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¿En qué va la COVID-19?: letalidad, tratamientos y vacuna

Escrito por Andrés Felipe Herrera Ortíz
Actualización y avances en COVID

Andrés Felipe HerreraEsta es la información actualizada sobre la pandemia y los nuevos descubrimientos médicos.

Andrés Felipe Herrera, M.D*

Letalidades distintas

La letalidad de la COVID-19 no es igual en todos los países ni en todas las regiones. Por ejemplo, en Italia es del 14,51% y en Corea del Sur es del 2,25%.

Este porcentaje depende de múltiples factores como la edad, las comorbilidades del individuo, la carga viral (es decir, la cantidad de virus que infecta a una persona) y la respuesta inmunológica del paciente.

Actualmente, la letalidad del virus en Colombia es de 3,25%, un porcentaje inferior a la media natural o mundial (5,2%) y a la media suramericana (3,40%).

No obstante, existen grandes diferencias entre departamentos:

  • Putumayo = 23.5%
  • Guainía = 7.1%
  • Magdalena = 6.58%
  • Norte de Santander = 5.78%
  • Córdoba = 5.26%
  • Valle del Cauca = 4.28%
  • Atlántico = 4.16%
  • Cauca = 3.9%
  • Bolívar = 3.88%
  • Amazonas = 3.81%
  • Guajira = 3.75%
  • Boyacá = 3.71%
  • Sucre = 3.5%
  • Caquetá = 3.44%
  • Nariño = 3.32%
  • Caldas = 3.22%
  • Chocó = 3.16%
  • Cesar = 2.99%
  • Huila = 2.97%
  • Quindío = 2.73%
  • Tolima = 2.68%
  • Risaralda = 2.61%
  • Cundinamarca = 2.3%
  • Bogotá D.C = 2.3%
  • Santander = 2.1%
  • Meta = 1.18%
  • Antioquia = 0.47%
  • Arauca = 0%
  • Casanare = 0%
  • Guaviare = 0%
  • San Andrés = 0%
  • Vaupés = 0%
  • Vichada = 0%

Es importante aclarar que, si bien la tasa de letalidad de Putumayo y Guainía está por encima de los rangos nacionales, el número de pacientes que tienen es insuficiente para establecer una tendencia. Actualmente, el primer departamento registra 17 infectados y 4 muertes, y el segundo, 14 infectados y una muerte.

Por otra parte, la gran diferencia entre los demás departamentos parece estar relacionada con el número de personas de la tercera edad infectados en cada uno de ellos. En proporción sobre el total de contagiados, regiones como Magdalena, Norte de Santander y Córdoba presentan más pacientes contagiados de la tercera edad que el resto del país. En contraste, Antioquia presenta pocos enfermos mayores de 60 años, lo cual podría explicar que este departamento registre una tasa de letalidad (0,47%) más baja que la de países como Corea del Sur (2,25%) y Alemania (4,64%).

 

 

 

 

 

Distribución de infectados en Antioquia vs. Distribución de infectados en Magdalena

Fuente: Instituto Nacional de Salud

¿Qué ha pasado con los tratamientos?

La Universidad de Oxford encontró que la Dexametasona reduce en 1/3 la mortalidad de los pacientes bajo ventilación mecánica y 1/5 la de los pacientes que requieren oxígeno suplementario. Sin embargo, este medicamento no tuvo ningún beneficio en los individuos sin requerimiento de oxígeno. Según estos resultados, para prevenir una muerte, tendríamos que tratar con Dexametasona a 8 pacientes bajo ventilación mecánica y a 25 pacientes que reciben oxígeno.

dexametasona

Foto: Wikimedia Commons
Necesitaríamos tratar con dexametasona a 8 pacientes bajo ventilación mecánica para prevenir 1 muerte.

Aunque no representa una solución definitiva para el virus, este estudio es esperanzador por ser el primero que muestra una reducción estadísticamente significativa de la mortalidad de pacientes hospitalizados por COVID-19. Además, la Dexametasona es un medicamento de bajo costo que está disponible en casi cualquier centro médico, y que podría ser incluido en los protocolos médicos con relativa facilidad.

Por otra parte, en estos días ha tomado fuerza la hipótesis de que los pacientes de grupo sanguíneo O y B tienen un menor riesgo de contraer el virus porque producen un anticuerpo llamado Anti-A que bloquea el sitio de unión del SARS-CoV2 evitando que entre al organismo. Como las personas de grupo sanguíneo A y AB no producen dicho anticuerpo, es posible que sean más propensos a contraer el virus. De ser confirmada, esta hipótesis podría abrir la puerta a nuevos tratamientos.

Puede leer: Prevención y autocuidado: más necesarios que nunca

¿Y la vacuna?

De acuerdo con el Milken Institute, actualmente hay 172 proyectos en desarrollo de una vacuna para el coronavirus, de los cuales 13 están en fase clínica. El siguiente cuadro muestra los más importantes ordenados de acuerdo con el tiempo de entrada a su fase actual:

Fuente: Elaboración propia con base a datos del Milken Institute

El cuadro muestra cinco tipos de vacunas diferentes:

  1. Vacunas con virus inactivado: Consisten en inocular una versión muerta del virus para provocar la respuesta inmunológica y generar anticuerpos. La vacuna de la Influenza es un ejemplo de este tipo.
  2. Vacunas de subunidad proteica: Consisten en inocular un fragmento del virus para desencadenar la respuesta inmunológica y generar inmunidad. La vacuna de la Hepatitis B es un ejemplo de este tipo de vacuna.
  • Vacunas de ADN: Consisten en inocular ADN del virus para que el organismo reconozca las proteínas que produce y cree anticuerpos. Este tipo de vacuna no ha sido usada en humanos dada su reciente aparición.
  1. Vacunas de ARN: Son similares a las vacunas de ADN y tampoco han sido usadas en humanos.
  2. Vacuna de vector viral no replicativo: Consiste en poner material genético del virus que se quiere combatir en otro virus que ha sido modificado genéticamente para que no pueda replicarse. Se espera que, tras ser inoculado, el cuerpo cree anticuerpos para protegerse de él. Al igual que los dos anteriores, este tipo de vacuna apareció recientemente y no ha sido usadas en humanos.
Vacuna covid19

Foto: Pixinio
Actualmente se encuentran 172 proyectos en busca de una vacuna, 13 de ellos se encuentran en fase clínica.

Le recomendamos: ¿En qué va la vacuna y los medicamentos contra la COVID-19?

Es importante señalar que, aunque las vacunas de ADN y ARN aún no han sido usadas en humanos, son más fáciles y rápidas de desarrollar que las demás, así que podrían ser la solución a la pandemia. La vacuna desarrollada por Moderna entrará a fase III el mes de julio.

Por otro lado, el Milken Institute ha señalado que es posible que las fases 2 y 3 se fusionen para que la vacuna esté lista más rápido. De ser así, podríamos tener una vacuna en tan solo ocho meses. Si bien este dato es esperanzador, es importante recordar que el tiempo de desarrollo de una vacuna es distinto del tiempo de distribución de la misma. Lo más probable es que con su producción los países ricos sean los primeros en obtenerla gracias a su enorme poder adquisitivo.

* Médico cirujano de la Universidad El Bosque.

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