Escrito por Olga Amparo Sánchez

Olga Amparo SanchezLa muerte violenta de mujeres se da tanto en el conflicto armado como en la vida cotidiana, pero ambos feminicidios tienen una connotación política. ¿Cómo diferenciar entre las varias violencias que padecen las mujeres?

Olga Amparo Sánchez Gómez*

¿Violencia de género o violencias contra las mujeres?

En el presente artículo no voy a referirme a la violencia de género, sino a las violencias en contra de las mujeres. Las violencias contra las mujeres no pueden ser disimuladas bajo el manto de la violencia de género, dado que una categoría de análisis no puede ser utilizada como si fuera un sujeto social y político.

¿Cómo constituir en sujeto social y político las relaciones de poder entre varones y mujeres? Sin lugar a dudas, la categoría de género ha sido un aporte del feminismo para  comprender las relaciones de poder entre varones y mujeres y el entramado cultural que sustenta concepciones y prácticas acerca de lo femenino y lo masculino, que asigna roles y estatus a cada uno de ellos, y determina con eso espacios de poder para los varones y de subordinación para las mujeres.

Las violencias contra las mujeres no pueden ser disimuladas bajo el manto de la violencia de género.

Pero la violencia de género oculta que son los varones quienes la ejercen y las mujeres quienes la padecen; por ello es pertinente tener en cuenta dos dimensiones de las violencias contra las mujeres:

– La violencia contra ellas a causa de saber amar.

– La violencia como consecuencia de la lucha de poder entre los sexos.

Analizar las violencias contra ellas en estas dos dimensiones abre nuevas posibilidades para entenderlas en el contexto de sociedades, como la nuestra, en conflicto armado y – sobre todo- para encontrar vías para la justicia, la verdad y la reparación a las víctimas de los actores armados y de los perpetradores privados.

Además, esta diferenciación da luces acerca de la forma como el sistema socio-sexual moderno coloniza, humilla, maltrata, viola y controla el cuerpo de las mujeres para apropiarse de su libertad, de su amor y de su autonomía.

Para interpretar y explicar las violencias contra las mujeres, debe tenerse en cuenta que son expresión de la opresión, subordinación e injusticia social.

Para interpretar y explicar las violencias contra las mujeres, debe tenerse en cuenta que son expresión de la opresión, subordinación e injusticia social, y entender que, como dice Ann Jonasdotir, la relación socio-sexual que predomina en las sociedades actuales, “es una en la que el poder del amor de las mujeres, entregado libremente, es explotado por los hombres”.

La claridad sobre estos conceptos permite entender que las violencias contra las mujeres son prácticas sociales sistemáticas, que no solo mantienen la desigualdad socio-sexual sino que perpetúan una forma específica de encuentros e intercambios de los varones con las mujeres.

Quizás indagar y preguntarnos por la forma como amamos las mujeres y como se dejan amar los varones hará posible explicarnos qué pasa y cómo se articulan las violencias contra las mujeres en el ámbito privado y en el público, y puede ser un camino para encontrar alternativas construidas a partir del análisis de los deseos, necesidades e intereses de las mujeres, “en vez de sobre la complementariedad de géneros que tiende a infravalorar las relaciones de poder implicadas”, como asegura Jonasdotir.

Foto: Pachakutik Performance sobre la violencia de género.

El feminicidio: un crímen político

Se puede decir que el feminicidio es el último eslabón del contínuum de violencias en contra de las mujeres. La noción de contínuum permite identificar y analizar la diversidad de las violencias que viven las mujeres en los sistemas socio-sexuales patriarcales y facilita, además, interpretarlas como dispositivos de poder para mantenerlos y para que las mujeres se sometan a sus mandatos. Desde esta perspectiva, el factor de riesgo es la diferencia sexual.

El contínuum de las violencias en contra de las mujeres adopta formas diversas, incluyendo el feminicidio; la violencia en el hogar; la violencia psíquica; las violaciones; la trata de mujeres y niñas; la prostitución forzada; la esclavitud sexual; el control afectivo y sexual; el aborto y el embarazo forzado, y los asesinatos por razones de honor. Estas violencias se exacerban en contextos de conflictos armados.

Aunque la información disponible en Colombia no permite saber si la mujer que es asesinada por su pareja, ex pareja o familiar denunció con anterioridad hechos de violencia en su contra o amenazas a su vida, se sabe con certeza que muchas mujeres asesinadas lo fueron por los victimarios que antes las golpeaban o amenazaban.

En este sentido el concepto de feminicidio contribuye a desarticular sistemas de creencias que naturalizan las violencias y revelan el carácter eminentemente político del asesinato de mujeres como un producto de las relaciones de poder entre los varones y las mujeres.

Se puede decir que el feminicidio es el último eslabón del contínuum de violencias en contra de las mujeres. 

También permite efectuar el análisis legal, político y cultural de las respuestas institucionales y sociales a estos crímenes. En esta perspectiva, el feminicidio nos lleva de regreso al tema de las estructuras de poder e implica al Estado como parte responsable, ya sea por comisión, tolerancia u omisión.

En efecto: el feminicidio connota no solo el asesinato de las mujeres por parte de los varones por el hecho de ser mujeres, sino también indica la responsabilidad del Estado por estos asesinatos, ya sea a través de la comisión del delito, la tolerancia a los autores de los actos de violencia, o la omisión de su responsabilidad para garantizar la seguridad de sus ciudadanas.

 
Foto: Kenny Rivas Violencia doméstica.

¿Qué dicen las cifras en Colombia?

De acuerdo con la información suministrada por el Instituto Nacional de Medicina Legal, sobre hechos de violencias -para el período 2010-2012- (las cifras del 2012 son parciales porque a la fecha no se tiene el consolidado):

– La violencia interpersonal registró 436.087 hechos.

– De estos casos, 145.216 se perpetraron contra las mujeres, lo que corresponde a un 33,29 por ciento del total.

– De los exámenes médicos legales practicados -61.859 en total-, 51.951 corresponden a mujeres, lo cual representa el 83,9 por ciento del consolidado.

– Por violencia intrafamiliar se registraron 250.721 hechos, de ellos, 195.479 en contra de las mujeres, lo que equivale a un 77,96 por ciento del total registrado.

– En relación con los homicidios se registra un total de 47.602; para el período mencionado por el Instituto de Medicina Legal, en 4.005 hechos las mujeres fueron las víctimas, lo cual representa un 8,41 por ciento del total.

Un aspecto especialmente grave de los homicidios cometidos en contra de las mujeres consiste en que en un 12 por ciento de los caso, los presuntos responsables son los varones que dicen amarlas: pareja, expareja o familiar.

Un aspecto especialmente grave de los homicidios cometidos en contra de las mujeres consiste en que en un 12 por ciento de los caso, los presuntos responsables son los varones que dicen amarlas: pareja, expareja o familiar. 

Estos homicidios son feminicidios. Y hace falta mejorar los sistemas de información para saber si las asesinadas tienen historias de violencia y amenazas en contra de su integridad personal, sexual o afectiva.

Asimismo, dentro de los 4.005 homicidios en contra de mujeres, pesan bastante los cometidos  en el contexto del conflicto armado y la violencia socio política -un total de 290 homicidios por esta causa. Más aún: en 216 de estos 290 homicidios (el 69 por ciento), el presunto responsable es un miembro de las fuerzas militares, la policía o los servicios de inteligencia; el 31 por ciento restante se reparte entre guerrillas, bandas criminales, pandillas y narcotráfico.

No basta con que el Estado colombiano, en cumplimiento de sus responsabilidades constitucionales e internacionales, expida declaraciones y comunicados. Se necesitan  programas efectivos para prevenir la violencia contra de las mujeres y proteger su vida e integridad física, sexual y afectiva: investigaciones prontas y efectivas que garanticen sus derechos, así como sanciones que para disuadir a los victimarios y construir simbólicos y prácticas que desnaturalicen la violencia en su contra.

*Feminista, trabajadora social con formación avanzada en Estudios de Población y Alta Dirección del Estado, docente universitaria, autora de investigaciones, ensayos y artículos relacionados con derechos de las mujeres.

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