EE. UU. despierta | Mauricio Jaramillo Jassir | Razón Pública

EE. UU. despierta

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¿Pretenden llevar a cabo un genocidio y que los estudiantes universitarios lo avalen o actúen como si nada? ¿A qué se va a la Universidad? ¿No es la educación una de las formas más genuinas de emancipación? Estados Unidos despierta mientras su gobierno mantiene un apoyo irrestricto al genocidio en Gaza. Lo hace a través de sus universidades (al menos 60) donde casi mil estudiantes completan 12 días en protesta. El propósito de las manifestaciones que empezaron en Columbia y se han extendido, es que algunas de estas rompan sus vínculos con el gobierno de Israel, cese toda actividad que prohíba o reprima la protesta y se declare una amnistía para los estudiantes arrestados. En ninguna de las manifestaciones se pide la exclusión de estudiantes judíos o se proclama como eje central del discurso la destrucción de Israel. Entretanto recordemos que la exterminación de Palestina no es sólo un tema de discurso, está sucediendo más ahora con la inminente ofensiva en Rafah.

Como se ha vuelto costumbre algunos medios de comunicación afines a la guerra o incapaces de tomar distancia, de manera solapada la justifican mientras participan de la normalización del genocidio. Esos mismos han reducido estas expresiones genuinas de inconformidad a una persecución contra el Estado de Israel.

Como suele suceder con los medios que no pueden luchar contra la evidencia que surge en las redes sobre miles de jóvenes exigiendo un alto al fuego y desfinanciar una campaña que ha cobrado la vida de al menos 34 mil palestinos, deciden modificar la narrativa para que en el centro de la historia no aparezca la forma como el resto del mundo deja de hablar de lo que sucede en Gaza y cómo esto ha generado la indignación de los universitarios. Los medios hegemónicos han decidido centrar los análisis en el supuesto carácter antisemita de las protestas para esquivar el debate sobre el apoyo de las grandes potencias, en especial de Washington, a la masacre. Recientemente, Alexander Rosemberg de la Liga Anti-Difamación expresaba en NTN24 que era delgada la línea entre al apoyo a Hamás y la denuncias que han hecho los estudiantes contra del genocidio. Según su versión, estos manifestantes hacen un llamado a un levantamiento violento que el analista enmarca dentro de una “intifada”. Dentro de sus declaraciones se incluye la consabida duda acerca de las cifras de palestinos masacrados, estadísticas que reflejan la interpretación retorcida de una supuesta propaganda terrorista pro-Hamás. Según los cálculos de Rosemberg han sido abatidos 15 mil milicianos y la cifra de civiles es mucho menor, eso sí, no aporta una sola prueba tal como lo hace el gobierno israelí. Total, a estos analistas y opinadores que hoy denuncian estas protestas, les puede más el apoyo a Israel, por eso aparecen en medios justificando el genocidio y tratando de desestimar cifras que han sido avaladas no sólo por los palestinos, sino por oenegés independientes (Amnistía Internacional, Médicos sin Fronteras y Human Rights Watch) y el sistema de Naciones Unidas. Por cierto, se recuerda todo el tiempo la supuesta colaboración entre Hamás y la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos UNRWA (por sus siglas en inglés) pero no se menciona que, a la fecha, Tel Aviv no ha aportado una sola prueba sobre dicha acusación que le terminó costando ingentes recursos a la actividad humanitaria en favor de población en máximo estado de vulnerabilidad.

Al tiempo que estigmatizan las protestas legítimas, la islamofobia y arabofobia avanzan en Estados Unidos sin que los medios se asomen o entiendan su gravedad. En octubre del año pasado, un niño de 6 años de origen palestino fue asesinado a puñaladas cerca de Chicago y en noviembre tres jóvenes de ascendencia palestina que portaban kufiyas baleados en Vermont. Detrás de las denuncias contra las protestas, se esconden ánimos de arabofobia y justificaciones a la exterminación palestina.

Es claro el propósito de estimular la autocensura para convertir en apología al odio cualquier denuncia de los excesos inocultables de Israel. Es extraño que esos mismos que denuncian esa supuesta apología, suelan callar y justificar el genocidio, el apartheid y la limpieza étnica que han padecido los palestinos. Esos jóvenes que hoy acampan en las universidades nos recuerdan que la educación es autonomía y en determinadas circunstancias -como las actuales- sinónimo de rebelión. No los van a callar.

Acerca del autor

Mauricio Jaramillo-Jassir

* Profesor de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, autor del libro Anatomía heterodoxa del populismo. Editorial de la U. del Rosario.

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Mauricio Jaramillo-Jassir

Escrito por:

Mauricio Jaramillo-Jassir

* Profesor de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, autor del libro Anatomía heterodoxa del populismo. Editorial de la U. del Rosario.

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  1. Gracias por este sensato texto que nos aproxima a la situación que se ha querido tergiversar a través de los medios. Como dice el profesor Bartov en su entrevista en Democracy Now, «hay política y hay prejuicios. Y si no hacemos una distinción entre los dos, entonces lo que en realidad estamos haciendo es imponer una especie de silencio sobre las políticas que ha llevado a cabo el gobierno israelí durante mucho tiempo y que finalmente culminaron ahora con la destrucción total de Gaza. ” Es emocionante ver que los y las jóvenes se levantan y que hay profesorado y trabajadores que les acompañan!

  2. Una vez más el profesor Jaramillo abusa del lenguaje para rendirle su fidelidad a Hamas…
    Quiere omitir que, por definición, para hablar de genocidio hace falta que se demuestre la intención. Pero claro, la propaganda no aguanta el rigor conceptual y Jaramillo actúa aquí (como parece acostumbrar) como propagandista y no como analista.

    En el caso que elevó Suráfrica ante la CIJ, la corte se pronunció sobre la plausibilidad de que no se esté protegiendo a la población palestina de un genocidio posible… y claro está que esto habla muy claro. Tan claro que la Corte no aceptó ni una sola de las medidas cautelares que propuso Suráfrica… además la Corte no se ha pronunciado de fondo sobre el caso. ¿Será que Jaramillo es adivino? No, es claro que más que adivinar está metido en la dinámica Göebelsiana de repetir la misma mentira cien veces. Está metido en la distorsión de lo real para mover a la opinión a comprar la retórica de Hamas.

    Los estudiantes universitarios que protagonizan las manifestaciones han dado muestras de inclinarse por esta misma versión manipulada por el aparato propagandístico al que Jaramillo parece estar vinculado. Las masas son y pueden ser víctimas de discursos parasíticos como el que exhibe Jaramillo.

    El propósito de las manifestaciones (en Columbia específicamente) es el mismo del movimiento BDS que busca castigar a las compañías que han hecho inversiones en Israel. Este movimiento fue fundado por Omar Barghouti. Un Qatarí graduado de Columbia que obtuvo residencia permanente Israel por su matrimonio con una mujer Israelí, y tiene un título de maestría de la Universidad de Tel Aviv (que es pública, no privada como Columbia). Barghouti es abanderado de la solución de UN Estado (alineado con la Declaración de Hamas de un único Estado Arabe desde el Río hasta el Mar). Es una de las presuntas “víctimas” del genocidio que publicita Jaramillo. Un genocidio cuyas «víctimas» prosperan con su identidad elegida y gozan de libertad de culto, y pueden elegir una educación acorde con sus principios, lengua y creencias (el árabe es idioma oficial en Israel). No es raro que anteponga su intención genocida y sea al mismo tiempo beneficiario de los derechos de un Israelí. Vive bajo un régimen en el que los universitarios tienen libertad de expresar incluso sus preferencias genocidas, que son prerrogativa en un espacio en donde las personas gozan de libertad para expresarse y manifestarse (incluso si lo que quieren expresar es antisemitismo). Ha sido acusado de evadir los impuestos con los que se pagó su maestría y pudo emancipar su mente con educación de alta calidad. Será que el Estado lo persigue y tiene intención de eliminar su cultura, su estirpe. ¡Pura propaganda amigo Mauricio!

    Una vez más saca ud a relucir las cifras de Hamas. En esta ocasión incluso con la desfachatez de acusar a quienes ponen en tela de juicio cifras que son producidas por una parte interesada. Me queda claro que su presentación del discurso del representante de la Liga Antidifamación es una clara expresión antisemita, como toda la retórica de Hamas.

    La cifra de 15000 milicianos abatidos es producida por el Ejército Israelí. Ellos miden de manera objetiva el cumplimiento de su misión. La misión es la de eliminar la capacidad (militar) de Hamas para perpetrar un nuevo ataque como el del 8 de Octubre pasado. Solo un antisemita orgánico pone en tela de juicio que esta meta sea una de legítima defensa en una guerra que fue elegida por Hamas.

    El propósito de los manifestantes de Columbia es el de lograr que la Universidad en la que se están educando (que es privada) desinvierta de papeles en compañías israelíes. Una desinversión dirigida de esta manera es, ella misma, una iniciativa antisemita. La evidencia es que si las compañías en las que los encargados de las inversiones de Columbia fuesen en firmas de cualquier otro país, ceteris páribus, no serían criticadas por el aparato propagandístico que promueve la desinversión. ¡Es un caso claro de una acción ad hominem… persecutoria, patética!

    Miles de jóvenes “inspirados” por un discurso falso y torcido. Es lamentable sin duda, pero no es atípico. Las masas son presa fácil de discursos parasíticos como el suyo apreciado Profesor Jaramillo.

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