De la elección de Iván Duque y los demás candidatos del Centro Democrático - Razón Pública
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De la elección de Iván Duque y los demás candidatos del Centro Democrático

Escrito por Fabián Acuña y Santiago Rengifo
Candidato presidencial del Centro Democrático, Iván Duque Márquez.

Fabian_AcunaSantiago-RengifoEl gran apoyo popular que tiene este partido se le debe a Álvaro Uribe, pero a sus otros dirigentes les falta todavía madurez para tramitar sus desacuerdos y, sobre todo, para actuar sin la supervisión cercana de su jefe.

Fabián Alejandro Acuña* – Santiago Rengifo**

El Centro Democrático y la elección de candidatos

Uno de los grandes competidores en la carrera presidencial de 2018 es el uribismo, soportado en la popularidad de Álvaro Uribe.

Ante la imposibilidad de presentarse como candidato, el expresidente eligió a la persona que llevará sus banderas en las presidenciales del próximo año de un grupo de candidatos del Centro Democrático (CD) que competían por su aprobación. Así mismo, este partido se vio en la necesidad de diseñar sus listas para Congreso.

Esto es una muestra de que la selección de candidatos ayuda a comprender cómo funciona la toma de decisiones dentro de los partidos políticos y los distintos desafíos que representa para ellos, como:

  • Elegir a la persona que mejor represente el ideario del partido;
  • Que esa persona no solo tenga aceptación dentro del partido, sino entre el electorado, y,
  • Que el proceso no acabe por fracturan internamente a la organización.

Estos desafíos los enfrentan todas las organizaciones políticas, incluido el CD, que se preciaba de ser un partido disciplinado con una clara jerarquía, hasta tal punto que el lema era votar por “el que diga Uribe”.

El problema radica en que el expresidente no acostumbra a manifestar abiertamente sus preferencias, sino más bien a incidir sobre el proceso y sobre las reglas de juego para obtener los resultados que él desea. Eso sí, por vías que parezcan democráticas.

Iván Duque candidato

Senador del Centro Democrático, Álvaro Uribe.
Senador del Centro Democrático, Álvaro Uribe.
Foto: Senado de la República

Como en otras ocasiones, son muchos quienes compiten por el guiño de Uribe. Y, como es costumbre entre ellos, no faltaron algunos que querían competir pese a sus líos con la justicia, como Luis Alfredo Ramos u Oscar Iván Zuluaga.

Este último había quedado habilitado gracias a la decisión del Consejo Nacional Electoral de archivar la investigación en su contra por presuntos nexos con Odebrecht, pero a pesar de esta habilitación no obtuvo el permiso de Uribe para poder entrar en la carrera. Esta decisión produjo rechazo entre algunos de los miembros más destacados del CD, como María Fernanda Cabal, José Félix Lafaurie, el precandidato Carlos Holmes e incluso el sector cristiano del partido.

Como resultado de estas y otras pujas internas, Uribe y el partido resolvieron que la fórmula para escoger candidato sería la de tres encuestas de eliminación sucesiva donde participarían los cinco precandidatos: Iván Duque, Rafael Nieto, Carlos Holmes, Paloma Valencia y María del Rosario Guerra. Las dos últimas fueron las primeras en salir de la competencia.

Como en otras ocasiones, son muchos quienes compiten por el guiño de Uribe.

En la encuesta final Iván Duque ocupó el primer lugar con poca distancia sobre sus otros dos competidores. Los resultados fueron:

  • Iván Duque Márquez: 29,47 por ciento;
  • Carlos Holmes Trujillo: 20,15 por ciento;
  • Rafael Nieto Loaiza: 20,06 por ciento.

Esta decisión no es definitiva porque los expresidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe habían acordado previamente ir unidos a la elección presidencial de 2018. Como resultado de este acuerdo ahora deben establecer un nuevo método para escoger entre Iván Duque, candidato del CD, y Marta Lucía Ramírez, candidata del pastranismo (el exprocurador  Ordoñez, por su parte, le pidió a Uribe “establecer las reglas para escoger candidato único antes de fin de año”, pero no se ha conocido una respuesta).

Ramírez tiene bastante más reconocimiento y experiencia electoral que Duque. Por eso la decisión de los expresidentes no es fácil. Deben elegir quién será titular y quién suplente (presidente-vicepresidente).

Y si optan por una coalición más amplia deben establecer un nuevo método de selección. Aquí hay que tener en cuenta a otros sectores que no hacen parte del Centro Democrático pero que son afines a la línea política de Uribe. Tal es el caso de Alejandro Ordoñez y de Germán Vargas Lleras, quienes podrían llegar a establecer una alianza con el Centro Democrático.

La candidatura de Iván Duque a la Presidencia todavía no está en firme, pues existe la posibilidad de que la gran coalición del No en el plebiscito siga su marcha.

La tensión por las listas de Congreso

En el Centro Democrático no solo la elección de su candidato a la Presidencia produjo tensiones; también lo hizo la confección de las listas al Congreso, cuyo plazo vencía el 12 de diciembre.

Para el partido tener claro quién sería el candidato presidencial antes de esa fecha permitía que María del Rosario Guerra y Paloma Valencia quedaran incluidas en la lista al Senado.

A pesar de los buenos resultados obtenidos por el CD con las listas cerradas en 2014 y 2015, en esta ocasión el expresidente decidió abrir las listas.

Para un partido centralizado como el CD las listas cerradas funcionan muy bien porque el orden se establece internamente, lo que puede asegurar la disciplina dentro del partido. También es más fácil hacer campaña por un partido que por un sinnúmero de candidatos y, además, por el partido como tal.

Adicionalmente, es verdad que el expresidente Uribe atrae muchos votos –razón por la cual él es cabeza de lista y el principal ícono del partido–, pero este beneficio puede ser también una debilidad porque la lista cerrada no permite identificar la fuerza electoral de cada uno de sus integrantes.

Las consecuencias de esto quedaron en evidencia en la elección del candidato a la Presidencia del CD. A pesar de que los tres fueron senadores, hoy nadie sabe cuántos votos propios pueden tener  Iván Duque, María del Rosario Guerra o Paloma Valencia.

Desde luego, la posición más cómoda sería seguir con la lista cerrada –que depende solo de la popularidad de Uribe– mientras los otros van en coche, pero parece que el expresidente le apuesta a obligar a volar a sus polluelos para que salgan a conseguir votos propios.

En la pasada elección de Congreso el gran ganador fue el expresidente. Su popularidad apalancó la elección de distintas personas que tuvieron cuatro años para destacarse y hacerse un nombre en la política nacional. Ahora parece que Uribe entiende que es hora de que cada uno se destaque por méritos propios. Esto puede hacer que, a pesar de su unión alrededor del expresidente, las tensiones entre los miembros del partido se hagan más notorias, como ya ha empezado a verse.

Necesidad de independencia

Partido político, Centro Democrático.

Son llamativas las divisiones dentro del CD después de un período legislativo caracterizado por las decisiones de bancada unánimes, sujetas a “lo que diga Uribe”. Aquí cabe recordar algunos episodios donde los congresistas del CD no sabían qué hacer sin el expresidente:

La lista cerrada no permite identificar la fuerza electoral de cada uno de los integrantes de la lista.
  • Aunque defendían la reelección presidencial, los senadores del CD votaron por su eliminación –propuesta por el gobierno Santos– en la reforma del equilibrio de poderes.
  • En la misma reforma el expresidente desautorizó a sus congresistas para inhabilitar al entonces vicepresidente Vargas Lleras para que fuera candidato en 2018.
  • Por su oposición acérrima al Acuerdo de paz con las FARC, los congresistas del CD querían votar en contra de la concentración de guerrilleros en zonas veredales, pero el expresidente y senador nuevamente los desautorizó y votaron a favor de la concentración, que era una propuesta uribista desde el comienzo de las negociaciones.

Los anteriores son ejemplos de la necesidad que tiene el uribismo de madurar en sus posiciones y de conocer mejor las lógicas del Congreso. Estas cuestiones las domina el expresidente, pero sus pupilos en ocasiones no logran entenderlas y con esto demuestran que aún necesitan la dirección de su tutor porque de lo contrario pueden pasar angustias.

Una de las grandes dificultades de las organizaciones políticas caudillistas es la selección de candidatos, sobre todo en una democracia donde se necesitan la sucesión y líderes que se destaquen, que aporten argumentos y amplíen el debate, que ayuden a pensar y no solo obedezcan y asientan a todo “lo que diga Uribe”. Una organización política no necesita un comité de aplausos.

El desafío para el expresidente después de elegir a sus candidatos para Presidencia, Senado y Cámara es recomponer a su partido de las tensiones y divisiones causadas por este proceso de selección. Debe llamar al orden y a la cohesión interna del partido en torno a las próximas elecciones. Y como partido deben aprender a tramitar las diferencias con respecto a sus liderazgos y, sobre todo, madurar políticamente para que no todo en el partido dependa de Uribe.

* Docente investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la  Universidad Javeriana. @acuna_fabian

** Politólogo de la Universidad Javeriana. rengifo.s@javeriana.edu.co

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