¿En qué consiste el "Plan Marshall” de Petro contra el cambio climático?
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¿En qué consiste el «Plan Marshall” de Petro contra el cambio climático?

Escrito por Diego Restrepo Zambrano

En la Cumbre por un nuevo pacto financiero mundial Petro le presentó al mundo un plan para enfrentar la crisis climática. ¿En qué consiste el plan y por qué es una propuesta que se soporta en evidencia científica?

Diego Restrepo Zambrano*

La crisis se vino encima

La propuesta del Plan Marshall contra la crisis climática del presidente Petro en la Cumbre por un nuevo pacto financiero mundial causó cierto malestar en la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Petro criticó las estrategias actuales para combatir el cambio climático, calificándolas de insuficientes. Especialmente a los fondos de acción climática, que tildó de «raquíticos». Sus palabras contrastaron con las de Von der Leyen, quien resaltó los avances y beneficios de medidas como los bonos verdes y los pagos por emisión de carbono. Es evidente que existe un choque de opiniones en torno a la lucha contra el cambio climático.

Mientras los políticos siguen debatiendo, el planeta continúa calentándose, y aunque para la mayoría de la población aún no es evidente, la crisis climática ya comenzó y puede tener consecuencias catastróficas. Se estima, con un 66% de probabilidad, que la temperatura media del planeta alcanzará los 1,5ºC de calentamiento para el año 2027.

Un calentamiento por encima de 1,5ºC, que fue el límite objetivo acordado en París 2015, implicará efectos catastróficos para toda la humanidad, con el aumento global de olas de calor, sequias prolongadas, incendios forestales, intensidad de lluvia e inundaciones, perdida de glaciares, elevación del nivel del mar, acidificación del océano y una acelerada pérdida de biodiversidad.

Los daños para Colombia y las desigualdades internacionales

Estimaciones de temperatura global, según un artículo reciente de la revista Nature, indican que, si el planeta alcanza los 1,5ºC de calentamiento, algunas zonas de Colombia serán consideradas “inhabitables”, con temperaturas medias anuales por encima de 29ºC.

Si la temperatura del planeta continúa elevándose, según el escenario SSP2-4.5 (que corresponde al escenario moderado, de acuerdo con el reporte del IPCC, con emisiones de CO2 equivalentes a las actuales hasta la mitad del siglo), hacia el 2070 llegaría a alcanzar los 2,7Cº. Esto haría que la mayoría de los países tropicales se vuelvan “inhabitables”.

Mientras los políticos siguen debatiendo, el planeta continúa calentándose, y aunque para la mayoría de la población aún no es evidente, la crisis climática ya comenzó y puede tener consecuencias catastróficas.

En el caso de Colombia esto correspondería a más de la mitad de su área, haciendo que más 20 millones de personas tengan que migrar a lugares menos hostiles para vivir.

El mismo artículo de la revista Nature deja en evidencia el gran desafío de justicia climática que traerá un calentamiento global de estas dimensiones. De no tomar acciones concretas, enfrentaríamos consecuencias gravísimas en las próximas décadas, sobre todo para los países más pobres del mundo, que serán los más afectados a pesar de ser los que menor cantidad de gases de efecto invernadero emiten.

En el extremo opuesto, la mayoría de los países ricos se verán menos afectados, cuando en realidad son los que están cambiando la temperatura del planeta, emitiendo más de 2 toneladas de carbono equivalente per cápita al año.

Los dos enfoques

El presidente Petro parecía tener muy claras las evidencias científicas sobre las causas y afectaciones que los países tienen frente al cambio climático y como solución propuso un plan Marshall a escala global: el cambio de deuda por acción climática.

Esta propuesta se presentó después de la intervención de la presidenta de la Unión Europea, quien se enfocó en atraer la inversión privada hacia industrias verdes y energías renovables, los bonos verdes y la fijación del precio del carbono, mecanismos que no han demostrado eficacia para reducir sustancialmente las emisiones globales de GEI a la velocidad necesaria para detener el calentamiento del planeta, según el informe del IPCC.

El presidente Petro se concentró en la necesidad de un nuevo mecanismo de financiación para compensar los efectos del cambio climático causado, en mayor medida, por los países del norte global, y que afectarán directamente a los países más vulnerables, en el sur global. Una cuestión de justicia climática.

Petro propone mecanismos financieros que vayan más allá de créditos o donaciones, como los existentes. Se trataría de ingresos adicionales para financiar acciones directas contra la crisis climática y una disminución de la deuda pública para que los países pobres tengan espacio presupuestal para dedicarlo a la acción climática.

Habló también sobre la deuda climática de los países desarrollados del norte con los países del sur, ya que estos últimos, en sus propias palabras, “absorben como esponjas el dióxido de carbono que se emite desde el norte”.

Una razón adicional para pagar esa deuda, que mencionó el presidente, es el hecho de que  el cambio climático se está convirtiendo en un problema de migración global dirigida hacia los países más desarrollados y menos afectados.

Biodiversidad y mitigación

Es más: a Petro le faltó añadir los beneficios en temas de protección y conservación de los bosques que gestionan los países del sur, al controlar y evitar la deforestación, contribuyendo a evitar mayores emisiones de carbono a la atmósfera.

Países como Colombia, Brasil, Perú, Ecuador y República del Congo cuentan con el 40% del stock de carbono almacenado en la biomasa y con el 90% de la biodiversidad del planeta, como lo mencionó  M. Sanjayan, de ONG Conservación Internacional, quien apoyó la propuesta del plan Marshall tras la intervención del presidente Petro y resaltó la importancia de incluir también acciones para proteger la naturaleza y la biodiversidad en el plan, y no solo enfocarse en emisiones de carbono.

Paralelamente a la crisis climática, un informe publicado en 2020  alertó sobre el colapso de la biodiversidad y de la habilidad de los ecosistemas de proveer servicios cruciales para la supervivencia humana. Esto se debe en parte al cambio climático, pero también a la deforestación y el deterioro de los ecosistemas terrestres debido a la actividad humana. Al igual que con el calentamiento del planeta, se deberán tomar medidas antes del año 2030 para detener y revertir el deterioro de la naturaleza.

Sin lugar a duda, la adaptación al cambio climático no tendrá los resultados esperados si no se trabaja paralelamente en mitigación y en la protección de la naturaleza, pues los efectos en el aumento de amenazas asociadas con el clima, a medida que aumenta la temperatura, y la pérdida de la biodiversidad, harán más costoso y cada vez más difícil la adaptación.

El debate

Una de las principales objeciones que recibió Petro fue su énfasis en criticar el sistema económico y sus limitantes como herramienta para superar la crisis climática.

Foto: Alcaldía de Cali - Si la temperatura del planeta sigue aumentando, más de la mitad del área de Colombia será inhabitable y 20 millones de personas deberán migrar.

El modelo económico no debe depender de la expansión y crecimiento indefinido, sino de un equilibrio entre las necesidades, los derechos y el límite de recursos en el planeta.

En sus propias palabras: los recursos que se necesitan para superar la crisis van más allá de la rentabilidad. Ni el mercado ni el capital pueden ayudarnos”. No se trata de una guerra contra el capital, sino de admitir que el capital tiene un límite.

Lo anterior no es una idea nueva.  Por ejemplo, la profesora de la Universidad de Oxford Kate Raworth en “Economía de la Dona” (Doughnut Economics) propone una economía regenerativa y distributiva que se encuentra limitada por dos círculos concéntricos, donde el círculo interior son las bases sociales, que aseguran las necesidades básicas como el acceso al agua, la energía, los alimentos, la salud, la educación, la vivienda, el trabajo, la equidad, la paz y la justicia social, y un techo ecológico, que representan los límites de la biosfera y que son los sistemas que soportan la vida en la Tierra.

La economía debe ayudar a satisfacer las necesidades básicas de los seres humanos, pero debe hacerlo sin poner en peligro los ecosistemas y demás especies del planeta. El modelo económico no debe depender de la expansión y crecimiento indefinido, sino de un equilibrio entre las necesidades, los derechos y el límite de recursos en el planeta.

Ciudades como Ámsterdam, Bruselas y Copenhague están adoptando nuevos modelos económicos con herramientas para ser puestas en práctica incluso a menor escala, en pequeños pueblos y barrios.

Como propuesta final, el presidente Petro propuso un grupo de expertos para llevar un informe a la próxima COP 28 en Dubái, que detalle la propuesta para financiar las acciones climáticas basada en un nuevo paradigma.

Indudablemente, estas propuestas solo pueden ser llevadas a cabo de manera conjunta, con una visión global que trascienda las fronteras nacionales. Este desafío se vuelve aún más significativo en el contexto actual de crisis política internacional.

La toma de decisiones políticas y acciones concretas es el único camino para superar la crisis climática. Pero es fundamental que estas decisiones estén respaldadas por la ciencia y se basen en un análisis riguroso de los datos disponibles. De lo contrario, no habrá futuro en este planeta, ni para esta, ni para las futuras generaciones.

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