¿Cultura o culturas?: una decisión difícil para la nueva ministra - Razón Pública
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¿Cultura o culturas?: una decisión difícil para la nueva ministra

Escrito por Elías Sevilla
Nueva Ministra de Cultura designada Carmen Velasquez

Elias SevillaLas dos últimas ministras tomaron dos caminos radicalmente distintos en defensa de la cultura en Colombia. ¿Cuál será la escogencia de la próxima ministra?

Elías Sevilla Casas*

Nueva ministra, nuevas políticas

Iván Duque acaba de nombrar a la abogada afrodescendiente Carmen Inés Vásquez Camacho como ministra de Cultura. Al presentarla resaltó su labor como “gestora pública de Buenaventura y el pacífico”, su “experiencia con las comunidades” y su experiencia “vital” para “promover nuestro folclor”.

Como era de esperar, ya hay comentarios de prensa sobre los más y los menos del nombramiento y se han formulado demandas en aspectos precisos del sector. Emerge también una tensión expectante entre la probada experiencia administrativa y la gestión política de la nueva ministra y la novedad para ella de ciertos aspectos de la cultura, como las artes, la innovación y el emprendimiento, que conforman, según el presidente, la economía naranja.

Con este nombramiento se completa una secuencia de tres ministras de Cultura con orígenes en la región Pacífica, pues Vásquez Camacho sucede a:

  • Paula Moreno Zapata (2007-2010), afrodescendiente con raíces en el Norte del Cauca, y
  • Mariana Garcés Córdoba (2010-2018), de la élite tradicional de Cali.

Teniendo en cuenta esto, ¿cuál puede ser la línea política de la nueva administración?

La diversidad étnica no agota la diversidad cultural, que es mucho más amplia, así como la cultura no puede reducirse al folclor.

El director de Razón Pública recordó hace poco que los ministros son quienes diseñan las políticas de todo nuevo gobierno y que, por ello, el perfil de los escogidos es decisivo. Así las cosas, la nueva ministra tiene su cuarto de hora.

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El mandato constitucional de reconocer y proteger “la diversidad étnica y cultural” puede cumplirse de diversos modos. Pero hay líneas rojas. Por ejemplo, la diversidad étnica no agota la diversidad cultural, que es mucho más amplia, así como la cultura no puede reducirse al folclor. Si fuera así:

  1. Quedaría por fuera la enorme y rica variedad de nuestro mosaico nacional que no siempre tiene coloración étnica, y
  2. Se anularía la innegable asociación entre cultura, política y economía, que busca, como bien lo mostró Nancy Fraser, articular el reconocimiento de las identidades con la distribución del bien social.

La nueva ministra tiene el reto de decidir cuál de las dos líneas diseñadas y ejecutadas por sus antecesoras guiará su administración. De pronto su creatividad cree una tercera vía que potencie las bondades y minimice los riesgos de estas dos maneras de cumplir con el mandato constitucional.

Ex Ministra de Cultura Paula Moreno (2007-2010).
Ex Ministra de Cultura Paula Moreno (2007-2010).
Foto: Presidencia de la República

La gestión de la ministra Moreno

La ingeniera industrial Paula Moreno, afrodescendiente de origen popular, fue ministra de Álvaro Uribe entre 2007 y 2010. Con estudios de posgrado en Italia, la Universidad de Cambridge y el MIT rompió definitivamente con el molde de ministras anteriores.

Su mente y mano estuvieron detrás de la organización, compilación y publicación de las políticas culturales colombianas, cuyo eje era el Plan Decenal (2001-2010) que recibió de una antecesora en el cargo, Araceli Morales. El subtítulo de este plan nacional es elocuente: “Hacia una ciudadanía democrática cultural. Un plan colectivo desde y para un país plural”.

Este plan de largo aliento, resultado de un serio y amplio proceso de consulta ciudadana, es como reza su prólogo: “de Cultura, pero también (…) de las culturas. Y si se quiere el plan de las contraculturas. Su apuesta aspira a profundizar el diálogo en y entre las culturas y alentar entre ellas nuevos procesos de reconocimiento mutuo abiertos al cruce, la fusión y la mezcla”.

Es importante resaltar que el Ministerio es de Cultura y de culturas para marcar la tensión entre los diversos sentidos de este término, sabiamente establecidos por el británico Raymond Williams y refinados por Richard Hoggart y Stuart Hall. Ellos ampliaron el estrecho y elitista concepto de cultura para hacer valer también las dimensiones ordinarias de la misma y, sobre todo, para superar la inocuidad económica y política de la “cultura”, dado que hacer culturas es necesariamente hacer política y, eventualmente, hacer economía.

La ministra Moreno, al presentar el Compendio de Políticas Culturales, reconoció la vinculación de las políticas culturales (policies) con la política (politics) en el sentido positivo, democrático y constructivo del término:

“En la cultura se encuentra la salida al difícil entramado de nuestros desafíos como nación. Recuperar la simbología de las zonas golpeadas, valorar la expresión de las víctimas, conservar la tradición de los mayores, recuperar la historia y abrir un nuevo sendero social también debe ser parte de los objetivos que tracen las políticas culturales. Estas tienen futuro en la medida en que se actualicen y consulten la realidad cambiante del país. Si dialogan con la sociedad de frente a ella, se comprometen y permiten la creatividad y el florecimiento de soluciones”.

La gestión de la ministra Garcés

Ex Ministra de Cultura Mariana Garcés (2010-2018).
Ex Ministra de Cultura Mariana Garcés (2010-2018).
Foto: Presidencia de la República

La abogada Mariana Garcés tiene especialización en mercadeo y negocios internacionales y experiencia en administración de entidades y procesos culturales. En 2010 era la directora de Proartes, una entidad privada de promoción cultural y artística. Fue asistente de Amparo Sinisterra de Carvajal cuando fue directora de Colcultura. En agosto de 2010 se convirtió en ministra de Cultura de la administración Santos.

Todavía no se ha evaluado su gestión de manera imparcial, aunque aún quedan sin resolver dos graves casos que eran de su competencia:

  • La recuperación del Galeón San José, y
  • La protección del patrimonio histórico de Cartagena.

En sus informes de gestión la ministra dice haber cumplido exitosamente las tareas que se propuso como resultado de la peculiar línea de políticas que escogió y ejecutó. Lo que más llama la atención de esa línea fue que no hubo un plan –ni decenal ni de cualquier otro orden– para su Ministerio ni para las culturas del país. Hay que reconocer, sin embargo, que en los municipios sí hubo un movimiento interesante de planificación que está por evaluarse.

Sus políticas nacionales remitieron al plan general del gobierno Santos con la frase “Cultura para un nuevo país”, que en 2013 se resumió en un Portafolio de Oferta Institucional enviado a los funcionarios en los territorios. La ministra afinó el sentido del portafolio en su presentación: “Construir una Colombia en paz, equitativa y educada es el propósito del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 (…). Estamos convencidos de que este propósito será posible si se garantiza, a toda la población, el acceso a los bienes y servicios culturales”.

Es importante resaltar que el Ministerio es de Cultura y de culturas para marcar la tensión entre los diversos sentidos de este término

Este portafolio marcó un estilo empresarial de “bienes y servicios culturales” disponibles para el consumo, en lugar de un plan nacional concertado con las comunidades (que tienen sus culturas). Esta política estaba alineada con los objetivos de varias empresas de la cultura, cuyo ejemplo en Cali es la Emisora Carvajal. Los amantes de la música clásica oyen día a día el eslogan de dicha emisora: “para la difusión de la cultura”. Éste implica que se tiene un acervo cultural centralizado, denominado “la cultura”, cuyo contenido se difunde por diversos medios. El Portafolio cumple esa función educativa y difusora a la que alude la ministra en su presentación.

Además, la ausencia de un plan específico para las culturas en el Ministerio de Garcés tiene un antecedente particular.

A comienzos de 2010 la Secretaría de Cultura de Cali estaba trabajando intensamente en la creación colectiva de un Plan Decenal con la asesoría de la Universidad del Valle y de eminentes expertos. La construcción de este plan estaba alineada con el trabajo de consulta y movilización que sirvió de base para el Plan Nacional (2001-2010) que recibió y ejecutó la exministra Moreno.

La respuesta de las organizaciones comunitarias caleñas fue masiva, llena de dinamismo y también de los problemas asociados a estos procesos democráticos. La gente había captado la importancia de la cultura para hacer efectiva la participación democrática a fin de asegurar reconocimiento y distribución equitativa de recursos.

Pero en una entrevista de octubre de 2010 la ministra Garcés dijo no creer en planes decenales de cultura. A final de ese año el plan de Cali comenzó a perder fuerza en su componente popular y surgieron dificultades que llevaron a que la Universidad del Valle y sus asesores fueran desvinculados del proceso. Éste se retomó en la administración de Rodrigo Guerrero, que, bajo la coordinación de un consultor particular sin antecedentes específicos en procesos culturales, elaboró y publicó un documento llamado Plan Decenal (2015-2025). Este proceso, el documento y sus efectos están abiertos a evaluación equilibrada.

Como se dijo arriba, en el orden nacional, bajo el liderazgo de la ministra Garcés se optó por un portafolio de bienes y servicios “para la difusión de la cultura”.

¿Una tercera vía de la ministra Vásquez?

En este punto es evidente el contraste entre las administraciones inmediatamente anteriores a la de la nueva ministra.

Es posible que, con planes o sin planes, su creatividad y sensibilidad logren conjugar dos énfasis difíciles de concertar:

  1. La gestión popular y la participación comunitaria que resaltó el presidente Duque cuando la presentó al país, y
  2. Las exigencias empresariales de la economía naranja –también promovida por el mandatario– frente a las demandas de los artistas, que no necesariamente están interesados en ella. Un reto adicional es que esta economía hasta ahora ha sido más un asunto del ministerio de Comercio y Turismo que del de Cultura, aunque su fuente es la creatividad de las culturas locales.

¿La nueva ministra logrará concertar la política (democratización), la economía y las culturas? Un buen punto de partida sería el Plan Decenal Nacional (2001-2010), que se pensó en grande y para el largo plazo, y las experiencias de Antioquia, Medellín, Cali y otros municipios. Allí hay elementos valiosos que podrían facilitar algo imprescindible: cumplir el mandato de la Constitución sobre las culturas colombianas y hacer de ellas fuentes de resiliencia, innovación y economía, así como poderosas herramientas para la construcción de paz basada en el reconocimiento.

* Ph.D. en Antropología, profesor titular jubilado de la Universidad del Valle, Cali. Email: eliasevilla@gmail.com

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