Economía gelatinosa: crecimiento con una frágil estructura productiva - Razón Pública
jorge ivan Gonzalez

Economía gelatinosa: crecimiento con una frágil estructura productiva

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Las cifras divulgadas por el DANE han dado pie a reacciones excesivamente optimistas. No hay que olvidar que la economía colombiana tiene muchas debilidades y que los excedentes -sin precedentes en la historia-  no se están utilizando como es debido.

Jorge Iván González*

Crecimiento del PIB con una estructura económica frágil

El crecimiento del PIB el último año (tercer trimestre 2013 con respecto al tercer trimestre 2012) fue de 5,1 por ciento.

El gobierno está muy satisfecho con estos resultados. Pero este crecimiento corresponde a una estructura económica que es muy frágil, por ello se deben tomar con cautela y sin excesivo optimismo.


La actividad cafetera se revitalizó con un avance
de un 41.6%.
Foto: Café de Colombia 

El comportamiento de los diversos sectores fue muy desigual:

1. Dinámica negativa de la industria. La industria sigue teniendo una dinámica negativa, en su conjunto presentó un decrecimientodel 1,0 por ciento durante este período. El comportamiento más negativo fue en del sector de productos metalúrgicos básicos que cayó 10,6 por ciento; el de equipos de transporte con un 10,2 por ciento, y el de prendas de vestir con el 5,1 por ciento. La actividad manufacturera no sale de su crisis.

2. El sector que más creció fue el de la construcción, con el 21,3 por ciento, y se convirtió en la verdadera locomotora de la economía. En las estadísticas del DANE este sector incluye dos grupos: las obras civiles y las edificaciones y sus tasas de crecimiento fueron del 18, 6 y el 24,8 por ciento, respectivamente. Estas actividades se conocen como “no transables”, porque no se pueden intercambiar en el mercado internacional. Tienen la ventaja de que la revaluación del peso no las afecta tanto como a los otros sectores, que sí son golpeados por las importaciones. Las obras civiles son impulsadas por el gobierno a través de la inversión pública.

este crecimiento corresponde a una estructura económica que es muy frágil, por ello se deben tomar con cautela y sin excesivo optimismo.

3. La minería estuvo mal. El carbón cayó 5,5 por ciento y los minerales metálicos el 17,1 por ciento, mientras que el petróleo aumentó 10, 3 por ciento.

4. A los intermediarios financieros les sigue yendo bien, con una  tasa de crecimiento de 8 por ciento.

5. El comercio tuvo un crecimiento de 4.3 por ciento.

6. La agricultura creció en promedio el 6,6 por ciento, sobre todo por la dinámica que tuvo el café (41,6 por ciento). La recuperación de la actividad cafetera es relevante y ha logrado compensar, así sea parcialmente, el efecto negativo que tiene la revaluación de la tasa de cambio.

Estas tendencias corresponden a las de una economía que se ha ido “re-primarizando” café, petróleo…), con un sector de la construcción que tiene un buen dinamismo. Ninguno de estos indicadores permite pensar que se esté consiguiendo una mayor competitividad. Tampoco hay indicios de que el país avance hacia la modernidad.

Variación porcentual anual del PIB
Tercer trimestre 2012 – tercer trimestre 2013

Fuente: Dane

Fitch y el manejo de las reservas internacionales

La agencia Fitch Ratings subió la calificación de Colombia de “BBB menos” a “BBB”. Una de las razones que tuvo Fitch para aumentar la calificación fue el manejo de las reservas internacionales del país que, a su juicio, es muy bueno. En la jerarquía de Fitch, Colombia queda a la par de Brasil, pero detrás de Perú, México y Chile.

Para Fitch no importa que la economía se esté “re-primarizando”. Tampoco le da suficiente relevancia a la caída de la dinámica industrial, ni a la ausencia de infraestructura y de carreteras. En la lógica de Fitch estos asuntos estructurales son secundarios. En cambio, felicita la forma como el Banco de la República está administrando los US$42 mil millones de reservas, una cifra sin precedentes.

Estas tendencias corresponden a las de una economía que se ha ido “re-primarizando” café, petróleo…), con un sector de la construcción que tiene un buen dinamismo. 

La mayor parte de estos recursos (el 87 por ciento) están en bonos del Tesoro de  Estados Unidos, con una rentabilidad bajísima (0,25 por ciento por año). La caída en el rendimiento de las reservas se está reflejando en las pérdidas del Banco de la República, cercanas a los $1,2 billones (a septiembre del 2013). Una parte de este faltante se financia con recursos del presupuesto. Dicho de otra manera, los excedentes de la economía colombiana están generando pérdidas, en lugar de contribuir al desarrollo y a la modernización de la infraestructura y del aparato productivo del país. Este mal manejo de la bonanza no se discute, y una razón poderosísima para no hacerlo es la satisfacción de las grandes calificadoras de riesgo con este estado de cosas.


El sector de la construcción creció en un 21.3%.
Foto: DaniBlanchette

La pregunta de fondo es por el nivel óptimo de las reservas. De acuerdo con el Banco de la República: “Para determinar si las reservas internacionales son suficientes para prevenir y enfrentar choques externos, se utilizan varios indicadores. Los más importantes son la razón entre reservas internacionales y agregados monetarios y el cociente entre reservas y el pago de la deuda externa durante los siguientes doce meses”.

El problema con estos indicadores es que nadie puede decir con certeza cuál es la relación óptima entre reservas y agregados monetarios ni entre reservas y pago de la deuda. Desde el punto de vista lógico, los componentes de ambas relaciones se implican mutuamente, y como no son independientes los movimientos del uno inciden en el comportamiento del otro. No existe un ancla y, sobre todo, nunca se podrá definir un criterio claro para decir en qué momento la relación deja de ser aceptable. Las comparaciones entre países apenas son guías imprecisas.

En gracia de la discusión, se puede decir que Colombia tiene un exceso de reservas de US$10 mil millones y que estos recursos se pueden utilizar en la consolidación de la infraestructura, en el apoyo a sectores que contribuyan a la modernización del país y al fortalecimiento de la capacidad industrial.

La economía colombiana podría ser más sólida si una parte de las reservas se utilizara para estimular dinámicas endógenas con proyecciones de largo plazo (vías, infraestructura portuaria, construcción y arreglo de escuelas, acceso universal al agua potable, ampliación de sistemas de riesgo, modernización del catastro, recuperación de ríos y conservación de cuencas, etc.). Las necesidades son numerosas y, obviamente, es indispensable jerarquizar. Pero, de todas maneras, es inaceptable que los excedentes estén produciendo pérdidas.

 

* Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga click en este enlace.

 jorgeivangonzalez@telmex.net.co

 

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