Del sueño americano a la decepción americana | Razón Pública 2025
Foto: Exportación

Del sueño americano a la decepción americana

Compartir:

En pocas horas el recién posesionado y sus halcones tecnológicos mostraron el talante y el alcance que tendrán sus cuatro años de mandato hostil, empezando por América Latina, con lo que inauguraron una era de raro neocolonialismo en el siglo XXI que suscitó una crisis en las relaciones con algunos países del sur.

En pocas horas el recién posesionado y sus halcones tecnológicos mostraron el talante y el alcance que tendrán sus cuatro años de mandato hostil, empezando por América Latina, con lo que inauguraron una era de raro neocolonialismo en el siglo XXI que suscitó una crisis en las relaciones con algunos países del sur.

Luego de oír la entrevista de Univisión al presidente Petro, los coletazos o zarpazos del autoritarismo norteamericano seguirán sucediendo en los 1 470 días del gobierno Trump. Cuando amenace a países desarrollados, como Canadá y Dinamarca, y a economías emergentes más diversificadas, casos de Brasil y México, cada uno le dará su respuesta. Sin embargo, las negociaciones serán bilaterales, así lo ha querido siempre Estados Unidos desde cuando fracasó el acuerdo de libre comercio de las Américas (ALCA). Ahí también desapareció la unidad latinoamericana, como quedó en evidencia cuando ningún presidente respaldó la reunión de la CELAC convocada con carácter urgente para tratar el tema de los migrantes y otros más.

Desde una aproximación global, ya pasaron los tiempos del hegemón absoluto. Solo le quedan, con mayor o menor sujeción, dos bloques: la Unión Europea, que ruega no quedar sola en la guerra contra Ucrania, a la cual fueron empujados por la OTAN, es decir, por Estados Unidos, y América Latina, cuya fragilidad política y económica dada su escasa diversificación productiva, dependencia científica y tecnológica, y adhesión geopolítica, la convierte en importadora neta de conocimiento, con excepción relativa de Brasil, que luego de estudiar durante una semana la posición de Trump le respondió: A un arancel, otro arancel. La razón: Brasil tiene una política que se conoce como Nueva Industria de Brasil, que solo en 2024 invirtió US$6 billones en innovación, lo cual le permite desarrollar y sustituir tecnología y hacer de las exportaciones un foco estratégico.

Colombia: el pánico de gremios, expresidentes y demás neoliberales

La angustia inmediata de empresarios, políticos y analistas a la reacción del presidente Petro por los migrantes esposados no fue otra que la hecatombe económica que se les venía encima –que Petro no alcanzó a dimensionar porque no intuyó la respuesta de Trump–, en una realidad de relaciones asimétricas cuyo propósito es profundizarlas y mantenerlas indefinidamente. 

Poner aranceles del 25 % o 50 % a las exportaciones colombianas y a la vez aranceles del 25 % o 50 % a las importaciones desde Estados Unidos se convierte en un doble arancel, de 50 % o 100 %, que únicamente actividades ilegales pueden enfrentar, las cuales también se afectan en la medida en que la tecnología usada es importada por vías legales o ilegales.

Nada de lo que exporta Colombia es insustituible y solo muy pocos productos, en mínimas cantidades, afectan alguna actividad industrial o comercial de la economía de Estados Unidos. El petróleo, lo que más le vende Colombia, puede ser reemplazado inmediatamente por el de algún país árabe o con sus propias reservas. Y nada pasará si una rosa y un clavel de Colombia no llegan para el día de San Valentino. Igual ocurre con el café, el banano y otros productos. 

La debilidad estructural de la economía colombiana es asombrosa y vergonzosa, ocasionada y profundizada por los gobiernos neoliberales desde 1991 que entregaron la incipiente industrialización, la cual había que revisar y profundizar pero no acabar. Colombia se equivocó cuando apostó a las importaciones de tecnología destruyendo la naciente industrialización.  

La importancia de las economías ilegales; la inequidad; el atraso en educación, en investigación, innovación y tecnología, se reflejan en un inmenso y persistente déficit comercial. Equilibrar esa balanza puede tomar veinte y más años, según como avance la política de reindustrialización. 

De esta manera, la dependencia de unos mercados y la dependencia tecnológica absoluta es una doble dependencia que hace difícil reemplazar mercados. La reindustrialización basada en el aprendizaje y el desarrollo de tecnología no es inmediata, es gradual, y depende de la inteligencia, la velocidad, la autonomía y la orientación de las políticas industrial y de ciencia y tecnología.

Como el proceso es gradual, solo algunos productos agrícolas e industriales importados se podrían producir en el futuro inmediato, pero desarrollos más avanzados toman años, según la orientación de la neoindustrialización nacional derivada de la política nacional de reindustrialización, que debe centrarse en aumentar la productividad y la diversificación de lo que mejor hoy produce, y sobre todo desarrollar nuevos bienes y servicios de las nuevas olas de innovación. De la agricultura y del turismo puede sobrevivir, pero no vivir.

Dependencia de los minero-energéticos y desindustrialización, razón de la angustia arancelaria

Si bien los minero-energéticos son los principales productos de exportación (ver cuadro), su descenso de 2024 a 2050 será sostenido y acelerado, el carbón habrá desaparecido y las exportaciones de petróleo serán inferiores; por eso la agricultura, las energías renovables, el turismo, y las nuevas industrias y servicios deben multiplicar las exportaciones a 2050.

Si consideramos las exportaciones minero-energéticas de 2023 y nos imaginamos que en 2050 y algo más estas serán cercanas a cero, haciendo un hipotético escenario del futuro, las exportaciones de agricultura, a precios corrientes de hoy, serían de US$12 000 millones; las industriales, de US$75 000 millones (incluidas energías alternativas), y el total de las exportaciones, de US$87 000 millones, sin turismo de extranjeros. Es una aproximación hipotética que ilustra los impactos que debe tener la política de reindustrialización en las exportaciones: US$37 000 millones más que las exportaciones totales de 2023. Para lograrlo es inaplazable dinamizar el cambio estructural de lo que produce y el cambio tecnológico para hacer investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) entre empresas, universidades y otros países en actividades de alta tecnología relacionadas con salud, energía, bioeconomía, movilidad y defensa, que son las apuestas estratégicas de la política de reindustrialización.

El neoliberalismo convirtió a Colombia en una economía rezagada. Los efectos del auge minero-energético (2008-2014) no se reflejaron en un aumento de las exportaciones industriales en 2023, es decir, nueve años después, lo cual muestra que el extractivismo fósil nada aportó en materia de cambio estructural y tecnológico, porque la política de competitividad no tenía como objetivo la reindustrialización, la innovación y las exportaciones. Por eso, la balanza comercial de bienes industriales es tremendamente deficitaria: entre 2020 y 2023 sumó US$62 546 millones. Desde 1999 Colombia solo ha tenido dos años (2010 y 2011) con un mínimo superávit comercial, de resto siempre ha sido negativo, sobre todo desde 2013.

Por el lado de las exportaciones, Estados Unidos representa el 30 % de las ventas internacionales de Colombia. Sin embargo, las importaciones desde Estados Unidos son superiores a US$15 000 millones anuales, cifra que Colombia nunca ha alcanzado en las exportaciones a ese país. De tal manera que el crecimiento de la economía colombiana está determinado por un superávit minero-energético y un monumental déficit industrial, incluida la tecnología para el extractivismo fósil que aumenta el déficit tecnológico general de la Nación; por tanto, de la productividad, que explica un crecimiento bajo, a veces mediano, pero nunca alto, de la economía.

Vuelve la política comercial de “América Primero”, ¿qué le puede suceder a Colombia?

Ahora bien, el escenario en el cual se jugará la confrontación arancelaria es la política comercial de Trump, que se puede resumir así:

El marco de su política industrial es claro: promover la productividad de la industria y la inversión, para fortalecer las ventajas industriales y tecnológicas de Estados Unidos; para ello, en la política comercial se destaca: reducir déficit comerciales; identificar prácticas comerciales desleales, ajustes en las leyes antidumping y antisubsidios; revisar prácticas de manipulación cambiaria (pensando en los BRICS, a los que ya amenazó con imponer aranceles del 100 % si no usan el dólar en sus transacciones internacionales); revisar controles de exportación y prevenir transferencias de tecnologías estratégicas a rivales geopolíticos, en clara alusión a China, a la que ya puso un arancel del 10 %; reciprocidad en los acuerdos comerciales mediante la revisión de los tratados comerciales y búsqueda de nuevos países para acuerdos bilaterales o sectoriales, revisión del TLC con Canadá y México, que tendrán que cargar con un arancel del 25 % en las exportaciones a Estados Unidos, y revisión de aquellas importaciones menores a US$800, que no tienen arancel. Estas son decisiones de política comercial e industrial para reducir la dependencia de China. En síntesis, el gigante de Oriente es el enemigo económico, y los “buenos amigos” serán aquellos países que generen beneficios a favor de Estados Unidos.

Con esta política comercial, Colombia no tendría mayores problemas según lo establecido a partir del TLC con Estados Unidos. Sin embargo, podría tener inconvenientes en temas comerciales que tengan relación directa con los ejes clave de la política de reindustrialización cuyos contenidos podrían suscitar algún temor a Estados Unidos. Pero, teniendo en cuenta que la reindustrialización avanza más en los anuncios que en su profunda y decidida aplicación, cuando se calmen las aguas de los migrantes esposados, no habrá nuevos ataques de nervios en quienes negociaron la adscripción incondicional de Colombia a la esfera norteamericana, porque han sido malas las políticas neoliberales adoptadas desde 1991. Además, la atención y la tensión global será la guerra arancelaria y no tanto los migrantes. En esa confrontación comercial cruzada, Colombia deberá sopesar y cambiar su estrategia geopolítica y sus acciones geoestratégicas. La plena e indefinida sujeción a Estados Unidos jamás puede ser su escenario futuro.

En resumen, los temblores arancelarios en la dirigencia de Colombia no son más que debilidades de la producción y de las exportaciones, en contenido y facturación. Lo que exporta depende de tecnología importada, y lo que importa es de lo que vive el comercio interno y depende la productividad por la importación de bienes de capital para la producción. 

El impase entre los presidentes Petro y Trump no daba para acciones políticas extremas que pusieran en peligro la débil institucionalidad política, económica y tecnocrática de Colombia. Aunque creo que Petro no intuyó la reacción de la Casa Blanca, y su contenido: subir aranceles con las cuales bloquear a una débil estructura productiva, exportadora y de innovación, porque la reindustrialización es incipiente y dubitativa, la política de innovación es pobre en recursos, el empresario no piensa en términos de productividad sino de rentabilidad a corto plazo, y la clase política solo pretende enriquecerse con dineros públicos, así como algunos privados, capturando recursos del Estado. Colombia no tiene cómo enfrentar una guerra arancelaria con la economía de mercado que tiene, que no es culpa de los progresistas, sino de los neoliberales.

Le recomendamos: Menos frivolidad frente al cambio climático

Acerca del autor

Jaime Acosta
jaimeacosta@razonpublica.org.co | + posts

* Analista político, consultor e investigador independiente experto en economía de la innovación.

3 comentarios

Jaime Acosta

Escrito por:

Jaime Acosta

* Analista político, consultor e investigador independiente experto en economía de la innovación.

3 comentarios de “Del sueño americano a la decepción americana”

  1. El análisis profundo sobre la estructura política y económica de Colombia presentado en el texto hace un diagnóstico de la debilidad estructural de su economía y las consecuencias de políticas neoliberales implementadas desde 1991. Se identifican varios puntos clave que afectan la capacidad de la nación para sostener su independencia económica y geopolítica, en particular frente a las presiones de Estados Unidos y otros actores internacionales como los BRICS y China. A continuación, un desglose detallado de los temas tratados: Debilidad estructural de la economía colombiana: Destrucción de la naciente industria: Colombia, en su intento de integrarse a la globalización, apostó a la apertura comercial y la importación de tecnologías extranjeras, lo que resultó en la destrucción de su incipiente sector industrial. La falta de políticas industriales efectivas y la dependencia tecnológica de mercados extranjeros condenaron a la economía colombiana a un estancamiento en términos de innovación y competitividad. Dependencia de mercados y tecnologías: La dependencia de Colombia de los mercados internacionales y de tecnologías extranjeras limita su capacidad para generar desarrollo autónomo. Esto afecta directamente la competitividad y reduce la capacidad del país para adaptarse a cambios tecnológicos globales, lo que es clave para el desarrollo económico en un mundo globalizado. Desindustrialización y dependencia de los minero-energéticos: La economía colombiana sigue siendo dependiente de las exportaciones de recursos naturales, como el petróleo y el carbón. Esta dependencia está vinculada a un modelo extractivista que no ha logrado transformar las riquezas naturales en una base sólida de crecimiento económico a largo plazo. En consecuencia, el país enfrenta una crisis de diversificación económica. Efectos del neoliberalismo en Colombia: Efectos de las políticas neoliberales: El neoliberalismo, instaurado con la Constitución de 1991, favoreció la apertura de mercados sin una estrategia clara para fortalecer el sector productivo interno, lo que profundizó la desigualdad y la desindustrialización. La falta de inversión en sectores como la educación, la investigación y la innovación contribuyó a que Colombia se rezagara frente a otros países emergentes. Inequidad y la crisis de la balanza comercial: La balanza comercial de Colombia es profundamente deficitaria, especialmente en el sector industrial. Esto refleja un modelo económico donde las importaciones superan ampliamente las exportaciones, lo que agrava la dependencia económica y limita la capacidad del país para crecer de manera sostenible. Crisis en el sector empresarial y político: Los sectores empresariales y políticos colombianos, sumidos en una crisis de competitividad, enfrentan una situación de inseguridad ante las tensiones comerciales globales, particularmente las políticas comerciales de Estados Unidos, que podría aumentar los aranceles sobre productos colombianos. El efecto de los BRICS y el neoliberalismo global: Impacto de los BRICS: Los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) representan una amenaza para el dominio económico estadounidense, especialmente en lo que respecta a la diversificación de mercados y la promoción de nuevas tecnologías. Colombia, como parte del bloque latinoamericano, se ve atrapada entre las presiones de Estados Unidos y la creciente influencia de China y los BRICS. Esto presenta tanto oportunidades como riesgos, dado que China, por ejemplo, está buscando ampliar su influencia en América Latina. El ejemplo chino post-Mao: Después de la era de Mao Zedong, China implementó políticas de apertura económica y profesionalización en el exterior. Miles de individuos fueron formados en instituciones académicas internacionales, lo que permitió al país acceder a tecnologías avanzadas y elevar su capacidad de innovación. Colombia podría tomar ejemplo de este modelo de desarrollo, formando una nueva generación de profesionales altamente capacitados en el extranjero, para después repatriarlos y utilizar sus conocimientos para fomentar la innovación y el desarrollo tecnológico nacional. Propuestas para los próximos 15 años: Reindustrialización y diversificación: Para que Colombia logre superar la dependencia de los recursos naturales y de mercados extranjeros, es esencial que adopte una política de reindustrialización. Esto incluiría fortalecer la innovación, el desarrollo de nuevas tecnologías y la creación de una infraestructura industrial que no dependa de las importaciones. Fortalecer la educación y la investigación: La educación y la investigación científica deben convertirse en pilares clave del desarrollo económico. Esto incluye una mayor inversión en educación de alta calidad, en particular en áreas de tecnología avanzada, biotecnología y energías renovables. La colaboración internacional en estos campos es esencial para la transferencia de conocimientos y tecnologías. Desarrollo de un sector empresarial competitivo: El sector privado debe asumir un papel más activo en el proceso de transformación económica del país. Esto requiere políticas que fomenten la inversión en innovación, la cooperación público-privada y el impulso de un modelo empresarial más dinámico y resiliente ante las tensiones internacionales. Relaciones con Estados Unidos y la política comercial: Revisión de acuerdos comerciales: El texto señala que las políticas de «América Primero» de Estados Unidos podrían impactar a Colombia, especialmente si se imponen aranceles a productos colombianos. Sin embargo, el tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos ha sido una herramienta crucial para el acceso a este mercado, y Colombia debe buscar maneras de optimizar sus acuerdos para evitar que las políticas proteccionistas de Estados Unidos afecten aún más su economía. Cambio en la estrategia geopolítica: Frente a las presiones comerciales de Estados Unidos, Colombia debe replantear su estrategia geopolítica, buscando diversificar sus relaciones internacionales y fortalecer su independencia económica. Esto incluye un enfoque hacia Asia, África y otras economías emergentes, además de fomentar la cooperación en ciencia y tecnología con actores globales fuera del ámbito estadounidense. Conclusión: El diagnóstico presentado en el texto sugiere que la estructura económica de Colombia es profundamente débil, marcada por la desindustrialización, la dependencia de los mercados internacionales y las tecnologías extranjeras, y la falta de políticas de innovación y desarrollo a largo plazo. Para los próximos 15 años, será crucial que Colombia implemente políticas de reindustrialización, eduque a una nueva generación de profesionales altamente capacitados y diversifique sus relaciones comerciales. En un escenario de creciente competencia global, especialmente en relación con China y los BRICS, Colombia debe adaptarse rápidamente para garantizar su desarrollo económico y político independiente, mientras enfrenta las tensiones comerciales con potencias como Estados Unidos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

últimos artículos

Economía y Sociedad

Educación superior, transformación productiva y política (I): Elementos para la elaboración de escenarios de futuro

Economía y Sociedad

La paz: un derecho y una oportunidad

Economía y Sociedad

Los migrantes venezolanos también son víctimas del crimen y la violencia

Economía y Sociedad

La quiebra del negocio de taxis en Bogotá: más allá de Uber

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.

Click to listen highlighted text!