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Educación para la libertad: una educación para la política

Escrito por Andrés González

Educación completa para niños y niñas.

Andrés GonzálezEsta obra clásica de la pedagogía crítica se mantiene como un referente fundamental a la hora de pensar proyectos como la “cátedra de paz” colombiana. Una educación para la libertad y la política permitirá una sociedad activa y participativa.  

Andrés González*

Educación como práctica de la libertad
Paulo Freire
Siglo Veintiuno Editores
1969

Una educación activa

La Ley 1732 del 1 de septiembre de 2014 creó en Colombia la llamada “cátedra de paz”, que incluyó en los currículos de la educación de preescolar, básica y media una clase cuyo objetivo es: “crear y consolidar un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el diálogo sobre la cultura de la paz y el desarrollo sostenible que contribuya al bienestar general y al mejoramiento de la calidad de vida de la población”. Teniendo en cuenta esta nueva regla, se hace pertinente preguntar: ¿hasta qué punto la educación es política?  

Para acompañar esta discusión es muy pertinente el libro La educación como práctica de la libertad escrito por Paulo Freire en 1969. Aunque han pasado muchos años desde de su publicación, este es un texto que no ha perdido actualidad y que adquiere mucha fuerza en un debate como este, que ha sido pobre en las instituciones educativas del país.

Paulo Freire, experto en temas de educación.
Paulo Freire, experto en temas de educación. 
Foto: Wikimedia Commons

Pensar en la educación implica pensar más allá de las mallas curriculares y de los contenidos que deben aprender los niños, niñas y jóvenes en una institución. Pensar la educación es pensar en un espacio de relaciones entre seres humanos y con el mundo. La pluralidad, la trascendencia, la crítica, la consecuencia y la temporalidad, según lo muestra Freire, son características complejas que enriquecen la relación con los otros y con el mundo que habitamos, porque “el hombre es un ser de relaciones y no solo de contactos, no solo está en el mundo sino con el mundo. De su apertura a la realidad, de donde surge el ser de relaciones que es, resulta esto que llamamos estar con el mundo” (p. 28).

Se puede a afirmar que la educación así entendida se convierte en un vehículo para potenciar esta comunicación y no solamente para transmitir contenidos temáticos que, aunque importantes, no son suficientes.

Freire manifiesta que lo que se necesita es “una educación que lleve al hombre a una nueva posición frente a los problemas de su tiempo y de su espacio. Una posición de intimidad con ellos, de estudio y no de mera, peligrosa y molesta repetición de fragmentos, afirmaciones desconectadas de sus mismas condiciones de vida”. De ahí la importancia de pensar una educación desde las habilidades que puede potenciar y no tanto desde los contenido que puede transmitir.

Pensar en la educación implica pensar más allá de las mallas curriculares.

Esto determina que muchas veces una educación pensada solo desde los contenidos quede reducida a ideas inertes, es decir, ideas que se reciben pero que no se utilizan para nada. La importancia de las ideas es que estén construidas para el cambio, que se materialicen en la acción, porque la acción es la que hace posible que podamos comenzar algo nuevo.

Cuando la educación asume el reto de instigar y trata de darle respuesta a los problemas que tenemos como colectivo, estamos pasando de una educación pasiva, en la que los estudiantes solo reciben ideas, a una educación activa que moviliza el poder de transformación.

Educar para la política

Relación de educación y política o temas del acontecer
Relación de educación y política o temas del acontecer
Foto: Gobernación de Boyacá

Ahora bien, ¿qué relación tiene esta perspectiva educativa con la política? La relación está en la tensión. Cuando asumimos una educación que transforma y que revitaliza la relación del ser humano con los otros y con el mundo, se abre el espacio para la “concienciación”, es decir, para poner el punto de mira en la realidad que nos circunda.

La manera en que nos acercamos de manera crítica a esa realidad nos permite comprender y esta es una tarea constante que no se agota solo con aprehender lo que nos rodea. Así mismo, la concienciación permite un diálogo constante, interpersonal, una comunión a través de encuentros con otros seres.

Una educación que se preocupe por los asuntos comunes es una educación que permite la libertad.

Estos encuentros permiten poner en la mesa diferentes visiones de la realidad, una acción que resalta la condición de la pluralidad. Por medio de la palabra y la acción podemos poner en cuestión esa realidad, que termina siendo los asuntos comunes que tenemos como sociedad humana.

Así, la educación comprendida desde la acción permite un “intento constante de cambiar de actitud, de crear disposiciones democráticas a través de las cuales […] sustituya hábitos antiguos y culturales de pasividad por nuevos hábitos de participación e injerencia” (p. 89).

Si se asume una educación transformadora se puede comprender que la alfabetización no es lo único a lo que una educación curricular puede aspirar, sino que el mismo proceso educativo nos ofrece el espacio para asimilar e interferir en la realidad.

Una educación que se preocupe por los asuntos comunes es una educación que permite la libertad; libertad de participar en lo público y preocuparse por ello. La educación no solamente corresponde a la transferencia de contenidos, sino a la condición para transformar la realidad en la que estamos inmersos.

La política y la educación no son cosas separadas, sino que van de la mano por el camino de la transformación. Así, cuando se permite una cátedra de paz como un espacio para reflexionar sobre el bienestar y al mejoramiento de la calidad de vida de la población estamos brindando un espacio para pensar sobre los asuntos comunes, algo que tiene igual o mayor importancia que cualquier área de conocimiento.

Por eso tenemos que revitalizar la importancia de estos espacios, como una oportunidad para pensar y transformar la realidad que determina el rumbo de muchos jóvenes que se están preparando en nuestros colegios.

 

* Estudiante de licenciatura en filosofía.

 

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