COVID-19 y narcotráfico - Razón Pública
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COVID-19 y narcotráfico

Escrito por Sergio Uribe
droga distribución durante pandemia
Sergio Uribe

¿Cómo afecta la pandemia al negocio del narcotráfico? El caso de las materias primas y las rutas de distribución.

Sergio Uribe*

El caso de la cocaína

La reducción del comercio internacional afecta el movimiento de las mercancías. Entre estas figuran los insumos para procesar drogas como la cocaína, la heroína y otras sustancias prohibidas.

Durante los últimos cuarenta años, los países andinos desarrollaron la capacidad de sustituir algunos elementos dentro del proceso de extracción del alcaloide de la hoja de coca para procesar la pasta básica y producir cocaína.

Para obtener la pasta de coca se usa ácido sulfúrico, un reactivo alcalino como carbonato de sodio. Además, se emplea cal industrial o ceniza vegetal, y a estos se añade gasolina, diésel o queroseno. Todos estos insumos son de fácil acceso en cualquier pueblo de Colombia.

Tras años de experiencia muchos de estos elementos pueden ser sustituidos por productos similares y legales, como el cemento. De hecho, algunas organizaciones criminales optaron por destilar el petróleo crudo hurtado de los oleoductos como repuesta al control de despachos de gasolina de hace años.

Una vez producida la base se realizan procesos químicos más complicados para obtener la pasta de cocaína. Hay que concentrar los sulfatos y eliminar las impurezas, utilizando ácido sulfúrico, carbonato de calcio y permanganato de potasio.

En Colombia, desde la década de 1990, existen laboratorios artesanales que producen permanganato de potasio. Pero si este elemento escasea, siempre es posible calentar la base y extraer las impurezas manualmente, un método dispendioso y poco eficiente.

Finalmente, para obtener el clorhidrato de cocaína, la pasta se diluye en éter etílico o en acetona; también se necesita de ácido clorhídrico y alcohol etílico. Para lograr un abastecimiento de estos, las organizaciones criminales buscan empresas que usan estos insumos y a partir de importaciones legales alimentan sus laboratorios.

Hoy por hoy estas organizaciones manejan sus propios cristalizadores por lo que adquieren directamente la materia prima, en su mayor parte de la industria química asiática, americana o europea.

Opioides y drogas sintéticas

La venta de opioides y anfetaminas es la más afectada por la pandemia, puesto que dependen en mayor medida del comercio internacional.

Para llegar a la base de la morfina se emplean anhídrido acético, acetona, éter etílico y ácido clorhídrico. Todos estos elementos hay que importarlos. Este también es el caso de la transformación de base de morfina en heroína, proceso delicado que exige ingredientes de primera calidad.

Así mismo hay que importar los insumos para producir ATS (anfetaminas, metanfetaminas, MDMA o éxtasis), y sustancias conexas como el LSD, la fenciclidina y la metacualona. Los centros de producción están en México, país que se especializó en su procesamiento y comercialización.

La industria química también ha sufrido de la desaceleración de la economía, dificultando la adquisición de algunos insumos y la producción de las drogas sintéticas. No es una sorpresa que los centros de tratamiento de adicciones tanto en Europa como en Estados Unidos estén más ocupados.

Por falta de algunos compuestos disminuyó la disponibilidad de fentanilo, droga usada como sustituto de la heroína en los mercados ilegales.

El empeño de los narcotraficantes por entregar un producto de calidad exige buenos ingredientes químicos. Para obtenerlos suelen desviarse las importaciones legales o simplemente se recurre al contrabando.

Estos químicos se originan en Asia, Europa y Estados Unidos, por lo que el suministro depende de los flujos de comercio y de los controles gubernamentales. Pero además de las importaciones legales, algunos gobiernos también limitaron sus exportaciones.

Este es el caso de China, India y Taiwán, quienes vigilan a los fabricantes de los químicos, asegurando que la prioridad es la disponibilidad de materia prima para la industria farmacéutica y la fabricación de los componentes para combatir la pandemia, limitando las exportaciones.

El caso de la cocaína

La reducción del comercio internacional afecta el movimiento de las mercancías. Entre estas figuran los insumos para procesar drogas como la cocaína, la heroína y otras sustancias prohibidas.

Durante los últimos cuarenta años, los países andinos desarrollaron la capacidad de sustituir algunos elementos dentro del proceso de extracción del alcaloide de la hoja de coca para procesar la pasta básica y producir cocaína.

Para obtener la pasta de coca se usa ácido sulfúrico, un reactivo alcalino como carbonato de sodio. Además, se emplea cal industrial o ceniza vegetal, y a estos se añade gasolina, diésel o queroseno. Todos estos insumos son de fácil acceso en cualquier pueblo de Colombia.

Tras años de experiencia muchos de estos elementos pueden ser sustituidos por productos similares y legales, como el cemento. De hecho, algunas organizaciones criminales optaron por destilar el petróleo crudo hurtado de los oleoductos como repuesta al control de despachos de gasolina de hace años.

Una vez producida la base se realizan procesos químicos más complicados para obtener la pasta de cocaína. Hay que concentrar los sulfatos y eliminar las impurezas, utilizando ácido sulfúrico, carbonato de calcio y permanganato de potasio.

En Colombia, desde la década de 1990, existen laboratorios artesanales que producen permanganato de potasio. Pero si este elemento escasea, siempre es posible calentar la base y extraer las impurezas manualmente, un método dispendioso y poco eficiente.

Finalmente, para obtener el clorhidrato de cocaína, la pasta se diluye en éter etílico o en acetona; también se necesita de ácido clorhídrico y alcohol etílico. Para lograr un abastecimiento de estos, las organizaciones criminales buscan empresas que usan estos insumos y a partir de importaciones legales alimentan sus laboratorios.

Hoy por hoy estas organizaciones manejan sus propios cristalizadores por lo que adquieren directamente la materia prima, en su mayor parte de la industria química asiática, americana o europea.

Opioides y drogas sintéticas

La venta de opioides y anfetaminas es la más afectada por la pandemia, puesto que dependen en mayor medida del comercio internacional.

Para llegar a la base de la morfina se emplean anhídrido acético, acetona, éter etílico y ácido clorhídrico. Todos estos elementos hay que importarlos. Este también es el caso de la transformación de base de morfina en heroína, proceso delicado que exige ingredientes de primera calidad.

Así mismo hay que importar los insumos para producir ATS (anfetaminas, metanfetaminas, MDMA o éxtasis), y sustancias conexas como el LSD, la fenciclidina y la metacualona. Los centros de producción están en México, país que se especializó en su procesamiento y comercialización.

La industria química también ha sufrido de la desaceleración de la economía, dificultando la adquisición de algunos insumos y la producción de las drogas sintéticas. No es una sorpresa que los centros de tratamiento de adicciones tanto en Europa como en Estados Unidos estén más ocupados.

Por falta de algunos compuestos disminuyó la disponibilidad de fentanilo, droga usada como sustituto de la heroína en los mercados ilegales.

El empeño de los narcotraficantes por entregar un producto de calidad exige buenos ingredientes químicos. Para obtenerlos suelen desviarse las importaciones legales o simplemente se recurre al contrabando.

Estos químicos se originan en Asia, Europa y Estados Unidos, por lo que el suministro depende de los flujos de comercio y de los controles gubernamentales. Pero además de las importaciones legales, algunos gobiernos también limitaron sus exportaciones.

Este es el caso de China, India y Taiwán, quienes vigilan a los fabricantes de los químicos, asegurando que la prioridad es la disponibilidad de materia prima para la industria farmacéutica y la fabricación de los componentes para combatir la pandemia, limitando las exportaciones.

venta drogas sintéticas
Foto: Alcaldía de Bucaramanga - La producción de metanfetaminas y otras drogas sintéticas también ha tenido inconvenientes.

Transporte de drogas

El siguiente cuadro, publicado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) describe como se mueven las drogas en el mundo:

transporte drogas por volumen

Las principales fuentes de drogas sintéticas son México, los Países Bajos y Filipinas, cuyos mercados se encuentran en Estados Unidos, Europa y Asia respectivamente. Por esto su principal medio de transporte es el terrestre.

Por otra parte, aunque la marihuana puede sembrarse en cualquier lugar, es una sorpresa que su principal medio de transporte sea marítimo. Tal vez tenga que ver con las grandes cantidades con la ubicación geografica de productores como Jamaica.

Los países andinos son los principales cultivadores, procesadores y comercializadores de cocaína y sus derivados. Como es bien sabido, aquí suele emplearse el transporte marítimo, donde el número de contenedores que pueden moverse dificulta su vigilancia.

Adicionalmente se usan sumergibles y lanchas para desplazar rápidamente las mercancías por el Atlántico y el Pacífico, bien sea para llegar al consumidor final o para llegar a los puntos de acopio en África Occidental, Republica Dominicana y México. También existe la ruta del Rio Amazonas que mueve gran parte de la producción del Putumayo y de la región amazónica del Perú (El Estrecho, Iquitos y otros).

La comercialización de los derivados de la amapola tradicionalmente sigue la ruta de la seda: desde Afganistán, cultivador del 95% de la planta, vía Irán y Turquía hasta llegar a Europa.

Existe otra ruta terrestre que atraviesa Asia central y Rusia. Sin embargo, la cuarentena en los países asiáticos obliga a las organizaciones criminales a usar el transporte marítimo: por el océano Índico, desde Paquistán hasta África y después vía el mediterráneo hasta Europa.

Las drogas y el mercado

El cambio de los mercados está relacionado con los efectos de cada droga. La abstinencia de la heroína produce dolores musculares, convulsiones y problemas psicológicos, pero la abstinencia de la cocaína y las drogas sintéticas no tiene repercusiones físicas claras, pero sí profundas repercusiones, ansiedades o dificultades psicológicas.

La adicción a la cocaína es menor que a la heroína y esto permite a los proveedores reducir la pureza del producto. Debido a la perturbación del mercado que se presentó entre el 2012 y el 2015, los distribuidores saben que la pureza puede reducirse a niveles entre un 40 % y 45 %. En el caso de los opioides, la reducción está entre el 35 % y el 40 %.

El MDMA y muchos ATS pueden simplemente remplazarse con crack. Pero esto puede abrir un mercado más lucrativo y peligroso, dada la dificultad para superar la adicción a esta sustancia.

En países como España hay un aumento del 50 % en la demanda de metadona, farmacéutico utilizado para contrarrestar los efectos de la abstinencia de la heroína. Adicionalmente, Europa reporta una caída de un 25 % en la pureza de la heroína en la calle y un aumento de su precio.

Según Sky News, la dosis que antes se vendía por 10 £ redujo su volumen y pureza y duplicó su precio, ante la falta de nuevos cargamentos. Debido a esto los adictos están comenzando una transición hacia el fentanilo y otros sintéticos.

cultivo de coca
Foto: Policía Nacional de Colombia - Para extraer el alcaloide de la hoja de coca se necesitan varios insumos químicos.

Mientras que los insumos se encarecen, el desempleo y la caída de los ingresos aumentan. Los traficantes crean nuevas rutas para garantizar la distribución de su producto y las personas buscan un antídoto al desespero y la depresión causada por el encierro.

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