Economía y Seguridad Democrática: ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con Uribe? - Razón Pública
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Economía y Seguridad Democrática: ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con Uribe?

Escrito por Álvaro Moreno
alvaro moreno rivas

alvaro moreno rivasEl examen cuidadoso de las cifras confirma que avanzamos hacia un “nuevo país”: un país minero y agro-exportador, con la riqueza concentrada en pocas manos.

Alvaro Martín Moreno Rivas *

Uribe II: Un Plan de Desarrollo diferente

Elaborar el plan nacional de desarrollo se había convertido en un ritual donde los técnicos del DNP cada cuatro años intentaban presentar como un "modelo" novedoso una simple colección de "políticas sectoriales" y una serie de proyectos de inversión dispersos.  Pero el plan de la administración Uribe II, El Estado Comunitario: desarrollo para todos, trascendió de este límite modesto. El Plan actual se autodefine como "un ejercicio idealista en el cual se sueña con un país mejor", lo que no es óbice para pensar en acciones concretas o en el Plan como "un ejercicio práctico donde se diseñan instrumentos viables que efectivamente permiten convertir el país deseado en un país posible".

En otras palabras, para la administración Uribe, el Plan de inversiones es la base para construir la comunidad imaginada. Los énfasis sectoriales y las asignaciones presupuestales no son producto de unos cuantos ejercicios técnicos o proyecciones matemáticas más o menos refinadas. Ahora, "El plan de Desarrollo es un Plan de Sociedad, trasciende un plan de gobierno y un plan de Estado": Su vigencia no se limita pues a los cuatro años del periodo presidencial y ni siquiera a la duración del "plan de Estado"; este plan dura lo que dura la sociedad.

Para el profesor Currie – a quien no sería injusto recordar como el padre de la planeación en Colombia – convertir un manual de inversiones en una Ley de la República era ya de por sí una exageración; sin duda para él los excesos retóricos de El Estado Comunitario serían pretenciosos y equivocados. Pero este no es mi punto.

¿Cómo evaluar el Plan Uribe II?

Tampoco es mi intención examinar hasta dónde se han cumplido las metas u objetivos del Plan Uribe II hasta el momento. Este ejercicio ya ha sido realizado por el gobierno nacional. En los diferentes informes del Presidente de la República al Congreso se demuestra con gran cantidad de datos que las variables que tienen que subir, suben y las que tienen que bajar, bajan. En aquellos casos donde la regla no se cumple- por ejemplo respecto del desempleo- simplemente se cambia el punto de comparación: en este caso se dice que aunque el indicador no se redujo a los niveles previstos en el Plan, por lo menos está por debajo del nivel de 2001. Si alguien advierte que un mejor punto de comparación sería 1994, cuando la tasa de desempleo llegó a 7%, se reposta con el estribillo de que las tasas "no son comparables" porque el DANE cambió de metodología.

Sin negar la importancia de semejantes "detalles", más importante todavía me parece  proponer una mirada de "larga duración" que caracterice de manera clara la trayectoria y las consecuencias económicas del modelo del Estado Comunitario y de las políticas de libre comercio, desregulación de los mercados y flexibilidad laboral que durante siete años ha venido practicado este gobierno.

El modelo primario-exportador y sus efectos 

La administración actual le ha apostado a un modelo primario-exportador, sustentado en la explotación de recursos minerales, forestales y en la producción de aceite de palma y agro combustibles. Este modelo de especialización corresponde a las llamadas "ventajas comparativas estáticas" – o a explotar las riquezas naturales de Colombia –  sustentadas en una especie de "revancha terrateniente" que se viene a legitimar con la desmovilización de los principales jefes paramilitares.

Los resultados de la estrategia de crecimiento sustentada en recursos naturales, trabajo simple y barato son claras: una mayor  desigualdad en la distribución de los frutos de crecimiento, la medida en que la participación de la remuneración de los trabajadores en el PIB se ha reducido, mientras que la de los beneficios y las rentas de la propiedad ganaron varios puntos en el total.

El gráfico 1 muestra los números respectivos. Entre 1994 y 1999 los índices para los salarios y los beneficios evolucionan al mismo ritmo; la crisis de finales de los noventa golpeó más duramente a los trabajadores, y a partir de 2002 las rentas al capital no sólo  recuperan lo perdido sino que superan los niveles de 1994. Lo contrario pasa con las remuneraciones de los trabajadores, que a partir de 2002 pierden participación en el ingreso de manera sostenida. 

Gráfico 1

Distribución funcional del ingreso

Fuente: DANE, cálculos propios (haga click en el gráfico para ampliarlo)

La flexibilización laboral agravó el desfase entre los cambios en la productividad del trabajo y la dinámica del salario real promedio, lo cual agrava la desigualdad en la distribución el ingreso. Como se observa en el gráfico 2, los salarios reales crecieron a ritmos mayores que la productividad durante la segunda mitad de los noventa; la crisis de 1999 redujo el desbalance, pero a partir de 2002 se produce  un claro divorcio entre ambos índices. Esto se explica en parte por la reforma laboral adelantada durante el primer gobierno del presidente Uribe, que no sólo no reportó los beneficios definidos en la Ley, sino que ayudó a que los salarios se ajustarán por debajo de la productividad.

Grafico 2

Salario real medio y productividad

 Fuente: DANE, cálculos propios (haga click en el gráfico para ampliarlo)

Por otra parte el mecanismo para financiar la inversión a base de ahorro externo o de  flujos de capitales e inversión extranjera generó un esquema de crecimiento sin empleo. En el gráfico 3 se muestra con claridad la ruptura entre estas dos variables a partir de 2002.

Grafico 3

Crecimiento y Empleo

 Fuente: DANE, cálculos propios (haga click en el gráfico para ampliarlo)

La política monetaria y la política tributaria han distorsionado los precios relativos de los factores productivos, favoreciendo el uso de técnicas más intensivas en capital y desplazando la fuerza de trabajo hacia actividades precarias o informales. Si bien el boom de inversión que se presentó durante el periodo 2002-2007 vino acompañado de un aumento de la rentabilidad y la eficiencia de la inversión, a partir de 2008 se observa un grave deterioro del indicador utilizado para evaluar la productividad de las nuevas unidades de capital (Grafico 4).

Grafico 4

Razón incremental Capital-Producto ("icor")[1]

 Fuente: DANE, DNP, cálculos propios (haga click en el gráfico para ampliarlo)

En síntesis, los objetivos económicos del Plan El Estado Comunitario: desarrollo para todos no se cumplieron en general. El crecimiento económico no se pudo mantener, se  agravó ostensiblemente la desigualdad en la distribución del ingreso, el empleo se estancó y al final del período el modelo ni siquiera garantiza crecimiento.

La economía política del Estado Comunitario: sí hay un "modelo" de desarrollo en Colombia

Existe una clara relación entre la estructura productiva, la desigualdad en la distribución del ingreso y la concentración del poder en una sociedad. En efecto, una economía que sustente su crecimiento en recursos naturales y trabajo barato, con un sector manufacturero pequeño y poco diversificado, reproduce un esquema de concentración del ingreso y monopolización del poder político por parte de una pequeña elite. Aquellos que detentan la propiedad de los activos se apropiarán de las rentas y se convertirán en fuerzas inerciales que obstaculizan el cambio estructural y las políticas progresistas.

Por el contrario, un modelo de crecimiento basado en la inversión en sectores avanzados de la industria permite una distribución más equitativa de las rentas, mejorando la situación de los trabajadores a partir del aumento de sus habilidades, el conocimiento y la innovación tecnológica.

El cuadro 1 presenta algunos datos del excelente estudio de Cimoli y Roivira a este respecto[2]. Es fácil ver que aquellos países que poseen sectores industriales mas complejos, medido en términos del valor agregado industrial per cápita en sectores de mediana y alta tecnología, también reportan una menor concentración del poder, menores niveles de informalidad y un mayor gasto en investigación y desarrollo. Colombia junto con Honduras presenta los peores récords de la muestra.

Cuadro 1

 

Elite

(2000)

Estructura

(2002)

Informalidad

(2000)

R&D

(2000)

Argentina

38.9

6.37

25.4

0.43

Colombia

46.5

4.61

39.1

0.20

Costa Rica

34.8

5.42

26.2

0.33

Honduras

42.2

2.73

49.6

0.05

Canadá

25.0

7.82

16.4

1.86

Alemania

22.1

8.34

16.3

2.51

Corea

22.5

8.04

27.5

2.56

Reino Unido

28.5

7.79

12.6

1.84

Estados Unidos

29.9

8.17

8.8

2.66

Nota: Concentración de la elite: porcentaje del ingreso total en poder de 10% mas rico de la población. Estructura de la producción: Valor agregado per capita de la industria de mediana y alta tecnología en logaritmos. Gastos de investigación y desarrollo R&D, gasto sobre PIB. Tomado de Cimoli y Roivira (2008).

Si bien los datos anteriores se refieren al año 2000, no es difícil inferir que por lo menos en el caso colombiano, las condiciones se han profundizado. El proceso de desindustrialización sigue su marcha, sin que los hacedores de política intenten alguna maniobra en contravía. La informalidad y la precariedad de los empleos se han agudizado, mientras que el 10% más rico de la sociedad se apropia de un porcentaje mayor de los activos y del ingreso nacional.

Confianza inversionista, inversión extranjera y desarrollo

A ello ha contribuido sin duda el modelo de seguridad democrática y confianza inversionista. De hecho, desde 2002 y con mayor ahínco en el segundo periodo del presidente Uribe se ha promovido sin restricciones el uso del ahorro externo. El eslogan que se repite como un axioma es el siguiente:

Seguridad Democrática →Confianza Inversionista →Inversión Extranjera →Crecimiento

A lo que últimamente se le han agregado la "responsabilidad empresarial"  y la "cohesión social".  

En verdad, la evidencia robusta sobre esa supuesta causalidad no se presenta en ninguna parte. Más aún, los voceros del gobierno ignoran olímpicamente el debate internacional acerca de las correlaciones entre la "confianza" y el crecimiento económico. Al parecer, en estos ejercicios existen serios problemas conceptuales y metodológicos; la variable que se incorpora en los modelos no corresponde a las definiciones de "confianza" que proponen los estudios teóricos,  de manera que las conclusiones de dichos ejercicios posiblemente sean erróneas y capten otra cosa, por ejemplo, la calidad de las instituciones[3].  

Ahora bien, la inversión extranjera, la "madre teresa" de la globalización, como la denomina un agudo analista[4]- se ha incrementado de manera sostenida durante los últimos ocho años. Aunque este patrón no difiere del resto de América Latina, lo interesante es que dichos recursos se han destinado a actividades basadas en recursos naturales y servicios, reforzando de esta manera el modelo de concentración del poder, desigualdad económica y de búsqueda de rentas por parte de una pequeña elite (gráfico 5)

Gráfico 5

Inversión Extranjera por sectores

 Fuente: CEPAL (2008), La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe. (haga click en el gráfico para ampliarlo)

En este sentido, son validas las conclusiones de Cimoli y Rovira: "Después de las reformas económicas, la concentración de la elite y la especialización en recursos naturales conjuntamente reforzaron el patrón de desarrollo y la resistencia al cambio estructural. En este contexto no es sorprendente que problemas como la cohesión social y las instituciones cobren nueva importancia en las agendas de los gobiernos y las organizaciones internacionales. Este esfuerzo puede ayudar a mitigar  los efectos sobre la distribución del ingreso y el bienestar, pero no necesariamente inducirán los cambios en la estructura de la producción, a menos que políticas tecnológicas e industriales activas sean incorporadas en las agendas".

No de otra manera pueden entenderse la correlación de fuerzas políticas y el empeño en lograr la reelección del presidente Uribe o -como dice él mismo, la reelección de sus políticas. Según decía el filósofo Spinoza: "Eso es así porque los reyes no son dioses, sino hombres, que a menudo están hechizados por los cantos de las sirenas. De acuerdo con esto, si todo dependiera de la voluntad inconstante de un hombre, nada seria estable"[5].

* Profesor Asociado de la Universidad Nacional de Colombia y profesor Investigador de la Universidad Externado de Colombia.

** La imagen del artículo fue tomada del blog http://web.logs.madrimasd/saludpublica.org/

Notas de pie de página


[1] La razón incremental capital-producto ("icor", del inglés  "incremental capital-output ratio") es la medida más común del cambio en la eficiencia de la inversión en capital.

[2] Mario Cimoli y Sebastian Rovira (2008), "Elites and Structural Inertia in Latin America: An Introductory Note the Political Economy of Development", Journal of Economic Issues, Vol. XLII, No. 2, pp.327-347.

[3] Beugelsdijk, Sjoerd (2006), "A note on the theory and measurement of trust in explaining differences in economic growth", Cambridge Journal of Economics, 30, pp.371-387.

[4] Ha-Joon Chang (2007), Que fue del buen Samaritano? Naciones ricas, políticas pobres, Intermon Oxfam, España.

[5] Citado por, Jon Elster (2002), Ulises desatado. Estudios sobre racionalidad, precompromiso y restricciones, Gedisa, Barcelona.

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