¿Cómo comprender el suicidio de un adolescente? - Razón Pública
Inicio TemasEconomía y Sociedad ¿Cómo comprender el suicidio de un adolescente?

¿Cómo comprender el suicidio de un adolescente?

Escrito por Andrea Escobar Altare
Población adolescente.

Población adolescente.

Andrea EscobarA raíz de noticias dolorosas, esta invitación a pensar en serio sobre las relaciones entre los seres humanos y las generaciones para anticipar y prevenir una tragedia.

Andrea Escobar Altare*

La noticia

La noche del pasado 21 de septiembre, el país se conmovió ante la noticia del suicidio de un joven de 17 años, que se arrojó del piso 48 de la Torre Colpatria en Bogotá

El joven había grabado un video donde anunciaba su decisión y daba a conocer el lugar y la hora en que la llevaría a cabo. Quienes tuvieron acceso al video (en su mayoría, jóvenes de su misma edad y, por lo tanto, nativos digitales) intentaron difundir el video para ponerlo en conocimiento de quien pudiera evitar el suicidio.

Pero el suicidio se consumó.

Una mirada con límites

Todos los seres humanos en algún momento podemos sentir tristeza profunda, vacío, frialdad interior, así como rabia y odio. Pero aunque podamos comprender e identificarnos con esos sentimientos, sigue siendo muy difícil comprender los motivos por los que alguien toma la decisión de suicidarse, más aún si se trata de un adolescente.

Cuando un adolescente intenta o logra suicidarse, la pregunta que retorna es si podíamos haber hecho algo para impedir ese evento o ese desenlace. Tratamos de reconstruir los hechos y de comprender las circunstancias que rodearon la tragedia. Buscamos señales o indicadores en la personalidad y pistas que nos hubieran permitido prever el suicidio.

Para tratar de comprender las motivaciones que puede tener un adolescente para suicidarse debemos aceptar primero que nuestra mirada es necesariamente parcial. 

Sin embargo, con el suicidio, la posibilidad de comprender a fondo las razones o motivos que contempló el adolescente queda clausurada. Nunca tendremos sus ideas para conversarlas y contrastarlas con las nuestras, no contaremos con su forma de explicarlas para intentar situarnos en su particular punto de vista.

Por eso, para tratar de comprender las motivaciones que puede tener un adolescente para suicidarse debemos aceptar primero que nuestra mirada es necesariamente parcial. Intentemos pensar juntos: ¿cómo comprender el suicidio de los adolescentes?

El testimonio del cuerpo

Suicidio adolescente.
Suicidio adolescente. 
Foto: Gobernación de Santander 

Hago la pregunta en plural porque quiero mostrar que no se trata de un hecho aislado: si rastreamos los medios de comunicación y las noticias, encontraremos a otros jóvenes que han perpetrado acciones en contra de su vida.

Puede leer: Las vejaciones contra Sergio Urrego.

Las pasiones de un adolescente que quiere suicidarse tienen como campo de batalla su propio cuerpo contra el que atenta y un paso al acto, que tiene lugar de forma abrupta y que a menudo no puede ser pensado o comprendido.

Las primeras actitudes que asume un adolescente antes de suicidarse se manifiestan en su propio cuerpo, como testimonio de lo que ocurre en su interior. Es en el cuerpo y no en las palabras donde el adolescente muestra lo que está sintiendo.

Es común que encontremos en el discurso de algunos jóvenes que las palabras se han tornado vacías, que las conversaciones con los otros producen un profundo desconocimiento, cierto desgano, una carencia de interés por estar genuinamente presentes, acompañando el existir.

Como he oído en las voces de algunos adolescentes: “es que hablar ya no sirve de nada”, “no tengo nada importante que decir”, “no me pasa nada y además a nadie le importa”. Se trata de frases definitivas, certeras, que anuncian el final de una conversación. La mayoría de las veces nos rendimos después de insistir en la palabra, después de pedirle al joven que siga conversando.

Las primeras actitudes que asume un adolescente antes de suicidarse se manifiestan en su propio cuerpo.

Para la mayoría de los adultos, todos los adolescentes son más o menos iguales: andan por ahí con los amigos, escuchan cierta música, practican ciertos deportes que facilitan la socialización con sus pares, son algo introvertidos y sensibles. En ocasiones hablan y hablan, y por momentos permanecen en silencio. Pueden presentar cambios abruptos en su estado de ánimo, pero nada más; en todo caso nada que no podamos encasillar en la idea de una adolescencia “normal”.

La verdad es que no sabemos mucho de los adolescentes y no podemos comprender nada cuando intentamos pensarlos desde categorías que pertenecen a otras generaciones y a otros momentos de la vida. Quisiéramos que dijeran claramente lo que sienten, pero ¿qué hacer si la palabra y la conversación con sentido perdieron su eficacia?

Le recomendamos: ¿Por qué no funciona la justicia penal de adolescentes?

Es la imagen, y sobre todo la imagen del cuerpo, la que se impone como el medio de comunicación más primitivo, pero al mismo tiempo más actual. Es la imagen del cuerpo la que puede impactar la mirada del otro de modo que se prenda una alarma, que se insista en una reacción.

No estamos haciendo lo suficiente

Torre Colpatria.
Torre Colpatria.  
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

Un video corto, con un mensaje compuesto de frases cortantes soportadas en la propia imagen es movilizado en las redes como una especie de botella cerrada y tirada al mar: los nativos digitales la encontraron. ¿Cómo podían parar una actuación dirigida hacia la destrucción de sí mismo?

Una cadena, compuesta tanto de imagen como de palabras, se transmite y se mueve por las redes sociales, como invitando a las personas a que la encuentren. Las preguntas que surgen son: ¿por qué no habíamos insistido en la palabra y la conversación antes?, ¿por qué no nos habíamos fijado en las actitudes del adolescente, en las señas y alarmas que su propio cuerpo había encendido?, ¿por qué tenemos que esperar un impacto tan intenso para tomar en serio a los adolescentes, sus dificultades y sus vidas?

Este es un llamado de atención para hacernos más presentes y para ser testigos de las vidas de los otros, de sus capacidades creativas, de las formas alternativas de goce que han podido encontrar, de su capacidad de producción de otras formas de vinculación que muchos de nosotros miramos con recelo. En suma, para tomarnos en serio las vidas de los que nos rodean y para tratar de comprenderlas constantemente.

Creo que, si nos hacemos más presentes y testigos de sus propias producciones de vida, tal vez podamos hacer más cuando nos encontremos ante un intento de auto destrucción.

*Psicóloga, especialista en Psicología Clínica y Magíster en Psicología, psicoanalista, miembro titular de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis.

 

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies