
Del Nobel a la realidad: cómo las instituciones pueden transformar el futuro de Colombia
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Cada año, el Premio Nobel de Economía reconoce a académicos cuyas investigaciones transforman la ciencia económica, abarcando desde teorías macroeconómicas hasta la pobreza. Sus contribuciones enriquecen el debate académico e influyen en políticas públicas globales, impactando también en la implementación de estas ideas en el país.
El pasado 14 de octubre los economistas Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson fueron galardonados con el Premio Nobel de Economía 2024 por sus contribuciones seminales frente al rol de las instituciones en el crecimiento económico de los países, las cuales revolucionaron las bases de la formulación de políticas públicas. Para ellos las instituciones importan, pues establecen las “reglas del juego” en la economía y la sociedad, por las siguientes razones:
- Los incentivos que crean las instituciones son clave para guiar a personas y empresas, moldeando la inversión, la innovación y el crecimiento económico.
- Las instituciones inclusivas abren las puertas a una amplia participación de la población, protegen los derechos de propiedad y promueven un desarrollo sostenible que beneficia a todos.
- En contraste, las instituciones extractivas concentran el poder y la riqueza en unas pocas manos, perpetuando la pobreza, la inestabilidad y la desigualdad a largo plazo.
Por qué las naciones fallan y el éxito económico
El libro de Acemoglu y Robinson «Why Nations Fail« analiza la forma en que las instituciones determinan el éxito económico de los países, a partir de ejemplos que muestran que las naciones con instituciones inclusivas tienden a generar más innovación, inversión y desarrollo humano. Muestran que las instituciones, más allá de generar las reglas del juego en la sociedad también definen las posibilidades de éxito y el futuro económico para una sociedad.
La academia colombiana no ha sido ajena a la aproximación de los nobeles en el estudio de las instituciones. Hace casi 20 años la Revista de Economía Institucional publicó el artículo “Los orígenes coloniales del desarrollo comparado” de Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson. Este trabajo, traducción de un artículo en el American Economic Review, pone sobre la mesa de las discusiones académicas en el país la importancia de promover instituciones inclusivas como elementos clave para el crecimiento económico. Estas instituciones promueven la participación de la población en la economía, garantizan derechos de propiedad y fomentan el emprendimiento, creando un entorno propicio para la inversión y la innovación.
La idea central de que las instituciones extractivas concentran el poder y los recursos en manos de unos pocos, lo que limita la competencia y perpetúa la desigualdad, luego se traduciría en profundas reflexiones sobre las implicaciones positivas para la economía del país bajo escenarios de una mejor distribución de la tierra y de los recursos.
Las instituciones, la confianza ciudadana y el desarrollo económico de los países
Uno de los aspectos más destacados dentro de las contribuciones de los tres investigadores es el rol de la confianza en las instituciones que se ha traducido en políticas y aproximaciones muy claras en varios países del mundo y ha sido adoptada por instituciones multilaterales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la OCDE (2024). La OCDE en su último informe sobre confianza muestra varios datos de importancia para pensar el desarrollo económico de los países.
Gráfico 1. Confianza de la población en el nivel nacional de gobierno, el parlamento y el sistema judicial (2023)

Como ilustra el Gráfico 1, las cortes y el sistema judicial en color azul son las instituciones con mayor aprobación en la mayoría de los países, especialmente en aquellos más desarrollados como Dinamarca y Suiza), en los que la confianza en el sistema judicial supera el 70%. Esta confianza refleja una percepción positiva de la imparcialidad y eficiencia de estas instituciones. En un estudio de Edelman en 2023 Colombia se sitúa entre los países más polarizados del mundo. Según el informe anual de confianza de la consultora Edelman, presentado en el Foro Mundial de Davos, es el país que muestra la mayor caída en el optimismo sobre la economía.
La confianza en el parlamento en términos generales es considerablemente más baja en muchos de los países representados. En Grecia e Italia la desconfianza hacia el parlamento es particularmente notable, con niveles de aprobación que rondan el 20%. Esta baja valoración podría estar relacionada con la ineficiencia percibida o escándalos políticos que han afectado la imagen de las instituciones legislativas en estos países.
En Colombia, según Congreso Visible, para el año 2016 solo un 25% de los colombianos confía en el Congreso, afectado por una mala gestión, vínculos con corrupción y percepción de falta de atención a las preocupaciones ciudadanas. Históricamente, su imagen ha sido negativa, con el proceso 8.000, que involucró al gobierno de Ernesto Samper y resultó en la condena a 26 congresistas, como un punto bajo. A mediados de la década de 2000, la confianza se situaba en el 37%, debido en parte al escándalo de la parapolítica, que llevó a casi 50 condenas por conexiones con grupos paramilitares. Aunque entre 2008 y 2012 hubo momentos de recuperación, en 2013 la confianza cayó más de 10 puntos y, para 2016, solo un cuarto de la población seguía confiando en esta institución, sin señales de mejora a corto plazo.
Por último, en la mayoría de los países el nivel nacional de gobierno, representado en las barras verdes, se sitúa en una posición intermedia entre las cortes y el parlamento. Aunque la confianza en el gobierno varía considerablemente, en países como Canadá y Estonia logra mantener niveles de aprobación relativamente equilibrados con el sistema judicial. Sin embargo, en naciones como México y España, la confianza en el gobierno es notablemente inferior a la que se tiene en las cortes, aunque aún supera al parlamento.
De acuerdo con el informe citado de la OCDE, el 58% de los colombianos prefieren confiar en otras personas antes que en el gobierno. Dentro de las instituciones evaluadas, la confianza muestra los siguientes datos:
- Es mayor en la Policía Nacional, con un 39% de confianza, y los gobiernos locales con un 34%.
- Los partidos políticos resultan menos confiables, con solo un 18%.
- Solo el 27% de las mujeres confía en el gobierno, en comparación con el 37% de los hombres.
En suma, el trabajo de Acemoglu, Johnson y Robinson proporciona una base teórica valiosa para el diseño de políticas públicas en Colombia, un país donde las instituciones han jugado un papel crucial en su desarrollo y desafíos. Según sus investigaciones, una economía sostenible y más equitativa se basa en instituciones inclusivas que promuevan la participación económica amplia, los derechos de propiedad y la competencia. En el contexto colombiano, esto implica fortalecer la gobernanza en las regiones, mejorando la justicia y ampliando el acceso a los recursos productivos.
Una de las lecciones para Colombia es la necesidad de reducir las estructuras extractivas y clientelistas, especialmente en las áreas rurales, donde el acceso al capital, la educación y las oportunidades laborales es limitado. Reformas que fortalezcan el estado de derecho y reduzcan la corrupción pueden ayudar a construir instituciones más inclusivas, promoviendo un desarrollo territorial más equitativo. Asimismo, la inversión en infraestructura y educación puede cerrar las brechas de oportunidad, reduciendo la dependencia de economías extractivas y mejorando la productividad en el largo plazo.
Además, este enfoque sugiere que el país debe trabajar para integrar mejor sus instituciones políticas y económicas, asegurando que ambos tipos impulsen la inclusión y el crecimiento sostenible. Esto se traduce en diseñar políticas que limiten la concentración de poder en ciertos sectores y promuevan una economía más dinámica y competitiva, con un enfoque claro en reducir la desigualdad estructural. El trabajo de Acemoglu, Johnson y Robinson destaca que, en el caso colombiano, un compromiso sólido con la inclusión institucional puede ser el camino hacia un desarrollo duradero.
¿Qué hace falta por responder?
Si bien la confianza en las instituciones es fundamental para su eficacia y estabilidad, y aunque Douglass North y los Nobel de 2024 han demostrado cómo las instituciones inclusivas promueven el desarrollo y la igualdad, aún se debe profundizar en cómo construir y mantener la confianza pública en estas estructuras. La confianza es clave para que las personas respeten y se involucren en las reglas y normas institucionales, lo cual permite que los sistemas sean funcionales y perduren en el tiempo. Sin confianza, incluso las instituciones mejor diseñadas enfrentan obstáculos de legitimidad y efectividad, y es común que surjan conflictos que deterioren su desempeño.
Uno de los desafíos pendientes es entender cómo revitalizar la confianza en instituciones dañadas, especialmente en contextos donde el fraude o la corrupción han erosionado la credibilidad pública, como en los países de América Latina. North propuso que las instituciones deben evolucionar de manera continua para adaptarse a las necesidades de la sociedad, pero su trabajo no abordó directamente cómo restablecer la confianza. Acemoglu, Johnson y Robinson sugieren que las instituciones inclusivas pueden fortalecer la confianza al ampliar la participación y reducir el poder concentrado, pero este proceso sigue siendo complejo en la práctica y requiere más investigación sobre estrategias efectivas de reconstrucción institucional en contextos de crisis de confianza.
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* Este artículo hace parte de la alianza entre Razón Pública y la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Las opiniones expresadas son responsabilidad de los autores.
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2 comentarios





Gracias. ¡qué buen artículo! y buenas referencias: North entre otros.
A este cuento le falta el diseño/transformación/maneteniemiento de instituciones que implementen acciones descentralizadoras y redistributivas (aportes de Piketty).
Los autores del artículo están influidos por visiones neoliberales pasadas de tiempo , lo cual no ayuda mucho a darle la importancia que el tema tiene para Colombia en particular, El estudio premiado tiene sustentación en datos colombianos concretos y lo planteado le da un puesto meritorio a las propuestas del gobierno actual, escondidas con miedo y cierta desinformación. Porqué no decir abiertamente que las propuestas de los noveles se corresponden con las propuestas del gobierno actual. Será mucho pedirle incluso a los editores disminuir el sesgo?
Otra cosa muy diferente es sacar a relucir las dificultades y errores del gobierno para ponerlas en práctica y eso no es excusa.