
Construyendo nuestro retroceso
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Tras identificar tal problemática, los gobiernos de turno han optado por centrar sus esfuerzos en la infraestructura de vías secundarias y terciarias, formulando proyectos ambiciosos como las vías 4G (Cuarta Generación) en aras de dinamizar e impulsar la competitividad de sectores económicos. Con su posterior ejecución desde el año 2013, a la fecha hay 30 proyectos que, de acuerdo con la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) han logrado un progreso promedio del 76,77% con 7 proyectos terminados; mientras que, de los proyectos restantes, 6 están por debajo del 20% de avance.
Si bien se proyecta para lo que resta del 2023 la finalización y entrega de dos proyectos más, es necesario traer a colación algunos casos que han generado retrasos e inconvenientes en las entregas de proyectos previos, tal como el conocido caso de Odebrecht, donde el proceso de licitaciones presuntamente se llevó a cabo de manera irregular, con el favorecimiento de la empresa brasileña en la adjudicación de contratos de la Ruta del Sol II y la navegabilidad del Río Magdalena.
A partir de ahí, otro ejemplo relevante es el del Grupo Solarte en la vía Pamplona-Bucaramanga y en la de Popayán-Santander de Quilichao, las cuales presentaron un retrase en su construcción debido a investigaciones en curso por presuntos vínculos con Odebrecht. Hasta la fecha, el avance de la primera carretera es del 12% y de la segunda es nulo; pese a esto, no se ha presentado ningún proceso sancionatorio o de caducidad.
Aunque la ejecución de algunos proyectos ha estado envuelta en casos de corrupción y lobby, se deben tener en cuenta otro tipo de factores que han retrasado las entregas y dificultado las obras, tales como fenómenos climatológicos extremos o naturales, que, aunque es imposible su predicción pueden implementarse medidas cautelares como la puesta en marcha de un procedimiento de revisión y mantenimiento periódico de los proyectos ya entregados.
En adición, lograr la convergencia regional implica a su vez la implementación rigurosa de estudios geológicos preliminares producto de la diversidad e inestabilidad geológica en Colombia, pues en los últimos años ha sido común escuchar sobre el deterioro de la infraestructura; en lo corrido del 2023, se destacan los casos del colapso de puentes en las regiones de Quetame (Cundinamarca), entre Quindío y Valle del Cauca y entre Sogamoso (Boyacá) y Aguazul (Casanare). En términos de infraestructura, no son casos aislados pues tal como lo plantea Guillermo Reyes, ex – viceministro de Transporte, de los 3.800 km de puentes del país, el 30% se encuentra en mal estado y en riesgo de colapso; una cifra alarmante dados sus efectos sobre la incomunicación entre municipios junto con el incremento en los tiempos y costos de transporte.
En definitiva, para mejorar la competitividad y conectividad del país con el objetivo de lograr la convergencia regional, es necesario unir esfuerzos institucionales, mejorar los estudios geológicos y el proceso de licitaciones que disminuyan los riesgos de retraso en la operación, sobrecostos y deterioro de los proyectos viales, pues de lo contrario, seguiremos construyendo infraestructura que nos alejará cada vez del progreso y el tan anhelado desarrollo económico.
Acerca del autor
Carol Andrea Martinez - Santiago Rojas Gomez
* Economista, Magíster en Economía y Política de la Educación de la Universidad Externado de Colombia.
** Economista, candidato a Magíster en Economía de la Universidad Externado de Colombia.
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