Deconstruyendo historias coloniales: El caso de Lucy, Betsy y Anarcha, las madres de la ginecología
Foto: Public Radio Tulsa: Cristela Guerra

Deconstruyendo historias coloniales: el caso de Lucy, Betsy y Anarcha, las madres de la ginecología

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La historia de Lucy, Betsey y Anarcha estuvo oculta por más de 150 años bajo la estatua de James Marion Sims. Los avances de la medicina representados por la figura del “Padre de la Ginecología” estaban vinculados al racismo, al supramachismo y al esclavismo también representados por la figura de Sims. La lucha de otras mujeres hizo posible que esta historia pudiese ser situada y resignificada.

Después de ocho años de movilizaciones sociales, en la primavera de 2018 la Comisión de Diseño Público de la ciudad de New York aprobó la retirada de la estatua de James Marion Sims del Central Park. Las movilizaciones realizadas por mujeres afroamericanas y latinoamericanas consiguieron que la estatua de James Marion Sims, figura central de la medicina de Estados Unidos en el siglo XIX y que había sido considerado como “padre de la ginecología norteamericana”, fuese retirada 124 años después de que fue erigida en el centro de Manhattan y 94 años después de que fue reubicada al frente de la Academia de Medicina de New York. Estas movilizaciones comenzaron cuando la activista afrodescendiente de 81 años Viola Plummer[1] puso en evidencia que Sims había realizado cirugías experimentales sin anestesia ni consentimiento a mujeres negras esclavizadas, después de leer el libro de la escritora afroamericana y especialista en bioética Harriet A. Washington “Medical Apartheid: The Dark History of Medical Experimentation on Black Americans from Colonial Times to the Present” publicado en 2007.

[1] Viola Plummer falleció en enero de 2024 a la edad de 86 años

Al respecto, Marina Ortiz, una de las fundadoras de “East Harlem Preservation”, organización comunitaria local que había luchado por el derribo de la estatua de Sims, afirmó:

A lo largo de nuestra campaña, sostuvimos que la presencia de la estatua no les hacía ningún favor a la mayoría de los residentes negros y latinos del vecindario, grupos que históricamente han sido sometidos a experimentos médicos sin permiso ni consideración por su bienestar… El doctor Sims no es nuestro héroe y no necesitamos ningún recordatorio de sus barbaridades. 

La retirada de la estatua de James Marion Sims puso en evidencia al menos dos cosas muy importantes. Por una parte, cómo muchos patrimonios culturales, símbolos de la historia, invisibilizan a aquellos que yacen bajo estos patrimonios, tal como lo escribió Walter Benjamin en “Las tesis de filosofía de la historia” (obra también conocida como “Sobre el concepto de historia”). Por otra parte, la necesidad de resituar y resignificar no solo la historia de las mujeres afroamericanas, sino también de la propia historia de la ciencia y la medicina. Este texto pretende contribuir a llenar esta necesidad.

Resituando y resignificando la historia de James Mario Sims

Sims realizó cirugías experimentales en su hospital localizado en Montgomery Alabama entre 1845 y 1849, con el fin de corregir un problema que afectaba sobre todo a mujeres negras: las fístulas vésico-vaginales. Estas comunicaciones entre la vejiga y la vagina eran el resultado de desgarros producidos en estos órganos por partos traumáticos. Las condiciones de trabajo esclavo, la desnutrición y la violencia sexual perpetrada por hombres blancos hacía que mujeres jóvenes negras, al quedar embarazadas, tuvieran partos traumáticos y desarrollaran fístulas vésico-vaginales.

Sims trabajaba como médico de las plantaciones del algodón de Alabama, cuya población negra esclavizada representaba el 45% de la población del estado. Montgomery fue uno de los lugares más importantes para el comercio de esclavos durante las décadas anteriores a la guerra de secesión. El sistema de las plantaciones de algodón en el sur de Estados Unidos estuvo vinculado estrechamente al sistema esclavista, al cual estaba vinculada la medicina de las plantaciones.

La pérdida de capital por la muerte de un esclavo negro por enfermedad en las plantaciones significaba que curarlo permitía salvar este capital. Los propietarios de los esclavos dependían de los médicos de las plantaciones para que certificaran que los esclavos estaban sanos tanto para su venta como para el costo de las pólizas de los seguros. Los médicos de las plantaciones también compraban esclavos negros para sus experimentos o para revenderlos una vez estaban curados.

En 1808 las leyes federales prohibieron la importación de esclavos, situación que aumentó la importancia de preservar la función reproductiva de las mujeres negras esclavas para asegurar la fuerza laboral esclava, y así garantizar la continuidad de las instituciones del esclavismo y de las plantaciones. En este contexto, las mujeres negras esclavas en las plantaciones alcanzaron un gran valor para los hombres blancos propietarios, no solo para aumentar la reproducción de los niños en las plantaciones, y así aumentar la riqueza económica, sino además para satisfacer sus deseos sexuales.

Los dueños de las mujeres esclavas que desarrollaban y sufrían de fístulas vésico-vaginales se las llevaban a Sims para que reparara esta lesión, puesto que afectaba seriamente su capacidad tanto para trabajar como para reproducirse, situaciones que hacían que “perdieran valor” para sus dueños. En estas condiciones Sims tuvo acceso a cuerpos de mujeres negras para sus experimentos en relación con las fístulas. Sims sabía que no podía utilizar mujeres blancas para probar estas técnicas quirúrgicas invasivas, dolorosas y no probadas. Las normas sociales y morales predominantes dieron como resultado la protección de las mujeres blancas; pero las mujeres negras esclavas no eran merecedoras de protección, por lo que Sims pudo hacer arreglos con los propietarios de esclavos para realizar estos procedimientos quirúrgicos.

Foto: Wikimedia Commons Sims realizó cirugías experimentales entre 1845 y 1849, con el fin de corregir fistulas vésico-vaginales, un problema que afectaba sobre todo a mujeres negras

La historia de Lucy, Betsy y Anarca

Los casos más conocidos en relación con los procedimientos quirúrgicos desarrollados por Sims fueron los de Lucy, Betsy y Anarca, cuyos nombres figuran en las memorias de Sims.

Las intervenciones comenzaron en 1845. Lucy fue la primera mujer negra esclavizada, de 18 años, que Sims operó. Durante el procedimiento, realizado sin anestesia y que además resultó fallido, Lucy fue inmovilizada y colocada desnuda sobre manos y rodillas, mientras doce médicos la observaban. Lucy tardó tres meses en recuperarse por completo de los efectos de la operación. Betsy, la segunda mujer negra en ser operada por Sims, también tenía 18 años, experimentó el mismo procedimiento y los mismos resultados. Anarcha, tercera mujer intervenida en las mismas condiciones, tenía 17 años cuando fue atendida por Sims debido a un parto traumático que causó la muerte del recién nacido y una fístula vésico-vaginal. En 1849 Sims desarrolló una solución quirúrgica “exitosa” después de cuatro años y 29 intervenciones fallidas en la vagina de Anarcha. Después de perfeccionar su técnica quirúrgica, Sims cerró su hospital y se trasladó a New York. Anarcha, Betsey y Lucy regresaron con sus propietarios esclavistas después de cinco años de sufrimiento y experimentación.

En 1852, Sims publicó un artículo en The American Journal of the Medical Sciences en el que narraba su nuevo procedimiento. En las ilustraciones Sims aparece operando a una mujer blanca, completamente cubierta, con la ayuda de una enfermera blanca. Nunca mencionó a las mujeres negras y esclavas que había operado.

En el obituario de un diario de finales de siglo XIX, más exactamente en la página 747, se puede leer lo siguiente en relación con la muerte de James Marion Sims en 1893:

Su gran descubrimiento, por el cual su nombre siempre será recordado en los anales de la cirugía, fue cuidadosamente pensado de antemano; se consiguió gracias a largos retrasos y decepciones, y finalmente se llevó a cabo de una manera tan inquebrantable y con un éxito perfecto e individual como el descubrimiento del Nuevo Mundo por parte de Colón. Este descubrimiento, el de la curación de una dolencia grave y hasta entonces incurable (fístula vésico-vaginal), y la posterior introducción de las suturas de plata en cirugía, son los principales triunfos de la eminente carrera que ahora concluye.

Las madres de la ginecología

Tres años después de que la estatua de James Marion Sims fue retirada, la artista plástica y activista afroamericana Michelle Browder inauguró en Montgomery, Alabama, una instalación formada por tres estatuas de metal que representaban a Lucy, Betsey y Anarcha, “Las Madres de la Ginecología”, como ella las denominó. En una entrevista Michell Browder dijo lo siguiente sobre su obra:

También representa las disparidades en materia de salud materna que tenemos en nuestro país. Por eso, quiero hablar de los problemas que enfrentamos hoy debido al racismo sistémico en nuestra profesión médica y de cómo las mujeres negras tienen entre dos y tres veces más probabilidades de morir durante el parto. ¿Por qué no hablamos de esto en el sentido del racismo?

La historia de Lucy, Betsey y Anarcha estuvo oculta por más de 150 años bajo la estatua de James Marion Sims. Los avances de la medicina representados por la figura del “Padre de la Ginecología” estaban vinculados al racismo, al supremacismo y al esclavismo también representados por la figura de Sims. La lucha de otras mujeres hizo posible que esta historia pudiese ser situada y resignificada.

 

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Acerca del autor

Manuel Espinel
mespinel@razonpublica.org | + posts

*Médico, con estudios de posgrado en Sociología de la Cultura de la Universidad Nacional de Colombia, doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid.

2 comentarios

Manuel Espinel

Escrito por:

Manuel Espinel

*Médico, con estudios de posgrado en Sociología de la Cultura de la Universidad Nacional de Colombia, doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid.

2 comentarios de “Deconstruyendo historias coloniales: el caso de Lucy, Betsy y Anarcha, las madres de la ginecología”

  1. Qué buen artículo. No tenía idea de esa historia. Cuanto dolor e injusticia ha vivido nuestra inconsciente humanidad. Gracias por compartirlo.

  2. importante conocer sobre la historia y cosas que han hecho que tengamos ese conocimiento sobre medicina y otras áreas. Creo es importante seguir teniendo el nombre de la persona que inventó técnicas y/o instrumentos y que al día de hoy se sigan llamando así, como lo mencionaron con la posición de Sims.

    Por otro lado está bien darle su lugar y nombre a las víctimas que hicieron esto posible, también llamarlas madre de la ginecóloga a Lucy, Betsey y Anarcha. Pero difiero de quitar la estatua y méritos de los procedimientos y aportación médica a James Sims, es verdad que su procedimiento es distinto a lo que ahora se debe hacer en muchos contextos, pero recordad que también vivió en otra época y el no inventó la esclavitud, es algo que existía en esas fechas y no es el el culpable de ellos, sin embargo si es meritorio su aportación incluso a pesar de causar sufrimiento a muchas mujeres, que al fin y al cabo su impulso era el de encontrar un procedimiento eficaz para ese padecimiento con los recursos que había y con las técnicas de ese momento.

    En fin, creo no debemos ser extremistas
    Si hay que agregar a la historia a las mujeres que vivieron los traumas médicos pero no quitar a James Sims de la historia en la medicina, que al fin y al cabo fue la cabeza de todo este tema y procedimientos, ellas fueron el «conejillo de indias», pero no quienes realizaron e inventaron procedimientos y material para lograrlo.

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