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Efectos y lección del huracán en San Andrés y Providencia

Escrito por Gonzalo Duque-Escobar
Gonzalo Duque-Escobar

Estos fueron los daños, lo que el gobierno piensa hacer para recuperar el archipiélago, y lo que deben hacer autoridades y habitantes desde el momento mismo de anunciarse un huracán.

Gonzalo Duque Escobar*

El huracán

El pasado 17 de noviembre, por primera vez en la historia del país, un huracán categoría cinco golpeó a San Andrés y Providencia.

El huracán Iota destruyó el 80% de Providencia, arrasó las islas de Santa Catalina y Banco Quitasueño y dejó a cientos de familias sin hogar.

Su ojo transitó sobre los 13.5° de latitud N y 81.6° de longitud W, con una presión mínima de 925 milibares, vientos sostenidos de 250 kilómetros por hora y ráfagas de 287 kilómetros por hora, a una velocidad de 16 kilómetros por hora en dirección Este-Oeste.

Los fenómenos ciclónicos del Atlántico como éste suelen tener magnitudes 3 a 5 en la escala de Saffir-Simpson. En promedio, se producen dos por año y sus brazos pueden llegar a extenderse hasta 500 kilómetros desde el ojo del huracán. Además de arrasar el Caribe, esto trae fenómenos colaterales en el norte de Colombia, como vientos y lluvias intensas: mar de leva, erosión costera, inundaciones y deslizamientos.

Los impactos de Iota

El departamento de San Andrés, Providencia y Santa Catalina es el único en Colombia que no está en el continente. Está constituido por un archipiélago de islas, cayos e islotes con una superficie de 44 kilómetros cuadrados, sobre una plataforma volcánica del Caribe suroccidental, donde habitan 80 mil personas.

El archipiélago tuvo un PIB de 1,63 billones de pesos en 2019, su economía está basada en el turismo, en el gasto público y en el comercio, y su participación en el PIB nacional es del 0,15%. Estos son los daños que se reportaron después del paso del huracán:

  • En San Andrés, más de 1400 viviendas fueron parcialmente destruidas, 60 establecimientos de comercio fueron afectados, 110 alojamientos y 3 hoteles tuvieron algún daño;
  • En Providencia, donde habitan aproximadamente 6 mil personas, el 98% de sus 1 500 viviendas sufrieron daños y el huracán afectó el 98% de la infraestructura del hospital.

A lo anterior se suma la pérdida de playas por el mar de leva. No hay agua ni luz, hay escasez de comida y los cultivos de caña, plátano, coco y sandía están destrozados.

Pero la situación del archipiélago antes del huracán Iota no era mucho mejor. Según el DANE, el 85,4% de las viviendas no tenía servicio de acueducto ni alcantarillado.

Por lo anterior, el gobierno declaró la situación de desastre departamental en el archipiélago, por 12 meses prorrogables. El costo del plan de acción y respuesta a esta emergencia es $135 mil millones, según el presidente Duque. Esto permitirá poner en marcha 118 acciones que incluyen, entre otras, las siguientes medidas de emergencia:

  • remover escombros;
  • restablecer servicios públicos esenciales, y
  • proveer ayuda humanitaria.

Pero la reconstrucción que se esperaba que durar cien días será más costosa y demorada. El gobierno reconoció que no hay una cuantificación suficiente de las pérdidas y concluyó que el tiempo de reconstrucción será mayor. Por ahora se planea invertir más de $30.000 millones en el alcantarillado de San Andrés, y $150.000 millones en la infraestructura.

Ciclones tropicales

Los tifones y huracanes se mueven de Este a Oeste y pasan por el Ecuador, condicionado por aguas cálidas y la dirección Este-Oeste del viento.

Imagen 1. Rutas y regiones de formación de ciclones tropicales.

Fuentes: Munich RE; NOAA; NWS Jet Stream.

La trayectoria se explica por la fuerza de Coriolis, un efecto físico que dirige los movimientos en las corrientes oceánicas:

  • En el hemisferio norte, las corrientes bajan frías desde el polo norte, doblan en África hacia las Antillas, a donde llegan calientes, y finalmente regresan por la costa este de Norte América.
  • En el hemisferio sur, las corrientes suben frías desde el polo sur hasta Perú y Ecuador, doblan hacia Indonesia, a donde llegan calientes y finalmente descienden por Oceanía hacia al Antártico.

La fuerza de Coriolis también hace que los remolinos formados en el aire y en el agua giren en sentido directo en el hemisferio norte y en sentido retrógrado en el hemisferio sur. Lo anterior se explica porque la tierra rota de oeste a este y la fuerza centrífuga decrece con la latitud, yendo del ecuador a los polos.

San Andrés, Providencia y Santa Catalina tienen una superficie de 44 kilómetros cuadrados, sobre una plataforma volcánica del Caribe suroccidental, donde habitan 80 mil personas

Si bien la observación satelital del estudio de los ciclones tropicales permite dar pronósticos espacio-temporales, con días de anticipación y una probabilidad significativa, estos fenómenos no son predecibles.

El cambio climático

Debido al cambio climático, es probable que la temperatura global ascienda entre 1,5°C y 2,5°C durante los próximos cincuenta años en tierras emergidas.

Además, cada vez serán más comunes los desastres climáticos extremos durante las dos fases de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO): tanto la de calentamiento como la de enfriamiento.

Esto significa que el calentamiento global traerá tormentas ciclónicas de mayor intensidad, lluvias inusuales, sequías severas, inundaciones, deslizamientos, incendios forestales y degradación ambiental para los países ubicados en las rutas de los huracanes.
La intensidad de una tormenta ciclónica se califica desde 1 a 5 con la escala Saffir-Simpson, en función de la velocidad de sus vientos, así:

  • Cuando la categoría es 1, hay inundaciones en zonas costeras y daños menores en zonas urbanas por vientos entre 119 y 153 kilómetros por hora, y olas que pueden llegar a 1,5 metros de altura.
  • En categoría 3, los vientos van de 178 a 209 kilómetros por hora, y mareas de 2.7 a 3,7 metros.
  • Cuando la categoría es 5, los vientos sostenidos van por encima de 250 kilómetros por hora y las olas pueden superar los 6 metros de altura.
Foto: Facebook Gobernación de San Andrés, Providencia y Santa Catalina En San Andrés y Providencia no hay luz, hay escasez de agua y muchas viviendas afectadas.

Qué hacer durante los huracanes

El desastre ocurrido en el departamento de San Andrés, Providencia y Santa Catalina demuestra la falta de preparación de las autoridades departamentales y nacionales, pero también la de los ciudadanos.

La llegada de un huracán exige actuaciones previas, concomitantes y posteriores por parte del gobierno y las personas. A continuación, enumero algunas de las acciones que deben llevarse a cabo en caso de un huracán.

  • Antes del huracán es necesario:
  • Elaborar un plan de contingencia participativo;
  • Almacenar alimentos y agua;
  • Cubrir ventanas y asegurar techos;
  • Guardar bajo seguridad los documentos importantes;
  • Tener suficientes medicamentos recetados;
  • Tener un directorio telefónico de contactos estratégicos;
  • Encender la radio de pilas para recibir información;
  • Limpiar azoteas, desagües, canales y coladeras;
  • Podar ramas de árboles que puedan causar daños;
  • Preparar un botiquín de primeros auxilios;
  • Proteger vidrios y cristales con cinta adhesiva;
  • Hacer simulacros para preparar un plan de emergencia;
  • Tener a la mano ropa que abrigue y sea impermeable;
  • Atender directrices sobre planes para evacuaciones y refugios, incluidos los de las mascotas;
  • Revisar el plan con los vecinos y hacer los ajustes necesarios.

Durante el huracán es importante:

  • Conservar la calma y tranquilizar a los familiares;
  • Cerrar llaves de paso de gas y agua;
  • Desconectar aparatos e interruptor de energía eléctrica;
  • Estar lejos de puertas y ventanas;
  • Encender la radio para informarse;
  • Prevenir el impacto de la tormenta eléctrica;
  • Permanecer en estado de alerta hasta el fin de la emergencia;
  • Revisar las acciones contempladas en el plan.

Y, por último, después del huracán es necesario:

  • Verificar la seguridad del entorno afectado;
  • Si hay que evacuar, preparar un “kit listo para llevar” con elementos básicos;
  • Asegurarse de seguir las recomendaciones de distanciamiento social por pandemia;
  • Seguir las recomendaciones de los Comités de Defensa Civil para protegerse a sí mismo y a las otras personas;
  • Hacer ajustes post-emergencia al plan.

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