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El Bitcoin, una guía para curiosos y principiantes

Escrito por Cristina Del Rio Fresen
Bitcoin.

Cristina-RioNo tiene respaldo de ningún Estado pero funciona como moneda global. Circula en internet pero no se puede falsificar. Parece una idea inocente pero es una revolución.  Es difícil pero es fácil de entender. Cómo invertir inteligentemente en bitcoins.

Cristina Del Río Fresen*

Fe sin respaldo aparente

Si Usted no entiende muy bien qué es el bitcoin, seguramente es porque no entiende muy bien qué es la moneda: la moneda es un acto de fe.

Un dólar, por ejemplo, es un pedazo de papel que de por sí no cuesta sino tal vez unos centavos. Un dólar vale solo porque muchas personas están dispuestas a recibirlo como pago de alguna mercancía o de un servicio.

Moneda es entonces cualquier cosa que las personas usan para hacer sus transacciones: un billete, una ficha de casino, una pepita de fríjol,  un cheque, una transferencia bancaria- que ni siquiera es una “cosa” sino un mensaje entre dos computadores-.

El bitcoin es un sistema confiable y seguro a prueba de fraudes. El bitcoin funciona por medio de esta tecnología, lo que lo convierte en un sistema confiable y seguro a prueba de alteraciones o fraudes.

Lo único que importa de esa “cosa” es que la gente la reciba: la moneda se basa en la fe. Por eso las monedas comunes y corrientes están respaldadas por un Estado soberano que controla su producción y su circulación.

Pero resulta que el bitcoin y las demás “criptomonedas” no tienen el respaldo de ningún Estado: ¿cómo se logra entonces que la gente confíe en ellos, que los adquiera y los use para hacer sus pagos, que su valor en bolsa aumente o disminuya de la misma manera que lo hacen el dólar, el euro o cualquier otra moneda respaldada por un Estado?

Una gran idea

Cajero de Bitcoin.
Cajero de Bitcoin.
Foto: Wikimedia Commons

Esta es la historia.

En 2009 un grupo de “nerds” diseñó un sistema de datos codificados que se transmiten de un computador a otro mediante pequeños “bloques” de información.

Solamente una persona con gran conocimiento de la informática y que utilice un computador de altísima capacidad (por eso el gran consumo de energía) sería capaz de desencriptar o modificar la información, pues cada bloque nuevo se enlaza con otros bloques en la web, de manera que se crea un sello impenetrable que blinda la información y hace que sea imposible de manipular.

Esta tecnología se conoce como blockchain y es un fenómeno global que está transformando los sistemas de intercambio de datos financieros tal y como los conocemos hasta hoy.

El bitcoin utiliza esta tecnología, y por eso se trata de una “moneda” confiable o a prueba de alteraciones o fraudes. Incluso es más seguro que un billete o que las transferencias bancarias ordinarias.

Bitcoin, con mayúscula, es la red donde puede participar cualquier persona dispuesta a desencriptar la información, o sea a romper el sello para crear un nuevo bloque. Estos colaboradores se conocen como “mineros” y el proceso de desencriptación se llama “minería”. Por cada bloque de información que consiga el minero, la red otorga como recompensa un bitcoin que, con minúscula, es la unidad monetaria.

El bitcoin tiene un número finito de unidades (21 millones de bitcoins, que acabarán de emitirse automáticamente cuando se llegue a ese tope) y que van siendo “liberados” por los “mineros” en ciertos periodos de tiempo. Su finitud garantizaría que no se exceda la producción y que la desvalorización del bitcoin no sea absoluta, aunque su valor fluctúe.

Los bitcoins liberados son transmisibles a terceros a cambio de un pago en moneda estándar, típicamente el dólar de Estados Unidos.

Una revolución en ciernes

La “gran recesión” de 2008 demostró que la intervención de los Estados en el sistema financiero protege más a las élites que a la gente de a pie.

Por eso el bitcoin tiene un componente social nada despreciable: muchos jóvenes lo usan para hacer sus inversiones, confiando más en la red descentralizada que en los gobiernos y los Estados.

Las criptomonedas se han convertido en una amenaza para el sector financiero, pues este deja de ser el encargado exclusivo de intermediar los movimientos de capitales entre particulares. Y estas resultan también problemáticas para las autoridades monetarias, porque sin comprender bien el funcionamiento de las criptomonedas es imposible su regulación.

Es difícil apostar por quién va a triunfar, pero la última palabra la tendrán los usuarios a medida que se familiaricen con esta operativa y se cansen de los bancos tradicionales.

De todas formas será muy interesante ver cómo las élites intentarán controlar lo que sería la moneda del futuro: la tecnología avanza claramente en contravía de la centralización y la concentración del poder, de manera que ese intento de retomar el control no va a ser nada fácil.

Es improbable que el bitcoin sea regulado por un Estado, aún más que desaparezca. En cambio, podría llegar a existir una regulación aplicada por el propio sistema que le dé mayor seguridad a los escépticos.

Es difícil apostar a quién será el ganador, pero la última palabra la tendrán los usuarios a medida que se familiaricen con esta alternativa y se cansen de los bancos tradicionales.

Un mundo de innovaciones

Hoy existen más de mil criptomonedas diferentes -como la bitcoincash (BCH) o la litecoin (LTC)- y de seguro seguirán aumentando. Todas tienen como referente al bitcoin, o sea que el valor de todas ellas se compra o se expresa en unidades de bitcoin.

Por ejemplo, Etherum es un proyecto más ambicioso que nace posteriormente. Este es un sistema de transmisión de contratos inteligentes que abarcan no sólo la función de las entidades financieras, sino de notarios, registradores, etc., que podrían comenzar a ser sustituidos por este sistema. Esto no debería representar una amenaza, sino un reto para que ciertas profesiones (abogados, contadores, traders, etc.) comiencen a informarse y formarse para participar de estos cambios imparables.

Ethereum es una infraestructura, Bitcoin es un sistema de pagos y transacciones. Por ello podrían integrarse en un futuro.

Mientras tanto, Etherum funciona por medio de “tokens”. El token no es una moneda sino el equivalente de una acción en empresas o proyectos innovadores, que explotan la tecnología asociada con Bitcoin. Estos proyectos son financiados mediante un  “micro-mecenazgo” (red colectiva de donaciones). El valor de los tokens depende del potencial del proyecto.  Hay que tener cuidado con estos proyectos porque ya se han presentado estafas y no es prudente en invertir sin saber de qué trata cada iniciativa.

Bajo este sistema surgirán nuevos y diversos proyectos como aplicaciones médicas, transporte autónomo, sistemas de votación, ciudades inteligentes y así hasta el infinito. Unos triunfarán y otros desaparecerán, pero la carrera ya ha comenzado.

 ¿Cómo se usan los bitcoins?

Criptomonedas.
Criptomonedas.
Foto: Pixabay

El bitcoin y sus derivados se han vuelto famosos debido a las ganancias especulativas pues ahora todos quieren subirse al carro, aun sin saber de qué trata.

Los bitcoins ya sirven para adquirir bienes o servicios en ciertas plataformas y en breve se utilizarán en Amazon y otras compañías. Incluso en Colombia, un vendedor informal de plátanos decidió recibir bitcoins como pago y ha aumentado el valor de su mercancía de una forma que hubiera sido imposible mediante otra forma de pago.

El bitcoin y sus derivados se han vuelto famosos debido a las ganancias especulativas pues ahora todos quieren subirse al carro, aun sin saber de qué trata.

Los poseedores de bitcoins son un grupo potencial de consumidores muy atractivo para las grandes compañías pues se pueden realizar transacciones sin ningún de intermediario financiero. Comprar bitcoins o etheres a cambio de dólares o euros es relativamente sencillo. Existen plataformas amigables para que cualquiera pueda hacerlo, por ejemplo, Coinbase.

Estas son algunas recomendaciones para los interesados en invertir:

  • Tener paciencia e ir despacio, pues la inversión debe realizarse entendiendo el funcionamiento de la criptomoneda. Es importante saber sobre los posibles usos y cambios a los que contribuye cuando invierte en criptomonedas.
  • Investigar, leer y aprender es necesario antes de comprar. La primera compra puede hacerse con poco dinero y con la finalidad de aprender como si fuera el costo de un curso.
  • Considerar que hay dos tipos de plataformas: 1) los Exchange, casas de cambio de divisas de criptomonedas donde se compra y se vende (como Coinbase) y 2)  los Wallets, monederos donde mantener segura la inversión. Nunca debe guardarse en los Exchange.

¡Cuidado! no todos los wallets son compatibles con todas las monedas. Para Bitcoin puede usar Mycelium y para Ethereum y sus tokens MyEtherWallet.

La opción más segura para almacenar sus criptomonedas es en un hard wallet, un tipo de tarjeta de memoria (memory stick). Entre los más recomendados está Ledger Wallet porque es compatible con casi todas las monedas y tokens además de ser, dentro de lo que cabe, bastante sencillo de usar. El mejor modelo es el Ledger Nano S.

Con esto mantendrá su inversión a salvo de los hackers que tienen gran oportunidad en medio de esta bonanza:

  • Ser precavido con los sitios donde se registra. Puede ser útil anotar las contraseñas que se utilizan, pues sin estas no habrá acceso a los fondos.
  • Las transacciones no son gratis, pues los mineros cobran milésimas de bitcoins o de ether. Hay que tener cuidado con lo que se paga para acelerar transacciones.
  • Para adquirir los tokens hay que ir a plataformas especializadas y muy complicadas de utilizar, como Etherdelta. Antes de hacerlo hay que familiarizarse con los exchange y los wallet, así se disminuye el riesgo de perder la inversión.

Se tiene que conocer el proyecto que está detrás y analizar su fiabilidad para evitar estafas. Si se decide apoyar un proyecto, la inversión debe hacerse a largo plazo.

Lo que viene

La evolución de estas tecnologías depende tanto de datos y máquinas como de grandes cantidades de energía. Mientras la tecnología del blockchain y sus aplicaciones siguen creciendo y haciendo realidad cosas impensables, hay quienes ya están avanzando en una tecnología aún más compleja.

Esto es el Internet de las Cosas o el Internet of Things (Iot). El IoT consiste en la interconexión de todo tipo de máquinas con objetos de la vida cotidiana (su horno, su carro, su lavadora…). Con toda la información que ellas son capaces de captar podrían tomar decisiones/acciones con o sin la intervención humana.

Ahora mismo hay empresas que ha tenido ciertos éxitos con este este tipo de tecnologías. Se han realizado pruebas y son bastantes las preguntas acerca de cómo funcionará y en qué sectores se podría aplicar.

Otras ofreces sus tokens para seguir investigando y desarrollando aplicaciones que combinen la tecnología blockchain con el internet de las cosas.

Lo más importante es que muchos están reflexionando acerca de cuánta libertad se le debería dar a la máquina para tomar decisiones en lugar de los humanos. Es probable que la filosofía sea fundamental para reflexionar acerca de cuáles son las cosas que deberían hacer las máquinas en vez de las personas.

Estamos muy cerca de la implantación efectiva de la IA (Inteligencia Artificial), que sólo era posible en la literatura de ciencia ficción y las nuevas generaciones se deben preparar para diseñar el mundo de mañana.

 

*Consultora especializada en estrategia empresarial, desde las Palmas de Gran Canaria. Escritora del blog http://blog.cdelrio.com.

 

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