De golpes, autogolpes y contragolpes en América Latina

De golpes, autogolpes y contragolpes en América Latina

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El pasado 26 de junio en Bolivia se presentó un intento de golpe de Estado impulsado por el entonces comandante general del Ejército, Juan José Zúñiga. Una vez frustrado el golpe, iniciaron las recriminaciones sobre los verdaderos motivos de este.

El exgeneral Zúñiga al inicio manifestó que el golpe tenía como propósito forzar un cambio ministerial profundo y la liberación de algunos presos políticos, pero luego de frustrado el golpe señaló que el mismo presidente de Bolivia, Luis Arce, le había pedido ejecutar la acción militar como una forma de levantar su popularidad, convirtiendo la situación entonces en un intento de autogolpe, lo que fue negado por el presidente Arce. Pero cuál es la diferencia entre un golpe y un autogolpe.

El golpe de Estado es el proceso mediante el cual un actor institucional (militares, congreso, altas cortes, fiscal) desplazan a un mandatario de sus funciones, mediante mecanismos no constitucionales/legales o mediante la amenaza o el uso de la fuerza. Es un error usual creer que solo los militares pueden darlos. Por ejemplo, la misma Organización de Estados Americanos (OEA) en diciembre de 2023 alertó del intento de golpe de Estado que podrían implicar las acciones que estaba tomando la Fiscalía de Guatemala en contra del presidente electo Bernardo Arévalo.

Por su parte el autogolpe de Estado es el proceso mediante el cual un mandatario clausura o restringe las funciones del congreso y/o las altas cortes, con el propósito de concentrar el poder en el ejecutivo. Un ejemplo de manual fue cuando en 1993 el presidente de Perú, Alberto Fujimori, mandó a cerrar el Congreso y las Altas Cortes.

Ambos procesos- golpes y autogolpes- pueden ser analizados bajo la categoría de procesos golpistas. Existen procesos golpistas exitosos y procesos fallidos. Los fallidos son los que habitualmente conocemos como los “intentos”: intento de golpe de estado e intento de autogolpe.

Utilizando la diferencia que establecía Charles Tilly entre situaciones revolucionarias y resultados revolucionarios, podemos clasificar también los procesos golpistas en situaciones golpistas y resultados golpistas. Así como no toda situación revolucionaria conlleva necesariamente a una revolución, o en términos de Tilly a un resultado revolucionario, de la misma forma no toda situación golpista termina en un golpe de Estado, o en nuestra clasificación en un resultado golpista. Los procesos golpistas que no culminan en golpes de Estado son los famosos “intentos”.

Tipología de los procesos golpistas militares

Proceso golpista
Situaciones golpistas Resultados golpistas
-Ruido de sables

-Cuartelazos o motines militares

-Pronunciamientos

-Golpe palaciego o revuelta palaciega

-Golpe militar

Fuente: Mercado (2024)

Las situaciones golpistas implican decisiones y acciones de los actores institucionales con poder, que pueden incentivar, promover o facilitar el golpe, pero no necesariamente culminar en este. En lo que tiene que ver con la participación de los militares, encontramos situaciones como el ruido de sables, los cuartelazos y los pronunciamientos. Por su parte los resultados golpistas implican que estas acciones desplegadas por los actores institucionales logran efectivamente desplazar al mandatario del poder, configurando de esta forma un golpe de Estado.

Como señalamos, existen diferentes situaciones golpistas militares. La más sencilla denominada “ruido de sables” ocurre cuando los militares empiezan a expresar su descontento con el mandatario o las elites gobernantes de manera pública, o, de manera clandestina, filtrándose parte de esta información a la opinión pública. La expresión nace en Chile en 1924 cuando en una de las sesiones del Congreso, un grupo de militares golpearon las puntas de sus sables contra el suelo de mármol, como señal de desafío a una decisión del legislativo.

Otra forma son los «cuartelazos». Esta describe situaciones en las que se producen motines o insubordinaciones locales de militares o policías en contra del gobierno. El secuestro en 1944 del presidente López Pumarejo en Pasto por parte de algunos oficiales sería un ejemplo de esto. También el levantamiento militar del general Zúñiga en Bolivia lo podríamos ubicar aquí.

Luego siguen los «pronunciamientos». En este la plana mayor de los Militares o su representante le piden al jefe del ejecutivo de manera pública que renuncie. A diferencia del ruido de sables que son rumores u opiniones indirectas, el Pronunciamiento es una petición directa. La declaración del 10 de noviembre de 2019 en la cual la cúpula de los militares y policías le pedían al presidente Evo Morales su renuncia, sería un ejemplo de este tipo de situación golpista que culminó efectivamente con un resultado golpista, la renuncia de Morales.

Con respecto a los resultados golpistas, tenemos las «revueltas palaciegas». Estas se caracterizan por ser golpes rápidos, casi quirúrgicos, realizados por las élites y/o los militares con poca movilización militar. Un ejemplo de esto sería el golpe que el General Rojas Pinilla da a Laureano Gómez en 1953 con apoyo de los partidos tradicionales. La última forma sería el “golpe militar clásico”, el cual sí implica el ejercicio de la violencia y algún grado considerable de movilización militar y/o popular. El golpe del General Augusto Pinochet a Allende en Chile es un ejemplo típico.

Aunque el intento de golpe en Bolivia implicó la participación de los militares, es un error suponer que todos los golpes son así. Aunque no tan frecuentes como antes, los procesos golpistas, los quiebres democráticos y lo que han llamado algunos académicos la erosión democrática, son procesos de los cuales América Latina no está para nada exenta.

Acerca del autor

Armando José Mercado

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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Armando José Mercado

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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