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El ascenso de la política étnica en América Latina

Escrito por Javier Revelo

Imagen del contactoQué papel ha cumplido el discurso étnico en las elecciones de la última década? ¿Por qué algunos partidos indígenas son más exitosos que otros? Este libro intenta responder estas preguntas.

Javier E. Revelo Rebolledo*

The Rise of Ethnic Politics in Latin America.

(El ascenso de la política étnica en América Latina)

Raúl L. Madrid

New York, NY: Cambridge University Press.

2012.

Cambios históricos

El 22 de enero de 2006 fue un día histórico para Bolivia, porque ese día se posesionó por primera vez un presidente que venía de los movimientos y pueblos indígenas.

En su discurso de posesión Evo Morales dijo: “Quiero decirle al pueblo boliviano desde el Parlamento Nacional, a la comunidad internacional, como primer presidente que vengo de los pueblos indígenas, quiero ser el mejor presidente de los bolivianos y por qué no decirlo de los latinoamericanos”.

¿Cómo explicar este éxito electoral? ¿Por qué esta victoria ocurrió en 2006 y no antes? Estas son algunas de las preguntas que busca responder el último libro de Raúl Madrid. Si bien Bolivia es el principal estudio de caso, el libro tiene un alcance mucho mayor porque propone una teoría para explicar los distintos grados de éxito de los partidos indígenas en Latinoamérica.

La pregunta es valiosa porque la literatura sobre el tema, al menos en ciencia política, se ha enfocado sobre la emergencia de los movimientos y partidos indígenas, y ha relegado su desempeño electoral a un lugar secundario.

El etno-populismo entonces, dice Madrid, ha sido la clave del éxito electoral de los partidos indígenas en la región.

Hoy por hoy se conoce mucho más sobre por qué no todos los grupos indígenas han creado movimientos indígenas, y sobre por qué no todos los movimientos indígenas han entrado en la competencia electoral. Por el contrario, las causas de sus resultados electorales son menos conocidas.

Ahora bien, preguntas interesantes no necesariamente conducen a respuestas convincentes. Por eso, en los siguientes párrafos presento tanto la idea central del libro como algunos comentarios que me hacen dudar de la fortaleza de su argumento.


La población indígena en países como Colombia es inferior al 2%.
Foto: Wikimedia Commons

El etno-populismo como estrategia de campaña

Según Madrid, un partido indígena es “exitoso” cuando consigue al menos el 10 por ciento de las elecciones nacionales (presidenciales o legislativas). Esto quiere decir, por ejemplo, que los alcances no electorales de los partidos indígenas y los éxitos electorales en la provincia no hacen parte de su teoría.

Según Madrid, el éxito electoral de los partidos indígenas en América Latina, así entendido, se explica por la adopción de estrategias “etnopopulistas”, que se caracterizan por combinar llamados populistas, enfocados en el “pueblo” y las clases bajas en general con llamados étnicos, orientados hacia determinados grupos étnicos en particular.

El autor plantea que únicamente los llamados étnicos de tipo incluyente han contribuido al éxito electoral de los partidos indígenas porque, en lugar de crear divisiones entre grupos étnicos, han contribuido a la unidad de grupos diversos.

El etno-populismo entonces, dice Madrid, ha sido la clave del éxito electoral de los partidos indígenas en la región, y el Partido Movimiento al Socialismo (en adelante MAS) en Bolivia ha sido el partido indígena que más victorias electorales ha logrado en un plano nacional.

En este sentido, el autor muestra cómo el MAS ha combinado llamados étnicos de tipo incluyente con llamados populistas. Por ejemplo, el libro presenta en detalle los símbolos y  rituales indígenas de sus campañas, la retórica étnica incluyente de sus candidatos y las críticas de un líder carismático al establecimiento, la política tradicional, y la exclusión social.

Pero, ¿por qué no todos los partidos indígenas latinoamericanos han sido tan exitosos como el MAS boliviano? Para abordar esta pregunta el autor estudia casos menos exitosos como el ecuatoriano y el peruano. Al estudiar estos países, Madrid busca demostrar que el éxito electoral del MAS se explica, en buena medida, por sus propias acciones, es decir, por el uso de estrategias etno-populistas de tipo incluyente.

El caso de Pachakutik en Ecuador es su principal contra-ejemplo. Según Madrid, Pachakutik en un principio ejecutó estrategias etno-populistas de tipo incluyente y, gracias a ello, logró importantes victorias en la provincia.

Su suerte cambió, dice el autor, cuando Pachakutik optó por una estrategia excluyente o  enfocada únicamente en los pueblos indígenas. Este cambio habría facilitado que un líder mestizo, Rafael Correa, ganara la Presidencia. De esta forma, Correa habría seducido al electorado haciendo los llamados etno-populistas incluyentes que Pachakutik dejó de hacer.

Pero el caso de Correa no sería excepcional. Según Madrid, el etno-populismo es una estrategia de campaña que, como tal, puede ser utilizada por partidos étnicos o mestizos. En este sentido, el libro muestra cómo en el Perú las estrategias etno-populistas han sido principalmente usadas por líderes mestizos como Fujimori, Toledo y Humala.


El actual Presidente peruano, Ollanta Humala.
Foto: Presidencia de la República del Perú

Mis críticas al libro

Si bien Madrid plantea que las estrategias etno-populistas han sido la clave del éxito, también reconoce que dichas estrategias no actúan en el vacío. El libro identifica entonces las condiciones que darían eco a los llamados etno-populistas.

Mientras que los llamados populistas tienden a ser respaldados cuando los partidos tradicionales son débiles, la confianza en la política es baja y la exclusión social es alta, los llamados étnicos tienden a tener más eco en sociedades étnicas de tipo mixto (v.gr. las sociedades latinoamericanas). Esto es así, dice el autor, porque en este tipo de sociedades las identidades tienden a ser más fluidas y, por eso, la polarización entre grupos étnicos es más baja. [1]

El libro entonces no solo muestra la importancia de estrategias etno-populistas, sino que identifica las condiciones sociales para que sean eficaces. A pesar de esta contribución, me parece que el autor confía demasiado en el poder de cambio de los actores políticos. Las estrategias de campaña son muy importantes, pero en sí mismas son insuficientes.

El reducido éxito electoral de los partidos indígenas a nivel nacional en Guatemala se debe a la violencia histórica que los grupos indígenas han sufrido.

Aunque el libro identifica las condiciones sociales que favorecen o desfavorecen el etno-populismo, su atención se concentra en las estrategias políticas. El problema consiste en que las condiciones sociales podrían ser más poderosas que las estrategias etno-populistas, lo cual podría poner en tela de juicio la teoría de Madrid.

Así, por ejemplo, el limitado éxito nacional de Pachakutik también podría ser explicado porque, comparada con Bolivia, la población indígena en Ecuador es menor y porque la competencia electoral ha sido más intensa.

Algo similar ocurriría en los otros casos del libro: Guatemala, Colombia, Venezuela y Nicaragua. Madrid concluye que en estos países los partidos indígenas no han sido exitosos porque “no han adoptado llamados etno-populistas” (p. 159).

Aquí se podría argumentar, por ejemplo, que el reducido éxito electoral de los partidos indígenas a nivel nacional en Guatemala se debe a la violencia histórica que los grupos indígenas han sufrido, y en Colombia, Venezuela y Nicaragua a variables tan crudas como la composición demográfica de la población. En estos países, la población indígena no supera el 2 por ciento, lo cual hace difícil que un partido indígena logre buenos resultados nacionales sin la mediación de instituciones a favor de las minorías.

En conclusión, el autor pudo haber teorizado de forma mucho más precisa la forma como las estrategias de campaña interactúan con las mencionadas condiciones sociales, porque en este tema se juega el poder persuasivo de su teoría.

A pesar de esta importante limitación, este el libro nos ayuda a entender las estrategias electorales de los partidos indígenas y no indígenas en la región. Sin embargo, que estas estrategias expliquen sus resultados electorales es, a mi juicio, un tema muy discutible.
 

* Estudiante del doctorado en Ciencia Política de la Universidad de Pennsylvania e investigador asociado de Dejusticia.


[1] La idea de sociedades mixtas parece problemática por al menos tres razones: 1) porque todas las sociedades son mixtas de cierta forma y, por ello, las sociedades latinoamericanas no serían la excepción; 2) porque la fluidez de las identidades que existe en Latinoamérica no necesariamente reduce la polarización; y 3) porque todas las sociedades latinoamericanas serían mixtas y así lo habrían sido por mucho tiempo. 

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