Cultura de la cancelación: el caso del Carnaval Fest 2022
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Cultura de la cancelación o de las consecuencias: el caso del Carnaval Fest 2022

Escrito por Ángela Cruz
la cultura de la cancelación

La cancelación del festival es una consecuencia del fallo injusto a favor de Andrés Muñoz. Lo sucedido señala un nuevo camino en el consumo crítico de productos culturales.

Ángela Cruz*

Los hechos

El Carnaval Fest 2022 fue cancelado el 30 de enero debido al retiro de diversas bandas y a la presión social ejercida en redes.

El Carnaval Fest es un festival de rock organizado en Medellín por la Corporación Cultural Tr3sdeCorazón. La corporación esta conformada por los miembros de la banda homónima, quienes hace 13 años trabajan como gestores culturales en esa ciudad.

El baterista de la banda, Andrés Felipe Muñoz, recibió una demanda de su expareja en 2018 por suministrarle un medicamento para abortar sin su consentimiento.

Milena Uribe y Andrés Muñoz tuvieron relaciones sexuales consentidas que resultaron en un embarazo. Uribe le informó a Muñoz y él intentó convencerla de interrumpir el embarazo. Ella decidió no hacerlo. Él le dio un medicamento diluido en un jugo sin su consentimiento y Milena Uribe sufrió un aborto.

Esos fueron los hechos a la luz de los elementos probatorios que el juez tuvo para decidir si Muñoz era culpable de «aborto no consentido». El 18 de enero se emitió un fallo en primera instancia a favor del acusado y se sostuvo que:

  1. La víctima tuvo un sangrado previo a la ingesta del Misoprostol. (Según los gineco-obstetras, perfectamente normal en los primeros meses de embarazo).
  2. No existe prueba suficiente de que el Misoprostol causó el aborto y por eso el juez decidió absolver al acusado.
  3. No existen pruebas científicas de que el embarazo fuera viable.

El aborto sin consentimiento en Colombia

Colombia permitió la interrupción voluntaria del embarazo condicionada a tres causales hace 15 años: violación, malformación del feto, e incompatibilidad con la vida o riesgo para la salud. Aun así el aborto sigue tipificado como un delito dentro del Código Penal colombiano (Artículo 122 y 123).

El conflicto entre la regulación parcial del aborto y su tipificación como delito limita las decisiones de las mujeres sobre su salud sexual y reproductiva, y su derecho a decidir sobre sus propios cuerpos.

Por este motivo, el movimiento Causa Justa interpuso una demanda ante la Corte Constitucional a través de una acción colectiva para eliminar el aborto del Código Penal.

Pero el caso de Andrés Muñoz trata de un aborto no consentido. Por eso el fallo del juez revictimiza a la denunciante al no aplicar el enfoque de género y escudarse en la tipificación del Código Penal, aunque esto contravenga los derechos de la víctima.

La sanción social: ¿cancelación o consecuencias?

El aparato legal y los mecanismos de ley parecen mantener un sesgo de género en muchos casos. Aquí es cuando la denuncia pública y la sanción social juegan un papel importante para combatir la impunidad, validar las narrativas de quienes denuncian y proteger los derechos de las víctimas.

Muñoz celebró el fallo del juez públicamente y la banda Tr3sdeCorazón le ratificó su apoyo y celebró su «inocencia».

Esto causó indignación y reacciones adversas que rápidamente se propagaron por las redes sociales, donde se debatió y se preguntó cómo el juez determinó la viabilidad del embarazo o la causa del aborto, y por qué se considera un delito cuando una mujer toma Misoprostol para abortar, pero no cuando un hombre se lo administra sin su consentimiento.

Las personas apelaron a la sanción social como respuesta al fallo absolutorio y la posterior celebración. Las bandas I.R.A, Superlitio, Los Petit Fellas y Margarita Siempre Viva decidieron retirarse del Carnaval Fest como consecuencia de la indignación social. Dicho retiro se percibió como la causa de la cancelación del evento.

Pero Margarita Siempre Viva fue la única banda que justificó su decisión, las demás no aclararon el motivo de su retiro de manera explícita y se abstuvieron de entrar en la polémica en torno a las acusaciones contra Muñoz.

Tal vez hubiera sido preferible que los artistas rechazaran abiertamente los hechos, convirtiendo su retiro en un acto político de repudio del fallo legal y de la celebración del mismo.

Algunas personas piensan que esta sanción social es un ejemplo de la mal llamada «cultura de la cancelación», mientras que otras consideran que es una consecuencia lógica de un fallo que se percibe como injusto.

Pero si se entiende la «cultura de la cancelación» como la decisión de silenciar, ignorar y marginar a un sujeto de la vida social y cultural de manera punitiva, es claro que esto no sucedió.

la cultura de la cancelación 2022

En el caso que se analiza, ni la banda Tr3sdeCorazón ni el evento fueron censurados. No hubo una petición pública para la cancelación del evento ni acciones para sabotear su realización.

Tampoco se le cerraron los espacios de expresión a los organizadores del evento, de hecho, para la escritura de este artículo se les pidió su opinión, pero decidieron no dar declaraciones por el momento.

Tal vez sea tiempo de pensar en una «cultura de las consecuencias» en vez de una de la cancelación. En la «cultura de las consecuencias» las personas deciden consumir o no un producto cultural, apoyar a una figura pública o participar en espacios que no están alineados con sus valores, después de informarse y analizar críticamente los hechos.

Para eso es clave que los medios comuniquen de manera clara, de modo que la ciudadanía pueda elaborar una opinión informada y decidir sobre su consumo.

Pero esta es apenas una de las aristas de la «cultura de las consecuencias»: no basta con rechazar públicamente las injusticias, también hay que pensar cómo las personas pueden hacerse responsables de sus acciones para que esto se traduzca en reparaciones.

Además, si bien es cierto que la sanción social debe trascender el análisis crítico de los hechos y la apertura al diálogo entre opiniones opuestas, existen casos en donde hay más cosas en juego que una opinión. Los derechos a la libertad de expresión o al buen nombre no deben primar sobre la vida, la integridad física y mental, la salud y la justicia; y, en últimas, no tienen por qué ir en contravía de estas.

La decisión final en el caso de Andrés Felipe Muñoz se conocerá el próximo 22 de marzo. Ojalá la ola de indignación no haya desaparecido para entonces, sino que se haya transformado en una conversación amplia y crítica sobre las implicaciones del fallo para el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.

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