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En Cuba no está pasando nada nuevo

Escrito por Claudia Lago
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Desde hace años, el hambre, la pobreza y la represión reinan en Cuba. En un acto de extraordinaria valentía, los cubanos han decidido salir a las calles a exigir justicia y libertad.

Claudia Lago*

Las razones del malestar

Lo que está pasando en Cuba no es nuevo, pero gracias a las redes sociales, por primera vez el mundo entero puede ver la realidad de un país que lleva 60 años sumido en la pobreza, la miseria y la opresión de un gobierno que coarta cualquier asomo de libertad y de voluntad humana.

Hay un único partido político, no hay libertad de expresión y los ciudadanos no pueden crear empresa a menos de que sea a través de la figura del «joint venture» con inversionistas extranjeros. Si algún emprendimiento empieza a prosperar, el gobierno cambia las reglas del juego para quedarse con la mayor parte de las ganancias y los ciudadanos no pueden cultivar la tierra a su antojo ni sacrificar animales sin la autorización del Estado.

La carne de res es tan apetecida en la isla, que algunos campesinos ponen las vacas frente a la línea del tren para poder vender su carne bajo la excusa de que murieron “accidentalmente”. No en vano, varios personajes del escritor Leonardo Padura afirman que “En Cuba, las vacas son una especie en vía de extinción”. Y ni hablar de la langosta, otro animal excluido de la dieta de los cubanos, quienes rara vez comen comida de mar pese a vivir en una isla. La prohibición es tal que hay personas encarceladas por el delito de tráfico de estas especies.

A la falta de libertades individuales, la escasez de alimentos y de medicamentos, se sumó la crisis sanitaria ocasionada por el coronavirus. En un acto de valentía sin precedentes, los cubanos se cansaron y decidieron salir a protestar pese los peligros que esto implica.

gracias a las redes sociales el mundo puede ver la realidad de un país que lleva 60 años sumido en la pobreza, la miseria y la opresión de un gobierno que coarta cualquier asomo de libertad

Además de jóvenes, abuelas, madres, padres y niños salieron a exigir cambios, libertad y justicia. A pesar de que los policías han golpeado, disparado y desaparecido manifestantes, los cubanos siguen marchando porque están desesperados.

No había ocurrido un evento histórico de esta magnitud desde 1994, cuando el Maleconazo tuvo lugar. Esa fue la primera vez que los cubanos salieron a marchar contra el gobierno tras el triunfo de la revolución, pero después de que la Policía intervino, el mismo Fidel Castro llegó a las calles, y los manifestantes, por miedo o respeto, empezaron a gritar “Viva Fidel”. Desde entonces, los cubanos saben que deben resignarse a la miseria o salir del país para tener una vida mejor.

Foto: Alcaldía de Tuluá - Somos los ciudadanos los que tenemos que pagar la deuda a costa de nuestros impuestos.

Las artimañas del gobierno

Pese a que la rabia de los ciudadanos está más que justificada, el presidente Miguel Díaz-Canel, se atrevió a afirmar que el verdadero objetivo de las movilizaciones es “fracturar la unidad del pueblo cubano” y “desacreditar la labor del gobierno y de la revolución”. Pero al ver la magnitud de las protestas, el mandatario decidió permitir que los extranjeros lleven alimentos y medicamentos sin pagar impuestos de forma temporal, lo cual reafirma que además del bloqueo impuesto por Estados Unidos, Cuba experimenta un bloqueo interno impuesto por el gobierno.

Con el fin de impedir que las imágenes de la represión sigan siendo difundidas en la red, el gobierno interrumpió la conexión a internet. Además, hay rumores de que el gobierno está obligando a los ciudadanos a marchar en defensa de la revolución. Seguramente, usarán estas marchas para distraer la atención de las verdaderas protestas y jactarse de que los cubanos que viven en la isla aún apoyan el régimen comunista.

A causa de la censura, muchos ciudadanos creen que las protestas son auspiciadas por Estados Unidos y promovidas por “contrarrevolucionarios” o “traidores”. Así mismo, muchos están convencidos de que las noticias que dan cuenta de la represión y el abuso policial son falsas, pues es esa es la versión que han difundido los medios oficiales. Por increíble que parezca, lo más probable es que quienes vivimos fuera de la isla, sepamos más que la mayoría de los cubanos que viven allí.

No había ocurrido un evento histórico de esta magnitud desde 1994, cuando el Maleconazo tuvo lugar.

Como señalé anteriormente, lo que está pasando en Cuba no es nada nuevo. El pueblo lleva años sumido en el hambre y la pobreza. Basta con visitar la isla y ver la cara de los habitantes y el estado de las calles y los edificios que alguna vez fueron maravillas arquitectónicas en La Habana Vieja y El Vedado, o esas extraordinarias vías como la Quinta Avenida en Miramar y ni hablar del deterioro que presenta el mismo muro de El Malecón de La Habana.

El deterioro económico y social de Cuba es innegable e indignante: ¿cómo es posible que un cubano se dedique a lavar platos en Miami para ayudar a sus familiares profesionales en Cuba?

Un régimen mandado a recoger

El régimen se jacta de que todos sus habitantes tienen acceso gratuito a salud y educación, pero incluso los grandes estandartes de la revolución se han debilitado con el tiempo: los medicamentos escasean, el deterioro de las instalaciones y el atraso tecnológico impiden que los médicos pongan en práctica sus conocimientos y pese a ser profesionales, muchos ciudadanos no pueden costear tres comidas diarias.

En estos momentos, la sociedad cubana está dividida en dos bandos: los que siguen a favor del gobierno y la terrible consigna “Patria o Muerte”, y los que defienden el lema “Patria o Vida”, el título de una canción escrita por famosos músicos cubanos que viven en el exilio, como consecuencia de las protestas que comenzaron a hacer los artistas cubanos pertenecientes al Movimiento San Isidro conocido por su férrea oposición al régimen y el cual tiene varios desaparecidos.

Es necesario que los Organismos Internacionales exijan el cumplimiento de los derechos humanos y que le demos visibilidad y atención a esta situación. Si la situación no mejora, los ciudadanos no resistirán más el hambre, la represión y las humillaciones del gobierno. Seguramente sucederá lo mismo que en el Mariel y en el Maleconazo: millones de cubanos saldrán de la isla sin saber si algún día volverán a ver a sus familias.

No podemos aceptar que el pueblo cubano siga sumido en la miseria y el abandono. No podemos tolerar que siga habiendo muertos y desaparecidos en pleno siglo XXI. Como dice la canción: “(El régimen) lleva 60 años trancando el dominio, ya venció tu tiempo, se rompió el silencio”.

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