Desafíos y proyecciones de la economía colombiana en 2017 - Razón Pública
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Desafíos y proyecciones de la economía colombiana en 2017

Escrito por Carlos Andrés Ballesteros

Economía del país, alrededor del aumento de impuestos

Carlos BallesterosTras el mal año que acaba de pasar, podría ser que el aumento del precio del petróleo y la reforma tributaria alivien las finanzas del Estado. Pero no será fácil contener la inflación sin frenar el crecimiento en este año*.   

Carlos Andrés Ballesteros**

EafitCrecimiento en descenso

En 2014 la economía colombiana había crecido en 4,4 por ciento y en 2015 el ritmo se redujo a 3,1 por ciento,  cifras éstas inferiores a las de los tres años precedentes –y tanto así que el promedio para el período 2001-2015 había sido un 4,3 por ciento-.

Es más: según la más reciente información del DANE, el crecimiento interanual para el tercer trimestre de 2016 fue de apenas 1,2 por ciento – una cifra que no se veía desde el segundo trimestre de 2009, cuando la crisis financiera internacional alcanzó su punto álgido-.  Con estas cifras en mente, y teniendo en cuenta factores como las condiciones externas de demanda y de crédito, el gobierno y el Banco de la República estiman que en 2016 el crecimiento habría estado alrededor del 2 por ciento y que las perspectivas para 2017 no son mucho mejores.

Aunque la disminución del ritmo del crecimiento colombiano es notable, el Cuadro adjunto muestra que algunas economías emergentes atraviesan una situación aún más complicada,  como es el caso de Brasil o el de Rusia. También se ve cómo, en términos generales, la posición relativa de Colombia frente a América Latina ha sido ventajosa.

Crecimiento económico: datos observados y proyecciones

Fuente: Grupo de Macroeconomía Aplicada de EAFIT y Fondo Monetario Internacional (FMI).

Aunque se espera que la región decrezca aproximadamente un 0,6 por ciento en 2016, el Fondo Monetario Internacional es más optimista para 2017 pues pronostica un crecimiento del 1,6 por ciento. Esta entidad también pronostica un crecimiento de 2,7 por ciento para el PIB colombiano en 2017.

Malos vientos

Balance económico del país.
Balance económico del país.  
Foto: Concejo de Bucaramanga

El lento crecimiento de la actividad económica durante 2016 es el reflejo de factores externos e internos:

  • La caída del precio internacional del petróleo,
  • La lenta recuperación de la economía mundial, y
  • El ambiente de incertidumbre financiera internacional.

El poco crecimiento de las economías avanzadas, acompañado por el débil aumento de la inversión y la estabilidad en su nivel de precios, se ha convertido en un fenómeno persistente que no parece reaccionar a estímulos monetarios ni fiscales, pues el problema radica en el escaso aumento de la productividad de estos países industrializados.

En 2016 el crecimiento habría estado alrededor del 2 por ciento y que las perspectivas para 2017 no son mucho mejores.

Al mismo tiempo, la transición de la economía china a un crecimiento que ronda “apenas” el 6 por ciento anual ha afectado negativamente el dinamismo de las economías exportadoras de materias primas. Esto significa que una recuperación de la economía colombiana jalonada por una mayor demanda internacional de bienes primarios no es probable. Y las exportaciones no van a reaccionar mucho a pesar de la devaluación de la moneda nacional. 

La inflación que cedió

Por otra parte, pese a la menor inflación internacional y al mejor comportamiento de nuestra cuenta corriente (por el menor crecimiento de las importaciones), la normalización de la política monetaria de Estados Unidos podría amenazar la estabilidad de la tasa de cambio y la inflación colombiana en el largo plazo, dada la vulnerabilidad que ha mostrado la economía nacional frente a choques externos. En efecto: entre enero de 2010 y agosto de 2016 el coeficiente de correlación entre el precio internacional del petróleo (WTI) y la tasa de cambio nominal fue de -0,91, lo cual indica que estas dos variables se mueven de manera casi que diametralmente opuesta.

La caída del precio internacional del crudo hace que el capital productivo busque oportunidades más rentables en otros países, lo que hace escasa la divisa internacional frente a la local y lleva a un proceso de devaluación. Como se vio en Colombia, la devaluación del peso y el alza consiguiente de los precios de los bienes importados fueron las principales causas del aumento de la inflación a comienzos del 2016.

La posterior estabilización del precio del petróleo entre los 40 y 50 dólares por barril permitió que la tasa de cambio nominal se estabilizara alrededor de los 3.000 pesos desde abril de 2016, con expectativas de mantenerse en estos valores hasta septiembre de 2018. La desaparición del fenómeno de El Niño y el levantamiento del paro camionero, sumados a una política de alzas sucesivas en la tasa de interés, han contribuido a que la inflación anual alcanzara su punto máximo de 8,98 por ciento en julio de 2016 pero después comenzara a descender hasta alcanzar el 5,96 por ciento en el mes de noviembre.

Lo que puede venir

Se espera mayor crecimiento en el sector del agro como medida para el crecimiento económico del país.
Se espera mayor crecimiento en el sector del agro como medida para el crecimiento económico del país.  
Foto: Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural

Sin embargo, aunque la autoridad monetaria ha hecho esfuerzos para elevar progresivamente la tasa de intervención desde septiembre de 2015 hasta agosto de 2016, y que la inflación alcanzó su punto máximo en julio de 2016, el retorno de la inflación a su rango entre 2 y 4 por ciento necesita un escenario ausente de choques internacionales y con una tasa de cambio estable alrededor de los 3.000 pesos. 

Tomar las decisiones correctas en política monetaria será todo un desafío en 2017.

Ahora bien, con el aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) de 0,5 a 0,75 por ciento la divisa norteamericana se ha venido valorando tanto en los mercados desarrollados como en los que están en vías de desarrollo. Si la Fed sigue observando signos positivos de crecimiento económico y empleo en Estados Unidos durante 2017 seguramente procederá a normalizar la política monetaria mediante aumentos sucesivos de la tasa de interés. Esto probablemente producirá efectos análogos a los de una caída del precio internacional del petróleo sobre el tipo de cambio en Colombia. En este caso, el retorno de la inflación a su rango meta se vería interrumpido y/o aplazado.

Inflación vs. crecimiento

La reacción tardía del Banco de la República para subir las tasas de interés una vez comenzó a aumentar la inflación a principios de 2015 ha sido costosa para el país. Ahora aparece una probable sucesión futura de aumentos de tasas de interés en Estados Unidos que parece acortarle el plazo a Colombia para estabilizar su inflación.

El crecimiento económico anual para el tercer trimestre de 2016 (1,2 por ciento) parece reflejar parte del costo de aumentar la tasa de interés y disminuir la inflación. El Banco de la República disminuyó la tasa de interés en la reunión de diciembre de 2016 desde 7,75 hasta 7,50 por ciento, seguramente con el fin de aprovechar que la inflación está en una senda declinante y así estimular nuevamente el consumo y la inversión para reactivar el crecimiento de la economía.

No obstante, una futura sucesión de alzas en la tasa de interés norteamericana pondría la Banco de la Republica entre la espada y la pared durante, pues si sigue disminuyendo la tasa de intervención del Emisor, la subida de tasas de la Fed puede devaluar aún más el peso colombiano y generar inflación. Por el contrario, una política dura de tasas de interés tal vez mantenga la inflación en niveles adecuados, pero pagando el precio de una desaceleración más pronunciada de la actividad económica. Por lo tanto, tomar las decisiones correctas en política monetaria será todo un desafío en 2017.

Por el lado fiscal, la situación parece mejor. Los acuerdos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para restringir la producción de crudo han venido aumentando el precio internacional del petróleo hasta superar los 50 dólares, lo que ha mejorado inmediatamente las finanzas del gobierno colombiano y ha incentivado nuevamente las actividades de exploración.

Esta tendencia alcista viene desde julio de 2016 y superó el umbral de los 50 dólares desde octubre. Sin embargo, la sostenibilidad del precio alto es incierta y, por lo tanto, la economía colombiana debe cambiar de manera estructural su aparato productivo con el fin de no depender más de este bien primario.

Si se aprueba la reforma tributaria el gobierno tendrá mayores ingresos en 2017. Pero dada la estructura de la reforma, la actividad económica colombiana estaría impulsada más por la inversión que por el consumo. En este caso, la inversión total vendría jalonada, entre otras cosas, por el auge de las obras civiles.

Finalmente, según el modelo de Equilibrio General Computable de la Universidad Eafit, en términos sectoriales se espera un mayor dinamismo de los sectores industrial, agrícola, construcción, vivienda y servicios financieros. Por el contrario, los sectores de transporte, comercio, minería y electricidad, gas y agua crecerán con menor fuerza.

 

*Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad Eafit. Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor.

** Profesor-investigador de la Escuela de Economía y Finanzas de la Universidad Eafit.

 

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