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Ecopetrol: los retos del nuevo presidente

Escrito por Alejandro Ospina​
Alejandro Ospina

Alejandro OspinaPrecios que siguen cayendo, suspicacia de los trabajadores, corrupción, decisiones con sabor estatista y tentación fiscalista de un gobierno en apuros. Los colombianos tendremos que seguir con cuidado la evolución de nuestra petrolera. 

Alejandro Ospina*

petróleo

Gobernabilidad interna y corrupción

A finales del año pasado, cuando la crisis del mercado internacional de los hidrocarburos aún no mostraba su lado más oscuro, ya había grandes interrogantes sobre lo que depararía el futuro a la primera empresa petrolera de Colombia.

Hoy, con nuevo presidente y en uno de los peores momentos para la industria en el mundo, no resulta exagerado decir que Ecopetrol se ha convertido en un reto de grandes proporciones.

El reto de construcción de confianza que enfrenta Echeverri es de grueso calibre.

Para nadie en Colombia- y en especial para quienes estamos vinculados a la industria petrolera- es un secreto que durante los últimos años Ecopetrol han vivido una gran transformación, pues pasó de una empresa estatal tradicional – con todos los bemoles que esto implica- a ser un modelo mixto que funciona no solo bajo su nueva estructura societaria sino a través del cambio en el imaginario colectivo de sus colaboradores, quienes hoy lucen mucho más conectados con el negocio real y más motivados para apropiarse del credo corporativo y contribuir al logro de los objetivos de la empresa.

No obstante, uno de los primeros retos que enfrenta el nuevo presidente es el de la gobernabilidad interna. Entre los trabajadores de la compañía parece imperar la imagen del doctor  Echeverri como un emisario del gobierno nacional, subordinado a las directrices del Ministerio de Hacienda, para quien Ecopetrol sería una especie de caja para  financiar el gasto público, lo cual pondría en riesgo el impulso empresarial que fuera fomentado por la administración saliente.

Recordando que las organizaciones son eminentemente humanas y que por tanto sus objetivos solo pueden logarse cuando cuentan con el compromiso total de sus colaboradores, el reto de construcción de confianza que enfrenta Echeverri es de grueso calibre.

En ese mismo sentido, escándalos como el de los últimos días por los actos de corrupción de algunos empleados de la empresa constituyen un muy serio desafío. Aunque la imagen favorable de Ecopetrol entre los colombianos es uno de sus activos principales, situaciones como los sobornos pagados para asignar contratos son un golpe muy fuerte a la confianza de los inversionistas y de los colombianos.  

Planta petrolera de Ecopetrol en Barrancabermeja, Santander.
Planta petrolera de Ecopetrol en Barrancabermeja, Santander.
Foto: Laurie Ray

Siguen los malos precios

De otro lado el momento en la industria petrolera es totalmente adverso para mantenerse en la ruta  de crecimiento que se había trazado Ecopetrol. En lugar de describir una “V” como vaticinaron muchos a comienzos del año, los precios internacionales se están portando como una prolongada sucesión de varias “W”, con caídas incluso superiores a las de estos días y con una duración previsible de entre dos y tres años.

Este escenario es por supuesto un reto grande para Ecopetrol, que se complica por el círculo vicioso que supone que ante precios bajos sea más difícil tener éxito en la exploración y asegurar la sostenibilidad de la producción en muchos campos, lo cual reduce el acceso a recursos de inversión para las empresas del sector.

Ya no es tan claro que los productores de hidrocarburos no convencionales, como las arenas bituminosas de Canadá o el “shale oil & gas” de Estados Unidos, sean tan ineficientes como se creyó, y que con precios por debajo de 60 dólares perderían su viabilidad, de modo que la situación de oferta y demanda del mundo acabaría por  re-balancearse. De hecho- y a pesar de los precios bajos- los altos inventarios permiten predecir una caída en los próximos días que puede conducir a un nuevo piso en esta crisis.

En contraste, para Ecopetrol como productor convencional de hidrocarburos la situación parece no ser tan simple, pues con los precios actuales la viabilidad de muchos de los activos de la compañía quedan en entredicho – y tanto así que algunos proyectos  importantes de la empresa ya fueron aplazados. Por esto es válido preguntarse, ¿cómo crecer, o por lo menos sobrevivir, en un ambiente hostil donde los logros se hacen cada vez más complejos y los recursos se vuelven más escasos?

Cifras oficiales recientes muestran que el factor R/P (Reservas – Producción) de Ecopetrol es de apenas 8,1 años, lo cual implica que si la producción de la compañía se mantiene a niveles similares a los de hoy y no se tienen nuevos hallazgos, sus reservas certificadas estarían agotadas en este período. Esto, aunque es solo un indicador, resulta valioso para evaluar la sostenibilidad de una empresa petrolera.

Importa recordar que las inversiones en exploración de hidrocarburos implican un período de latencia de entre 5 y 10 años, desde el momento en que se emprende la actividad exploratoria hasta que el campo que eventualmente se descubre se pone en operación comercial. Por ello, si bien en los años recientes Ecopetrol ha incorporado un volumen superior a las reservas que se consumen anualmente, es preocupante que el rubro de exploración para el presente año no supere el 10 por ciento del presupuesto total de la compañía; con esto se estaría abriendo un hueco que difícilmente podría ser cubierto en años posteriores.

Campo Rubiales en Puerto Gaitán, Meto.
Campo Rubiales en Puerto Gaitán, Meto.
Foto: Municipio de Puerto Gaitán

Estatismo: mala idea

Con la reciente decisión tomada por la Junta Directiva de la empresa de no extender el contrato de asociación del Campo Rubiales podría pensarse que se busca una vía fácil para tratar de compensar la escasa probabilidad de incorporar reservas frescas para los libros de Ecopetrol. No obstante, quedan grandes interrogantes acerca de la eficacia de dicha medida.

En primer lugar, como este, el principal campo productor del país, está al comienzo de su declinación y requiere un aumento de proporciones logarítmicas en la producción de agua asociada, necesita grandes inversiones y grandes conocimientos técnicos. En ausencia de un socio estratégico, se podría destruir valor y retrasar las acciones que deben acometerse para el recobro de las reservas hoy no recuperables en dicho yacimiento.

En segundo lugar, decisiones como la del campo Rubiales sugieren una tendencia estatista poco sana, no solo para la empresa sino para el país. Vale recordar que el crecimiento del sector petrolero colombiano durante la última década fue la respuesta a una reforma que promovió la inversión extranjera y que restó protagonismo a la empresa, entonces estatal, en el control de la infraestructura y las reservas del país, mediante la creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y un marco jurídico favorable para la empresa privada.

El debate entre ser la vaca lechera del gobierno o la empresa petrolera de los colombianos estará a la orden del día.

En este contexto, Ecopetrol se concentra en la industria petrolera colombiana, acentuando sus desventajas y desincentivando la participación de otros actores que garanticen una sana competencia para asegurar que las reservas de hidrocarburos de la nación sean desarrolladas de modo eficiente.

Es importante comprender que, si bien el 90 por ciento de la propiedad de Ecopetrol es del Estado colombiano, la mejor opción para el país no siempre es que la empresa explote sus recursos, toda vez que está perfectamente validado por la historia que en un contexto ausente de competencia las compañías estatales, o mixtas como es el caso, dirigidas sin un criterio claro de negocio pueden caer en una ineficiencia que llevaría al país a desaprovechar las oportunidades de sus recursos naturales.

Si todo lo anterior no fuera suficiente, la presión que se espera que ejerza el dueño mayoritario de la empresa en sus aprietos de caja será muy grande y el debate entre ser la vaca lechera del gobierno o la empresa petrolera de los colombianos estará a la orden del día. Esto implica un reto de incalculables proporciones a quienes ha sido confiada la administración de uno de los patrimonios más valiosos de Colombia.

Ecopetrol es hoy todo un reto y, por el bien de todos los colombianos ya sean socios a través de nuestro Estado o inversionistas directos, esperamos haber designado a la persona correcta para timonear en el encrespado mar por el que hoy navegamos.

Ingeniero de Petróleos,  magister en Gestión de la Industria de los Hidrocarburos, presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Energética Nacional Seccional Hidrocarburos.

 

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