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Ecuador: elecciones atípicas e históricas

Escrito por Karen Andrea Garzón-Sherdek

Con nuevas reglas electorales y una pandemia, Guillermo Lasso superó al correísmo.

Karen Andrea Garzón-Sherdek*

Elecciones atípicas

Este 7 de febrero se llevaron a cabo las elecciones generales en Ecuador, donde se disputaron la Presidencia, Vicepresidencia, la Asamblea Nacional (asambleístas nacionales, asambleístas provinciales y del exterior) y el Parlamento Andino.

En esta ocasión el electorado ecuatoriano tuvo que decidir si el correísmo —la corriente política liderada por el expresidente Rafael Correa que ha predominado por más de una década— debía o no retomar el poder.

Pero estas elecciones fueron históricas y atípicas por más de una razón: se realizaron en medio de una pandemia sin precedentes y con nuevas reglas electorales.

En este artículo haré un recuento detallado de cómo se llevó a cabo el proceso, analizando su organización, sus particularidades, resultados e implicaciones futuras.

Un sistema electoral renovado

Las reformas al Código de la Democracia que se expidieron el año pasado fueron el marco de la primera vuelta electoral. Estas reformas afectan la forma de candidatura, la forma de voto y la fórmula de adjudicación de escaños, y aunque son técnicas es necesario mencionar en este artículo las principales:

  • Cambio en el método de adjudicación de escaños (pasando del método D’Hont —el que hoy se usa en Colombia— al de Webster);
  • Adopción del sistema de listas cerradas y bloqueadas para elegir representantes a la Asamblea Nacional y al Parlamento Andino; y,
  • Obligación progresiva de que el 50% de las listas en 2025 sean encabezadas por mujeres.

Además, estas fueron las primeras elecciones que incluyeron un debate obligatorio con presencia de todas las candidaturas. Este debate se llevó a cabo el 16 y 17 de enero, para la primera vuelta presidencial, y el 21 de marzo, para la segunda vuelta.

Igualmente, la reforma estableció que el Consejo Nacional Electoral (CNE) debía instaurar los proyectos piloto para el voto electrónico, telemático y por correspondencia en las circunscripciones del exterior. Efectivamente, en la primera y segunda vuelta de las elecciones se utilizó el voto telemático en Phoenix (Estados Unidos) con 567 electores, el voto electrónico en Buenos Aires (Argentina) con 2.082 electores, y el voto por correspondencia en Ottawa (Canadá) con 144 electores.

Foto: Facebook Andrés Arauz - El candidato del correísmo perdió frente al banquero Guillermo Lasso.

Crisis partidaria

Para la primera vuelta se inscribieron 18 candidaturas a la presidencia, una sola de las cuales era femenina. Para la Asamblea Nacional se registraron 2.146 candidaturas que compitieron por 137 curules, 68 candidaturas para los tres distritos electorales del exterior, y hasta 15 listas para elegir cinco representantes al Parlamento Andino.

Arauz proponía un Estado planificador y regulador de la economía, mientras que Lasso planteaba un Estado subsidiario de la iniciativa privada.

Esta proliferación de candidaturas es una muestra de la crisis de los partidos políticos causada, entre otras razones, por:

  • un electorado que no se siente identificado con los partidos,
  • una carencia de ideología política, agravada por la fragmentación interna y,
  • el predominio de un solo partido (Alianza PAIS) durante los últimos 15 años.

Esto explicaría por qué entre el 30% y 60% del electorado no tenía definido su voto una semana antes de la primera vuelta.

Primera vuelta

13.099.150 personas estuvieron habilitadas para votar y se contó con un presupuesto de 87.439.214 dólares para su organización. Aunque las elecciones fueron atípicas por la pandemia, la participación del electorado alcanzó el 80,1%.

Las elecciones duran tres días: el 4 de febrero votaron las personas privadas de la libertad; el 5 de febrero, lo hicieron las personas con una discapacidad física superior al 75% y registradas previamente en el programa del CNE llamado “Voto en Casa”; finalmente, el resto de los ecuatorianos, tanto en el país como en el exterior, se acercaron a las urnas el 7 de febrero.

El 20 de marzo se proclamaron los resultados oficiales y, como ninguna candidatura logró la mayoría absoluta de votos válidos, ni obtuvo al menos el 40% de los votos con una diferencia de 10% sobre su seguidor, se dio paso a una segunda vuelta electoral. Los candidatos que pasaron a segunda vuelta fueron Andrés Arauz, de la alianza Unión por la Esperanza (UNES) —que obtuvo el 32,72% de los votos válidos (3.033.791)—, y Guillermo Lasso, de la alianza entre el Movimiento Creando Oportunidades (CREO) y el Partido Social Cristiano (PSC) —19,74% de los votos (1.830.172)—.

Los resultados  sugerían que en la segunda vuelta se mantendría la polarización entre correísmo y anticorreísmo que dominó la segunda vuelta de 2017. Los planes de gobierno de Arauz (centroizquierda) y Lasso (derecha) presentaban dos modelos radicalmente diferentes de Estado y sistema económico. Por un lado, Arauz proponía un Estado planificador y regulador de la economía, mientras que Lasso planteaba un Estado subsidiario de la iniciativa privada.

Por otra parte, los resultados de la Asamblea Nacional advierten que habrá un legislativo fragmentado, constituido por 6 fuerzas políticas —UNES, Pachakutik, Izquierda Democrática, Partido Social Cristiano y CREO— con diferentes raíces ideológicas. Como ninguno de los partidos o movimientos políticos tendría mayoría (70 votos), será imprescindible hacer alianzas para llegar a acuerdos en materia de leyes. En cuanto al Parlamento Andino, las cinco curules serán ocupadas por: Unión por la Esperanza (dos), Pachakutik, Partido Social Cristiano y la Izquierda Democrática.

Segunda vuelta

En la segunda vuelta electoral, el CNE acogió varias recomendaciones de las Misiones de Observación Electoral (MOE), como decir:

  • nuevos controles de seguridad en las actas,
  • capacitación de los miembros de las Juntas Receptoras del Voto (MJRV),
  • medidas de bioseguridad y,
  • mejoras tecnológicas, entre las cuales se cuentan cuatro mecanismos para consultar los resultados electorales: aplicación móvil CNE app, página web institucional, repositorio donde las organizaciones políticas pudieron revisar en línea las actas de escrutinio y el streaming en Facebook y Youtube Live.

Las medidas anteriores permitieron que el proceso se desarrollara de una mejor manera en segunda vuelta: se redujo el porcentaje de actas con novedades, hubo menos aglomeraciones en los recintos, y los resultados se presentaron dentro del horario establecido por el organismo electoral.

Bajo estas condiciones se organizó la segunda vuelta electoral que tuvo lugar el 11 de abril y donde participó el 82,6% del electorado. Debo destacar la sobresaliente organización a cargo del CNE que fue felicitada por la Misión de la OEA por realizar un proceso exitoso a pesar de la pandemia.

El 16,3% de los electores optó por el voto nulo. Este es el porcentaje más alto desde el retorno a la democracia en 1979

Al igual que en la primera vuelta, los comicios se llevaron a cabo durante tres días: el 8 de abril votaron las personas privadas de la libertad, el 9 de abril quienes están registrados en el programa “Voto en Casa”, y el 11 de abril el resto de la ciudadanía. Aunque el proceso transcurrió de manera pacífica, debe decirse que las y los ecuatorianos residentes en Chile no pudieron participar debido al confinamiento obligatorio.

El vertiginoso ascenso de Lasso

Con el 52,36% (4.656.426) de los sufragios, Lasso obtuvo la victoria sobre Arauz, quien recibió el 47,64% (4.236.515) de los votos. Aunque el candidato de CREO ganó la presidencia con una mínima diferencia de 4,72%, Arauz lo llamó el mismo día de los comicios para reconocer la derrota y felicitarlo por su victoria. Por eso Lasso ya empezó a trabajar en su plan de gobierno y a dar entrevistas como presidente electo del Ecuador.

También es importante destacar que el 16,3% de los electores optó por el voto nulo. Este es el porcentaje más alto desde el retorno a la democracia en 1979. Para entender los motivos y las implicaciones de este fenómeno se necesitarán análisis más profundos.

Pero ¿cómo logró Lasso pasar del 19,74% en la primera vuelta, al 52,36% en la segunda? La respuesta podría encontrarse en la ya mencionada polarización entre correísmo y anticorreísmo. Sin embargo, la reducida diferencia de votos entre ambos candidatos y el número sin precedentes de votos nulos, nos indican que este no es el único factor que le concedió la victoria.

Además de haberse convertido en la opción anticorreísta, Lasso decidió cambiar su estrategia de cara a la segunda vuelta. Intentando atraer a más sectores, se mostró como una persona abierta al diálogo y como un gobernante que trabajaría por la unión, a pesar de la polarización en el país. A esto se sumó la adhesión de grupos feministas, protectores de Derechos Humanos, ecologistas y LGBTI.

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