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De presidentes de Colombia y reinas de belleza

Escrito por Guillermo Restrepo
Guillermo-Restrepo

Guillermo-RestrepoUn equipo de historiadores estableció un curioso ranking: cómo calificar a 42 de los presidentes que hemos tenido en dos siglos. El problema está en que revuelven peras con manzanas por no aclarar qué peso tienen las distintas virtudes… y defectos.

Guillermo Restrepo *

Ejercicio interesante

En la edición 1490 de la revista Semana [1] apareció un ranking de presidentes colombianos realizado por la Fundación Liderazgo y Democracia. El resultado ha suscitado algunas reacciones; cinco de ellas pueden seguirse a través de la página en Internet de esta fundación. El estudio se hizo con ayuda de 20 académicos, en su mayoría historiadores, que calificaron por un método de rondas sucesivas entre expertos -conocido como método “Delphi”- a los 42 presidentes colombianos sobre la base de 11 criterios:

  1. persuasión pública,
  2. liderazgo en el manejo de crisis,
  3. manejo de la economía,
  4. prestancia moral,
  5. respeto al Estado de derecho,
  6. relaciones internacionales,
  7. capacidades administrativas,
  8. relaciones con el Congreso,
  9. visión/fijación de una agenda,
  10. búsqueda de bienestar y equidad,
  11. desempeño en el contexto de la época.

El ranking fue realizado dándole igual importancia a cada criterio, es decir, haciendo un promedio de los 11 valores para cada presidente, lo que da como resultado un número que se usa para ordenarlo; mientras más alto en el ranking, mejor el presidente (el mejor presidente ocupa la posición 1, y el peor la 42).

Al revisar los cálculos de la fundación encontramos tres incongruencias, puesto que la entidad muestra estos puestos invertidos:

  • el puesto 5 es para Enrique Olaya Herrera y el 6 para Simón Bolívar,
  • el 19 para Álvaro Uribe Vélez y el 20 para Aquileo Parra,
  • el 34 para Andrés Pastrana y el 35 para Santos Gutiérrez.

Al margen de estos errores numéricos, lo que resulta curioso es el promedio realizado para “evitar subjetividades”, pues darle la misma importancia a cada criterio no deja de ser subjetivo; lo que en realidad se logra es tener subjetividades homogéneas. Esto lleva a que surjan preguntas incómodas, como ¿por qué es igualmente importante la persuasión pública que las relaciones con el Congreso?

¿Bonitas o inteligentes?

Un ejemplo de los promedios sobre un ranking lo podemos ver en la elección de Miss Universo. Supongamos que dos señoritas A y B quedan de finalistas y hay que decidir cuál de las dos será la reina, es decir, hay que hacer un ranking.

Supongamos que se utilizan sólo dos criterios para tomar la decisión: 1) belleza, 2) inteligencia. Asumamos que la señorita A, en una escala de 0 a 1 (como en la usada para los criterios de los presidentes), tiene un valor de 1 en la escala de belleza, en otras palabras, es bella en extremo, pero tiene un 0 en inteligencia. Por otra parte la señorita B en belleza tiene 0 y en inteligencia 1.

Lo que los jurados hacen, y en realidad toda persona al tomar una decisión basada en múltiples criterios, es darle prioridades a los criterios:

  • Supongamos que damos la misma importancia a belleza e inteligencia, entonces el resultado para A es: (1+0)/2=0,5 y para B: (0+1)/2=0,5, ¿cuál gana?, el jurado debería concluir que las dos son ganadoras.
  • Pero ¿qué pasa si le dan más peso a uno de los dos criterios?; si por ejemplo le damos 80 por ciento a la belleza y 20 por ciento a la inteligencia, entonces A toma un valor de: (0,8*1) + (0,2*0)=0,8 y B de: (0,8*0) + (0,2*1)=0,2, en este caso la ganadora es A. Si invertimos las prioridades entonces B es Miss Universo y A la virreina.

Por lo anterior es errónea la afirmación de Rudolf Hommes acerca del ranking de presidentes, sobre una técnica (análisis de componentes principales) “que les da peso a los atributos, sin que intervengan criterios subjetivos” [2]

Volviendo a las reinas, es claro que la más bella es A, mientras que la más inteligente es B (esto equivale a hacer rankings por criterio, como también los hizo la fundación), pero ¿cuál será Miss Universo, teniendo en cuenta ambos criterios, sin asignar prioridades?

Esta es una situación donde no es posible comparar a las reinas (incomparabilidad), por tanto lo más sensato sería decir que las dos se lo merecen (cosa que nunca ha pasado) o que ese año no hay ganadora (lo cual tampoco ha ocurrido).

Buenos, malos… e incomparables

En el caso que nos ocupa, ha habido 11 mejores presidentes de Colombia, ¡no sólo uno!: Alberto Lleras Camargo, Alfonso López Pumarejo, Carlos Lleras Restrepo, Francisco de Paula Santander, Simón Bolívar, Manuel Murillo Toro, Eduardo Santos, Carlos E. Restrepo, Rafael Núñez, Pedro Nel Ospina y Virgilio Barco Vargas.

Esto indica que, sin asignar pesos a los criterios, de los 42 presidentes, 11 fueron buenos y no es posible decir cuál fue mejor que los demás, pues entre ellos son incomparables; eso sí puede decirse que cada uno de ellos es por lo menos mejor que otro presidente.

También se encuentra que hay nueve malos presidentes: Mariano Ospina Pérez, Andrés Pastrana Arango, Julio César Turbay Ayala, Gustavo Rojas Pinilla, Miguel Abadía Méndez, Ernesto Samper Pizano, Laureano Gómez y José Manuel Marroquín. Entre ellos no es posible decir cuál es el peor, también resultan incomparables, pero es cierto que siempre hay por lo menos uno mejor que cada uno de ellos. 

Un caso particular, de hecho el único, es el de Álvaro Uribe Vélez, quien no se puede comparar con ningún otro presidente, no es mejor ni peor que ningún otro.

Rudolf Hommes mencionó que según un estudio estadístico los criterios más importantes son:

  1. El liderazgo en el manejo de la crisis,
  2. la visión o fijación de una agenda,
  3. las capacidades administrativas y
  4. la búsqueda de bienestar y de equidad.

Una forma de evaluar la importancia de un criterio es eliminarlo del estudio y ver su efecto sobre el ordenamiento. En nuestro caso encontramos que el criterio más importante en este sentido es el manejo de la economía, también encontramos que el desempeño en el contexto de la época no afecta para nada los resultados, es decir que no haber considerado este criterio en el estudio habría brindado el mismo resultado.

El estudio de la fundación habla de rankings por criterio y en todos ellos muestran que los presidentes se pueden ordenar totalmente, es decir siempre hay un primer presidente, luego uno segundo y así hasta el cuadragésimo segundo.

Sin embargo para todos los criterios el orden total no se puede alcanzar, ya que dos o más presidentes tienen la misma calificación, como vimos al promediar la belleza y la inteligencia de las reinas.

Por ejemplo, en el ranking correspondiente a la persuación pública, Carlos Lleras Restrepo tiene la misma calificación que Enrique Olaya Herrera y sin embargo, arbitrariamente, la fundación le da el puesto séptimo a Carlos Lleras Restrepo y el octavo a Enrique Olaya Herrera; en ese mismo criterio Eduardo Santos tiene la misma calificación que César Gaviria Trujillo, y de nuevo arbitrariamente Eduardo Santos aparece en el puesto 14 y Gaviria en el 15.

Los rankings son importantes, como bien lo resalta la Fundación Liderazgo y Democracia; comparar es bueno, así digamos lo contrario, pero hay que saber comparar y hay que hacer explícitos el alcance y las limitaciones de las comparaciones.

* Químico, profesor de la Universidad de Pamplona. Director del Instituto Interdisciplinario de Investigación de la Universidad de Pamplona, Colombia; Doctor Rerum Natura de la Universität Bayreuth (Alemania), postdoctorado en esta misma universidad y en la Texas A&M University (EE.UU.).

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