Criminalidad en Colombia: ¿más segura que Francia? - Razón Pública
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Criminalidad en Colombia: ¿más segura que Francia?

Escrito por Hugo Acero
Hugo_Acero

hugo_aceroAlgunos indicadores de criminalidad han mejorado, pero las estadísticas tienen graves problemas de subregistro, una alta tasa de victimización hace evidente este problema. El Estado debe facilitar las denuncias, para saber qué está pasando en realidad.

Hugo Acero

Una agradable sorpresa

De acuerdo con las cifras de crímenes y delitos registrados en el informe La Criminalidad en Francia — del Observatorio Nacional de la Delincuencia y de las Respuestas Penales 2011del Instituto Nacional de Altos Estudios de Seguridad y Justicia — podría concluirse que ese país es más inseguro que Colombia.

En efecto: según aquella fuente, en 2010 se registraron algo más de dos millones y medio de crímenes y delitos en Francia. Mientras tanto, en Colombia (2009) solamente se registraron algo más de cuatrocientos cincuenta mil conductas delictivas, según cifras de la Revista de Criminalidad de la Policía Nacional [1].

Ahora, si solo se analizan los delitos en contra de los bienes, mientras en Colombia en el 2009 se registraron 10,5 delitos por cada 1.000 habitantes, Francia registró una tasa de 34,8, Estados Unidos 30,6, Canadá 35,9, Alemania 37,3.

Las cifras disponibles para América Latina del Sistema Regional de Indicadores Estandarizados de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Instituto de Investigaciones y Desarrollo en Prevención de Violencia y Promoción de la Convivencia Social (CISALVA) ponen en evidencia que algunos países de la región registran menos hurtos por cada 1.000 habitantes que Colombia, como se puede apreciar en la siguiente gráfica:

 

Hugo_Acero_criminalidad_hurtos

Vana ilusión

Una comparación de las cifras en bruto insinuaría que Colombia estaría en el mejor de los mundos y que sería uno de los países más seguros del planeta.

Sin embargo, la verdad es muy diferente y esto sencillamente no es cierto dado que existe un alto subregistro de denuncias de delitos, debido a distintos motivos como la desconfianza en las autoridades, las dificultades a la hora de poner la denuncia, la mala atención a las víctimas, una escasa “cultura de denuncia” y a que algunos ciudadanos no denuncian porque consideran que “no le pasó nada o que no fue mucho lo que le robaron”.

Este alto subregistro de hechos delincuenciales, que algunos trabajos estiman entre el noventa y el setenta por ciento — es decir, que solo se denuncian diez, veinte o máximo treinta delitos de cada cien [2] — no solamente dificulta conocer los problemas de violencia y de delincuencia, sino aplicar los correctivos adecuados para mejorar la seguridad de los ciudadanos.

Aquí no solo hay que llamar la atención sobre los registros que lleva la Policía Nacional, sino también sobre la calidad de los indicadores de otros operadores de seguridad y justicia que no nos muestran los verdaderos índices de impunidad que existen en Colombia.

Para romper el círculo vicioso

Para mejorar la confiabilidad de estos indicadores es necesario:

  • Reconocer que no se está registrando el fenómeno real de violencia y de delincuencia que existe en el país.
  • Facilitar la denuncia de los ciudadanos mediante atención profesional y humana a las víctimas.
  • Aumentar y mejorar las instalaciones de recepción de denuncias con equipos, tecnologías y personal profesional.
  • Utilizar otras herramientas, como lo hace la Red de Ciudades Cómo Vamos y lo va a hacer el gobierno mediante la aplicación a escala nacional de una encuesta de victimización, percepción de seguridad y confianza en las instituciones de seguridad y justicia.
  • Fortalecer los observatorios municipales y departamentales (públicos y privados) de violencia y delincuencia, facilitarles la información a estas instituciones y “hacerla transparente” de veras.
  • Trabajar en equipo con las distintas instituciones de seguridad y justicia para mejorar los indicadores.
  • Abrir las puertas para que instituciones independientes de las responsables de seguridad y justicia manejen, en el mejor sentido de la palabra, las cifras de violencia y delincuencia, las analicen, propongan soluciones y presenten los resultados de manera pública y periódica. Esto daría más confianza a los ciudadanos y las autoridades tendrían mejores herramientas para evaluar las políticas y mejorar la seguridad de los ciudadanos

Cabe anotar que — en casi todos los países de América Latina — las autoridades argumentan que no pueden hacer nada contra los delincuentes, porque los ciudadanos no denuncian y los ciudadanos no denuncian por los problemas anteriormente expuestos: un círculo vicioso que solo beneficia a los delincuentes.

Colombia frente a América Latina

Cuando se analizan las cifras de que dispone el Sistema Regional de Indicadores Estandarizados de Convivencia y Seguridad Ciudadana del BID y CISALVA [3] y otras fuentes, se puede constatar que Colombia ya dejó de ser el país más violento e inseguro de la región.

Hoy se ubica en un lugar intermedio con una tasa de 35,9 homicidios por cada 100.000 habitantes, según el Instituto de Medicina Legal y 32,08, según la Policía Nacional. Lo superan Jamaica, Venezuela, El Salvador y Honduras con tasas superiores, como se puede constatar en la siguiente grafica [4]:

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A pesar de este logro importante — un parámetro que se seguirá reduciendo si se mantiene la tendencia a la baja de la violencia homicida de los primeros ocho meses de 2012 — Colombia mantiene una alta tasa de victimización: 38 de cada 100 colombianos fueron víctimas de un delito durante el 2011, solo lo superan México y Perú, de acuerdo con los datos del Latinobarometro:

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Al comparar los datos que existen de victimización en los estudios del Latinobarometro de los último años se tiene que en el 2008 29 de cada cien ciudadanos habían sido víctimas de un delito y en el 2011 38 por ciento, es decir que la tasa de victimización se incrementó en estos años en un 31 por ciento.

Esto demuestra que, si bien hemos mejorado en materia de reducción de los homicidios, otros delitos han aumentado, con el agravante de que muchos ciudadanos no denuncian y las autoridades se quedan con un alto subregistro y sin el conocimiento de lo que realmente está sucediendo en las calles.

En lo que se refiere a otras muertes violentas, como las muertes en accidentes de tránsito, Colombia es uno de los países de América Latina con el menor índice: en 2011 registró una tasa de 12,6 muertes por cada 100.000 habitantes, como se puede ver en el siguiente gráfico [5]:

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De acuerdo con la Revista Forensis del Instituto de Medicina Legal “en el 2011, en Colombia, se registraron 5.792 muer­tes derivadas de accidentes de transporte, cifra que señala un incremento de 1,5 por ciento frente al número de casos registrados para el 2010, y hubo 40.806 víctimas de lesiones no fatales para un aumento de 3,6 por ciento en relación con el año inmediatamente anterior” [6].

Finalmente, en materia de suicidios, también Colombia se ubica entre los países con los índices más bajos. Sin embargo desde 2006 se ha “presentado una tendencia al aumento según el registro del Sistema Médico Forense Colombiano, con una proporción que ha oscilado entre 0,21 y 3,9 por ciento por año. Esta tendencia es significativa, dado que el suicidio es considerado como un problema prevenible de salud pública, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)”[7]

 

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Esfuerzos para seguir mejorando

En fin, de acuerdo con las cifras expuestas y buscando preservar la vida e integridad de los ciudadanos, el Estado debe hacer todos los esfuerzos para que se mantenga la tendencia a la baja de los homicidios y poner mayor atención al aumento – mínimo, pero importante – de las muertes en accidentes de tránsito y de los suicidios.

Y en cuanto hace a los demás delitos, es preciso mejorar la recepción y administración de las denuncias, complementar los datos con encuestas de victimización, de percepción de seguridad y de confianza institucional, como lo viene haciendo la Red de Ciudades Cómo Vamos y lo va a hacer el gobierno nacional en los próximos meses e involucrar más a alcaldes, gobernadores y ciudadanos en general.

La seguridad es responsabilidad del Estado y todos, cumpliendo con nuestros deberes, tenemos la obligación que contribuir a que el país siga mejorando en este campo.

* Sociólogo de la Universidad Nacional. Experto en seguridad ciudadana.

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