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El Centro Gabo: buscando un legado vivo

Escrito por Nicolás Pernett
Centro Gabo, inauguración en Cartagena

Centro Gabo, inauguración en Cartagena

Nicolas PernettSe ha puesto en marcha el gran centro encargado de preservar y divulgar la memoria de Gabriel García Márquez. ¿Cómo está proyectado y para qué puede servir? ¿Tendrá un impacto social duradero o será otra celebración intrascendente del escritor?

Nicolás Pernett*

Estar a la altura

Poco más de tres años y medio han pasado desde la muerte de Gabriel García Márquez, el 17 de abril de 2014, y todavía está abierto el debate sobre qué nos ha dejado el escritor más importante de nuestra historia. En vida al propio García Márquez le tocó enfrentar los ataques de algunos opositores virulentos que exigían que el entonces único premio nobel colombiano viviera en su país de origen (como no se lo piden a Shakira o como si Rufino José Cuervo no hubiera producido la obra de lingüística más importante de Colombia viviendo en París), pagara de su bolsillo el acueducto de Aracataca (como si esta no fuera una función del Estado que recoge los impuestos) y hasta dedicara todo su tiempo (que él siempre guardó principalmente para la literatura) a hacer campañas políticas.

Como si de una novia imposible de complacer se tratara, Colombia parecía no estar satisfecha con que su bardo más reputado le hubiera dado un nombre en las letras del mundo y hubiera apoyado el cine, el periodismo y la educación del país como pocos artistas (o millonarios) habían hecho antes de él. Queríamos siempre más y siempre encontrábamos algo con lo cual lo podíamos criticar.

Afortunadamente, el legado de García Márquez es mucho más grande que las estrechas miras de algunos polemistas de ocasión. Y más allá de los dardos envenenados de congresistas o iracundos usuarios de redes sociales que opinan sin dar ningún síntoma de acción neuronal compleja, estos últimos años han visto la aparición de proyectos serios y necesarios para llevar adelante la tarea de fortalecer y ampliar el legado del escritor cataquero en Colombia.

Un Centro en la periferia

Centro virtual Gabo
Centro virtual Gabo
Foto: Ministerio de Telecomunicaciones

Alérgico como era a cualquier manifestación cultural que se mantuviera estática (desde la gramática hasta el vallenato), es posible que García Márquez se hubiera opuesto a los homenajes que le brindan por doquier en forma de estatuas mudas e inútiles (o hasta cerradas al público, como la que Petro instaló en el edificio de la Alcaldía de Bogotá). Más bien, su aspiración siempre fue poder ayudar a las futuras generaciones del país a tener las oportunidades que a él mismo le sirvieron para pasar de una periferia famélica y semidestruida al contacto con las ideas y los avances del mundo entero. Por eso no gastó su dinero sobrante en carreteras o parques en Colombia, sino en revistas, periódicos, centros de formación para periodistas y cineastas, o en iniciativas tan loables como el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, una ONG que habló de derechos humanos cuando era más necesario en el país.

Este proyecto no busca ser solamente un lugar para exposiciones museísticas o estudios académicos sobre el autor, sino el motor institucional de un legado en movimiento

Para complementar los aportes que el autor de Cien años de soledad alcanzó a construir en vida, la Ley de Honores que el Congreso de la República emitió para él en diciembre de 2014 ordenó una serie de acciones encaminadas a fortalecer su herencia cultural en el país. Además de saludos a la bandera como el billete de cincuenta mil pesos con su rostro o bautizar con su nombre un nuevo edificio en el Congreso, esta Ley encargó la creación de un centro inspirado en él “concebido como un proyecto de innovación y apropiación tecnológica y social con impacto local, nacional e internacional en los ámbitos periodístico, cultural, académico y turístico”. La entidad encargada de gestionar y administrar este centro sería la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), creada por él y que hace más de veinte años ha estimulado con premios, seminarios y publicaciones el periodismo en español de todo el mundo.

Después de dos años de planeación, la semana pasada se presentó el proyecto final del Centro Internacional para el Legado de Gabriel García Márquez (llamado simplemente Centro Gabo, para no desentonar con las maneras del descomplicado Caribe). Entre las cosas interesantes de este proyecto está el hecho de que no busca ser solamente un lugar para exposiciones museísticas o estudios académicos sobre el autor, sino el motor institucional de un legado en movimiento que quiere traducirse en actividades de formación periodística, cultural y de ciudadanía digital.

Esta última es, sin duda, una de las apuestas más novedosas del Centro. Con el respaldo del Ministerio de las TIC (así como del Ministerio de Cultura y otras entidades privadas), el Centro Gabo quiere trabajar en la divulgación de buenas prácticas en las redes sociales. En estos tiempos de noticias falsas, bullying digital y delitos en línea se hace más necesaria que nunca una educación en estos temas para los muchos jóvenes que cargan en sus teléfonos inteligentes una ventana que les puede mostrar el mundo entero o puede encerrarlos en un nuevo oscurantismo hiperconectado. Tal vez con la ayuda de este Centro los nuevos habitantes de Macondo dejen por fin de usar inútilmente sus teléfonos para buscar el daguerrotipo de Dios y entiendan por fin cómo funciona el intérprete invisible de la pianola de la información que oyen todos los días.

Administrando a Gabo

Homenaje a Gabo en Aracataca
Homenaje a Gabo en Aracataca 
Foto: Biblioteca Nacional

Por ahora buena parte del Centro Gabo está en ciernes y se espera que entre con fuerza a funcionar en el segundo semestre de 2018. Su página web ya está abierta y la FNPI ya ha hecho talleres de crónica entre jóvenes de barrios pobres de Cartagena como un abrebocas del tipo de acciones que el Centro Gabo realizará. Sin embargo, todavía está en construcción el Palacio de la Proclamación (en el corazón de la ciudad amurallada) donde funcionará y aún no se han anunciado las actividades puntuales en las que se trabajará.   

Por ahora buena parte del Centro Gabo está en ciernes y se espera que entre con fuerza a funcionar en el segundo semestre de 2018.

Además, como todo en este país, el Centro Gabo enfrenta grandes peligros, desde la indiferencia del público ante sus producciones hasta los intereses o egoísmos políticos que se pueden esconder detrás de toda iniciativa pública nacional. No obstante, para enfrentar estos riesgos se cuenta con la larga experiencia de la FNPI llevando adelante alianzas público privadas para promocionar la cultura, y sobre todo, se debería poder contar con la vigilancia y participación de los ciudadanos, apropiados y responsables del legado del Gabo que tanto quieren y recuerdan.

García Márquez fascinó al mundo con su interpretación de la poesía y la belleza del mundo Caribe, maravilloso y violento, sublime y patético. En sus narraciones nada fue imposible y en las acciones políticas que realizó en vida la utopía siempre fue un destino plausible. A algunos les puede parecer inútil combatir la desigualdad social enseñando a niños pobres a contar historias o querer cambiar las formas de gobierno educando en el manejo de internet. Pero es para objetivos como estos que se debería usar un legado cultural como el de García Márquez, el cual, de todas maneras, nunca estuvo para financiar los adoquines de un parque o pagar las tuberías por las que el gobierno debería responder.

* Historiador.   

@NicoPernett

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