Del opio al Fentanilo, de la terapéutica a la adicción
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Del opio al Fentanilo, de la terapéutica a la adicción

Escrito por José Julián López

Una mirada al fentanilo y la extensión del uso no medicinal de los opioides. ¿Cómo afecta la llegada de esta sustancia a Colombia?

José Julián López*

El opio

El opio es una mezcla de alcaloides que se extraen de la planta Papaver somniferum —mejor conocida como adormidera o amapola—.

La palabra se deriva del griego ópion, que significa ‘jugo’, debido al líquido que brota de las cápsulas de la flor al ser cortada.

Sus efectos eran conocidos por los asirios y los sumerios aproximadamente desde el 3000 a. C. y su uso médico como analgésico posiblemente comenzó en el antiguo Egipto. Los griegos cultivaron la planta con fines lúdicos y medicinales, siendo el historiador Heródoto quien describe por primera vez su utilidad medicinal. Posteriormente Hipócrates, padre de la medicina, le dio el nombre que hoy tiene.

El uso no medicinal del opio que se extendió en Europa en el siglo XIX dio origen a las guerras del Opio, que enfrentaron a imperio británico con el chino entre 1839 y 1842 y posteriormente a una coalición franco-británica y la dinastía Qing entre 1856 y 1860. El conflicto se debió a que los chinos querían impedir la extensión del uso de la sustancia, mientras que las potencias europeas pretendían conservar un mercado tan rentable.

Los opioides

Los opioides son alcaloides que pueden tener origen natural como la morfina, codeína, la tebaína, la papaverina y la noscapina; semisintético como la heroína, la buprenorfina, la oxicodona, la hidromorfona; o totalmente sintético como el tramadol y el fentanilo.

Todas estas sustancias en algún momento de la historia han tenido algún tipo de uso médico: la morfina se utiliza como analgésico, la papaverina se utilizó para el dolor visceral, la codeína para la tos y la loperamida como antidiarreico.

En busca de un opioide menos adictivo que la morfina, la farmacéutica Bayer logró sintetizar a finales del siglo XIX la heroína, que ya había sido producida en Gran Bretaña.

Aunque es apenas uno de los muchos opioides, el fentanilo es hoy la faceta principal del problema de la droga en Estados Unidos. Esto se debe a su mayor potencia, y por eso se receta en casos muy reducidos

A mediados de la década de los 90, el laboratorio estadounidense Purdue Pharma lanzó al mercado el OxyContin®, un fármaco derivado de la oxicodona (utilizada como analgésico para dolores fuertes). Este producto fue vendido durante años a la población como un opioide seguro. Pero eso no era así, y el consumo de OxyContin® ha sido el detonante de la crisis de salud pública que hoy viven los Estados Unidos.

Cómo afectan al usuario

Los opioides funcionan modulando vías neuronales presentes en el cerebro humano y algunos tejidos periféricos, que tienen en común la presencia de sustancias químicas neurotransmisoras, conocidas como “endorfinas”. Esta palabra se usa para subrayar su parecido con la morfina que normalmente se produce en nuestro organismo.

Dependiendo de su ubicación y la estructura de su receptor, las endorfinas producen efectos diferentes: sensación de placer, hipotensión, disminución de la motilidad intestinal, etc.  En el sistema nervioso central forman parte de una rama descendente que modula los receptores de la percepción del dolor.

En las actividades físicas, la risa, la meditación, el sexo, etc., son liberadas naturalmente gran cantidad de endorfinas y por lo tanto no se requiere su administración exógena. En cambio, los opioides tienen como principal efecto terapéutico la disminución o adormecimiento del dolor; sin embargo, el fármaco acababa por interactuar con el resto del cuerpo y sus sistemas.

Además del efecto analgésico, esto produce sensación de placer, hipotensión, sedación, estreñimiento, vómito, etc. Pero el efecto de placer hace que los opiáceos sean altamente activos.

Exposición a los opioides

Existen tres tipos de personas que pueden estar expuestas al consumo de opioides:

1) El personal de salud responsable de la prescripción, administración y entrega de medicamentos, porque tienen el conocimiento y la facilidad para acceder a estas sustancias.  Además, las jornadas laborales prolongadas, el estrés y la sobrecarga de trabajo pueden ser detonantes del consumo problemático.

2) Los pacientes a través de prescripciones médicas son una población vulnerable.  Factores como el historial de adicción a otras sustancias y la consideración del dolor como el quinto signo vital han extendido la prescripción de opioides, exponiendo a los riesgos de dependencia a una mayor parte de la población que acude a los sistemas de salud.

3) Los consumidores recreativos de opiáceos y otras sustancias son vulnerables en la medida que la sustancia que compren esté mezclada con opioides, ya que los traficantes suelen mezclar sustancias para abaratar el producto; pero también para aumentar los niveles de adicción y mantener a sus clientes cautivos de su producto.

El fentanilo

Aunque es apenas uno de los muchos opioides, el fentanilo es hoy la faceta principal del problema de la droga en Estados Unidos. Esto se debe a su mayor potencia, y por eso se receta en casos muy reducidos, especialmente en cuidado paliativo a través de parches transdérmicos o para procedimientos quirúrgicos de corta duración — combinado con otros medicamentos—.  Es importante saber que existen varios compuestos derivados del fentanilo como el carfentanilo (de uso veterinario), el alfentanilo, el sufentanilo y el remifentanilo.

Foto: Alcaldía de Bogotá - Algunos miembros del personal de salud pueden estar expuestos al consumo de opioides debido a su facilidad de acceso y al ritmo de la jornada laboral.

A diferencia de otras sustancias ilícitas utilizadas con fines recreativos, los opioides son producidos, comercializados y distribuidos de manera lícita para fines terapéuticos

Diferencias y peligros

A diferencia de otras sustancias ilícitas utilizadas con fines recreativos, los opioides son producidos, comercializados y distribuidos de manera lícita para fines terapéuticos, bajo el control y vigilancia del Fondo Nacional de Estupefacientes en Colombia y a nivel internacional por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

Los peligros derivados del consumo de opioides son los mismos, independientemente de si son naturales o sintéticos.

En el caso del fentanilo estos peligros son la depresión respiratoria (una de las principales causas de muerte en consumidores), la hipotensión y la sedación.  Los peligros derivados de malas prácticas de administración intravenosa en los adictos incluyen infecciones como la hepatitis B, VIH, flebitis o sepsis.

En Colombia el consumo de opioides con fines recreativos, particularmente el fentanilo, no está bien documentado, y por el momento no representa un problema de salud pública, lo cual no significa que estemos exentos.

La globalización, las facilidades para viajar al extranjero, las redes sociales y sobre todo el comercio electrónico han facilitado su entrada a diferentes países, y es previsible que el problema se pueda magnificar pese a los controles para su comercialización, distribución y administración.

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2 Comentarios

David Lozano septiembre 3, 2023 - 12:08 am

Muy interesante el articulo, ya que nos contextualiza un poco acerca de los opioides y su principal función en la medicina, ya que aunque se cree principalmente que estos no generan ningún daño a gran escala, es completamente falso, esto debido a que en nuestro entorno no se logran evidenciar las problemáticas directamente, pero hay otros paises que si enfrentan este problema, porque lo ver que no estamos excentos a ellos, y nos hace pensar y desarrollar medidas al respecto de el

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Laura septiembre 3, 2023 - 8:14 pm

El fentanilo ha ido reemplazando poco a poco a los opioides, ya sea con fines terapeuticos o recreativos, por lo que se ha vuelto peligroso puesto que puede derivar en una adicción del consumidor hasta la muerte. En Estados Unidos es más visible la epidemia del fentanilo, y es probable que se extienda a Colombia. La intención de esta nota es informar acerca de las drogas derivadas de los opioides y como su distribuición no está regulada. Deja a juicio del lector si deberia ser más controlada su distribuición o no, ligeramente apuntando a que se debe evitar una crisis de esta droga en Colombia. A opinión del lector en este caso queda decir que es necesaria la precaución y regulación de esta droga y otras más peligrosas para que no hayan epidemias graves como la que se vive en Estados Unidos.

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