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El dilema electoral peruano

Escrito por César Ferrari
Cesar Atilio Ferrari

Cesar Atilio FerrariUna hija de Fujimori y un ex militar se enfrentarán el próximo domingo por la presidencia de Perú. Sus trayectorias, sus estrategias, sus programas, sus apoyos y sus desempeños previsibles en el gobierno son comparados en esta crónica analítica sobre una situación que bordea en el absurdo.

César Ferrari *

A segunda vuelta

Ninguno de los candidatos en la primera vuelta electoral del 10 de abril alcanzó la mayoría de 50 por ciento más un voto. De tal modo, quienes alcanzaron las dos primeras mayorías deben disputar una segunda vuelta el 5 de junio próximo.

La primera mayoría la logró un ex-teniente coronel del ejército, Ollanta Humala, candidato del partido Gana Perú, representante del centro izquierda, con 31,7 por ciento de los votos válidos. La segunda mayoría, con 23,6 por ciento de los votos, la alcanzó una ex-congresista, Keiko Fujimori, candidata del partido Fuerza 2011, heredera política del populismo autoritario de su padre, el ex-presidente Alberto Fujimori (1990-2000) destituido por el Congreso en noviembre de 2000 por "incapacidad moral para gobernar".

Los otros tres candidatos que tenían posibilidades electorales eran los representantes del centro o la centro derecha: Pedro Pablo Kuczynski, ex-primer ministro y ministro de Economía en el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006), el mismo Toledo y Luis Castañeda, ex-alcalde de Lima. Alcanzaron 18,5 por ciento, 15,6 por ciento y 9,8 por ciento, respectivamente, para un total del 43,9 por ciento de los votos.

Las encuestas

Luego de la primera vuelta, las encuestas le daban la victoria en la segunda a Humala, con una diferencia pequeña sobre Fujimori. Desde tres semanas antes de la segunda vuelta, el escenario se habría invertido. Las encuestas muestran un margen elevado de indecisos y de votos blancos y nulos y una diferencia en las preferencias que podría atribuirse a margen de error estadístico.

La última encuesta de Ipsos-Apoyo, una de las encuestadoras más prestigiadas en el Perú, publicada el 21 de mayo, arrojó un 44,8 por ciento de respaldo para Fujimori y un 42,4 para Humala; los votos blancos y viciados sumaron 12,8 por ciento [1].

Así, las encuestas parecen señalar que la campaña de Fujimori habría sido más efectiva en capturar la mayor parte de ese 43,9 por ciento de peruanos que votó por los candidatos del centro o centro derecha.

Sin embargo, no debe perderse de vista que dos semanas antes de la primera vuelta, la misma Ipsos-Apoyo indicaba un probable "triple empate en la punta": a Toledo le daba 20 por ciento y terminó con 15 por ciento; a Fujimori 19 y terminó con 24 por ciento; y a Humala 21 y terminó con 32 por ciento [2].

La estrategia de Fujimori

Después de la primera vuelta, la candidata Fujimori se dedicó a mostrar su respeto por el modelo de crecimiento peruano y la independencia respecto de su padre. Así ha anunciado repetidamente que no indultará al padre condenado a 25 años de cárcel y preso por múltiples crímenes, que incluyen delitos de lesa humanidad, corrupción y usurpación de funciones.

Es muy probable que si llegara a ser presidenta, la Sra. Fujimori no indulte a su padre porque, en realidad, lo que anhelaría es declararlo inocente judicialmente. Para el efecto está cursando una demanda ante el Tribunal Constitucional que pretende recusar a los jueces que ratificaron la condena en segunda instancia y así anular lo actuado por la Corte Suprema. Por supuesto, de prosperar dicha demanda y producir la anhelada liberación, se daría un enfrentamiento con la Corte Suprema y la Fiscalía General de la Nación y, en el contexto de la hija presidenta y un gran rechazo popular a la medida, el consiguiente descabezamiento de la corte como ocurrió en el golpe de Estado de Fujimori en 1992… o de la presidenta como ocurrió en el 2000 con su padre.

Los problemas de la campaña Fujimori

Pero la estrategia de Fujimori tiene sus problemas, pues cada vez que trata de desligarse del gobierno de su padre aparece algún partidario suyo que recuerda sus métodos, seguramente en forma involuntaria. Por ejemplo, luego de la primera vuelta, la diputada fujimorista Martha Chávez amenazó al presidente de la Corte Suprema, advirtiéndole que si la Sra. Fujimori llegaba a la presidencia tendrá que dar explicaciones sobre sus actuaciones (por la condena a Fujimori padre); la respuesta de la candidata fue retirarla de la campaña.

El penúltimo incidente lo protagonizó nada menos que el vocero de su campaña, el ex-ministro de educación de Fujimori, Jorge Trelles. En una entrevista el 20 de mayo pasado, ante una pregunta sobre derechos humanos, Trelles contestó en medio de risas: "nosotros matamos menos… menos que los dos gobiernos que nos antecedieron." Por supuesto representantes de los presidentes Fernando Belaunde (1980-1985) y Alan García (1985-1990) aclararon rápidamente que las muertes ocurridas durante sus respectivos períodos no fueron asesinatos ejecutados por representantes del gobierno sino consecuencias del conflicto armado peruano.

La infeliz frase de Trelles reconoció, tácitamente, las desapariciones y crímenes de los cuales fue acusado el gobierno del cual fue parte y por lo cual fue sentenciado Fujimori padre. Luego de un primer intento de defensa por parte de la candidata Fujimori, Trelles fue apartado de la vocería de la campaña.

Y como añadiendo leña al fuego, Rafael Rey, candidato a la segunda vice-presidencia de la Fujimori y miembro prominente del Opus Dei, el 24 de mayo ante la pregunta de si "¿(Vladimiro) Montesinos (el repudiado asesor de Fujimori padre) es un asesino o no?" respondió: "¿Está condenado por asesinato? A mí no me consta que lo sea". Más tarde, cuando otro periodista le pidió una declaración adicional respondió: "Está condenado y ha cometido grandes delitos, y si dentro de esos graves delitos está él como asesino directo, no lo sé".

En octubre de 2010 la Primera Sala Penal Especial sentenció a Montesinos, a varios generales y a los militares del infame Grupo Colina a 25 años de prisión por homicidio calificado. Rafael Rey, como ex ministro del segundo gobierno de García, promovió el Decreto Ley 1097 de septiembre de 2010 que buscaba sobreseer [3] los juicios por crímenes de lesa humanidad, cuya aprobación habría permitido, entre otros, la liberación del Grupo Colina; el decreto fue derogado el 15 de septiembre luego de una impresionante protesta popular.

Métodos sucios y viejos

Los métodos de la campaña Fujimori recuerdan los del gobierno de Fujimori padre, cuando se lanzaban acusaciones contra los rivales y se compraban periodistas, primeras planas y líneas editoriales para reforzar la denuncia, y se perseguía a quienes no se podía comprar, como mostraron los conocidos "vladivideos" [4].

Así, la campaña de la candidata parece revivir la de su padre del año 2000, cuando fue reelegido por segunda vez. Por cierto, ese gobierno duró cuatro meses, terminó con su fuga del país, su renuncia por fax desde Japón, no aceptada, y su destitución. Tales hechos mostraron que la realidad política y las preferencias populares diferían notablemente de los resultados de aquella reelección, lo que llevó a muchos a sostener que había habido fraude masivo.

La candidata Fujimori cuenta con el abierto favoritismo de la gran mayoría de los medios de comunicación, incluido el grupo del diario El Comercio y sus canales de televisión, América Televisión y Canal N (canal que paradójicamente fue crucial en la caída de Fujimori padre). Por su parte, Humala cuenta con el apoyo de un solo diario importante de circulación nacional, La República.

Hacen también parte de la campaña contra Humala unas diatribas semanales a través de América Televisión; las realiza Jaime Bayly, quien para Mario Vargas Llosa se convirtió "primero, en un payaso; y luego, en un verdadero bufón maligno al servicio del fujimontesinismo", y que ha hecho de sus debilidades un mecanismo de mercadotecnia personal.

Ataques a Humala

Las acusaciones contra Humala por parte de la campaña de Fujimori son múltiples. Se le acusa, por ejemplo, de ser el futuro destructor de la libertad de expresión y de prensa. Por otra parte, los seguidores de la candidata no han dudado de apartar a varios periodistas de televisión y radio por no apoyar a su candidata. El 20 de abril, por presión de un miembro del directorio, familiar de los dueños de El Comercio, quien fue candidata de Fujimori al congreso en el 2000, fueron despedidos Patricia Montero, productora general de Canal N, y José Jara, productor del noticiero "De 6 a 9" por "no seguir la línea de apoyar a Fujimori y de atacar a Humala" como Jara declaró desde Lima al diario El Mundo de España [5].

Y es tan absurda la situación, que el Grupo El Comercio rechazó la propuesta del socio minoritario Gustavo Mohme, quien apoya a Humala, de incluir en la programación de América Televisión, como contrapeso, un programa conducido por Mario Vargas Llosa, con la producción del cineasta peruano más prestigiado, Lucho Llosa, y los reportajes a cargo de un periodista igualmente prestigiado, Gustavo Gorriti, todos ellos a cero costo [6].

Otra de las acusaciones de la campaña Fujimori contra Humala es la de "gorila golpista". La misma hace referencia a dos incidentes. El 29 de octubre del 2000, junto a su hermano Antauro, organizó el levantamiento militar de Locumba en el departamento de Tacna denunciando a Fujimori y reivindicando el honor de las Fuerzas Armadas. Tras la caída de Fujimori, Humala se entregó al gobierno de Valentín Paniagua (2000-2001) y su abogado solicitó una amnistía alegando que Humala había ejercido "el derecho a la insurrección contra un gobierno ilegítimo y totalitario". El Congreso le concedió la amnistía. [7] 

El segundo incidente se refiere al asalto liderado por Antauro a una comisaría en el departamento de Apurímac, uno de los más pobres del país, en rechazo al gobierno de Alejandro Toledo y en contra de lo que calificó la "vladiconstitución"; hubo seis muertos, la asonada fue develada y Antauro condenado a 25 años de prisión. Al respecto, el candidato niega cualquier vinculación y señala que en esa fecha vivía en Seúl como agregado militar. Por su parte, en declaraciones ante la Corte Suprema que revisa su caso, en mayo de 2011 Antauro declaró que: "(La toma de la comisaría fue organizada) por mi persona, en la cual mi hermano Ollanta no tuvo ‘arte y parte'. Yo dirijo, preparo y asumo la responsabilidad total" [8].

Pero la línea más persistente ha consistido en acusar a Humala de ser aliado o subalterno de presidente Chávez y, por lo mismo, partidario de una modificación irreflexiva del modelo económico peruano que habría permitido elevados flujos de inversión extranjera y aceleradas tasas de crecimiento en los últimos años.

Para el efecto, circulan correos electrónicos que señalan, por ejemplo, que el peligro más serio para Perú "es el triunvirato Chávez-Humala-Montesinos." El argumento es que Vladimiro Montesinos al huir del Perú tuvo refugio en Venezuela.

Por supuesto el cuento no resiste el mínimo análisis. Efectivamente, Montesinos buscó refugio en Venezuela luego de huir del Perú, pero al poco tiempo el gobierno de Chávez lo entregó al ministro del Interior en el gobierno de Valentín Paniagua. Montesinos pretendió esconderse en Venezuela y se equivocó; como también se equivocó Fujimori al intentar regresar al Perú vía Chile, pensó que nunca lo extraditarían.

Otros correos dan cuenta que los militares que rodean a Humala, son coroneles y comandantes allegados a los generales que apoyaban a Montesinos. La afirmación no tiene sentido, porque en la fuerza armada, particularmente en el ejército, hay un profundo resentimiento contra Fujimori y Montesinos, porque al corromper a los mandos de entonces, casi todos ellos en la cárcel actualmente, enlodaron su institución y la pusieron en la picota pública.

Más aún, Humala se ha venido distanciando de Chávez desde el 2007, por lo menos. Pero en su contra actúa lo que parece ser una campaña internacional de la derecha más recalcitrante en la que participa, nada menos, el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental del presidente Bush, Roger Noriega, quien el 16 de mayo pidió públicamente a los peruanos que no "caigan en la trampa Castro-Chavista de Humala" [9].

La campaña de Humala

Humala ha insistido en mostrar que la candidata Fujimori representa la continuidad del gobierno de su padre y que, por lo tanto, representa un peligro para la democracia, los derechos humanos y la honestidad pública.

Ha insistido también, con más fuerza en las últimas semanas, en mostrar un programa de gobierno que tranquilice a la población y a los empresarios, que implicó una modificación de su programa original. Sus "Lineamientos centrales de política económica y social para un gobierno de concertación nacional," presentados el 13 de mayo, señalan que "la transformación que el país requiere se hará de manera gradual y persistente, en el marco del Estado de Derecho, el respeto absoluto a la división de poderes del Estado, honrando todos los compromisos del Estado, y restableciendo el principio de la ética pública, combatiendo la corrupción y el despilfarro del dinero del Estado."

Los puntos más importantes de los Lineamientos son: "Mantener el crecimiento económico incorporando la inclusión social; Respeto a la independencia y autonomía del Banco Central; Asegurar la plena vigencia de los derechos de propiedad poniendo especial atención en sierra y selva; Defender a los agricultores de las prácticas de abuso de posición de dominio y de las importaciones de productos subsidiados que compitan deslealmente con nuestra producción;" y lo que, probablemente, mortifica a los empresarios mineros, "La tributación minera será competitiva sin desalentar la inversión, haciendo que la carga fiscal total aumente cuando la rentabilidad se incrementa y disminuya cuando la rentabilidad decrece, asegurando gravar a la sobre-ganancia minera teniendo en cuenta la competencia internacional", como ocurre en otros países, como Chile por ejemplo [10].

En el fondo, su propuesta representa el mantenimiento del modelo de crecimiento peruano aunque con mayores programas sociales financiados con impuestos a las mayores ganancias de la minería.

Y como para acallar las dudas, el 19 de mayo Humala juró solemnemente "ante Dios y el pueblo peruano", ante connotados académicos, artistas, periodistas y políticos de diversos partidos "defender la democracia y la Constitución, luchar contra la corrupción y la dictadura, además de respetar el mandato de cinco años de gobierno y la independencia de los poderes del Estado" [11]. Nunca algún candidato se vio obligado a hacer algo similar.

Dime con quién andas y te diré quién eres

Ambos candidatos se han dedicado a mostrar cada vez más adhesiones provenientes de los grupos políticos que no llegaron a la segunda vuelta o de personajes de prestigio en la vida nacional.

Los apoyos a Humala lo han convertido, prácticamente, en el representante del centro político. Ha recibido el apoyo de la casi totalidad de la comunidad intelectual y académica peruana, de todas las tendencias, en particular de un liberal de enorme prestigio como Mario Vargas Llosa y también de su hijo Álvaro. Más de un centenar de escritores peruanos, incluidos los más notables, Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, Santiago Roncagliolo, Fernando Iwasaki, en una carta publicada en El País de España llaman a votar por Humala y rechazan la "posible resurrección de la dictadura fujimorista."

Ha recibido también el apoyo del ex Presidente Toledo y de su partido quien el 26 de mayo manifestó: "El Comité Ejecutivo Nacional, la Comisión Política, el presidente del partido anteponiendo los altos intereses del Perú a cualquier otro de índole personal o partidaria han decidido apoyar sin ambigüedades la candidatura de Ollanta Humala." Por cierto, previamente Humala había incorporado a su equipo económico a quien fuera Presidente del Banco Central en el gobierno de Toledo, Oscar Dancurt, al ex-viceministro de Hacienda de Kuczynski cuando éste fue ministro de Economía, Kurt Burneo, y al expresidente de COFIDE, la financiera más importante del Perú, y ex director del Banco Central, Daniel Schydlowsky.

Resalta también la adhesión de Carlos Ferrero a Humala. Ferrero, ex Primer Ministro de Alejandro Toledo, fue uno de los líderes de la bancada fujimorista en los años noventa. Rompió con Fujimori porque "los hechos positivos que tuvo ese gobierno se desvanecieron completamente frente a sus robos al Estado (descubiertos después) y a graves violaciones de los derechos humanos".

Por su parte, la candidata Fujimori ha recibido el apoyo de Pedro Pablo Kuczynski "con un voto vigilante, porque lo que queremos es que esté rodeada de una ancha base de gente honesta, que cambie la imagen que le ha dejado su papá, injustamente, claro". También ha recibido el de Hernando de Soto, el administrador de empresas que hizo de la titulación de las propiedades de los pobres su recomendación para casi todos los problemas del subdesarrollo y motivo de consultorías sumamente onerosas en todo el mundo. Este apoyo no resultó precisamente muy mostrable dado los recientes antecedentes de De Soto, de apoyo a Gadafi y a Mubarack, y menos recientes, de haber redactado el discurso con que Fujimori padre justificó ante la Asamblea de la OEA su golpe de estado en 1992.

La candidata Fujimori ha intentado mostrar también que cuenta con apoyo internacional, como la de Roger Noriega, o la del ex-alcalde de Nueva York, Rudolf Guiliani, en realidad contratado como consultor. Guiliani es famoso por su política de mano dura hacia la delincuencia, que dio pie a múltiples condenas de abusos policiales y a los derechos humanos que le hicieron perder la candidatura a la presidencia por el Partido Republicano.

Pero lo más sintomático de la candidata Fujimori, que corrobora la presunción de continuidad con su padre, es que está rodeada casi exclusivamente por gente que en su momento estuvo con su padre y lo acompañó hasta el final de su gobierno. Ello incluye a varios ex-ministros como Jorge Trelles, ex diputados como Martha Chávez y asesores como Milagros Maraví, quien durante las investigaciones del Congreso sobre la corrupción en el gobierno de Fujimori reveló sus reuniones con Montesinos para coordinar la defensa del Estado peruano frente a las denuncias por violaciones de derechos humanos en la justicia internacional.

La apoyan también personajes como el cardenal primado de la Iglesia Católica, monseñor Cipriani, miembro del Opus Dei, quien en unas declaraciones sobre la Coordinadora de Derechos Humanos se refiriera a estos como "una cojudez (tontería)" [12] y con respecto a la esterilización masiva de mujeres realizada en el gobierno de Fujimori consideró que no era un problema público y sólo ameritaba una amonestación privada, como declaró años después [13] .

Pero más allá de dichos apoyos personales, es claro que uno de los apoyos fundamentales a la candidata Fujimori proviene de la derecha más tradicional, que añora la mano dura de Fujimori padre sin consideración sobre los derechos humanos. El respeto irrestricto a dichos derechos sería un estorbo para la tranquilidad del país y la generación de un ambiente adecuado para las inversiones.

La cuestión económica

La otra fuente importante de apoyo a la señora Fujimori son los empresarios beneficiados con el modelo económico de los últimos años, que está basado en la producción y exportación minero-metalúrgica y, en menor medida, en la agricultura tecnificada en la costa.

Para ellos Humala abandonaría un modelo exitoso. Y sin duda el cambio podría significar una reducción de la rentabilidad del sector minero-metalúrgico y, por lo tanto, un aumento relativo de la rentabilidad del sector manufacturero.

Pero primero habría que preguntarse si el modelo es realmente exitoso. El debate peruano excluye esta pregunta: no se reconoce que ese modelo acentúa la dependencia de los ciclos internacionales, que provocaron una caída sustancial de la velocidad de crecimiento a fines de los noventa y a fines de la década pasada. Sujeto a precios internacionales sumamente inestables, este modelo también produce inestabilidad en el ingreso interno, lo cual resulta en crecimientos también inestables, como ilustra el comportamiento económico de dichos años.

Más importante aún, este tipo de estructura productiva hace imposible una reducción sustancial, generalizada y sostenida de la pobreza y de la inequidad: Al ser intensiva en capital, no genera empleo ni distribuye ingreso en forma masiva. Así, no reduce la pobreza en forma generalizada. Los numerosos y recientes conflictos sociales peruanos lo ilustran.

Tampoco toma en cuenta, lamentablemente, que la construcción del capitalismo moderno, como ha sucedido en todo el mundo, exige: a) que la estructura productiva sea más amplia y no dependa casi exclusivamente de la producción y exportación de materias primas, y b) que los mercados más importantes, como los crediticios y de comunicaciones, funcionen en competencia plena.

Lo increíble y lo absurdo

Hasta ahí la situación, aunque complicada y poco democrática, no significaría nada extraordinario. Lo que resulta increíble y absurdo es que la hija asociada al padre condenado a 25 años por múltiples crímenes, sea una de los dos candidatos en la segunda vuelta a la presidencia del Perú.

Como para aclarar dudas, la condena de Fujimori padre se dio después de un proceso judicial que nadie ha cuestionado ni ningún organismo internacional ha puesto en duda. Ocurrió luego de que la Corte Suprema chilena autorizará su extradición al Perú al fallar, en forma y fondo, que esta era procedente por la gravedad de los crímenes por los cuales era reclamado y por los cuales fue sentenciado en el Perú.

Así mismo, resulta increíble y absurdo que la señora Fujimori sea candidata a pesar de que: a) acompañó a su padre como primera dama entre 1994 y 2000 y, por lo tanto, cohonestó sus actos de gobierno, b) avaló los maltratos del presidente Fujimori a su esposa Susana Higuchi, su propia madre, denunciados por la misma señora Higuchi, c) tiene cuentas pendientes por corrupción en el uso de dineros públicos para financiar su educación y la de sus hermanos en Estados Unidos [14], d) se rodea de la misma gente que participó en el gobierno Fujimori, e) proclama que admira a su padre y que "su gobierno fue el mejor de la historia peruana", como lo anunció en el cierre de su campaña para la primera vuelta. Por cierto, después de los resultados en la primera vuelta esa admiración ha sido menos pública, consciente que una insistencia en la misma la aleja del centro que trata de conquistar en la segunda vuelta.

Y, sin duda, resulta increíble y absurdo que a los ojos de muchos peruanos una candidatura de esa naturaleza parezca normal y sea no sólo aceptada por alguna gente que se dice liberal sino que además la conviertan en su candidata preferida aduciendo que el candidato Humala pone en riesgos las libertades políticas y económicas, cuestión por él negada en forma solemne; como si las libertades económicas pudieran prosperar sin libertades políticas y de información que la experiencia fujimorista sí vulneró.

Todo ello resulta increíble y absurdo… pero es cierto. Como bien ha descrito un afamado periodista peruano, César Hildebrant, "(La candidatura de la señora Fujimori) es como si la hija o el hijo de Pinochet, candidatos hipotéticos e inimaginables en un país serio y Chile es un país serio, le dijera al pueblo chileno: bueno yo pido disculpas por algunos excesos cometidos. La gente se moriría de la risa o se moriría de la rabia, o simplemente haría imposible ese escenario" [15].

Mi posición

Un analista debe resistir la tentación de transmitir a través de sus análisis su posición personal. Sin duda es casi un imposible. Por ello prefiero hacer transparente mi posición sobre el contenido del artículo arriba presentado.

Como ciudadano italiano sufro la gran vergüenza de tener al primer ministro Berlusconi que ha convertido a Italia en el hazmerreir del mundo, en palabras del embajador de Estados Unidos en Italia en carta dirigida al presidente Obama y a la secretaria de Estado Clinton, filtrada al público por Wikileaks. Afortunadamente, Berlusconi ha perdido el aprecio del electorado italiano y en las últimas elecciones municipales, 15-16 mayo 2011, sus candidatos sufrieron una enorme derrota.

No quiero sufrir una segunda gran vergüenza, esta vez como ciudadano peruano, y espero que la mayor parte de los peruanos rechace a la señora Fujimori porque la elección de la hija de un condenado por múltiples crímenes, que fue extraditado con la anuencia de los jueces chilenos, convertiría al Perú en otro hazmerreir mundial; porque la elección de la hija, que lo único que le interesa es reivindicar a su familia, ¡significa reivindicar al delincuente! Eso es un imposible moral. Ciertamente Perú e Italia son eternos y sus ciudadanos están más allá de estos personajes transitorios. Pero, desde lo más sentido, mientras se pueda, quisiera evitar una nueva vergüenza.

Humala es ciertamente un mejor candidato que Fujimori. Tiene además una mejor propuesta de gobierno. Asegura también una mejor gobernabilidad y, por lo tanto, un mejor ambiente para las inversiones pues cuenta con el apoyo vigilante de la mayoría de los académicos e intelectuales y no tiene en contra a los militares y al poder judicial. Está rodeado de gente confiable, que tuvo experiencia de gobierno con Alejandro Toledo, y con ellos aboga por un pequeño cambio que haga al Perú un poco más próspero y más democrático, en una economía de mercado sin privilegios, donde la libre competencia sea un derecho efectivo para todos, productores y consumidores, cuestiones que ha jurado solemnemente respetar. Votaré por él. Espero que haga un buen gobierno. 
 

* Ph.D. y Master en Economía, Boston University. Ciudadano italiano y peruano. Profesor Titular del Departamento de Economía en la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá. [ ferrari@javeriana.edu.co]. 

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