El derecho a la legítima defensa en el caso de Irán e Israel
Foto: X: Israel Defense Force

El derecho a la legítima defensa en el caso de Irán e Israel

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En respuesta al bombardeo de su consulado en Damasco, Irán lanzó un ataque aéreo contra Israel. ¿Se trata de un caso de defensa propia de acuerdo con el Derecho Internacional?

Lucas d’Auria*

Un punto de inflexión 

El ataque de Irán contra Israel ha cambiado las relaciones entre los dos países y nos ha puesto a pensar sobre el viejo concepto del balance de poder en el Medio Oriente. 

Aunque nos cueste creerlo, muchos Estados operan según cálculos de poder propios del siglo XX. Por esta razón, los Estudios Estratégicos, enfocados por lo general en cuestiones militares, han adquirido más relevancia. 

El ataque de Irán y la guerra de Israel contra Hamas no importa solo por sus alances estratégico-militares, sino porque representan un punto de inflexión para el Derecho Internacional. Además de ser criticada por su falta de efectividad, esta rama del derecho se acerca al abismo después de que las milicias de Hamas penetraron en Israel el 7 de octubre de 2023. 

En este artículo quiero subrayar algunos elementos del Derecho Internacional que considero básicos en relación con el ataque de Irán, y la conexión entre el Derecho Internacional y la política internacional (con frecuencia se estudian separadamente). Primero hablaré del derecho a la legítima defensa y analizaré los motivos del ataque de Irán. 

Puede ver: Las posibilidades de la CIJ frente a Israel

Legítima defensa 

Según el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, el derecho a la legítima defensa, individual o colectiva, es inalienable. Además, de acuerdo con el Derecho Internacional, es el único que permite el uso de la fuerza armada. 

Según esta reglamentación, ningún uso de la fuerza armada es legal, excepto en casos de defensa propia. Sin embargo, este concepto no es tan fácil de aplicar; por ejemplo, en ningún tratado de la Corte Internacional de Justicia se especifica si la defensa propia puede invocarse después de haber sufrido una ofensiva militar. 

Los consulados y las embajadas, contrariamente a la creencia popular, no son propiedad del Estado huésped y tampoco “generan” soberanía.

El ataque de Irán a Israel es, sin duda, una ofensiva armada. Irán invocó el derecho a la defensa propia, debido al bombardeo de Israel a su consulado en Damasco (Siria). En el ataque fue asesinado Mohammad Reza Zahedi, general de la brigada de la Guardia Revolucionaria de Irán. 

¿Es legal el uso de la fuerza por parte de Irán? ¿Se trata de un caso de defensa propia? La respuesta más aceptable es que sí era posible invocar el derecho a la defensa propia, pero no en lo que respecta a Irán.  

Estoy seguro de que en este punto los lectores se sorprendieron con mi afirmación. En términos legales, Irán no fue el Estado que sufrió un ataque armado por parte de Israel. En sentido estricto, se trató de Siria. Los consulados y las embajadas, contrariamente a la creencia popular, no son propiedad del Estado huésped y tampoco “generan” soberanía.

De acuerdo con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, las embajadas y consulados son espacios que gozan de inmunidad diplomática ante el derecho local del Estado anfitrión. En otras palabras, el consulado de Irán pertenecía al territorio sirio y solo este país podía invocar el derecho a la legítima defensa. 

De este modo, la defensa propia no es una herramienta para vengarse después de una agresión, sino que se invoca para contrarrestar un ataque inminente o en curso. Si se usa la fuerza después de la acometida de otro Estado, se estaría cometiendo un delito conocido como “represalia”. 

Para expertos en Derecho Internacional como Simon Olleson, Malcolm Evans y James Crawford, juez de la Corte Internacional de Justicia desde 2015 hasta el día de su muerte, las represalias no son lo mismo que la defensa propia y tampoco son iguales a las contramedidas. 

La ley del talión 

Si ese fuera el caso, el Derecho Internacional perdería su propósito porque cualquier disputa se limitaría a la famoso ley del talión. Como consecuencia, en la Carta de la ONU, la prohibición sobre el uso de la fuerza es casi inexistente. ¿Para qué prohibir la fuerza si todo el mundo puede tomar represalias armadas?

Naturalmente, Irán no iba a olvidar las acciones ilegales cometidas por Israel. Sin embargo, eso no significa que un ataque con drones haya sido legal para el Derecho Internacional. Si Irán no hubiese invocado el derecho a la defensa propia, su silencio habría indicado que el ataque armado no tenía justificación legal.

Entonces, la pregunta que nos queda es esta: ¿por qué lanzar un ataque relativamente fácil de detectar y de interceptar? Mi hipótesis es que el ayatollah Ali Khamenei, líder Supremo de Irán, necesitaba demostrar tanto a Israel como a los iraníes su poderío militar.  

pese a que la progresiva pérdida de apoyo de Israel por sus acciones en Gaza, varios países prefieren estar de su lado que del de Irán.

No es un secreto que el sistema político iraní es muy inestable, a pesar de que el ayatollah haya hecho todo lo posible por evitar que sus opositores políticos suban al poder. De hecho, le negó la posibilidad de lanzarse a la presidencia a Hassan Rhouhani, quien ya había sido presidente del 2013 al 2021. 

Figuras como el expresidente Mahmoud Ahmadinejad ha declarado que, incluso frente a la obligatoriedad de votar decretada por el Líder Supremo, él no participará en los comicios. En las más recientes elecciones legislativas, solo el 41% de la población fue a votar. Esta cifra muestra la frustración de los iraníes con un sistema político que excluye a la oposición y se atornilla en el poder. 

Asimismo, la crisis económica en Irán se acentúa cada vez más debido a las sanciones de Occidente y el descontento social de las mujeres que públicamente se manifiestan en contra del uso forzoso del hijab. Ni siquiera el asesinato de la joven Mahsa Amini, mientras era custodiada por la policía en el 2022, ha frenado las múltiples muestras de descontento. 

El lanzamiento de los misiles pudo haber tenido el propósito de apaciguar a la población civil y ganar su apoyo después de unas elecciones dudosas; demostrar su poderío frente a otros grupos armados como Hezbollah y los rebeldes hutíes en Yemen; y, manifestarle a la comunidad internacional que Irán no piensa quedarse con los brazos cruzados frente a la ilegalidad de las acciones de Israel. 

Sin embargo, el cálculo estratégico no salió como lo esperaba la cúpula iraní. El ataque con drones no solo fue fácilmente interceptado, sino que Jordania y Arabia Saudí participaron en la defensa de Israel. Lo anterior revela que, pese a que la progresiva pérdida de apoyo de Israel por sus acciones en Gaza, varios países prefieren estar de su lado que del de Irán. 

El ataque iraní le permitirá a Netanyahu victimizarse y recuperar el apoyo perdido de la población local, la cual lo culpa de no defender los intereses y la vida de los secuestrados por Hamas. Al respecto, el primer ministro israelí dijo que responderá al ataque aéreo, y sí así lo desea, rechazará el pedido de sus aliados a actuar con mesura. 

Lea en Razón Pública: Ataques entre Israel e Irán: causas y consecuencias

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Lucas dAuria

Escrito por:

Lucas dAuria

*Profesor Asistente de Relaciones Internacionales en la Universidad de La Salle (Bogotá), magister en Teoría de las Relaciones Internacionales de la London School of Economics.

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