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El conflicto en Ucrania y el arte del engaño

Escrito por Erick Pernett
El conflicto en Ucrania en el 2022

La urgencia de salir de la crisis económica pone al mundo al borde de una tercera guerra mundial. Estos son los motivos.

Erick Pernett*

Una guerra mediática

Desde noviembre del año pasado, Estados Unidos (E.U.) y sus aliados de la Alianza Atlántica (OTAN), difundieron la versión de una inminente invasión de la Federación Rusa (Rusia) a Ucrania, fijando fechas, como la del pasado16 de febrero, que nunca se cumplieron.

Moscú ha negado enfáticamente los presuntos planes de invasión, acusando a Washington de montar un escenario de mentiras para provocar ese ataque, justificando así el avance de la OTAN hacia sus fronteras y la integración de Ucrania en esa Organización.

Ucrania, aunque ha desmentido la inminencia de la amenaza rusa difundida por Occidente, no descarta una posible invasión, solicitando finalmente la ayuda de Estados Unidos.

En medio de esta guerra mediática, la primera derrotada ha sido la verdad. Ya en la antigua China, Sun Tzu, maestro de la estratega militar, enseñó que, «el arte de la guerra, es el arte del engaño».

Las versiones encontradas entre los principales contendientes: E.U., OTAN, Rusia y Ucrania, plantean dudas e interrogantes sobre el trasfondo de los verdaderos intereses geopolíticos y geoestratégicos que esconde ese entramado de mutuas acusaciones, en las que al parecer, ni Rusia está interesada en invadir Ucrania, ni E.U. en defenderla.

¿Se trata acaso, de un juego de intereses, provocaciones y mentiras urdido para involucrar a Rusia en una guerra contra Ucrania?

Petróleo, gas y armas

La actual coyuntura de contracción económica mundial, agravada por la pandemia del coronavirus, constituye el trasfondo del conflicto entre E.U. y Rusia por Ucrania, buscando en los negocios de la guerra, la industria armamentista y el petróleo y gas ruso, una salida a la crisis internacional del capital.

En este contexto de guerra y recesión  internacional en aparente recuperación con una creciente inflación global, donde los precios de la energía están aumentando y el petróleo que se aproxima a 100 dólares/barril, avanza hacia máximos históricos  por la amenaza de guerra en una de las principales regiones productoras —lo que favorece la economía rusa—, las nuevas sanciones contra Moscú, pueden convertirse en un bumerang que haga retroceder la  incipiente recuperación, acelerando la inflación y agravando la situación económica del gran capital, sumido en la incertidumbre y el desasosiego, reflejado en la inestabilidad a la baja de las bolsas mundiales.

Estados Unidos encontró la justificación ideal para impedir el funcionamiento del gasoducto y penetrar el mercado europeo de hidrocarburos, eliminando la competencia de los precios más bajos del gas ruso para exportar su gas licuado a mayor costo.

¿Estaría realmente Rusia interesada en invadir Ucrania involucrándose en una guerra en Europa contra la OTAN?

Moscú antepone frente a Washington, de una parte, garantías para la defensa y seguridad de sus fronteras occidentales, contra la expansión de la OTAN al este de Europa, hacia territorio ruso. Que agrava la confrontación heredada de la Guerra Fría, entre la Unión Soviética y está Organización militar.

De otra parte, garantías de no  adhesión de Ucrania -antigua república perteneciente a la URSS-, como nuevo miembro de  la OTAN lo cual, rechazado por la Casa Blanca y la Alianza, aboca a Rusia a un  conflicto bélico con Occidente.

Además, Moscú exige el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk. Firmados en 2014 por Ucrania, Rusia y las dos repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk, apoyadas por Moscú, para poner fin a la guerra en la región de Dombass, al este de Ucrania en la frontera con Rusia.

El riesgo de fondo es un conflicto nuclear generalizado que arrastre a otro país con armas atómicas.

El interés de Washington, más allá de la defensa de Ucrania, en la que anunció no intervenir directamente, es ampliar su posicionamiento geoestratégico hacia los montes Urales, modificando el actual balance estratégico en Eurasia a su favor.

Además, favorecer sus intereses energéticos en Europa, perjudicado por la construcción del gasoducto ruso Nord Stream 2, que desde el noreste de Rusia atraviesa el mar Báltico hasta Alemania, para  transportar gas natural hasta Europa, junto con el gasoducto Nord Stream 1, construido entre 2010 y 2012 y otros  ramales que atraviesan Europa central.

La construcción de Nord Stream 2, ya finalizada y a punto de iniciar operaciones, se ha visto entorpecida por la oposición y sanciones de Washington, que encontraría en una guerra contra Rusia la justificación ideal para impedir su funcionamiento y penetrar así el mercado europeo de hidrocarburos, eliminando la competencia de los  precios más bajos del gas ruso, para exportar su gas licuado a mayor costo.

Adicionalmente, el gasoducto Nord Stream 2, reduce los beneficios de los países con oleoductos heredados de la Unión Soviética en el este de Europa, como Ucrania, Polonia, Eslovaquia, que se verían eclipsados por la competencia rusa, convertidos en rivales del Nord Stream 2.

A su vez, involucrando a Europa en una guerra regional contra Rusia, liderada por el Pentágono en cabeza de la OTAN, estimularía la demanda de armamento en la región y en los países miembros de la Alianza, en favor del complejo militar-industrial norteamericano, como salida a la crisis económica.

El conflicto en Ucrania en el mundo
Foto: https://twitter.com/AnibalGarzon/status/1494757700282077186/photo/1 - Si Washington logra involucrar a Europa en una guerra regional contra Rusia, estimularía la demanda de armamento en la región

Guerra mundial

Con los movimientos militares de la OTAN hacia los países bálticos y de Europa oriental  integrantes de la Alianza; la dotación de armamento y asesores militares a Ucrania; la amenaza de su inclusión en esta Organización militar; y la respuesta de Moscú que situado a la defensiva, movilizó tropas y equipo militar hacia la frontera con Ucrania, en medio de los llamados «ejercicios militares», el conflicto de Donbass escala con mutuos  ataques de ambos frentes y cada parte adjudica a su contrario y se convierte en  detonante de una guerra que involucraría inevitablemente a Europa occidental.

Con fronteras en Ucrania, con Polonia, Eslovaquia y Hungría al oeste; Rumania y Moldavia, al suroeste -todos miembros de la OTAN excepto Moldavia-; Bielorrusia al norte, aliada de Rusia, con la frontera más extensa al este; las costas del mar Negro y de Azov al sur, que mantienen el conflicto latente con Moscú por la incorporación de la península de Crimea a Rusia en 2014. Además, por su dependencia de los oleoductos que pasan por Polonia, Eslovaquia-miembros de la OTAN- y Ucrania, transportando gas y petróleo ruso a gran parte del continente.

Con ello Ucrania, termina convertida en comodín del juego de intereses geopolíticos y geostratégicos de Washington y Moscú, enfrentados por la expansión de la  OTAN y del área de influencia norteamericana en Eurasia tras las fronteras de Rusia y Bielorrusia.

Con el riesgo de un conflicto nuclear generalizado, que arrastraría a otros países con armas atómicas como China en el Pacífico asiático invadiendo Taiwán; y Corea del Norte avanzando sobre el sur; con intervención de la flota del Pacífico de Estados Unidos, arrastrando a sus aliados y desatando una tercera guerra mundial con misiles y armas nucleares.

Escenario bélico, que por su carácter apocalíptico,  convierte los  alcances destructivos de esta guerra, en un freno para contener los apetitos expansionistas de las grandes potencias y buscar una salida diplomática al conflicto por Ucrania.

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