Educación superior, transformación productiva y política (II)
Foto: Departamento Nacional de Planeación

Educación superior, transformación productiva y política (II)

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La coherencia entre las políticas de educación superior, ciencia e innovación, y de transformación productiva se facilita con políticas públicas integradas en su diseño y ejecución.

Transformación productiva

En una presentación este año, el profesor Ricardo Hausmann, respondiendo a la pregunta ¿Por qué seguimos estancados?, constata que Colombia, en muchas dimensiones, desde hace tres décadas está convergiendo con el promedio de América Latina, excepto en el PIB per cápita, debido al crecimiento de la brecha tecnológica en relación con los países industrializados –por su mayor capacidad y velocidad de innovación–.

Esto se refleja también en las exportaciones, tanto en el índice de complejidad económica –Colombia cae en el ranking desde hace treinta años– como en la diversificación de las mismas: las exportaciones colombianas nuevas en los últimos quince años suman menos del 1% del valor total: en Perú es el 5% y en Vietnam el 37%. Nuestro país se diversifica de manera muy lenta.

Hausmann propone una doble transformación: en las universidades y en las empresas. Tiene en todo esto mucha razón.

Reviste mucha importancia reflexionar sobre los caminos para lograr el alcance o catch-up en los países subdesarrollados y la propuesta del profesor Keun Lee. Según Keun Lee, hay que tener en cuenta los atajos o rodeos en la transformación productiva –diversificación productiva y sofisticación mediante la innovación e investigación aplicada–, construidos por países con sistemas nacionales de innovación desbalanceados y que utilizaron tecnologías de ciclo corto –China, Corea del Sur y Taiwán– al que se acercan Chile y Malasia. 

Las apuestas colombianas y su puesta en práctica

Voy a ahondar en la sugerencia de trabajar un escenario mixto de transformación productiva que incluye las apuestas del CONPES de Reindustrialización (4129), la utilización de tecnologías de ciclo temporal corto (TCC) e innovaciones incrementales, apoyadas por investigación, desarrollo e innovación.

En relación con la política de reindustrialización, en el objetivo de aumento de la diversificación y sofisticación de la matriz productiva se destacan por su pertinencia y potencialidad los programas “Fábricas de productividad y sostenibilidad” y “Aldea Ecosistema BT”. En el objetivo “Consolidación de encadenamientos productivos entre sectores y regiones”, se han instalado 67 Centros ZASCA a nivel nacional que prestan servicios orientados a asistencia técnica, formación, espacios de comercialización, alistamiento financiero y acompañamiento permanente a los procesos productivos. En el objetivo “Impulso a la economía popular”, Bancóldex, en el período enero-octubre de 2024, desembolsó $1,4 billones para 49.479 empresas.

En “Comercio exterior e internacionalización”, se creó el “Servicio de Facilitación de la Inversión Extranjera Directa (SIED)”. Entre los resultados en promoción de IED: se realiza seguimiento a más de 2.310 posibles proyectos de más de 1.850 inversionistas de 68 países. Y 285 inversionistas de 45 países han informado a ProColombia el inicio de 351 proyectos por un valor estimado por ellos de US$9.132 millones para ser ejecutados en promedio en tres años, y en los cuales esperan generar más de 161.233 empleos directos e indirectos. En cuanto a turismo, en la implementación del “Plan Sectorial de Turismo” cabe resaltar:

  • Apoyo a territorios de paz
  • Turismo social
  • Formalización especializada en turismo
  • Cooperación internacional
  • Gestión integral de destinos
  • Sistemas de información
  • Calidad turística
  • Infraestructura turística
  • Transición económica, y
  • Protección de la naturaleza, internacionalización y economía para la vida (Empretur).      

Introducción a una cuantificación del intercambio desigual

Piketti y Nievas logran un aporte fundamental para comprobar esta teoría que plantea que el comercio internacional entre países ricos y pobres tiende a ser asimétrico, ya que los países periféricos exportan bienes con bajo valor agregado y salarios bajos, mientras que importan productos con altos precios y salarios desde los países centrales, lo que perpetúa la desigualdad global, –los principales autores son: Arghiri Emmanuel, Samir Amin, Raúl Prebisch, Immanuel Wallerstein, entre otros. 

El reciente trabajo de Piketti y Nievas, que hará parte de mi argumentación más adelante sobre la necesidad de acordar innovadoras políticas públicas de Estado, construye una nueva base de datos sobre flujos mundiales de comercio y sobre balanza de pagos mundial de 57 territorios centrales (grupos de países, uno de ellos América Latina) a lo largo del período 1800-2025. 

El principal propósito del estudio es comparar los desbalances actuales (2025) con los anteriores (1914), en el comercio internacional, en la cuenta corriente y en la riqueza en el exterior. Se encontró que la principal diferencia es que en 1914 el mayor desbalance (como porcentaje del PIB mundial) se debió a las transferencias coloniales y a los bajos precios de las commodities que fueron la causa de la creación de riqueza en el exterior de propiedad de los países que se industrializaron. En cuanto a las similitudes: en ambos casos los precios bajos de las commodities juegan un papel central en la acumulación de riqueza por parte de los poderes industriales (Europa y el Este asiático). Otra conclusión es que los persistentes desbalances y las desiguales relaciones de poder tienen un papel crítico en el período 1800-2025 y que las correcciones internas del mercado pueden haber tenido consecuencias negativas. 

Las simulaciones contrafactuales de acumulación de riqueza en el exterior bajo regímenes alternativos comerciales y monetarios muestran que si los precios de las commodities primarias hubieran sido 20% mayores de lo que fueron, entre 1970 y 2025, sin modificar los demás flujos, América Latina (incluida Colombia) habría obtenido porcentajes positivos de riqueza en el exterior en relación con su PIB acercándose al 20% en los años recientes.

En síntesis: si las transferencias coloniales hubieran sido iguales a cero, si los precios de las commodities se hubieran incrementado en 20% y si estos ingresos se hubieran invertido en acumulación de capacidades humanas, habríamos observado una tendencia a una convergencia mundial en el PIB per cápita hacia 2025. América Latina habría logrado, con Europa, el segundo lugar después de Norteamérica/Oceanía.       

Foto: Analdex

Política pública: innovadora, de Estado y coherente 

La política educativa está bastante desligada de la de ciencia, tecnología e innovación y de la de reindustrialización (CONPES 4129), y está suspendida la discusión en el Congreso de la Ley Estatutaria de Educación.

En el diseño y en la implementación de la política de reindustrialización no se observan vínculos sólidos con la política de CTeI ni con la política educativa. Hay una dispersión de programas y proyectos de pequeña y muy pequeña dimensión, sin peso estratégico y con bajo presupuesto, lo cual predice un mínimo avance de la innovación y muy escasa diversificación.

En la política de CTeI la investigación básica y la aplicada son débiles y hay apenas un mínimo impulso a la innovación y al emprendimiento innovador. Se espera entonces estancamiento a la baja de la productividad laboral. 

Por lo anterior, desde la arista de la CTeI, propongo estas acciones estratégicas para acercarnos a los lineamientos del Plan Nacional de Desarrollo, a una renovación de la política de CTeI y a un impulso a la reindustrialización con el apoyo de la educación superior. No abordo las necesarias estrategias de carácter cultural; sustento las bases de grandes programas y misiones que coadyuvan con ellas. 

  • Es muy urgente diseñar y ejecutar un programa estratégico de compra pública innovadora con el propósito de crear y fortalecer demandas por innovación y capacidades de innovación en y desde los sectores productivo y social, y de empresas de todos los sectores y tamaños.
  • Es perentorio escalar el programa “Fábricas de productividad y sostenibilidad” e incorporarle un componente de gestión de la tecnología, para ir obteniendo victorias tempranas y lograr legitimidad; este programa debe tener, asimismo, un componente de uso del dominio público y estudios de libertad de operación en patentes vencidas o en casos de patentes vigentes no otorgadas en Colombia enfocadas en los mercados nacional e internacional en campos como biotecnología, salud (biosimilares). Conviene adoptar un enfoque mixto y de equilibrio entre aprovechamiento de dominio público y la generación de nuevo conocimiento (vgr. La empresa CIPLA en India).
  • Se requiere diseñar y lograr un acuerdo sobre una Misión que impulse la innovación en el ámbito de grandes empresas o clusters —que necesariamente incluyan a pymes— para la adopción, apropiación y difusión de tecnologías de ciclo corto –TIC e IA, que son tecnologías basadas en tecnologías recientes, con vida útil corta, y, por lo tanto, con bajas barreras de entrada–, en las apuestas de: transición energética justa, agroindustria y soberanía alimentaria, reindustrialización a partir los sectores de salud y reindustrialización a partir del sector de la defensa para la vida. 
  • Preciso es subrayar la importancia estratégica y de probable repercusión histórica del desarrollo rural integral del Acuerdo de Paz de 2016 y del actual proceso de reforma agraria para el desarrollo social y la modernización de la sociedad colombiana, por lo que se justifica plenamente ajustar e implementar la misión a cargo del Minciencias de Derecho Humano a la Alimentación – Hambre Cero.

El extremo debilitamiento del Minciencias por la errada asunción de funciones de gestión en el marco de la política de IA –la creación y operación de centros de datos a hiperescala en Colombia, con infraestructura avanzada y resiliente–, el pírrico presupuesto para investigación en IA, el recorte drástico del presupuesto sectorial, sumados a los severos problemas de inefectividad en su gestión y las oportunidades y necesidades planteadas en este artículo, ameritan una reingeniería de la gobernanza de la CTeI.

Nuestro imaginario colectivo nacional sobre ciencia, innovación y desarrollo debe fortalecerse y construirse mediante el reconocimiento franco de la problemática, con la visibilidad y promoción amplia de casos notables exitosos, y con la reflexión sobre el impacto de limitaciones históricas reales de larga data como las descubiertas en la investigación sobre la cuantificación del intercambio desigual, todo lo cual debe contribuir a fortalecer la seguridad en nosotros mismos sobre nuestras capacidades científicas e innovadoras y su potencial, y a lograr creciente madurez para asumir las responsabilidades en los niveles nacional e internacional.    

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Iván Montenegro
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* Ingeniero industrial y magíster en Estudios Latinoamericanos, consultor, investigador y docente universitario.
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