Disminución del daño: la falacia del vapeo en Colombia
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Disminución del daño: la falacia del vapeo en Colombia

Escrito por Luis Jorge Hernández
vapeo en Colombia

Se conoció la realidad oculta del vapeo en Colombia: aumento en el consumo juvenil, enfermedades graves y muertes. Estos cigarrillos no son preferibles al uso del tabaco, y por eso se requieren acciones preventivas inmediatas.

Luis Jorge Hernández Flórez*

Cifras preocupantes

El Instituto Nacional de Salud (INS) y la Universidad Industrial de Santander (UIS) publicaron los Primeros datos de la enfermedad asociada al vapeo en Colombia. Estas son algunas de las cifras que recogieron entre 2020 y 2022:

  • quienes más consumieron cigarrillos electrónicos fueron los adultos jóvenes, así como los residentes de Bogotá, Caldas, Antioquia, Valle del Cauca y Boyacá;
  • sufrieron más enfermedades relacionadas con el vapeo los adultos mayores de 45 años residentes en los departamentos de Antioquia y Boyacá;
  • se registraron 245 casos de enfermedad relacionada con el vapeo;
  • se notificaron 59 muertes.

Además, en Colombia, los usuarios son de mayor edad que en otros países; los datos sugieren que esto se debe al costo de los cigarrillos electrónicos o vapeadores.

Acciones preventivas: el vapeo también mata

Según el INS y la UIS, las acciones preventivas deben comenzar a una edad temprana, aunque los efectos adversos ocurran años después.

Hay evidencia de que los niveles y el número de sustancias tóxicas encontradas en cigarrillos electrónicos tienen efectos adversos en la salud respiratoria, cardiovascular y sistémica.

En esto coinciden el Nodo de Salud Ambiental y Ocupacional de Colombia y la Asociación de Epidemiología de Colombia: apoyaron las medidas para impedir que los cigarrillos electrónicos o su publicidad lleguen a niños y jóvenes. Estas instituciones consideran que los profesionales de la salud deben aprender a reconocer las enfermedades relacionadas con el vapeo.

Este tipo de cigarrillos tiene varios nombres: cigarrillos electrónicos, vapeadores, e-cigarrillos. ENDS (Electronic Nicotine Delivery System o ‘sistemas electrónicos de administración de nicotina’). Incluso, hay SSSN: sistemas similares sin nicotina.

Estos dispositivos se han puesto de moda durante las últimas décadas; su exitosa comercialización es especialmente eficaz entre la población menor de 30 años. Veamos algunos ejemplos:

  • En Estados Unidos en dos años, aumentó un 24,1 % el consumo en estudiantes de secundaria: en 2019, un 2,4 % usaban cigarrillos electrónicos; en 2021, el 26,5 %.
  • En 2021 en Europa, varios expertos en salud pública, psiquiatría, pediatría y sociología médica publicaron un estudio en European Journal of Public Health. Trabajaron con una muestra de 12.167 adolescentes entre 14 y 17 años: 34 % de los adolescentes han probado los cigarrillos electrónicos, frente al 37 % que han probado los cigarrillos tradicionales; la mayoría de los que han experimentado con uno ha experimentado con ambos.
  • Según el Instituto de Promoción de Salud de Corea del Sur, “la prevalencia actual del uso del cigarrillo entre jóvenes (19-29 años) en Corea del Sur ha disminuido al 24,8 %, pero la proporción del uso del e-cigarrillo es del 6,3 %, que ha aumentado constantemente desde 2013”.
  • En Colombia, el estudio del INS y la UIS estima que el 5 % de la población entre 12 y 65 años ha usado algún tipo de e-cigarrillo en algún momento de su vida; 23 años es la edad promedio de inicio.

Debajo del plástico (y la cortina de humo)

Los cigarrillos electrónicos calientan y aerosolizan líquidos con propilenglicol o glicerol (humectantes), sabores variados y, en la mayoría de los casos, nicotina. Los sistemas similares sin nicotina (SSSN) se consideran de la misma categoría: con o sin nicotina, pueden administrar sustancias tóxicas.

Estos dispositivos se comercializaron rápidamente como una alternativa más segura que fumar cigarrillos tradicionales. También se ofrecen como un método para ayudar a dejar de fumar a quienes experimenten dificultades y para eludir las áreas libres de humo.

Actualmente, los productos son particularmente populares entre los consumidores de cigarrillos convencionales, que pueden verse atraídos por la comercialización de los electrónicos como alternativas presuntamente menos peligrosas.

Producen un aerosol que normalmente contiene glicoles, aldehídos, compuestos orgánicos volátiles (COV), hidrocarburos aromáticos policíclicos, nitrosaminas específicas del tabaco (TSNA), metales, partículas de silicato y otros componentes.

Los dicarbonilos (glioxal, metilglioxal, diacetilo) e hidroxicarbonilos (acetol) también se consideran compuestos importantes del aerosol. Muchos de estos componentes son sustancias tóxicas, con efectos sobre la salud conocidos, que inducen una variedad de cambios patológicos significativos.

Además, la cantidad de nicotina y otras sustancias químicas suministradas varía considerablemente según la composición real del líquido, los patrones de comportamiento del usuario y los factores relacionados con el dispositivo en sí.

Hay evidencia de que los niveles y el número de sustancias tóxicas encontradas en cigarrillos electrónicos tienen efectos adversos en la salud respiratoria, cardiovascular y sistémica.

Estos dispositivos no son inocuos y se prevé que su uso a largo plazo aumente el riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cáncer de pulmón y, posiblemente, afecciones cardiovasculares, así como de otras enfermedades asociadas con el tabaco.

Publicidad engañosa

En noviembre de 2023, la Superintendencia de Industria y Comercio sancionó tres empresas comercializadoras de productos de vapeo: British American Tobacco Colombia,  Lifetech y el Grupo DYI.

vapeo en Colombia
Foto: Alcaldía de Cali - Los cigarrillos electrónicos se comercializaron y popularización rápidamente debido a su promesa de ser una alternativa más segura que los cigarrillos tradicionales.

quienes más consumieron cigarrillos electrónicos fueron los adultos jóvenes, así como los residentes de Bogotá, Caldas, Antioquia, Valle del Cauca y Boyacá

Estas no habían informado en su publicidad, empaques, envases o anexos que las sales de nicotina y los líquidos de vapeo contienen componentes que se consideran nocivos para la salud. Tampoco advirtieron a los consumidores deben consultar las condiciones o indicaciones para su uso correcto, así como sus contraindicaciones.

La Superintendencia de Industria y Comercio ordenó que usaran en los empaques, medios digitales y otros medios publicitarios advertencias similares a las que ya usan los cigarrillos tradicionales.

El vapeo no es más seguro que el cigarrillo, y así lo expresa el investigador Jeadran Malagón-Rojas: “Para los fumadores individuales, dejar de fumar por completo es la mejor opción para reducir el daño. Si los fumadores no pueden dejar de fumar, el riesgo de enfermedad causada por el consumo de tabaco se puede reducir al cambiar completamente a un producto genuinamente menos perjudicial. Continuar fumando cigarrillos junto con otros productos de tabaco o nicotina no conduciría a los mismos beneficios para la salud”.

En conclusión, el vapeo no es una solución; al contrario, es un grave riesgo de salud pública.

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