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Desigualdad económica en el mundo: cifras preocupantes

Escrito por Jorge Iván González

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Este fue el tema de la reunión de Davos y del último discurso de Obama. Lejos de sanearse, las brechas económicas han crecido de modo escandaloso. ¿Cómo llegamos a un mundo donde cada vez menos personas tienen cada vez más riqueza?

Jorge Iván González*

Cifras alarmantes

El último informe de Oxfam (2014), Gobernar para las Elites: Secuestro Democrático y Desigualdad Económica, es alarmante por dos razones. Primero, porque pone en evidencia el aumento de la desigualdad en el mundo. Y segundo, porque advierte sobre el proceso que está llevando a que los Gobiernos sean secuestrados por las élites.

En palabras del Informe: “cuando la riqueza se apropia de la elaboración de las políticas gubernamentales secuestrándolas, las leyes tienden a favorecer a los ricos, incluso a costa de todos los demás”.

La captura del Estado por parte de los ricos ha consolidado las tendencias hacia la desigualdad. Una expresión de la apropiación que han realizado las élites de las políticas gubernamentales es la forma como los programas de austeridad han estimulado la concentración a favor del 1 por ciento más rico de la población, que se ha apropiado del 46 por ciento de la riqueza mundial.

La desigualdad no les conviene ni a los ricos ni a los pobres, ya que en el mediano plazo tiene un impacto negativo sobre el crecimiento y la estabilidad social.

En Estados Unidos, por ejemplo, “el 1% más rico ha acumulado el 95% del crecimiento total posterior a la crisis desde 2009, mientras que el 90% más pobre de la población se ha empobrecido aún más”.

El Informe muestra que la desigualdad no les conviene ni a los ricos ni a los pobres, ya que en el mediano plazo tiene un impacto negativo sobre el crecimiento y la estabilidad social.

Las diferencias son escandalosas y eran impensables hace 50 años. La riqueza del 1 por ciento de la población más pudiente del mundo asciende a ciento diez billones de dólares. Y las 85 personas más ricas del mundo tienen un monto de ingresos igual a la mitad más pobre de la población.

Actualmente, siete de cada diez personas viven en países donde la desigualdad económica ha aumentado durante los últimos treinta años.

Recomendaciones de Oxfam

En opinión de Oxfam este orden social es escandaloso. Y para transformarlo es necesario tomar medidas radicales. Destaco las principales recomendaciones del Informe.

1. No utilizar paraísos fiscales para evadir impuestos, ni en sus propios países ni en otros países donde invierten y operan. Durante los últimos treinta años se han consolidado los paraísos fiscales. Se estima que allí se ocultan 18,5 billones de dólares, una cifra superior al PIB de Estados Unidos, que es de 15,8 billones de dólares.

Pero los paraísos fiscales no son problemáticos únicamente por el dinero que guardan, sino por la presión que acaban ejerciendo sobre los países para que bajen los impuestos. La amenaza latente del rico es clara: “si el Gobierno no baja los impuestos, saco el capital y lo invierto en otro lado”.

Para Oxfam se estaría produciendo una “carrera de mínimos” tributarios. Los países se disputan el primer puesto en la reducción de los impuestos a las empresas y a los ricos. Parte de la compensación se realiza mediante mayores tributos a la clase media. Parecería existir un cierto consenso en no molestar a los ricos. Esta lógica perversa agudiza la desigualdad.

La figura es preocupante porque esta carrera de mínimos también ha afectado a países como Suecia, que ha reducido sus tarifas marginales del 90  al 60 por ciento. La disminución también es evidente en los otros países incluidos en la Gráfica 1 (Francia, México, Reino Unido, Estados Unidos y Alemania).

Tipos impositivos máximos

Fuente: Oxfam (2014, p. 20)

Oxfam confía en que si se eliminan los paraísos fiscales, los Gobiernos tendrán mayor margen para subirles los impuestos a los más ricos. De allí se sigue, entonces, que en la medida de lo posible, se debe avanzar hacia una “fiscalidad progresiva sobre la riqueza y los ingresos”.

La principal preocupación del presidente Obama en su discurso sobre el estado de la Unión, que pronunció la semana pasada, es el aumento de la desigualdad en Estados Unidos, y por eso insistió en la necesidad de que la tributación sea más progresiva. “La democracia y la economía se consolidan”, decía el presidente, “si se protege a la clase media y si se evita la polarización entre pobres y ricos”.

2. La segunda recomendación de Oxfam es evitar la captura del Estado por parte de los ricos, ya que la riqueza no se debe utilizar para obtener favores políticos. Frente a este diagnóstico tan preocupante, el Informe propone alternativas de acción muy generales.

3. Se les debe exigir a las empresas que paguen un salario digno a sus trabajadores. Y en opinión de Oxfam el salario puede subir porque los beneficios de las empresas han crecido de manera exponencial. En este punto coincide Oxfam con la propuesta de Obama de subir el salario mínimo federal.

Para Obama, como para Keynes, es claro que el empleo aumenta cuando los salarios suben, porque la demanda y la inversión crecen. Es la lógica inversa a la que sigue nuestro ministro Cárdenas, para quien los altos salarios son una causa de desempleo.

4. Oxfam insiste en que el problema no radica en la falta de recursos sino en su pésima distribución. Y esta hipótesis se justifica con este tipo de apreciación: “El hecho de que la fortuna conjunta de las 10 personas más ricas de Europa supere el coste total de las medidas de estímulo aplicadas en la Unión Europea entre 2008 y 2010 (217.000 millones de euros frente a 200.000 millones de euros) nos da una idea de la magnitud de la concentración de la riqueza”.

Para Obama, como para Keynes, es claro que el empleo aumenta cuando los salarios suben, porque la demanda y la inversión crecen. Es la lógica inversa a la que sigue nuestro ministro Cárdenas, para quien los altos salarios son una causa de desempleo.

El llamado de Oxfam es urgente. Las tendencias hacia la desigualdad tienen que comenzar a modificarse de manera inmediata. En teoría, los gobiernos tendrían los instrumentos para hacerlo, pero no toman las medidas adecuadas porque están capturados por los ricos. Oxfam confía en que la participación ciudadana y la denuncia indignada contribuyan a frenar el avance de la desigualdad.

* Cofundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga click en este enlace
jorgeivangonzalez@telmex.net.co

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